Capítulo 1
El Estudiante Más Fuerte de Secundaria en Shogi Online
Dicen que todos tiene un talento para
algo.
Pero las únicas personas que descubren
eso son las que tienen la oportunidad de probar todo lo que el mundo tiene que
ofrecer. En efímera y corta vida humana, no hay forma de saber con seguridad en
lo que realmente eres bueno.
Por otro lado, algunos dicen que si
dominas una cosa, eso se vuelve tu talento. Si pones más esfuerzo que nadie
más, eventualmente ganarás un nivel de habilidad que aquellos que no lo
intentan nunca podrán alcanzar.
Esta es una historia acerca de un chico
desapasionado llamado Watanabe Mikado que fracasó en ambas— y cómo un día, su
vida cambio para siempre.
[Bien, es todo por la
clase. Tenemos economía doméstica mañana, así que no se olviden te su kit de
costura. Además, Tanaka, te quedas un rato.]
[¡¿Quuué?! ¡Pero profe,
tengo práctica de club!]
Mientras el día escolar terminaba y el
profesor de clase hacía sus anuncios, mis compañeros empezaron a salir del
salón.
Entre el bullicio, me quedé en mi
asiento, mirando al smartphone en mi mano mientras me preparaba para irme a
casa solo.
Naturalmente, no pertenecía a ningún
club. Era un miembro de segundo año del “Club de Ir a Casa.”
Antes de dejar el salón, sentí que la
partida de Shogi que estaba jugando en mi teléfono llego a su clímax. Puse toda
mi concentración en la pantalla, leyendo mucho el potencial en los movimientos
de mi oponente mientras mis dedos danzaban por la pantalla.
Mi oponente era un amateur de alto
rango— un “top ranker” en términos de juego.
El reloj estaba marcando la hora. Un
imprudente bombardeo de checks le siguió. rechacé cada uno de sus ataques,
manteniendo mi compostura incluso mientras llegaba a su fin.
Luego de cerca treinta segundos de gran
juego intenso, mi ponente le dio al botón de rendición. La palabra “VICTORY”
apareció por mi pantalla.
[¡Sí!]
La partida terminó con mi victoria,
decidido en un final de juego rapidísimo con solo diez segundos sobrantes en mi
reloj.
Deleitado por la derrota de un jugar de
tal alto rango, las palabras salieron de mi boca antes de detenerlas. Por
suerte, la clase estaba vacía ahora que había terminado. Bueno, incluso si
alguien hubiera estado allí, probablemente no le darían una mirada a un chico
patético como yo.
Solo un jugador de Shogi. Un simple y
ordinario amateur que podrías encontrar dónde sea.
Había estado jugando desde que era
niño. Entonces, estaba tan confiado en mi “desbordante talento” que incluso
tome el examen de entrada para Shoreikai— la academia de entrenamiento
profesional.
El resultado fue una aplastante
derrota. Fui forzado a darme cuenta que era una persona mediocre.
Empecé a jugar Shogi online cerca del
tiempo que dejé el dojo local al que solía asistir. Para empezar, no tengo
ningún amigo en la vida real con el que jugar y luego que todo eso pasara, me
encontré vagando para enfrentar a extraños en un tablero real.
Y ahora, paso mi vida tocando la
pantalla de un smartphone. Es un poco sombrío para un estudiante de secundaria en
su supuestamente “primavera.”
Dicho eso, si lo digo yo, mi nivel de
habilidad es bastante. Alto. Al menos, tengo confianza que soy el mejor de los
jugadores en internet.
Luego de terminar la partida, tipié mi
usual nombre para las apps de Shogi en un motor de búsqueda: “Zimetsutei.”
Era un nombre raro que se me ocurrió al
tomar el kanji de “Mikado” y usarlo en una lectura alternativa leyéndose por
“Emperador,” luego pasarlo a “Autodestrucción” como un poco de pérdida de
sentido.
Cuando los resultados de búsqueda
cargaron, mi nombre estaba en la cima, el tema de un masivo hilo.
<[Crazy] ¿Quién diablos es
Zimetsutei, la misteriosa potencia amateur? Parte 8>
725 Anonymous: ¡Jugué
con él en el almuerzo!
726 Anonymous: Me lo
encontré hoy. Mi calificación está muerta.
727 Anonymous: ¡Me
papearon, gente!
728 Anonymous: Menuda
fuerza, seguro anda con trampas
729 Anonymous: ↳ 728 Pero si el admin no lo ha baneado, ¿significa
que es un crack?
730 Anonymous: Se la
paso todo el día en la categoría de alto Dan.
731 Anonymous: ¿Qué
racha de victorias lleva ahora?
732 Anonymous: ↳
731: Deja reviso. 87 victorias seguidas.
733 Anonymous: ↳ 732 ¿Huh? Lol.
734 Anonymous: ↳ 732 Qué loco xd.
735 Anonymous: ↳
732 ¡¿87 victorias?! LOL.
736 Anonymous: ↳
732 A este punto, es un monstruo.
Era irónico. En internet, las personas
llenaban de elogios mi juego. Ya que tengo cero cualidades dignas en el mundo
real, encontré un lugar que pertenecer en línea— algún raro intercambio
equivalente. Aunque, viéndolo, no era “equivalente” para nada…
Solté un profundo suspiro mientras
navegaba por los comentarios elogiándome.
Al principio, satisfago mi deseo por
validación. Eventualmente, empecé a leerlos como una forma de mantenerme firme.
Ahora, ya no siento nada.
No importa qué tan duro actué en línea,
en realidad, solo era un sombrío solitario sin presencia. Sabía que descuidaba
cada cosa fuera del Shogi, así que ni siquiera tenía el derecho de quejarme
acerca de mi situación actual.
Abrí la puerta de la clase al deslizar
y caminé solo por el desolado pasillo escolar.
Fue cuando eso sucedió.
“¡Bienvenidos Principiantes!
¡Reclutando Miembros para el Club de Shogi!”
Un bolete destrozado y medio roto llamó
mi atención.
✽✽✽✽✽
Quizás quería llenar el vacío de mi
tediosa vida escolar o quizás aún tenía algún apego a mis viejos sueños. Como
sea, mis razones subconscientes no eran claras.
Todo lo que sabía fue que antes que me
diera cuenta, mi mano estaba en la puerta al Club de Shogi.
[P-Perdón…]
Abrí la puerta, mi voz era tan fina que
se sintió que podría desvanecerse en el aire.
Había esperado un cuarto tradicional
estilo japones. En cambio, lo que mis ojos encontraron fueron largas mesas con
tableros de Shogi y estudiantes sentándose en sillas jugando partidas. Algunos
de ellos incluso se reunían alrededor de computadoras, sin incluso tocar piezas
físicas.
Bien, es la era de la AI. Supongo que
es más valioso reunir información de una computadora que sentarse en un tatami
y teorizar con alguien más. El Shogi Moderno es algo…
Mientras estaba mirando perplejo al
salón del club de apariencia profesional, un chico mamado me llamó.
[¡Oh! ¿Tienes ganas de
unirte?]
[Uh, bueno… solo
visitando…]
[¡Ya veo, ta veo! ¡De
hecho, nos hace falta una persona! ¡Eres mi salvador!]
[No, dije que solo estoy
visitando…]
[¡Hey! ¡Chicos! ¡Tenemos
un nuevo preciado recluta!]
Escúchame.
[Espera, ¿no eres de mi
clase…?]
Parándose en un asiento en el fondo
estaba Tojo Mika. Su largo cabello negro se mecía como la luz lunar
reflejándose en un estanque nocturno. Estaba en mi clase.
Inteligente, atlética y hermosa— estaba
en la cima de la jerarquía social e increíblemente popular con los chicos. Vivía
en un mundo totalmente opuesto al mío.
Nunca pensé que nuestros caminos se
cruzarían, pero supongo que puede jugar Shogi además de todo lo demás…
[Te unes empezando hoy,
¿cierto? Di tu nombre.]
[Uh, es Watanabe Mikado.]
[¡Watanabe Mikado! ¡Todo
el club te da la bienvenida! ¡Por cierto, soy el presidente, Tsutomu
Takebayashi! ¡Mucho gusto!]
[Aún no he decidido su
unirme, pero… mucho gusto…]
Este mamado senpai Takebayashi no
estaba escuchando una palabra de lo que dije.
[Vaya… de todas las
personas a ser nuestro miembro final, tenía que ser este chico.]
Mientras unos desapasionados aplausos resonaron
por el cuarto, Mika solo suspiro con una mirada de pura molestia en su rostro.
[¿Y cuál es tu
experiencia con el Shogi?]
[Uh, bueno, he jugado un
poco…]
[¿Tienes un rango?]
[¿Rango…?]
[Me refiero a un diploma.
¿Literalmente no sabes nada…?]
No estaba confundido con el concepto de
un diploma; solo estaba cuestionando la palabra “rango.” Pero como un
solitario, mi rasgo natural era ser incapaz de hablar solo.
Respondí a su pregunta con honestidad.
[N-No tengo un diploma,
pero…]
[¿Qué? ¿Dices que nunca
has estado en un dojo?]
[Fui a uno por un tiempo
cuando era niño…]
[¿Y cuál fue tu rango
allí?]
Recuerdo los eventos de ese período
fugaz antes de dejar el dojo. Respondí con el rango que había sido escrito en
mi plaqueta de madera en ese entonces.
[Uh… 8vo kyu, creo…]
[¿En serio…? Eres un
total principiante.]
A mi respuesta, la decepción en la voz
de Mika se intensifico. Ya ni me miraba a los ojos.
[¡Watanabe-kun! ¿Juegos
en alguna app de Shogi?]
[Oh sí. Juego
ocasionalmente “Shogi Wars.”]
Shogi Wars es una de las apps más
comunes. Con sus simple diseño y sistema de emparejamiento, tiene la base más
larga de jugadores entre los fans de Shogi. Esa era la app que había estado
jugando en la clase antes.
[¡Oho! ¡Entonces dime tu
rango allí!]
Takebayashi-senpai me miró con ansias
en sus ojos. No creía que mi rango en alguna app importara algo, pero les dije
la verdad igual.
[Um… Técnicamente soy
“9no Dan.”]
[¿Huh?]
[¿Qué?]
Al momento que esas palabras dejaron mi
boca, el salón del club se quedo en silencio, como si se hubiera congelado.
<[Crazy] ¿Quién diablos es
Zimetsutei, la misteriosa potencia amateur? Parte 9>
260 zimetu: Reuní el
coraje para unirme al Club de Shogi hoy.
261 Anonymous: Oh, está
aquí.
262 Anonymous: ↳ 260
¡Espera, ¿Zimetsutei es un estudiante?! XD.
263 Anonymous: ↳ 262
Es conocimiento común, tío.
264 zimetu: Me
preguntaron si jugaba alguna app, así que les dije que era 9-Dan en Shogi Wars.
Solo me dieron miradas frías.
265 Anonymous: ↳ 264
LOL.
266 Anonymous: ↳ 264
¡Bueno, obvi bobi!
267 zimetu: el as del
club es una chica popular de mi clase y es super raro
268 Anonymous: ↳ 267
Tengo celos.
269 Anonymous: ↳ 267
¡Danos más detalles! ¡¡Escribe una biblia!!
270 zimetu: Estoy por
jugar una partida contra ella como una prueba. Se ve bastante fuerte así que no
estoy seguro si podré ganar, así que lo daré todo.
271 Anonymous: ↳ 270 ...Ah.
272 Anonymous: ↳ 270 Hey, espera.
273 Anonymous: ↳ 270
Asegúrate de contenerte, ¿sí?
274 Anonymous: ↳ 270
Oh vaya.
275 Anonymous: ↳ 270
Aaaand se fue.
276 Anonymous: ↳ 270
¡¿Te das cuenta que básicamente eres el mejor en Japón?!
277 Anonymous: ↳ 270
Esto será una papeada termonuclear.
278 Anonymous:
Zimetsutei realmente se subestima solo porque es un jugador en línea.
279 Anonymous: Ya llegué.
Resumido en tres líneas.
280 Anonymous: ↳ 279
Zimetsutei / vida real movida / Club acabado.
281 Anonymous: ↳ 280
Entiendo. Sí que lo has hecho, Emperor-chan.
282 Anonymous: Y por eso,
racha victoriosa crece otra vez.
✽✽✽✽✽
Al parecer, había sido un boom del
Shogi.
Incluso alguien como yo, que no atiende
mucho al mundo, había visto más noticias de Shogi en el internet recientemente.
Esa tendencia parecía haber llegado a
la Secundaria Nishigasaki también. Hace unos años, no había tantos miembros
para formar un club, pero ahora el letrero del Club de Shogi estaba colgándose
con orgullo.
Oí que desde que el boom empezó, más
estudiantes se interesaron. Un Club de Shogi Momentaneo fue formado, y
eventualmente, suficiente gente se unió que la sección de Shogi se pudo
mantener en pie.
El actual club tenía seis personas
incluyéndome. No había aprendido aún sus nombres, pero al parecer, todos eran
tan fuertes para competir en torneos de la vida real.
Nishigasaki estaba en el “Distrito
Oeste.” Puedes entrar a torneos individuales en cualquier momento representando
a la escuela, pero para el torneo en equipos, necesitabas a siete jugadores.
Ellos habían estado buscando ese miembro final.
El Distrito Oeste era considerado una
de las áreas más fuertes en la prefectura. A pesar de tener talentosos
jugadores, nuestra escuela al parecer había sido forzada a morder el polvo año
tras año.
Y es cuando aparecí. Para ser honesto,
se siente como una gran carga.
[Vaya…]
Solté un respiro y me fui a un rincón
del salón del club. No había decidido unirme al club oficialmente, pero al
momento se había dado. Siendo un solitario, no tenía el coraje para decir que
no. Bueno, era cierto que estaba interesado y tenía la “promesa” que mantener,
así que había planeado unirme eventualmente. Pero, el momento… fue mucho.
Mika ahora estaba haciendo la partida y
yo estaba esperándola.
Takebayashi-senpai, el president, había
decidido ponerme contra Mika para una “prueba de entrada.” Mika estaba dándome
miradas molestas y los demás estaban mirándome con sospecha luego de mi
comentario “9-Dan.” Ya quería irme a casa.
En realidad, Mika sí que me odia…
Estamos en la misma clase, dame un respiro.
[El único lugar que me
entiende es este…]
Murmurando eso, me senté solo y abrí el
mensaje en mi teléfono, alejándolo. En este lugar, donde la comunicación sucede
con claros textos, mi ansiedad social no se disparó. Nadie usaba dulces
palabras porque todos éramos fuertes y porque todos éramos extraños, nada se
sentía personal. era un alivio hablar sin ser juzgado por mi apariencia o
estatus social.
Viéndose así, una chica con una
apariencia masculina se acercó.
[Hey.]
Tenía cabello rosado en un corto bob,
con una media coleta y mangas oversized. Creo que nombre era Rena Aoi, junior
de primer año. Takebayashi-senpai mencionó que ella era la segunda más fuerte
en el club después de Mika.
Rena colocó ambas manos en mis hombros
y se acercó.
[¡Wow, Mikado-chi, sí que
eres algo! Decir ser 9-Dan frente a Tojo-senpai… Sí que te pasaste…]
Espera, ¿qué? ¿Por qué se acerca tanto?
Da miedo. Y “¿Mikado-chi?” Nadie me llama así.
[Uh, realmente no era
gran lio…]
[¡Nyahaha! ¡Eres un
insolente, Mikado-chi!]
Escúchame.
[Pero en serio, deberías tener cuidado.
Tojo-senpai puede lucir así, pero es exactamente malévola como se ve. ¡Cuando
Aoi se unió, no se contuvo nada solo porque yo era nueva! ¡Me aplastó
totalmente! De miedo, ¿cierto?]
Sí, de miedo. Ayuda. Quiero irme.
Además, su rostro está muy cerca.
[B-Bueno, soy 9-Dan,
¿sabes? Probablemente estaré bien.]
¿Por qué me hago el duro? He perdido.
El miedo me está haciendo decir cosas estúpidas. Alguien que me calle.
[¡Nyahaha! ¡Mikado-chi,
sí que eres el mejor! ¡A Aoi le agradas! ¡Te voy a apoyar!]
[Oh, gracias…]
[¡Bueno, bueno! ¡Buen
chico!]
Uh, ¿puedes dejar de palmear mi cabeza?
¿Qué le pasa a esta chica? Es tan… intensa. Además, es bastante vergonzoso…
[Hey, si van a coquetear,
háganlo en otra parte.]
[Oh, lo siento…]
[¡Es Tojo-senpai!
¡Huye—!]
Tan pronto vio el rostro de Mika, Rena
se lanzó al fondo del salón.
[Estoy lista.]
Ignorando a Rena, Mika se sentó frente
a un tablero que había colocado en una mesa larga. Había varios miembros en el
salón incluyéndome y la mayoría estaba observándonos con intensa curiosidad.
[Nuestro presidente es
amable, así que probablemente dejara que te unas no importa cómo salga. Pero
personalmente, no te reconoceré a menos que seas 3er kyu.]
Es lo que ella dijo. (Meme)
Digo, te lo dije, soy 9-Dan…
[¿…?]
[¿…?]
Mientras Mika abre la caja y empezaba a
arreglar el tablero, sentí un ligero sentimiento de disonancia.
[Um… estamos jugando una
partida igualada, ¿cierto?]
[¿Huh?]
Un juego igualado— significaba jugar
sin una ventaja. Asumí que así es cómo estábamos jugando.
Sin embargo, Mika quitó cada pieza
excepto por su Rey, General Dorado y Peones.
[Eres un principiante,
así que jugaremos con una ventaja de 8 piezas. Obviamente.]
[Espera, ¿qué…?]
No pude evitar soltar un sonido de
impresión.
Una ventaja de 8 piezas es exactamente
lo que parece. Empiezas el juego con 8 de tus mejores piezas removidas. Sacas
las piezas más fuertes— la Torre y Arfil— ambos Lanceros, ambos Caballeros, y
ambos Generales Plateados. Todo lo que le quedan son los Generales Dorados.
Era una y abrumadora ventaja para el
otro jugador.
[Digo, si es una ventaja
de 8 piezas, sí que ganaré…]
Las palabras salieron. No era una
mentira. Con una ventaja de 8 piezas, no creía que pudiera perder ante nadie. Una
vez jugué con una desventaja de 8 piezas contra la más fuerte AI que había
derrotado a jugadores profesionales, solo por diversión, y recuerdo ganar en
minutos.
Además, hay estrategias ganadores establecidas
para una desventaja de 8 piezas. Si solo las memorizas, puedes ganar por
default.
[Para un principiante que
miente en ser 9-Dan, una desventaja de 8 piezas es más que suficiente.] Mika
dijo con una sonrisa burlona.
No tenía el coraje para corregirla, así
que tuve que seguirle el juego.
[S-Supongo que está bien…
aunque es una lástima que no llegaré a ver lo fuerte que eres…]
[¿Perdón?]
[No, digo, si es una
desventaja de 8 piezas, probablemente terminaré el juego en un minuto si solo
sigo la guía. Ni siquiera podrás jugar apropiadamente…]
Lo dije desde el fondo de mi corazón. No
estaba tratando de ser malo.
Mika empezó a temblar. Golpeó las
piezas que había guardado en el tablero.
[Bien… Jugaremos una
partida igualada.]
[¡Tojo-kun!]
[Quédese al margen,
Presidente. Esto es entre él y yo. Además, no hay nadie en este salón que pueda
vencerme en un juego igualado.]
Mika miró al pizarrón listando los
rangos y nombres del club, parándose a media oración.
[Y además, parece que
necesito enseñarte cuán extremadamente fuerte soy.]
[Tojo-kun…]
Al parecer, había pisado una tierra
minada. Me sentí caer bajo la presión de su enojo, pero podía entender su
punto. Soy un nuevo. Si realmente tuviera confianza en mi habilidad, debí haber
unido como un nuevo estudiante. Para ella, solo era un chico que no sabía lo
fuera que ella era, clamando que podría ganar si se me diera una ventaja.
Si Mika estuviera al nivel de un
miembro de Shoreikai, tendría el derecho de tomar mi comentario como
provocación. En ese caso, las posibilidades que gane en una partida pareja
serían de cero.
Si perdiera, no sé lo que me dirá. Tengo
que mantenerme concentrado y dar todo lo que tengo.
[¿Y estás listo?]
Encarando a una confiada Mika, limpié
algo del sudor frío y tragué saliva.
[S-Sí…]
La partida…
[¡Tengamos una buena
partida!]
…empezo.
<[Crazy] ¿Quién diablos es
Zimetsutei, la misteriosa potencia amateur? Parte 9>
356 Anonymous: El hilo
se está moviendo. ¿Zimetsutei apareció?
357 Anonymous: Él ya
entró en acción.
358 Anonymous: Lo
siento, soy nuevo, pero ¿qué tan fuerte es 9-Dan en Shogi Wars? ¿Es como un
fuerte “ganar un torneo regional”?
359 Anonymous: ↳358
Total novato lol.
360 Anonymous: ↳358
Traes puro sueño.
361 Anonymous: ↳358
Más que ganar un "fuerte torneo regional".
362 Anonymous: ↳358
Básicamente es un profesional.
363 Anonymous: Espera,
¿un chico como ese está tratando de unirse a un club de secundaria? ¿No es eso
una locura?
364 Anonymous: ↳363
Sí, una locura.
365 Anonymous: ↳363
Por eso nos estamos juntando.
376 Anonymous: Me
pregunto qué está pensando el Emperor-chan ahora mismo.
Nunca pensé que llegaría el día que
estaría jugando Shogi contra una chica de mi clase.
Ya que juego en línea todo el tiempo,
probablemente he jugado contra chicas por la pantalla, pero enfrentar a una
persona no ha pasado desde la secundaria.
La chica frente a mí era la “madonna”
de la escuela. La distancia entre nosotros ahora era más cercana a la distancia
que usualmente usábamos para hablar.
Sentimientos de ansiedad se acumulaban
en mi espalda. Era bastante consciente de mi falta de experiencia con el sexo
opuesto y eso era irritante.
Pero por otro lado, una vez me
concentraba, esos sentimientos desaparecían y podía dar todo a leer el tablero.
—Porque ahora mismo, había dejado de
pensar en todo lo demás.
[No jodas… por qué… por
qué estoy…]
Mika susurró, sus manos temblando
mientras sostenía una pieza.
[Santo Dios…] Rena
murmuró, su voz es una mezcla de sorpresa y extraña emoción.
Y no solo ellas. Los otros miembros del
club estaban recostándose sobre el tablero, mirando con incredulidad.
[Um, es jaque, ¿cierto?]
Mika aún estaba mirando el tablero,
temblando. No pude evitar hablar. No tenía idea del por qué estaba tan enojada,
pero el resultado de la partida estaba decidido.
[¡Yo… me rindo…!]
Mika bajó su mano en frustración,
apretando su puño. Incliné mie cabeza con calma.
[Gracias por la partida.]
Usualmente no decía eso en el Shogi en
línea, así que se sentía extrañamente fresco.
En cuanto al juego, fue una partida
“Doble Yagura”— un rígido y tradicional estilo conocido como el “Ancient Set.”
No recordaba mucho de las viejas
teorías Yagura, así que seguí su paso y jugué los movimientos tradicionales
hasta la mitad de la partida. Mika, fiel a su seria personalidad, parecía
apegarse estrictamente a la “Vieja Teoría” aún después de iniciado la partida.
Pero la teoría del Shogi evoluciona a
diario. Un movimiento que fue considerado el “mejor” ayer puede estar caducado
hoy.
Contrarresté su vieja teoría al usar
variaciones modernas e innovadoras, anulando su sólida posición y tomando la
cabeza. Desde allí, solo me dispuse a ganar.
Bueno, ya que Mika respondió con
movimientos tradicionales fáciles de entender, probablemente me estaba
probando. Para alguien como yo que lucha con jugadores de alto rango en línea a
diario, es raro ganar una partida donde la teoría encaje perfectamente.
Me giré al Presidente Takebayashi por
conformación.
[Gané. ¿Eso significa
que… pasé el examen?]
[S-Sí… ¡Buen trabajo,
Watanabe-kun! Nunca espere que la vencieras en una partida pareja. ¡Ni yo vi
eso venir!]
Takebayasho-senpai golpeó mi espalda
repetidamente. Probablemente se estaba conteniendo, pero sí dolía.
[Haha… No, solo es porque
se estaba conteniendo.]
[Oh, ¿así es como lo
ves?]
[¿…?]
Takebayashi-senpai sonrió mientras decía
eso, dejándome un poco confundido. Luego, se giró para mirar a Mika y habló en
un gentil tono amonestador.
[¿Y bien, Tojo-kun? Su
habilidad es real. ¿Quizás ese comentario de “9-Dan” era cierto?]
[…]
Mika levantó su cabeza y me miró. Sus
ojos estaban llorosos, pero suprimió su voz y azotó ambas manos en la mesa.
[¡Yo… no lo reconozco!
¡Nunca te reconoceré…!]
Con eso, Miak se paró y salió furiosa
del salón del club.
[Espera, ¿qué? Dio miedo.
Gane, pero ¿no me reconocerá aún…?]
[¡Nyahahaha~! ¡Mikado-chi,
sí que eres todo un alborotador!"]
Mientras los otros miembros me miraban
con varios tonos de sorpresa, solo Rean estaba sonriendo, golpeando mi hombro
repetidamente.
Sí, es mejor que el presidente, pero
aún duele. Aunque solo está pegando en un punto de presión…
✽✽✽✽✽
En la tensa atmósfera, guardé las
piezas mientras estaba siendo rodeado por los atónitos miembros del club.
[Vaya, derrotar a
Tojo-senpai de un solo golpe… ¡Mikado-chi, eres el mejor!]
Rena se burló, alargando su oración
mientras restregaba su codo en mi hombro.
[Rena-kun, ¿cómo se vio
la partida desde tu perspectiva?]
Takebayashi-senpai se paró detrás de mí
con sus brazos cruzados, luciendo como una deidad guardiana. A pesar de estar
en el club de Shogi, el presidente lucía como si perteneciese a un club
deportivo.
[Hmm. La estrategia fue
el clásico Yagura Doble. Su estilo de juego era agudo y audaz, pero preciso con
nada que perder. Incluso uso la secuencia más corta posible para el jaque
final. No importa cómo lo vieras, era una partida de 100 puntos.]
Ser recibido con halagos como ese era
avergonzante. Siempre pensé que tenía un estilo de juego más agresivo y tosco,
así que te digan que era “preciso” me hacía feliz.
[Ya veo. ¿Y qué tan
fuerte dirías que es?]
[¡No puedes saberlo de
una sola partida! Pero su “movimiento 24 de Yogura” fue perfecto. Diría que al
menos es nivel “1-Dan”, oficialmente.]
[¡¿Qué…?!]
Dos otros miembros masculinos
reaccionaron con una mezcla de sorpresa y celos, mirándome con expresiones de
insatisfacción.
Ya veo, así que mi habilidad es cerca
del “1-Dan.” Como pensé, hay una brecha enter los rangos en línea y los de la
vida real. Me alegra no haberme adelantado.
[¿L-Llegar al 1-Dan justo
cuando te unes? ¡Nunca había escuchado de eso!]
[¡S-Sí! ¡No me importa si
el juicio de Rena Aoi es bueno, no puedo aceptarlo!]
Mientras los miembros vociferaban sus
quejas, Rena los miró con una expresión exasperada. Takebayashi-senpai entró
para calmar las cosas.
[Perdón por eso,
Watanabe-kun. Se pusieron sentimentales con eso.]
[N-No. Soy quién debería
sentirlo, actuando todo poderoso cuando recién me uní…]
[¡Ni te preocupes! Incluso
si solo fue una prueba de entrada, derrotar a Tojo-kun es un gran logro.
¡Incluso si solo fue una coincidencia o pura suerte!]
Takebayashi-senpai les dio una mirada a
los quejumbrosos miembros y todos se tragaron sus palabras, conteniéndose.
[¡Bueno! Es tarde. ¡Me
encantaría tener una fiesta de bienvenida, pero no tenemos el presupuesto! ¡Lo
siento, Watanabe-kun, pero tendrás que quedarte con nuestros mejores deseos!
¡Una vez más, bienvenido al club!]
[G-Gracias.]
El Presidente Takebayashi asintió con
su mano en mi hombro, mientras Rena se paró a mi par, aplaudiendo con una gran
sonrisa. No importa cuánto intentara escuchar, solo podía oír los aplausos de
Rena.
Sintiendo un poco quejas hacia mí,
finalmente dejó el club de Shogi por hoy.
✽✽✽✽✽
De camino a casa de la escuela, me
detuvo en una convini cercan a recoger un helado. Lo masticaba mientras
casualmente estaba en Shogi Wars en mi teléfono.
Mi oponente es un compañero de alto
rango— un poderoso 7-Dan. Es un streamer de Shogi que tiene el nombre de
“Laika,” y sí que es un duro oponente.
Para hacer las cosas más interesantes,
ha optado por el mismo acercamiento de Yagura Doble que recién jugué contra
Tojo. La estrategia y el castillo son idénticos, pero su estilo de juego es un
mar de diferencia al de ella.
[Vaya… Laika-san sí que
es algo. Es buena.]
El helado está al borde de derretirse,
así que moviendo mis piezas a gran velocidad, aunque mi oponente es atacando
igual de rápido.
Pero si esto sigue— o más bien, si el
juego procede en las líneas teóricas estándar— ganaré. Pero entre más
movimientos tome, más mi helado se derrite. Si gotea, es una derrota moral.
Reflexionando en cómo mi partida
anterior con Tojo no salió como me gustaría, decidí contraatacar con una
estrategia llamada el “Rápido Ataque Reiwa Yagura.”
<[De locos] ¿Quién diablos es Zimetsutei,
la misteriosa potencia amateur? Parte 9>
Anonymous 611: LOL, está
jugando con Laika ahora.
Anonymous 612: Whoa, es
un Yagura Doble.
Anonymous 613: ¿Zimetsutei
va por un ataque rápido?
Anonymous 614: ↳ ¿Se parece al Ataque
Rápido Reiwa Yagura, verdad?
Anonymous 615: Laika es
rápida, pero los movimientos de Zimetsutei están en otro nivel.
Anonymous 616: Está
jugando tan rápido que creerías que está ocupado, lol.
Anonymous 617: Qué
rápido.
Anonymous 618: ¡El fin
del juego llegó! LMAO.
Anonymous 619: Vio el
jaque hace tres días hábiles.
Anonymous 620: Ah, se termino.
Anonymous 621: Laika-chan... PA-PAPEADA.
Anonymous 622: La barra
de evaluación de Zimetsutei subió y subió. Qué locura.
Anonymous 623: Qué
fuerte. Este tipo es un monstruo real.
Anonymous 624: ¡No puedo
esperar a que Laika-chan suba el video de su derrota!
Anonymous 625: Espera,
¿no dijo que iba a jugar contra una chica en su clase ayer? ¿Qué fue lo que
pasó?
✽✽✽✽✽
Ha paso un día desde que me uní al Club
de Shogi de la Secundaria Nishigasaki.
En la mañana, llegue a la escuela
mientras luchaba contra mi habitual sensación de melancolía.
Sin amigos, sin nadie con quién hablar…
para mí, la vida escolar es un tipo de infierno especial. Si tuviera un hobby
común como alguien más, podría unirme a una conversación, pero por desgracia,
no tengo nada más que el Shogi. No entiendo nada más que el Shogi. Y en esta
clase, casi nadie juega.
La única persona que puede jugar, Tojo,
parece odiarme. Además, nuestro estatus social es tan diferente que siento que
puedo desmayarme por el aura que irradia.
Y así, otro largo y depresivo día
estaba por empezar.
Deslice la puerta y entre caminando a
la clase con el aura de un fantasma— alguien cuya presencia es notada por
nadie.
Sin embargo, de inmediato siento una
atmósfera bizarra— el peso de una atención colectiva. Por instinto levanté mi
mirada del suelo.
Por alguna razón, mis compañeros están
todos mirándome.
✽✽✽✽✽
Estoy acostumbrado a ver multitudes,
pero sí que no estoy acostumbrado a que me miren a mí.
Me paré allí, abrumado por las miradas
y los bajos murmullos pasando por el salón.
¿Por qué me están mirando todos a mí? ¿Hice
algo? Solo soy un inútil solitario.
¿No me digas que descubrieron que me
uní al Club de Shogi ayer…? ¿Están pensando, “¿Cómo se atreve un subnormal como
tú a tener las agallas de unirse a un club?”?
Si es eso, lloraré.
[Espera… ¿Qué?]
Justo cuando estaba por dirigirme a mi
asiento, me congelé antes de poder sacar mi silla.
Por alguna razón, había un tablero de
Shogi posándose en mi escritorio.
¡¿Un tablero de Shogi…?! ¡¿En mi
escritorio?!
[Vaya, ¿qué es esto…?]
No lo entiendo. Para nada. ¿Qué fue
eso? ¿Una nueva forma de bullying?
¿Poner un tablero de Shogi en mi
escritorio era su forma de decir, “¡Eres un petardo solitario cuya única
redención es el Shogi!”?
Si es eso, sí que lloraré. ¿No
aprendieron en la escuela que no se supone que les digas a las personas la
verdad?
Me estaba asustando internamente, pero
me mantuve calmado y revisé el salón con mis ojos. Sin embargo, las miradas que
recibí en cambio estaban llenas con sospecha, como si dijeran, “No, ¿quién
diablos eres?”
Aún no entendía lo que estaba pasando,
pero capté eso porque un tablero de Shogi había aparecido en el escritorio de
alguien temprano en la mañana, todos estaba mirando a la persona de quién era
el escritorio.
Pero en serio, de verdad no conozco el
“por qué” detrás de ello.
No estaba seguro si debería tocar un
tablero de Shogi cuando no sabía a quién le pertenecía. No podía bajar mi
bolso.
¿Tengo que mantener este tablero afuera
por el resto del día? ¿”Perdí mis libros de texto, pero tengo un tablero de
Shogi”? Sentía que el profesor me lanzaría una pieza en lugar de una tiza.
[¿Tienes un momento?]
Justo entonces, una digna y familiar
voz me llamó desde el costado.
Lentamente me giré hacia la voz y vi a
Tojo parándose allí, brazos cruzados, con una mirada de leve irritación en su
rostro.
[H-Hey. Tojo-san está
hablando con Watanabe.]
[¿Por qué Tojo-san
hablaría con alguien como él…?]
[Espera, ¿no es ese
Watanabe? ¿El chico que siempre está mirando su teléfono…?]
El hecho que el top de la escala social
de pronto me hablara atraía la atención de toda la clase.
[¿Q-Qué pasa…?]
Mi voz era una mezcla de agitación y
confusión. Mi rostro se retorció mientras la miraba. Sin una palabra, Tojo se
movió al otro lado de mi escritorio, tomó la silla del asiento frente al mío y
se sentó.
Espera. Significa que este tablero de
Shogi es—
[¿Qué una partida?]
¿Esta tipa está en sus cabales?
<'¿Qué ta luna partida?' Part
10>
zimetu29: Entré a la
clase esta mañana y había un tablero de Shogi en mi escritorio. Era una
ejecución pública. Estoy en el baño justo ahora porque mi estómago duele.
Anonymous 30: ↳ 29 ¿¿¿???
Anonymous 31: ↳ 29 Qué pedo, weh, lol.
Anonymous 32: ↳ 29 Emperor-chan, ¿dele
la panchita?
Anonymous 33: ↳ 29 ¿Qué significa eso?
zimetu34: Es esa chica
10/10 que mencioné ayer. Ya me la juro y me hizo jugar una partida en la
mañana. Jugar una partida mientras toda la clase observa es un infierno,
literal.
Anonymous 35: ↳ 34 Ostias.
Anonymous 36: ↳ 34 Solo de imaginarlo
hace que me duela la panza también...
Anonymous 37: ↳ 34 Así que por eso estás en el baño ahora.
Anonymous 38: ↳ 34 Suficiente de contexto.
Danos el resultado.
zimetu39: 39 ↳ 37 No hubo resultado.
Fue justo antes de la clase matutina, así que terminó a medias la partida.
Chasqueó su lengua y regresó a su asiento.
Anonymous 40: ↳ 37 Eh...
Anonymous 41: ↳ 37 Que
pasada, lol.
Anonymous 42: ↳ 37 Probablemente ese
chasqueo fue para el profesor, no para Emperor-chan.
Anonymous 43: ↳ Solo pretender
chasquear la lengua es un beso volador. Piensa en grande.
Anonymous 44: ↳ Farme
aura, Zimetsutei. Eres un chico valiente.
✽✽✽✽✽
La vida de Tojo Mika había sido una
serie de dificultades y contratiempos. Mezclada entre una talentosa madre y
padre, se le recordaba la falta de su propio brillo diario.
Ya sea que tuviera éxito en un examen,
fuera seleccionada para un equipo de deporte, o fuera popular con los chicos,
nada llenaba el vacío en su corazón.
El mundo era irracional, absurdo y
raramente funcionaba a tu favor.
La dirección y contramedidas. Esfuerzos
y resultados. La chica que siempre traicionaba tu habilidad era ese misterioso
obstáculo llamado “suerte.”
He odiado la suerte desde que era niña.
No importa qué tan fuerte trabajes, que
esos esfuerzos den frutos dependen de la suerte.
No importa cuanto llegues a pulirte,
que alguien lo note depende de la suerte.
No importa cuán perfectamente te
prepares, que tengas al final depende de la suerte.
En la vida, la fortuna de una persona
los sigue hasta el amargo final.
Lo odiaba.
El estado de tener “suerte” era algo
que yo, quien trató de hacer todo perfectamente, no tenía conexión. Ya que
empecé al 100%, ninguna cantidad de suerte me llevaría al 120%. Pero la mala
suerte me llevaría al 80% o 70%.
Es por eso que la suerte siempre ha
sido mi mayor enemigo.
Y fue lo mismo esta vez.
Ayer, un chico llamado Watanabe Mikado
de pronto apareció para revisar el Club de Shogi.
Con su cabello suelto, ojos vacíos,
hombros caídos y un aura negativa carente de cualquier talento, el era la
definición literal de impopular arquetipo de “solitario” en clase.
Me burlé de él, pensando que
probablemente nunca había puesto esfuerzo alguno en su vida. Pero cuando
empezamos a jugar… me derrotó en cuestión de minutos.
El hombre había desmantelado mi mejor
estrategia— una que había preparado para aplastarlo— con una expresión
despreocupada.
Otra vez, pensé.
En Shogi, había un término llamado
“dedo de la suerte.”
Es usado cuando alguien da con el
movimiento correcto— el mejor movimiento— sin haber leído el tablero
correctamente.
Pensé que me había vencido con el “dedo
de la suerte.” Pensé que tenía solo suerte. Y otra vez, la suerte me abandonó. Me
traicionó. La suerte siempre está sobre la habilidad. La razón por la que perdí
es por la suerte.
Porque puse más esfuerzo que cualquier
otro—
✽✽✽✽✽
Después de la escuela, me encontré
dirigiéndome reflexivamente a la entrada antes de darme cuenta y girarme hacia
el salón del club.
Había olvidado que era un miembro del
Club de Shogi. A pesar que mi aplicación fue aceptada hoy, al momento que la
escuela se terminó, mi primer impulso es correr a casa.
Pero soy un estudiante de secundaria
ahora; es hora que me una a un club.
Interactuar con extraños aún me pone un
poco nervioso, pero ya que es el Club de Shogi, es mucho mejor que otros
clubes. Además, no es que sea malo para hablar con otras personas. Solo no
inicio conversaciones, lo cual ha resultado que yo dé vueltas en el camino del
solitario.
Mientras miserablemente trato de justificar
mi lugar social, me encontró parado frente a la puerta del club.
Bien. ¡Seguiré el mando Takebayashi-senpai
y daré un gran saludo para mostrar mi entusiasmo como un nuevo miembro!
[H-Hola… perdón…]
Ofrecí un saludo tan débil como un
bicho mientras abría la puerta.
Pero no hay nadie dentro. Es un
silencio mortal, sin una pista de presencia humana. Solo un tablero de Shogi
posándose allí.
Pero que llego demasiado temprano.
Ahora que lo pienso, mi clase tuvo una
salida temprana hoy. Supongo que pasará un rato antes que los senpais
aparezcan.
Espera… Si el club no tiene llave y las
luces están encendidas y un tablero de Shogi ya está colocado, ¿significa que
alguien llego antes de mí?
[Y por fin viniste.]
Justo cuando me lo preguntaba, la voz
de Tojo resonó desde dentro del salón. Revisé y la vi en una silla cerca de la computadora
al fondo.
[Oh, Tojo-san… Uh, buen
trabajo.]
[Solo siéntate.]
[¿Huh?]
Al momento que me vio, se paró,
cortando mi saludo y señalando a la mesa larga donde el tablero de Shogi estaba
esperando.
[Terminemos el juego de
esta mañana.]
[…]
Ella estaba refiriéndose a la partida que
habíamos empezado antes de clases. La miré con una expresión escéptica,
permaneciendo en silencio.
Había estado pensando esto desde esta
mañana, pero no entendía por qué Tojo estaba tan obsesionada con jugar contra
mí. Soy un penoso solitario sin alguna cualidad rescatable. ¿No perdería puntos
sociales al estar asociada conmigo?
[No me importa jugar… pero ¿puedo
preguntar por qué quieres jugar tanto contra mí?]
Me senté frente a la larga mesa frente,
justo como ayer, y solté la pregunta.
[Porque… no puedo aceptarlo.]
Tojo repitió el mismo sentimiento que
había expresado el día anterior.
[He pasado toda mi vida trabajando
duro. He pasado años refinando mis habilidades. Y no estoy hablado solo del
Shogi. Deportes y notas— he hecho de todo a mi mano para sobresalir. Pero
Shogi… he puesto más tiempo al Shogi que todo lo demás. He trabajado más duro
que nadie más.]
Enfrentarme directamente, azotó sus
manos en la mesa y se paró, mirándome con creciente furia.
[¿Y para que yo pierda ante un
aparecido? ¿Contra un chico como tú que parece tener cero talento? ¡¿Contra
alguien que parece que nunca ha trabajo un día en su vida?! ¡¿Cómo se supone
que acepte eso?!]
Era una emoción que nunca había
experimentado antes. No podía decir si lo que estaba viendo era irritación
hacia mí o su propio sentido de vergüenza. Pero una incontrolable urgencia de
sentimientos claramente había explotado dentro de ella y estaba lanzando todo
ese sentimentalismo hacia mí.
Enfrentado a este estallido, en
silencio alejé la mirada.
[¡¿Cómo alguien que ni siquiera puede
ver a otra persona a los ojos puede derrotarme?!]
Ella tomó su mechón con fuerza, su voz
se hacía más fuerte mientras luchaba por procesar sus sentimientos.
Normalmente, me habría asustado y avergonzado.
Pero sus insultos infundados realmente me estaban haciendo sentir calmado.
No me importaba ser menospreciado. Soy
un idiota y estoy muy consciente de cuán patético debo verme ante otros. Sin
embargo, había una cosa que sentía que tenía que decir.
[Es cierto que no tengo talento. No soy
muy listo y soy terrible en los deportes. Mi cabello es un desastre, mi postura
es mala, no soy guapo y soy chaparro… Eso es porque nunca me esfuerzo en esas
cosas.]
Hable con un casi excesivo nivel de
autodesprecio, dejándome ver mal.
[Que me vean con ojos fríos, temblar en
un rincón de la clase como un patético solitario— es resultado de toda mi falta
de esfuerzo.]
Encaré su intensidad con total apatía
mientras vocifera mi avergonzante debilidad.
Tojo me dio una sonrisa distorsionada,
al parecer en acuerdo.
[¡E-Eso es! Es por eso que tú—]
[¿Y por qué no reconoces esto?]
Señalé al tablero de Shogi. La
expresión de Tojo se congeló.
[Justo como dijiste, soy alguien que no
le pone mucho esfuerzo a algo. Pero cuando se trata de Shogi, me enorgullezco
de haber trabajado más duro que nadie. Claro, estoy seguro que hay incontables
personas más fuertes que yo y no puedo decir con seguridad que mis esfuerzos siempre
darán frutos… Pero sé por hecho que he trabajado por ello.]
[¿Estás diciendo que has trabajado más
fuerte que yo…?]
[No, no es eso. sabes que tus pasados
esfuerzos han moldeado tu habilidad actual, Tojo-san. ¿Y por qué no puedes
reconocer la cristalización del esfuerzo detrás de la habilidad de alguien más?]
[¡E-Eso es…!]
Continue mientras ella se silenciaba.
[Si quieres odiarme, Adelante. Si
quieres reírte de mí, date gusto.]
[¡N-No me burlaré…!]
[Pero no dejaré que niegues mi vida en
el Shogi. No retrocederé en eso. esta es la única… habilidad redentora que
tengo.]
Fui el único que había terminado de
exponer su fealdad. Sabía que podía lanzar de diferentes docenas de insultos.
Pero incluso si tuviera que tragarme mi orgullo, había una línea que no la
dejaría cruzar.
No el Shogi. Nunca el Shogi.
[Yo… Yo…]
[Como sea, perdón por actuar pedante
cuando solo soy una mierda. No me prestes atención, solo hablaba conmigo mismo…
Ahora, ¿empezamos la partida?]
Mientras Tojo se quedaba allí,
boquiabierta y visiblemente agitada, empecé a sacar las piezas de la caja y
ordenarlas en el tablero.
✽✽✽✽✽
En Shogi, hay algo llamado “Joseki—”
una teoría tradicional.
Esos son los “movimientos correctos,”
refinados y pulidos por una larga historia hasta que son libres de
imperfecciones.
Mientras ambos jugadores sigan el
Joseki, la posición nunca sucumbirá. O, lleva a una secuencia donde un lado
tiene un camino claro a la victoria. Puedes llamar un camino hacia la victoria.
Sin embargo, solo porque un movimiento
es “correcto” de acuerdo a la teoría no significa que es el “mejor movimiento.”
Por lo tanto, Joseki cambia y evoluciona con la era.
[…]
En el silencioso club, solo el sonido
de nuestras piezas resonaba.
Tomé un sorbo de agua de la maquina
expendedora mientras observaba el contador colocado a la par del tablero. La
mano de Tojo había dejado de moverse al final de la mitad del juego. Encorvada
sobre el tablero, perdido en pensamientos.
En Shogi amateur, pensar por tres
minutos es considerado un “largo pensamiento,” pero Tojo había estado pensando
por diez minutos. En un torneo real, ese tipo de manejo de tiempo sería fatal.
La razón por la que no podía emerger
del océano de sus propios pensamientos era simple. Estaba buscando lo que
deberían ser los movimientos correctos— los teóricos— y así, por alguna razón,
la partida no iba de la manera que quería.
[Mierda…]
Incapaz de encontrar la respuesta, Tojo
alejó la mirada del tablero y miró el reloj. Su expresión se retorció cuando se
dio cuenta cuánto tiempo había tomado.
La observe, un sentido de intranquilidad
crecía en mi pecho.
Esto sí que no va a terminar antes que
los otros lleguen aquí. Si los otros miembros nos ven así, van a mirar con
rareza… Realmente quiero evitar sobresalir… Pero otra vez, estamos en el Club
de Shogi jugando Shogi, así que no debería haber nada malo con ello… Pero aun
así, da miedo…
Estaba sufriendo de la típica ansiedad
de un solitario y excesiva paranoia acerca del futuro inmediato.
Los humanos están atados a temerle a lo
desconocido. Nunca había anticipado jugar una partida contra la reina de la
clase y el as del Club de Shogi. Era un territorio completamente desconocido.
Era natural estar ansioso.
[Yo… ¡Lo encontré!]
¿Cuánto tiempo había estado pensando?
Tojo suspiró esas palabras, su
expresión recuperó su confianza mientras da su siguiente movimiento con fuerza.
En ese instante, di mi respuesta sin
tomar tiempo.
[¡¿Qué…?!]
Tojo se veía asombrada.
Luego de una breve pausa, ella me miró
con una intensa mirada.
Su movimiento no fue malo; de hecho,
estuvo cerca del mejor movimiento. Era exactamente el movimiento que había
esperado que tomara.
—Y es por eso que había terminado de
prever ese movimiento hace tiempo.
El Shogi no es un juego sobre adivinar
el siguiente movimiento. Es un juego acerca de leer cientos más movimientos
hasta el final. Si te obsesionas con el movimiento correcto frente a ti,
descuidarás lo que yace más allá de eso.
[¿Cómo pudiste leerlo tan rápido…?]
Una mirada al cronometro demostraba una
gran diferencia en nuestro tiempo restante.
—1 minuto – contra— 18 minutos—
A Tojo solo le quedaban dos minutos
mientras yo tenía dieciocho.
Ambos habíamos empezado con veinte
minutos. Considerando que había retomado desde mitad del juego, el juego de
Tojo era bastante lento, incluso para un amateur. Su personalidad probablemente
estaba reflejada en sus movimientos.
El estilo de Tojo era sólido y fuerte. No
tomaba riesgos; hacía que sus movimientos no fueran “incorrectos.” Jugaba un
estilo de Shogi muy tradicional y “rígido.”
Pero eso la hacía ineficiente.
Un estilo bien anticuado. El Yagura.
Tanto ayer y hoy, Tojo había usado una formación anticuada llamada el “Castillo
Yagura.”
En la antigüedad, el Shogi era todo
sobre Joseki. Muchas estrategias involucraban construir una formación
establecida antes que la pelea empezara. Yagura es una de esas. Involucra usar
muchos movimientos para construir una formación para tu Rey y una vez que el
castillo esté completo, puedes empezar tu ataque.
No es necesariamente algo malo. El
Shogi tiene un proverbio: “Evitar asentar al Rey.”
Significa que, “Si no proteges a tu
Rey, morirás rápidamente.”
Así que, la regla inquebrantable del
Shogi anticuado era siempre proteger al Rey— construir un castillo— antes de
atacar. Al parecer, algunos dojos hacían esto un principio mandatorio y
difícilmente amonestarías a alguien que la rompiera.
Sin embargo, en el Shogi Moderno, no
“encerramos al Rey.” No lo protegemos, Tojo.
En los últimos años, el nivel del Shogi
mundial ha ido en subida, cambiando de una “era de seguir al Joseki,” a una
“era de buscar el mejor movimiento.”
Si tienes el tiempo de encerrar, ataca
en cambio. Si tienes algunos movimientos que tomar para construir un castillo,
úsalos para terminar el juego. Porque cada movimiento cuenta.
¿Ves? Es simple, ¿cierto? Y la cosa que
forzó esa realidad sobre nosotros fue la “IA.”
La IA no tiene emociones ni miedo. Es
por eso que rechaza la idea de “Shogi como una conversación con tu oponente—”
es del tipo donde construyes castillos y preparas tu ataque en sincronía. En
cambio, da nacimiento a un “Shogi Optimo,” el cual usa el camino más corto y
rápido para aplastar al oponente.
Lo que la IA produce es el mejor
movimiento absoluto. El movimiento correcto en el verdadero sentido.
Muchos jugadores profesionales luchan
con esos movimientos y muchos entusiastas del Shogi le dan vueltas el rechazo y
la aceptación. Eventualmente, mientras el tiempo pasaba esos que jugaban el
viejo Joseki empezaron a desaparecer, reemplazados por esos que imitaban los
mejores movimientos de la IA. Y esos movimientos generados por IA empezaron a
ser alabados como el nuevo “Joseki” de la era moderna.
Ya que he sido un solitario por mucho
tiempo, solo pasé un corto período de tiempo en un dojo y nadie me enseñó los
gajes de la teoría tradicional. Pero en cambio, he paso incontables horas en
casa investigando con mi IA. Y he pasado tanto tiempo batallando en el internet
contra otros que estaban haciendo lo mismo.
Lo diré claramente en mi cabeza, Tojo
Mika. Tus movimientos están… demasiado atrasados en el tiempo.
—Beep.
El cronómetro sonó, señalando que Tojo
se había quedado sin tiempo.
Una ves tu tiempo se termina, entras a
la cuenta regresiva “Byo-yomi.” “Si no tienes movimientos dentro x segundos,
pierdes.”
La cuenta regresiva estaba establecida
en treinta segundos.
Es decir, desde aquí en adelante, Tojo
tenía que hacer cada movimiento dentro treinta segundos.
✽✽✽✽✽
La cuenta de Tojo se acabó. Ahora
estaba en el Byo-Yomi— una cuenta regresiva para cada movimiento.
Incluso en esta dura situación, con su
vida colgando de un hilo, Tojo no se había rendido. Aún estaba desesperadamente
buscando el mejor movimiento posible.
El reloj le pisaba los talones. Sus
manos se movieron sin una pista de usual tranquilidad. El sonido de las piezas
golpeando el tablero había cambiado; ¡el fuerte y rítmico estruendo había sido
reemplazado por un frenético y deslizante golpeteo! Simplemente ya no tenía la
gracia de cambiar sus piezas.
[Ngh…]
Tojo mordió su labio inferior, de
alguna manera logrando encontrar una respuesta dentro de la estrecha ventana de
treinta segundos. Pero solo tres segundos después su pieza tocó el tablero, ya
había contraatacado con mi siguiente movimiento.
[¡Mierda…!]
Una maldición salió de su boca. Sentí
una punzada de simpatía por ella, pero lo dejé pasar.
No estaba usando mi propio tiempo para
pensar. Estaba haciendo todo el cálculo mientras ella se movía. Debido a eso,
mi tiempo se mantuvo intocable, mientras su vida restante estaba siendo
arrebatada pieza por pieza.
En el mundo del Shogi, a esto se le
llamaba “golpeteo.” Cuando una masiva brecha en el tiempo existe, puedes usar
el mismo reloj como arma. Destruye la compostura del oponente, arruina su
concentración, y eleva la probabilidad de que cometas un error.
El estado actual del tablero era el
resultado directo de ese sofocante circulo de presión.
[¿Voy a… perder? ¿Otra vez…?]
Mientras su derrota se volvía una
inevitable realidad, el rostro de Tojo se puso de un pálido fantasmal.
[…]
Me mantuve en silencio, dejando que sus
palabras quedaran en el aire. Estrictamente hablando, Tojo no era débil.
Solo habíamos jugado dos veces, una vez
ayer y una vez hoy, pero su habilidad era más que suficiente para justificar su
posición como el as del club de Shogi.
Puede sonar arrogante, pero al
principio, sí pensé que se estaba conteniendo. Eso era lo que sentí cuando
empezamos. A lo largo de nuestras partidas, Tojo no había hecho un solo error
obvio— ni leído mal, ni errores tácticos. Jugaba un juego cercano a la
perfección, movimiento tras movimiento.
En términos de talento puro, Tojo
indudablemente era superior. De hecho, su estabilidad era algo que sentía que
debería emular. Ella era exactamente lo que todos en clase le llamaban: un
genio.
Lo que significaba que la única razón
para que la brecha entre nosotros era una “diferencia en información.”
La brecha existía porque me
especializaba en las estrategias modernas y refinadas de la IA mientras Rojo
aún se aferraba al tradicional Shogi del pasado.
Ese era el factor decisivo.
[Ngh… Yo… me rindo.]
Aunque el reloj seguía marcando, Tojo
se dio cuenta que fue vencida. Dejó caer sus piezas capturadas en el tablero y
susurró las palabras de rendición.
Frustración y arrepentimiento se deformaban
en lo profundo de sus gestos.
[Gracias por la partida.] Dije,
inclinando mi cabeza en respeto.
La fiera batalla de Yagura, la cual
había durado desde esta mañana, terminó como ayer— con mi rotunda victoria.
[Hey… Dime. ¿Por qué eres tan fuerte?]
Tojo preguntó, su cabeza inclinada.
Su vos estaba temblando, al borde de
las lágrimas. Podía oír el enojo y celos hervir.
[Esa es una pregunta cínica…]
[¿Huh?]
Me miró, claramente confundida por mi
elección de palabras. Ofrecí una pequeña sonrisa incómoda y continué.
[Tojo-san… si alguien más débil que tú
hace esa misma pregunta, ¿cómo responderías?]
[Yo diría… porque trabaje más duro que
nadie más.]
[Entonces ya tienes tu respuesta.]
Tojo se silenció al momento que las
palabras dejaron mi boca.
[No puedo decir a Ciencia cierta que el
esfuerzo siempre da frutos.] Dije. [Las personas tienen fortalezas y
debilidades y hay una inherente brecha en el talento natural. Si solo trabajar
duro fuera suficiente para vencer a cualquier genio, cada competición en el
mundo sería mucho más desbalanceada… Pero si quieres ganar— si quieres tomar la
victoria— tienes que trabajar más duro que cualquier otro. Esos que no se
esfuerzan siempre serán abrumados por esos que lo hacen. El esfuerzo es el
requerimiento mínimo para ganar.]
Tojo levantó su cabeza, sus ojos
destellaron desafío.
[¡¿Y por qué no puedo vencerte?! ¡He
trabajado más duro que nadie! ¡Sé que tengo talento! ¡Pero no puedo ganar…!]
Ignoré su estallido y me estiré por mi
Rey desde la caja.
El carácter estaba desgastado, la tinta
desapareció. Era la prueba que esta pieza había sido usada cientos, sino miles,
de partidas en los años.
[Simplemente porque tengo mejor
información que tú.]
[¿Información…?]
Coloqué mi Rey y alejé el rostro por su
intensa mirada.
[La fortaleza Yagura que jugaste estaba
bien construida. Hace unas décadas, habría sido un perfecto ejemplo de un libro
de historia… Pero el Shogi moderno ya no es tan paciente. Intensas batallas
empiezan desde el inicio ahora. Se está haciendo común el siquiera molestarse
en fortalecer por completo al Rey. ¿Sabías eso, Tojo-san?]
Tojo mordió su labio y dio una inquieta
y frustrada reverencia.
Probablemente lo supo de pasada. Pero
probablemente parecía del tiempo para reaprender todo desde cero— o quizás su
orgullo la abstenía de abandonar el esfuerzo que ya había invertido. Había
estado apartando la mirada de la verdad.
[El resto es simple. Sé exactamente
cómo romper tu Yagura. Es por eso que gané. Nada más.]
[¡¿Cómo aprendiste a hacerlo?!]
[Usé la IA para analizarlo. Investigué
la mejor respuesta para cada posible movimiento y luego los memoricé.]
[¡E-Entonces! ¡¿Estás diciendo que
perdí porque escogí Yagura?!]
No podía evitar reaccionar a
naturalmente simplista conclusión.
[¿Me estás jodiendo…?]
[¿Huh…?]
Tojo se estremeció, su cuerpo se tensó.
Estaba subestimando todo lo que había
hecho. Escucharla llegar a una conclusión tan superficial me hacía sentir que
mis años de dificultes estaban siendo insultados y sentí una repentina urgencia
de fría agresión.
[No es solo Yagura. Gangi, Mino, Buitre
Plateado, Anaguma… Torre Central, Cuarta Fila, Tercera Fila, Torre Opuesta,
Cuarta Fila Derecha… desde ataques sorpresa y trampas a estrategias de nicho y
tendencias modernas. He aprendido los contraataques para cada castillo y
estrategia en el juego. Las memoricé todas y construí contramedidas para cada
una de ellas.]
Hablé mientras recordaba todas las
amargas y aplastantes derrotas que había sufrido en el pasado. Mientras Tojo me
miraba en absoluto silencio, repetí la conclusión a la que había llegado hace
tiempo.
[¿No es eso lo que “esfuerzo”
significa—?]
En Shogi, el perdedor siempre es el
culpable. Es la naturaleza del juego. Para arreglar la partida que perdiste,
tienes que desmarañar la partida movimiento por movimiento.
¿Dónde salió mal? ¿Dónde se puso mejor?
¿Cómo gano? ¿Cómo dejo de perder? ¿Qué si el oponente juega así? ¿Qué si ignora
eso? ¿Qué si han investigado la misma teoría que yo?
Exploras cada patrón posible. Preparas
cada contramedida posible. Llegas a la respuesta mientras tu cabeza gira en las
interminables preguntas y carece de soluciones fáciles.
Para ganar, para en verdad esforzarte…
¿no era de lo que se trataba?
[Ah… aah…]
Tojo se quedó sin palabras.
La frustración en su rostro se
desvaneció, reemplazada por largas lágrimas que empezaron a salir y rodar de
sus mejillas.
Antes de saberlo, Tojo estaba llorando.
✽✽✽✽✽
Creo que todos tenemos un
arrepentimiento o dos.
En el momento que piensas, debí haber
hecho esto, o deber dicho eso. Todos se sienten de esa manera algunas veces. Y
justo ahora, estaba experimentando ese sentimiento en tiempo real. Me estaba
arrepintiendo de mis elecciones en la vida inmensamente.
[…hic…sniff…ugh…]
Tojo estaba sollozando, lágrimas
cayendo en el suelo.
Estaba tratando de sostener su voz,
dejando solo el sonido de sollozo resonando en el cuarto.
Habían sido cerca de treinta minutos
desde que la partida empezó, lo que significaba que los otros miembros del club
deberían llegar en cualquier momento.
Realmente la cagué ahora.
Yo, el solitario supremo, había
cometido el más grande pecado: hice que Tojo Mika, el verdadero pico de la
jerarquía estudiantil, llorara.
¿Mi vida se terminó? Se siente que
terminó.
[U-Um… Puede que haya dicho de más. Lo
siento…]
Traté de consolarla, esperando reducir
mi eventual sentencia, pero un chico socialmente raro que apenas ha hablado con
alguien no tiene exactamente la habilidad de “confortar chicas” en su haber. Si
es algo, yo era el que tenía ganas de llorar por la incomodidad.
[¡...!]
[Espera—]
Tojo se paró, escondiendo su rostro y
salió del club sin decir palabra.
¡Espera, ¿se va otra vez?! ¡Al menos
quédate para las actividades de club! ¡Sé que es raro, pero vamos!
¡Golpe!
El sonido de la puerta resonó por el
salón.
[Vaya…]
Pero la puerta de inmediato se abrió
otra vez. En lugar que Tojo volviera, Rena entró.
[¿Huh? ¿Tojo-senpai estaba llorando
justo ahora?]
Rena miró entre la puerta y el salón,
habiendo sentido claramente que algo estaba mal cuando se cruzaron.
[Espera, no me digas… Mikado-chi,
¿realmente la cagaste?]
[…]
[¿Holaaaaa? ¿Puedes escucharme?
¿Mikado-chi?]
No había hecho anda mal, pero no podía
negar exactamente la situación, así que mantuve mi boca cerrada. Sintiendo mi
silencio, Rena miró el tablero de Shogi en mi mesa y sonrió con malicia.
[Heh. Así que jugaste contra
Tojo-senpai. Y terminó llorando así… interesante.]
Rena parecía que relleno las lagunas de
lo que pasó con su propia imaginación. Ella caminó a mí, recostándose hasta que
su rostro estaba cerca del mío.
[Si te lo pregunto justo ahora, ¿harías
llorar a Aoi justo como a Tojo-senpai?]
Hizo un gesto juguetón y provocativo
con sus labios. No tenía idea en qué
estaba pensando, pero estaba demasiado cerca.
[¿D-De qué estás hablando? Además,
estás demasiado pegada.]
[Nyahaha— Mikado-chi, eres
sorprendentemente difícil de sonrojar, ¿verdad? ¿Eres un mujeriego en secreto?]
[…]
[Como sea, bromas a un lado— ¿qué
pasó?]
[Yo solo… jugué una partida normal con
Tojo-san.]
Mientras trataba de explicar mi
confusión, la puerta se abrió por tercera vez.
[¡Buen trabajo, chicos! Me encontré con
Tojo-kun y parecía estar llorando. ¿Sucedió algo?]
El presidente del club, Takebayashi-senpai,
había llegado.
[¡Ah, presidente! Escucha esto— ¡Parece
que Mikado-chi hizo llorar a Tojo-senpai!]
¡Hey, deja de delatarme!
[¿Ho?]
Takebayashi-senpai frunció sus ojos, pareciendo
que había encontrado un interesante juguete. Notando el estado del tablero
donde Tojo y yo habíamos jugado, se paró con sus manos en su cintura.
[¡Así que jugaste contra Tojo-kun!
Dime, Watanabe-kun— ¿recuerdas el kifu de esa partida?]
[Ah, sí. Lo recuerdo.]
Un kifu es el historial de una partida—
el registro del juego, esencialmente.
Cualquiera que remotamente experimentara
el Shogi usualmente podía recordar toda la partida que jugo recién. Para
aquellos con buena memoria, no es raro recordar partidas de un mes o más.
Ya que había terminado, cada movimiento
aún era claro como el agua en mi mente. Escribí el registro de la partida
matutina y se lo entregué a Takebayashi-senpai.
Tomó el papel, armó el tablero e hizo
que Rena se sentara frente a él. Siguiendo mis notas, empezó a recrear la
batalla entre Tojo y yo.
[Hmm…]
[Whoa… esto es increíble…]
Los dos murmuraron entre sí mientras la
recreación progresaba. Takebayashi-senpai lo observaba en profundo pensamiento,
mientras Rena se veía levemente perturbada.
[Rena-kun, parece que tu evaluación estaba
totalmente errónea.]
[Bueno, solo vi una partida ayer. Pero
viendo esto… sí.]
[En efecto.]
Una vez terminó de recrear el juego
hasta el final, Takebayashi-senpai se paró y me regresó el papel.
[Gracias. Eso fue muy informativo.]
[S-Sí, claro.]
[Ahora, sé que es un poco descortés
preguntarlo directamente, pero—]
Takebayashi-senpai, quien usualmente
estaba sonriendo y molestando, me miró con una intensidad aguda.
[¿Quién eres exactamente—?]
✽✽✽✽✽
Miré a Takebayashi-senpai, pestañeando
en confusión a su repentino interrogatorio.
[Tojo-kun es nuestro as.] Dijo. [Su
fuerza al menos llega al 4-Dan, quizás equivale a un puesto de 3-Dan. Ganó el
torneo amateur de chicas en la escuela secundaria. En este club, ella es la
única con una oportunidad real en las nacionales.]
El nivel nacional— eso significa que
estaba entre el 1% de toda la población del Shogi. No había juzgado mal su
fuerza, pero no me había dado cuenta que la tenían en alta estima.
[Aunque, la has aplastado dos veces
ahora. Y mirando el tiempo restante en el reloj… la brecha es tan absurda que
casi había pensado que era trampa. Juegas a una increíble velocidad. Y a pesar
de esa velocidad, tus movimientos son perfectamente precisos.]
Takebayashi-senpai reseteó el
cronómetro mientras hablaba.
[Seré directo. Tu nivel de habilidad es
anormal. No es solo un nivel 5-Dan o 6-Dan. Claramente eres un jugador de alto
nivel. Estás a la par de los mejores jugadores del país.]
Sentí una mezcla de duda y rareza.
¿Cómo puede ser? Solo era un amateur
fracasado cuyos sueños habían sido aplastados. Solo era otro jugador random al
fondo de una ladera, únicamente capaz de jugar bien en línea.
Si realmente tuviera un talento
superior, no sería “esta versión de mí mismo” justo ahora.
Sin embargo, la imagen que
Takebayashi-senpai tenía de mí al parecer era mucho mejor de la que pensaba.
La conclusión a la que había llegado superaba por mucho la cima.
[Watanabe-kun. ¿De casualidad, eres un
miembro de Shoreikai?]
Rena jadeó, sudor frío escurría de su
rostro. Me sentí de la misma manera.
[Para nada…]
Shoreikai— la Asociación de Aprendices.
La institución de entrenamiento profesional donde lo mejor de lo mejor se
reunía. Una madriguera de genios donde cada miembro era un antiguo campeón
nacional.
No había forma que perteneciera a
ellos. Porque…
[Fracasé en el examen de entrada en la
escuela primaria. No tengo el tipo de habilidad que crees que tengo…]
[Espera, ¿estás diciendo la primaria?] Takebayashi-senpai
preguntó, sus ojos se abrieron. [¡No puedes usar algo de hace mucho tiempo como
referencia! Pudiste haber fracasado, pero tu fuerza actual es innegable. Desde
mi punto de vista, sí que estás al nivel Shoreikai.]
Era un hombre directo. Escucharlo decir
eso realmente me ponía un poco feliz. Y es exactamente por eso que esa pared
siempre se postra ante mí como un obstáculo insuperable.
[Estás exagerando. Solo he jugado Shogi
en línea…]
[¡Entonces el Shogi en línea te hizo
tan fuerte!]
[Eso me preguntó…]
El Shogi en línea era como comida
rápida. Era conveniente y fácil de empezar, pero sin un Byo-yomi y la habilidad
de usar el asistente premium de la IA, se diferenciaba levemente del
“auténtico” Shogi.
Incluso había rumores que jugar mucho
Shogi en línea hacía que tu habilidad decayera. Había estado jugando en línea
desde que fracasé ese examen en mi niñez.
Así que mientras pudiera parecer fuerte
en una pantalla, creía que no era fuerte en la realidad. Tojo solo perdió
porque nuestros estilos tienden a chocar.
[¡Bueno, no importa lo que creas,
Watanabe-kun! ¡Hay algo que necesito que hagas! ¡Iba a hacer que Tojo-kun lo
hiciera, pero eres más digno para el trabajo!]
Takebayashi-senpai empezó a alinear
cuatro tableros de Shogi en una mesa larga. Puso cuatro sillas en un lado y una
sola silla del otro lado.
Espera, ¿qué? Tengo un mal
presentimiento sobre esto…
[Llegamooooos.]
Justo entonces, dos miembros más
entraron al salón.
[Ah, justo a tiempo. ¡Los hermanos
Sakuma!] Takebayashi-senpai dijo.
Los dos chicos estaban en el mismo
grado que yo y Tojo, pero en una clase diferente.
Uno era un chico poco ostentoso con
cabello teñido de castaño— el hermano menor, Hayato Sakuma. El otro, que tenía
su brazo alrededor del hombre de Hayato y se veía un poco aburrido, era el
hermano mayor, Kaito Sakuma.
Se veían casi idénticos; gemelos, justo
como el presidente dijo.
[¿Qué onda, Presi? ¿Finalmente
hablaremos de las promociones?]
[Sí es así, lo intentaré hoy.]
Los dos hablaron en perfecta sincronía.
En los dojos de Shogi, rangos como
“Kyu” y “Dan” son usados para definir la fuerza de un jugador. Yo jugaba
mayormente en línea, donde los rangos iban desde 10-Kyu hasta el 9-Dan.
Este club seguía el mismo sistema. En
una pizarra al fondo del cuarto, los nombres de todos y rangos estaban
listados.
Takebayashi-senpai era 3-Dan, Tojo era
5-Dan y Rena era 4-Dan. Había otro nombre que no reconocía que también era
4-Dan. Los hermanos Sakuma ambos estaban en 4-Dan.
Ya que recién me uní, mi nombre aún no
estaba en el tablero. Pero viendo en la lista, todos tenían un “Dan.” Ese era
un promedio extremadamente alto para un club escolar. No había principiantes
aquí.
De hecho, comparado a esas personas que
habían estado jugando en tableros reales por años yo solo estaba tocando una
pantalla, probablemente era el más principiante aquí.
[Hmm… Promociones, ¿eh? Te lo digo. Si
ganas la partida que estamos por jugar, lo consideraré.]
[¡¿En serio?!]
[Sí que es una promesa, ¿bien?]
Lso gemelos Sakuma de pronto estaban
emocionados. Tiraron sus bolsas y se sentaron en dos de las cuatro sillas.
[“Nyahaha~ ¡Esto sí que será divertido!]
Rena se sento en la tercera silla,
luciendo emocionado y empezando a tomar las piezas de una caja de una manera
infantil. Empecé a dirigirme a la cuarta silla para unirme a ellos.
[Watanabe-kun, ¿a dónde crees que vas?]
[¿Huh?]
Takebayashi-senpai tomó mi hombro antes
que pudiera sentarme.
[Te vienes acá.]
Me guió a la silla solitaria en el lado
opuesto de la mesa, entonces él se sentó en la cuarta silla a la par de los
gemelos y Rena.
[¿Qué te parece? Una partida
tamen-zashi contra nosotros cuatro.]
[¿Qu—?]
Solté un sonido de pura confusión.
Tamen-zashi— una partida simultánea.
Usualmente, un instructor de alto nivel juga contra múltiples estudiantes de
bajo nivel a la vez. Un versus contra muchos.
Sudor frío empezó a bajar por mi
espalda.
Esta situación… tantas personas… de
verdad me lo estaba pidiendo…
[¡Empezando ahora, jugaras contra los
cuatro— incluyéndome, el presidente— en partidas parejas sin ventajas! El
tiempo límite es de 40 minutos con 30 segundos de cuenta. ¡Si puedes vencer a
todos aquí, serás promovido a 5-Dan, igual que Tojo-kun!]
✽✽✽✽✽
Shogi simultaneo requiere un insano
procesamiento paralelo. Un humano solo tiene un cerebro. Pensar en múltiples
redes de información a la vez es increíblemente difícil. No puedes mantener
toda tu fuerza mientras haces múltiples tareas así; usualmente, tu nivel de
habilidad decae varios rangos durante una partida simultánea.
Y además… nunca he hecho una partida
simultánea antes.
[Espera, espera. ¡¿No se supone que sea
el presidente el que esté dando las instrucciones?!]
No fui yo. Era Kaito, el gemelo Sakuma
mayor.
[¡No! ¡Watanabe-kun jugará contra los
cuatro! ¡Partidas iguales! ¡Y si las gana todas, es un 5-Dan! ¡Pero si
cualquiera de ustedes lo vence una vez, subiré su rango un nivel! ¡Esta es su
gran oportunidad!]
[“Nyahaha~ A Aoi no le importa los
rangos, pero bien~”]
Rena estaba tan tranquila como siempre,
pero Hayato, el gemelo mejor, no lo estaba.
[¡Si nos vences, es 5-Dan! ¡¿Me tomas
el pelo?! ¡¿A este tipo nuevo que recién se unió ayer… lo hará un 5-Dan?!]
[¡Sí, esta es una broma…!]
Para los hermanos Sakuma, mis
posibilidades de ganar eran cero y claramente dudaban de mi habilidad. Tenía
sentido— no me habían visto vencer a Tojo. Solo me vieron ganar una partida de
prueba ayer.
[¡Sin peros! ¡Si tienen un problema,
díganlo en el tablero!]
[Ugh…]
[Tch…]
Takebayashi-senpai apaciguo sus quejas
y los dos se sentaron a regañadientes.
Las piezas fueron colocadas en las
cuatro partidas. Movimos las piezas para determinar quien iban primero y todo
estaba listo.
Entonces, los relojes fueron
presionados.
[TENGAMOS LA MEJOR DE LAS PARTIDAS.]
[Buen juego…]
Con mi retrasada reverencia, la masiva
partida empezó.
— Los movimientos empezaron y el sonido
de las piezas golpeando los cuatro tableros se traslaparon en un caótico ritmo.
Con cuatro diferentes oponentes, los estilos eran todo un caos y sus
personalidades individuales empezaron a trasladarse en los tableros.
La fase de apertura se fue era
rápidamente, mientras todos seguían la teoría establecida. Era el único jugando
cuatro partidas, así que mi reloj estaba haciendo tictac cuatro veces más
rápido. Mi tiempo estaba desapareciendo a pesar del actual estado de los
juegos.
Takebayashi-senpai había dejado el
tiempo en 40 minutos por juego—generoso para un principiante—probablemente para
aligerar la carga mental en mí. pero para alguien que nunca había jugado una
partida simultánea, incluso eso no se sentía suficiente.
Unos cuantos minutos pasaron… Las
aperturas se acabaron y las posiciones de juego ya habían tomado forma.
En Shogi, hay dos grandes estilos:
“Exploración de la Torre,” donde mueves tu pieza más fuerte (la Torre) al
centro o izquierda, y “Torre Estática,” donde se queda en la derecha. La
elección entre esas dos cambia toda la naturaleza del juego.
Los hermanos Sakuma, ambos escogieron
el estilo “Exploración de Torre,” apuntando por un juego de contraataque
mientras esperan que caiga. Takebayashi-senpai escogió la “Torre Estática,”
jugando un estilo solido y duro similar al de Tojo. Rema también escogió la
“Torre Estática,” pero su juego era incluso más impredecible y engañoso que el
de los hermanos Sakuma. Era increíblemente difícil de lidiar.
Por cierto, el Yagura de Tojo es una
estrategia “Torre Estática.” Dado que lo uso dos veces, era seguro decir que
era su especialidad.
¿En cuanto a mí? Puedo jugar ambos. Era
un “Todo Terreno.”
Cada uno de ellos maximizó sus
estrategias únicas, tratando de ganar terreno.
Podía sentir la presión desde el otro
lado de la mesa. Todos estaba buscando una brecha en mi atención dividida.
Lo diré otra vez— esto era brutal.
Tenía que contar con movimientos que usualmente ignoraría en un juego normal,
lo que significaba que estaba tomando más tiempo para pensar del usual.
Mis movimientos se hacían más lentos y
errores empezaron a aparecer. La única carta eran mis años de Shogi en línea de
alta velocidad. Esa experiencia era la única cosa que me mantenía de hacer un
ridículo total.
Sin embargo—
[¿Piensas que puedes apartar la
mirada—?]
Mientras estaba distraído por la rara
formación de Rena, una voz vino al fondo de la mesa. Era Kaito. En su tablero,
los peones ya estaban chocando. La batalla había empezado. Desvié mi atención
de Rena, hice un movimiento seguro en su tablero y empecé a responder a Kaito.
[Hmm, creo es tiempo para mi ofensiva.]
Entonces llegó la voz de
Takebayashi-senpai. Su tablero también estaba entrando en una fase critica que
requería mucho pensamiento.
[¿Hm…? Mikado-chi, ¿no es ese un
movimiento muy temerario?]
Ni había terminado de lidiar con Kaito
cuando Rena dejo caer una bomba. Un error— si tenía razón, era el primero que
había hecho desde que me uní al club.
[Pff— puedo irme justo por el borde
aquí. Es pan comido.]
Entonces la voz de Hayato llegó del
otro lado. Miré y me di cuenta que tenía razón. Había dejado una brecha abierta
en mi flanco. Luché por arreglar el hoyo en mi defensa contra Hayato, traté de
cubrir el error contra Rena y mantuve vigilado el contraataque de Kiato.
Pero fue cuando Takebayashi-senpai dio
un fuerte golpe.
[¡…!]
Había estado tan concentrado en los
otros tres que perdí la noción de sus movimientos. Mi defensa no estaba lista.
Fue una cagada. Debido a eso, me forcé a gastar una gran cantidad de tiempo en
el tablero de Takebayashi-senpai.
Fui arrastrado a una secuencia que debí
haber evitado fácilmente y la posición entre nosotros porque era un punto
muerto.
En una partida simultánea donde tenía
que ganar, estar en una posición igualitaria era un desastre. Si se quedaba así
hasta el fin del juego, sería aplastado por la presión del tiempo.
Tenía que encontrar una forma de
escapar…
[Mikado-chi, tienes menos de diez
minutos por aquí.]
Las palabras de Rena pusieron a
palpitar mi corazón. Dejé de pensar en el tablero del presidente y miré al
suyo, solo para darme cuenta que mi posición allí también se había deteriorado.
[¡No!]
[Heh heh~ ¡Aoi se siente bastante
confiada con este~!]
Porque corté mi corto tiempo de
pensamiento, sus cálculos más profundos habían sobrepasado los míos.
¡Mierda—! ¡Tienen mucho más tiempo que
pensar, la brecha en nuestra concentración está empezando a vislumbrarse…! ¿En
serio una desventaja de cuatro contra uno los hace más perspicaces? ¡Mierda!
Quejarme no cambiaría nada. Traté de
forzar el calmarme y encontrar una manera para atacar a Rena. Pero cuando me di
la vuelta hacia Takebayashi-senpai, mi rostro se puso pálido.
¡¿Qué…?!
La posición había empeorado más.
[Hmm. Parece que mis piezas están
fluyendo bien. ¿Dirías que esto a la cabeza?]
Quería chasquear mi lengua a ese
comentario.
Un jugador de nivel Dan no ve uno o dos
movimientos por delante. Fácilmente pueden ver diez movimientos en el futuro.
Es una forma de violencia intelectual. Así con Rena, cortando mi tiempo de
meditación contra le presidente me jugo en contra. Ahora estaba en clara
desventaja.
[Chico, ¿estás bien?]
[¿Profesor?]
Los hermanos Sakuma estaban mirándome.
Mientras todo esto pasaba, mi tiempo
continuaba mermándose. Al final, las alarmas en los cuatro relojes se apagaron,
señalando que tenía menos de diez minutos sobrantes en cada tablero.
[Hmm… quizás te presioné demasiado.]
Takebayashi-senpai murmuró, su voz
teñida con una pista de decepción. Mis cejas se retorcieron. Esa pizca de
decepción transformó mi pánico en ardiente ira.
Algo acerca de esto… está empezando a
joderme. Todos iban contra mí mientras trataba de pensar, golpeándome y
golpeándome…
Deje que mi frustración nublara mi
concentración. Dejé de moverme y lentamente cerré mis ojos.
[¿...?]
[¿Mikado-chi?]
[¿Qué? ¿Te rindes ya?]
[No hay forma que puedas vencer a los
cuatro.]
Ignoré su cuchicheo. Visualicé los
cuatro tableros en el océano de mi mente, alineándolos en paralelo. Despejé la
física sensación de estar sentado en el salón— y moví mi consciencia a un lugar
familiar donde me sentía como en casa: frente a una pantalla.
Entonces abrí mis ojos.
[…]
Imagen
Mis ojos carecían de luz. Miré a los
cuatro tableros como si estuviera viendo a un enemigo. El “verdadero” Shogi que
había estado jugando era aún extraño para mí. Aún sentía un persistente
sentimiento de falsedad siempre que tocaba una pieza física.
Había soñado con iniciar una nueva vida
y establecer un nuevo estilo como Watanabe Mikado… pero solo era un ingenuo
sueño. Era una criatura del internet. Tratar de crecer sin mostrar mis
verdaderos colores era solo arrogancia.
Hagamos esto en serio…
Tomé un tranquilo y simple respiro.
Deje de ser “Watanabe Mikado…”
Y cambié de idea con “Zimetsutei”—
✽✽✽✽✽
La verdadera naturaleza de una persona
a menudo yace en sus movimientos de Shogi.
Takebayashi-senpai, por instancia, es
un hombre generoso y carismático en la vida diaria, pero sus movimientos eran
rígidos— fuertes y deliberados, como la marcha de infantería pesada.
Tojo también es una jugadora rígida,
pero su estilo es sólido y defensivo, con objetivos que son inamovibles y
consistentes. Podías decir que es un método que se construye lentamente hacia
la victoria, aunque ahora, esa rigidez podía actuar como grilletes.
Aoi tiene una tendencia a usar
estrategias engañosas y no convencionales. Su curiosidad e interés, los cuales
son propias de su personalidad, probablemente se manifiestan como un deseo para
experimentar con varias tácticas.
Los hermanos Sakuma son del tipo más
común entre los amateurs; se distinguen claramente entre ofensiva y defensiva.
Este tipo usualmente disfruta el tiempo usado atacando más que el actual
resultado del juego.
¿Y mi propia esencia? Soy el tipo que
ataca sin piedad y destruye. El así llamado tipo “autodestructivo.”
En mi mente, siento que puedo hacerlo
funcionar— que puedo atravesar— pero al final, el oponente me rechaza y
simplemente colapso. Algunas veces, aún recuerdo cuánto me burlé de mí mismo al
nombrar mi cuenta de Shogi Wars “Zimetsutei—” El Emperador de la
Autodestrucción.
Pero esta sensación, mientras me
atormentaba por un largo tiempo, también me daba un inmenso crecimiento. Solo
se te llamada del “tipo autodestructivo” cuando tus ataques fallan. Es decir,
si no fallas, no es autodestrucción.
Naturalmente, caí en una racha
perdedora sin señales de talento, pero no me rendí. Aunque cientos, miles,
decenas de miles de pruebas y errores, mis ataques lentamente empezaron a
responder.
Cuando llega un momento vital o un
punto crítico— una situación no hay vuelta atrás— las personas tienden a caer
en la autopreservación.
Porque claro, nadie quiere fallar—
Ese es un sentimiento normal que todos
tienen. Nadie quiere tomar un gran riesgo de fracasar si pueden evitarlo. Es
por eso que las personas ordinarias tienden a jugar a lo seguro en esos
momentos cruciales, optando por movimientos sólidos y defensivos.
Pero un tipo autodestructivo como yo,
ese miedo no existe. El tira y afloja psicológico de “¿Puedo lograrlo? ¿O no?”
que los humanos usualmente experimentan no está allí. Al momento que pienso que
puedo, el ataque ya es una realidad. Porque he investigado una y otra vez hasta
que se haga realidad.
[¡…!]
Empujé mi concentración hasta su límite
absoluto, llegando mi mente de los registros de las cuatro partidas y haciendo
un recuento de ellas en secuencia. Evaluando posiciones. El siguiente
movimiento. La respuesta si ese movimiento es anticipado. La respuesta en
contra si juegan algo más.
Analicé cda contingencia posible hasta
que estuve en un estado de perfecta anticipación.
Presidente: ¿Qué?
Hermano Sakuma: ¿Su atmósfera cambió…?
Rena: ¿Mikado-chi…?
Hermano Sakuma: Esto es…
Mi mentalidad como Zimetsutei es una de
superar la autodestrucción— un estilo que se deshace de mí y mi oponente. Una
bestia sedienta de victoria a través de ataques frontales, acompañado con una
fría e imprudente lógica.
Añadido a eso, empecé a liberar una
explosión de “movimientos terminales.”
[Que—]
[No jodas…]
Para aplastar a los hermanos Sakuma, a
quienes había terminado de entender primero, abandoné mi defensa. Moví todas
mis piezas mayores y usé solo el abrumador número de mis piezas a la mano para
aplastar sus Reyes desde arriba.
[¡Es tan rápido…!]
[¡Mierda, no te creas—!]
Contrataques fueron lanzados; las grandes
piezas fueron cambiadas. El fin del juego se estaba acercando sin un segundo de
retraso.
Sin embargo, mis manos se estaban
moviendo más rápido.
Ejecuté cada movimiento de los hermanos
Sakuma al instante, sin pensarlo un momento.
[¡¿P-Por qué...?! ¡¿Por qué, por
qué…?!]
El ataque de Hayato, el cual había sido
superior hasta entonces, quedo hecho polvo- mi ofensiva tomó presencia,
devastando la formación alrededor de su Rey. Antes de saberlo, nuestras
velocidades se invirtieron y Hayato fue arrinconado.
[¡¿Qué está pasando aquí…?! ¡¿No por
qué no se detiene su ataque…?!]
El lado de Kaito estaba lleno de las
piezas que había cambiado. Comparado conmigo, quien solo tenía tres piezas en
mano, Kaito tuvo tantas que prácticamente se caía su bando. El tablero estaba
casi vacío.
Pero el turno de Kaito nunca llegaría. Porque
estaba usando esas tres piezas para enlazar una cadena de ataques sin fin.
[Increíble…]
Takebayashi-senpai soltó un raro
suspiro. Los hermanos Sakuma estaban apretando sus cabezas en pensamiento,
mientras mi tiempo restante no se movía.
He superado a esos dos. Ahora necesito
terminar este lado.
Cuando giré mis dilatadas pupilas hacia
ellos, Takebayashi-senpai y Rena se sobresaltaron de la impresión.
En serio, no quería jugar de una manera
agresiva y llamativa. Puedes creer que no debería decir cosas ingenuas en un
mundo de competiciones, pero un introvertido como yo no puede evitar
preocuparse en cómo los otros lo ven. A pesar de que soy consciente que soy un
donnadie al que nadie ve, me veo preso por la ansiedad de “¿qué si creen que
soy raro?”
Soy una criatura irracional y tonta. Me
pone triste solo decirlo.
Pero no puedo permitirles que me
pisoteen solo así—
Tengo cosas que debo hacer. No puedo
dar marcha atrás hasta que las haya cumplido. Si voy a perder y ser una
decepción, mejor muestro mis verdaderos colores y los aplasto, incluso si eso
deja una mala impresión.
Con una expresión seria— sin pizcas de
amenaza o broma— hablé con Takebayashi-senpai.
[Terminaré esto.]
[¡Muéstrame lo que tienes…!]
Ignorando mi repentino cambio de
comportamiento, takebayashi-senpai se movió a bloquear el ataque que liberé.
Pero construía pequeñas trampas tácticas
para crear vacíos, lanzando un nuevo ataque desde el lado opuesto de la
formación que estaba tratando de defenser.
[¡¿Qué…?! ¡No, ¿no es un ataque de
pinza…?!]
Como esperaba del presidente del Club
de Shogi, de inmediato vio mi incompresible plan. Pero ya sea que pudiera
manejarlo después de verlo era otro tema.
De inmediato contraataqué los movimientos
de Rena a gran velocidad, arrinconando a los hermanos Sakuma en intervalos. Mi
tiempo restante se mantuvo congelado por cinco minutos.
En cambio, la situación se dio vuelta;
los cuatro estaba consumiendo rápido su cronometro.
La aplicación que usaba, Shogi Wars,
está fundamentalmente basada en los juegos de ataques.
Las partidas donde tienes diez segundos
por movimiento o cinco minutos en total son la norma; siempre vives al borde
del tiempo fuera. La velocidad de Zimetsutei, quien logró 9-Dan, era suficiente
para terminar un juego sin incluso consumir un solo minuto—
[¡Ngh…!]
Rena mostró una rara mirada de pánico,
mordiendo su pulgar.
Estrategias engañosas a menudo lucen
ventajosas en la superficie, pero si las acabas, usualmente caen bajo la
categoría de “malos movimientos.”
Claro, si el oponente no sabe cómo
manejarlas, esos malos movimientos se alumbran como brillantes jugadas. Es por
eso que las estrategias engañosas son tan populares— porque la mayoría de las
personas no saben contraatacarlas.
Pero cometiste un error, Rena. Ese tipo
de engaño no funciona conmigo.
[¡¿Ah…?!]
Por un segundo, Rena cometió un error en
su lectura de movimientos. Me aproveché de esa apertura, tomando sin piedad sus
piezas menores.
[¡¿La cagué—?!]
[Es una muerte repentina. Jaque mate.
Game over.]
Dejé caer una Torre en el flanco del
Rey de Rena, el cual siquiera había sido tocado. Al usar esa Torre como un
sacrificio, destruí su formación y limpiamente tomé la cabeza del Rey sin
incluso tocar sus piezas defensivas.
[Yo
perdí…]
Sin siquiera registrar la rendición de
Rena, pasé mis ojos al tablero de Takebayashi-senpai a increíble velocidad,
pasando por su castillo y encerrando a su rey.
Takebayashi-senpai había sido abrumado
por mi ataque desde el inicio hasta el final. Por fin, llegando a un punto de
quiebre, colocó una mano sobre el tablero y habló.
[¡Me rindo…!]
Al momento que las palabras dejaron sus
labios, me giré a los tableros de los hermanos Sakuma, enlazando el camino del
movimiento actual hacia la victoria en mi cabeza. Jugué un poderoso movimiento
de contraataque y golpe el reloj. ¡Thump!
Nunca dejaré que el tiempo se acabe—
[¡M-Mierda…! ¡Perder con un chico como
este…!]
[¡Mierda…! ¡Se burla de nosotros…!]
Los hermanos Sakuma trataron de
aprovechar su impulso para lograr una remontada, pero solo el impulso no gana
en Shogi. Es un juego donde solo calculas correctamente proveyendo y la estrategia
se refleja.
Especialmente, respecto a esos dos, no
estaban jugando con la suposición que los movimientos de su oponente eran
exactos. ¿era porque estaba jugando contra ellos?
Tojo pudo haberme menospreciado
personalmente, pero nunca despreció mis movimientos. Pero los hermanos Sakuam
estaba despreciando mis movimientos. Asumieron que no podía hacer tal
movimiento— que tenía que ser un error.
El actual estado del tablero era
simplemente el precio que estaban pagando por esa suposición.
[¡M-Mierda…!]
Hayaro rascó su cabeza frenéticamente,
buscando una salida. Pero yo ni siquiera haría eso, llevar un juego a un jaque
mate inescapable. Si no querían admitirlo, crearía una posición donde no tendrían
más opción que entenderlo.
No hay Piedad en la lógica de
Zimetsutei. En ese estado mental, donde todo se sacrifica por el bien de
defender y encerrar al oponente, pensamientos perdidos no tienen entrada.
Era el único estado donde podía
eliminar mi patética existencia como un extrovertido.
[Yo… me rindo…]
Dándose cuenta que la victoria era
imposible ahora es que el jaque llego, ambos hermanos Sakuma se rindieron
simultáneamente-
[Phew… Phew… Gracias por el juego…]
Fue solo entonces que finalmente di mi
declaración de victoria contra los cuatro.

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