Capítulo 3
[Déjame
dejar esto claro, Teto. ¿Soi y Uri siguieron a un extraño gato blanco a un
callejón cerca de la Estación Central, donde alguien desconocido los noqueó a
ambos antes de que pudieran lanzar un hechizo? Y sobre todo…]
[Lo
siguiente que supieron, estaban acostados en un banco— ¿menos sus boletos para
la capital este y notas detallando su asignación como guardaespaldas?]
Las
leves preguntas llenaron el palacio. Dos bellezas ocupaban el sofá— Lady Lydia
Leinster, vestida para una pelea de espadachines y la Princesa Cheryl
Wainwright, usando un vestido blanco— y no podía pretender que ninguna tenía un
remoto entendimiento en sus ojos.
[B-Bueno,
verán…] Dudé y dejé el contacto visual. ¿Qué estaba haciendo un humilde
estudiante como yo aquí?
Chiffon
se había puesto frente a la chimenea, y Lia yacía con Anko, usando la pancita
del lobo blanco como almohada. Las orejas y cola del supuesto gran elemental se
retorcían en su sueño.
Oh
que preciosa.
[Teto.]
Las voces de Sus Altezas me trajeron a la realidad.
Suprimiendo
un gruñido, bajé el borde de mi sombrero de bruja y tomé mi túnica antes de
responder. [Sí, eso es lo que me dijeron.]
¿Por
qué había sido invocada al palacio real? Simple: para reportar la gran torpeza
de dos de los otros estudiantes del profesor, Soi Solnhofen y Uri, habían
llegado tres días atrás en la Estación Central, en su camino para proteger a
Allen y nuestro enviado a Lalannoy. El par voluntario habían caído en cama con
altas fiebres y malas vibras.
Si
solo Yen estuviera aquí. No es que pueda culparlo cuando está afuera probando
unirse a la guardia real. Sopesé un suspiro mental, mirando fuera de una
ventana a la fría lluvia mientras pensaba no muy bien de mis compañeros de
clase.
Una
taza de porcelana blanca pintada con diseños de espadas y estoques llegaron a
la mesa frente a mí.
[Té
negro de la alianza.] La princesa dijo. [Bébelo mientras está caliente. Ahora,
¿alguno de ellos vio a su atacante?]
[M-Muchas
gracias.] Dije. ¿Su Alteza Real me sirvió personalmente? ¿Cómo puedo estar
calmada mientras nuestra futura reina me sirve té? [Y, b-bueno, dicen que el
atacante era pequeño en estatura, pero no pudieron darse cuenta de nada más.
Todo el laboratorio examinó el área por rastros de maná, pero no encontramos
nada. Tampoco ha salido un testigo.]
Frío
viento y lluvia azotaban las ventanas.
¿P-Por
qué no dicen algo? Este silencio no puede significar nada bueno. ¡A-Allen,
ayuda!
La
princesa cruzó sus largas piernas. [¿Qué significa esto, Lydia?] Demandó.
[¿Cómo pudieron fallar en incluso identificar quién lo atacó?]
[A
ninguno de ellos les falta habilidad. Allen lo piensa, y yo igual.] La Dama de
la Espada de cabello escarlata dijo, tomando una pila de reportes y libros a su
par y sacando un libro con una ilustración de una mujer de cabello largo en su
cubierta. Pasó por las hojas mientras entregaba su desapasionado análisis. [Soi
Solnhofen puede ser raro, pero ella puede calificar para un puesto para la
guardia real ahora si quisiera. Su apellido debe decirte que no es cosa fácil.]
[Supongo
que tienes un punto.] La princesa rubia admitió renuentemente. Un leve ceño
fruncido salió de su rostro.
Espera.
Oír a Soil decirlo, su casa élfica reniega de ella porque no “se medía.”
[Uri
ha puesto más esfuerzo que cualquiera de los otros estudiantes del profesor
excepto por Teto.] Lydia continuó. [¿Cómo es que pudo un huérfano sin apellido
de la capital sur estar asistiendo a la universidad con una beca que ni podría
pagar?]
[Allen
me ha mencionado a Uri también. ¿No fue criado en uno de los orfanatorios que
donas dinero?]
[No
fui yo. No creas todo lo que te cuenta.] Lydia sonaba molesta, hojeando más
rápido por el libro— una colección de estilos de cabello para mujeres.
Oh,
ya veo. Allen tenía algo que ver.
[Como
sea…] Dijo. [Uri idolatra a Allen. No puedo imaginarlo dejar su guardia baja.]
[No,
supongo que no lo haría.] La princesa accedió. [No si él tiene a Allen en alta
estima.]
Tenía
la misma opinión. Y aun así…
[¡Lydia,
debo objetar!] Intervine, mano en mi corazón. Tomé todo el coraje que podía
tener. [Sí, he aprendido magia de Allen, y sí, incluso lo he imitado. Pero eso
no justifica hablar como si yo no fuera más que una normal—]
[El
problema es que para toda su habilidad, alguien noqueó a Soi y Uri antes que
pudieran ver quién los atacó, sin pelear.] Lydia continuó. [Quién sea lo dejo
hostilidad o malicia, y no dejaron nada atrás— ni siquiera maná. Tenemos
verdadera amenaza en nuestras manos.]
¿Cómo
pudo ignorar mi sincero ruego solo así? ¡Es demasiado cruel!
Mientras
empezaba a masticar galletas en forma de pequeñas aves, una sombra de
preocupación nubló el adorable rostro de la princesa. Un leño en la fogata sonó, lanzando
chispas.
[Desde ayer…] Dijo. [Mi padre ha estado
debatiendo algo con el Duque Lebufera, quien ha regresado a la ciudad y los
Duques Howard y Leinster, quienes retrasaron su partida, también como el
Vendaval Esmeralda, Lord Rodde, un grupo de ministros… y el Margrave Solos
Solnhofen. Parece que han enviado un número de comunicaciones mágicas a la
capital este.]
[Le pregunté a mi madre y a la Tía
Fiane, pero no pude conseguir una respuesta directa.] Lydia añadió. [Oí que el
margrave dejó plantada a Felicia en una reunión que él arregló.]
La unión de negocios de los Howards y
Leinsters, mejor conocida como Allen&Co, se estaba convirtiendo en un gran
jugador económico dentro y fuera del reino. Así que ¿por qué alguien quien
había asegurado una reunión con su magistral directora no pudo mantenerla?
[Stella y Tiny se fueron con él.] Lydia
murmuró, mirando por fuera de la ventana. [Quizás debería unirme a ellas.]
[No, Lydia.] La princesa contraatacó.
[¿Has olvidado que eres mi guardaespaldas?]
Nadie podría alcanzar al equipo de
enviados a tiempo igual. Aunque conociendo a Lydia…
Observé con la respiración contenida
como la expresión de la noble de cabello escarlata se puso siniestra. [Dime,
Cheryl.] Dijo. [¿En realidad te das cuenta en el peligro que estamos?]
[¿Huh? ¿A-A qué te refieres?] La
princesa vaciló, agachándose levemente.
Lydia puso un separador en su panfleto.
[Lily es la hija de mi Tía Fiane, ¿recuerdas?] Dijo, pasando a la otra página.
[¿No me digas que has olvidado cómo se casó con mi Tío Lucas? Lily siendo una
enviada demuestra que la sub casa ducal es seria con casarla con Allen. Y
mientras Tiny no me preocupa mucho, Stella puede ser más dura de lo que
parece.]
[¡¿L-Lydia?! ¿Qué estás i-implicando?]
Cheryl se sonrojó. Cualquiera podría ver que estaba agitada, pero no podía
imaginar por qué.
Tina y Stella de lado, suena que la Sub
Casa Ducal de Leinster consideraba a Allen como potencial yerno. Normalmente,
esperaría que Lydia actuara en eso sin molestarse en consultar a alguien. La
princesa parecía compartir mi sorpresa una vez se calmó, porque le dio a la
Dama de la Espada una sorprendida mirada.
[Bueno, no planeo dejar la capital real
aún.] Lydia dijo, buscando estilos de cabello.
Yo y la princesa jadeamos juntas.
¡¿L-Lydia— la Lydia— siquiera intentará
perseguir a Allen?! ¿El mundo se acabará mañana?
[¿Por qué me estás mirando así?] Lydia
demandó.
[¿T-Te estás sintiendo bien?] La
princesa preguntó.
[¿T-Tienes una pelea con Allen?]
Pregunté. Si mis compañeros de laboratorio hubieran estado aquí, todos habrían
respondido de la misma manera.
¡¿Q-Qué le pasó?!
Lydia sacó su reloj de bolsillo— uno a
juego con el de Allen— y abrió la tapa. Luego tocó gentilmente su dedo anular
derecho, moviéndolo con tal gracia que mi corazón saltó. [Estoy bien.] Ella
dijo. [Él ha crecido un poco, igual que yo. Puedes ver que Lia no está
preocupada, y de acuerdo a Caren, Atra ha estado igual de siempre. Así que me
quedaré en la capital real y haré mi deber.]
¿L-Lydia siempre había sido así de
madura? Digo, siempre ha sido increíblemente bella desde que la conozco. ¡Claro
que sí! Pero ahora, parece— no lo sé— como que ella es de Allen más que nunca,
o quizás ha ganado confianza.
La Princesa Cheryl sonrió y sentí un
escalofrío en mi espalda.
Oh no. Esto puede significar problemas.
Levanté mi silla y empecé una
silenciosa retirada hacia Chiffon.
[Dime…] La princesa dijo. [¿Qué tipo de
hechizo hiciste que Allen te lanzara?]
[Puedes recorrer el mundo si gustas…]
Lydia respondió. [Pero nunca encontrarás razón humana a lo que debería
responderte.]
Se rieron mientras motas de luz y
fuertes ascuas colisionaban. Los muebles y ventanas se agitaron.
[¡No has cambiado nada desde la
Academia Real!] La Princesa Cheryl gritó, apuntando su dedo índice a Lydia.
[¡Siempre quieres a Allen para ti sola! ¡No es nada bueno! ¡Demando igualdad de
oportunidad! ¡¿Y por qué has estado buscando estilos de cabello que usan
listón?!]
En su enojo, libero su maná para agitar
las docenas de barreras protegiendo el palacio. Considere interferir con su
magia de luz para controlarla, pero rápidamente abandone la idea. No podía
disipar su magia ni en un millón de años. ¿Cómo Allen lo hacía lucir tan fácil
como respirar?
¡Lo sabía! ¡Realmente soy la única
persona en nuestro laboratorio con derecho a llamarse “normal”!
Mientras mentalmente peleaba con el
serio senpai que admiraba, la pequeña Lia abrió sus ojos y murmuró. [Princesa
ruidosa.]
[¡Oh! P-Perdóname.] Las motas de luz
parpadearon una vez más. La Princesa Cheryl era una adorable persona. Puedo no
conocerla tan bien como Lydia, pero la encontraba un poco más razonable.
[Teto.]
[¡¿S-Sí?!] Me senté con atención en mi
silla.
La Dama de la Espada alejó su revista y
dio órdenes. [Dale un mensaje a Soi y Uri: “No hagan nada temerario, pero
redoblen esfuerzos.” Y no debería tener que decir esto, pero no quiero que
ninguno de ustedes se culpe.]
[¡Claro! ¡Muchas gracias!]
Allen hubiera salvado a cada uno de los
estudiantes del profesor en algún punto— yo incluida, claro. Este error pega
fuerte. Necesitaríamos enmendarlo.
[Y acompaña a mi hermana a la capital
sur.] Haciendo a un lado su cabello escarlata, Lydia cerró su reloj y pasó un
racimo de papeles marcados “Alto Secreto” por la mesa a mí. Los miré.
¿Puede ser?
[¿Quieres que busque en los lazos entre
la Falsa Santa y algunos de sus apóstoles y el culto de la Gran Luna?]
Pregunté. [¿Y sus siervos han dejado capillas destruidas en todas partes, no
solo en la capital sur?]
[Hemos recolectado las piezas del
acertijo.] Dijo. [Necesitamos que encajen en su lugar. ¿Asumo que has oído de
Carlotta Carnien de la Alianza de Principados? Oí que ha recuperado su salud.
Arreglaré que sea llamada a la capital sur, pero quiero que la interrogues
acerca de la historia. Haz que Niccolo Nitti se te una cuando te reúnas con
ella.]
[E-Está bien.]
Niccolo era una cosa, pero ¿quería que
tratara con la Marquesa Carnien? Digo, lo intentaría.
[Claro que arreglar las piezas para una
imagen será más fácil decirlo que hacerlo.] La Princesa Cheryl intervino desde
el sofá en el que se había recostado.
[Conozco mis límites. Resolver las
piezas es el trabajo de Allen.] Lydia dijo, acariciando el reloj en su regazo.
Oí pura convicción en su voz. [Soy su espada. Solo corto y quemo y corto más.]
La princesa y yo murmuramos su nombre
con preocupación. La fuerza de sus emociones casi me aplastaba. La Dama de la
Espada nunca perdería mientras tuviera a Allen a su lado, pero no podía
imaginarme que era lo que quería de ella. Nunca había conocido a persona más
amable.
Un repentino aplauso rompió el
silencio.
[¡Bien dicho! ¡Reconozco tu espíritu!]
Las tres nos giramos a la fuente de la
jovial intervención.
[¡¿D-Duquesa Emerita Leticia
Lebufera?!] Exclamé.
Una hermosa mujer elfa de cabello jade
y vestido verde— la legendaria Vendaval Esmeralda, retenedora del ducado del
oeste dos generaciones antes— nos sonrió desde el pasillo.
[“Letty,” por favor.] Me sonrió. [Por
cierto, toqué— aunque no pude resistir lanzar un hechizo de silencio primero.]
Ninguna de nosotras dijo algo. ¿Quién
podría adivinar lo que pasaba por la mente de una leyenda que había cruzado
espadas con el Señor Oscuro junto con la Estrella Fugaz y sobrevivió?
La Duque Letty ignoró nuestras
maliciosas miradas y sonrió. [El muchacho lleva mucho en sus hombros otra vez.
Hagan lo que puedan para aligerar la carga. Me aburrí de los consejos y me salí
para unirme a ustedes. ¿Hm? ¿Veo a Lia durmiendo allí?]
Mientras Lydia mantenía el silencio, la
Princesa Cheryl repitió “salirse” en incredulidad y me molesté por algo que
decir, la anterior duquesa cerró la puerta y caminó a la fogata. Agachándose,
acarició la pequeña cabeza de Lia. Luego su rostro se puso serio.
[Tengo una idea de quién emboscó a los
guardaespaldas. Y por razones bien conocidas por los mismos, se han unido al
equipo de Allen. Dudo que lo dañarían sin una buena razón. Aunque la
oportunidad podrá llegar cuando nos encontremos en apuros en Lalannoy.
Prepárense para lo peor.]
✽✽✽✽✽
[¡Allen, Allen! ¡Huelo agua salada!
¡Wow! ¡Debe ser el Océano de los Cuatro Héroes!] Tina gritó, aferrándose a mi
espalda mientras movía a nuestro griffin militar al frente. El gato blanco en
mi regazo movió su nariz. Un vasto campo de agua se extendía debajo de
nosotros: el lago de agua salada más grande del continente.
Este es nuestro segundo día desde que
dejamos la capital este. La noche anterior, habíamos acampado en una aldea
desolada sin un edificio apropiado del que hablar. Aunque Tina se veía llena de
energía, vestida de blanco con su varita colgando de su espalda. No podía
evitar sonreír.
De acuerdo a Gil, nuestro campamento
había estado cerca del escondite de Gerard, donde Richard había llevado a una
unidad de caballeros contra él. Y esa villa una vez le había pertenecido al
anterior Conde Rupert. Los hombres bestias de la capital este nunca olvidarían
la tragedia que llevo en la pequeña Atra del clan zorro. El mundo era pequeño.
Stella maniobraba su propio griffin a
nuestro lado izquierdo, el listón azul atado detrás de su cabeza brillaba en la
gentil luz del sol. Rill parecía haberse dormido en asiento frente a ella.
[No alborotes, Tina.] Stella dijo. [No
querrás molestar a Allen, ¿verdad?]
[¡Bien!] Tina respondió de vuelta.
[En serio. Debiste haberte subido
detrás de mí otra vez.] Stella le lanzó una mirada a Tina y a mí, luego movió
sus riendas, murmurando algo acerca de la “espalda de Allen” mientras guiaba su
rienda hacia la de Lily.
Aún no puedo manejar a Rill, pero
tampoco puedo desafiar una orden real, así que la tuvimos que llevar con
nosotros a Lalannoy. Había dejado que Tina y Rill cambiaran lugares con la
esperanza de forjar la amistad, pero quizás debí haberme dejado atrás, si la
conversación de mis compañeras fuera a tomarse en cuenta.
[¿Puede creerlo Allen?]
[Desearía que aprendiera una o dos
cosas sobre mujeres.]
Bueno, Stella y Lily— una vez más en su
vestido y sombrero— parecía estar disfrutando su charla, o así lo llamaría.
Una docena o más de experimentados
caballeros volaron rodeándonos. Habíamos encontrado esta unidad de la elite
este de la Orden Violeta en la aldea abandonada, donde Gil los había añadido
para nuestro equipo bajo su mando.
[Allen, tomaremos la guía desde aquí.]
Dijo vía orbe de comunicación en mi cuello. [¡No nos superen hasta que
localicemos el barco Lalannoyano! ¡Lo digo en serio!]
[¡Está bien!] Lily intervino. [Y volaré
adelante con—]
[Quédate con nosotras.]
[¡Allen! ¡Nunca me dejas divertirme!]
La maid se quejó, mientras su griffin asumía una mirada avergonzada. ¿Era su
sangre Leinster, o el entrenamiento que había recibido de la maid de cabello
castaño y su segunda al mando con lentes, quienes nunca dejarían a una pequeña
irse sin protección? Como sea, Lily parecía impaciente por una pelea.
Mientras estaba distraído con los
sucesos detrás de mí, Gil me dio un apuesto saludo desde adelante y a mi
izquierda, volaba en un uniforme militar, asistido por Konoha.
[¡Muy bien, Allen, te veré pronto!
¡Enviaremos señales de fuego tan pronto veamos el barco!] Gritó por el orbe y
salió a toda velocidad. Dos a dos, él y sus caballeros rompieron la formación,
adelantándose a nosotros. Solo cuatro quedaron, volando a nuestros costados:
luchadores de elite quienes habían sido nuestros enemigos en la batalla por la
capital este.
El Océano de los Cuatro Héroes era
demasiado vasto para navegar, incluso con un mapa, y el buque de guerra
programado para encontrarnos luciría no más que como una mota en el aire. Con
eso en mente, Gil quería establecer un cordón espacial— una hazaña arriesgada.
Si los Lalannoyanos fueran hostiles, se expondría a un ataque preventivo.
Quizás se sintió responsable por la incapacidad de Soi y Uri de unirse a
nosotros.
[¿Qué haremos con un duque interino
como él?] Dije. [Stella, odio molestarte, pero—]
[Cuidaré todo nuestro perímetro.]
Stella terminó por mí.
[¡Igual que yo!] Lily intervino.
El par elevó a sus griffins a cada
costado mío y lanzaron sus hechizos juntos. Atónitos quejidos se escaparon de
los caballeros restantes mientras los copos de nieve de Tina y Stella y las
flores de fuego de Lily se esparcían en todas direcciones. Si algo le pasara a
la fuerza de Gil ahora, lo sabríamos.
[Gracias.] Dije. [Cuento con ambas.]
[Me alegra poder ayudar.] Stella
murmuró sonrojada.
[¡Puede contar conmigo para más!] Lily
declaró, levantando su mano izquierda. Su brazalete se había hecho más delgado—
había hecho que mi papá lo trabajara para evitar atención innecesaria durante
las pláticas con Lord Addison. No la había visto usándolo en la capital real
porque lo había enviado al este.
Porque nunca puedes ser demasiado
cuidadoso, preparé un hechizo mío para—
[Allen.] Tina jaló mi manga. [Puedo—]
Pasé una galleta con forma del Gran
Árbol de una bolsa llena a reventar y lo dejé en la boca de la chica. Su mirada
de determinación llego a dicha.
[¿Cómo estaba?] Pregunté, enderezando
el listón blanco atado detrás de su cabeza.
[¡Delicioso!] Declaré. [Su madre lo
horneó, ¿verdad?]
[Sí.]
Consideraba los postres de mi mamá los
mejores del reino. Mientras alimentaba a Tina con un segundo, Stella y Lily acercaron
sus griffins tanto como pudieron.
[Allen, um…]
[¡Allen, yo también!]
[Qué noble más caprichosa…] Suspiré,
levitando más galletas en las bocas del par. Aún estaba observándolas saborear
los dulces cuando la chica de cabello plateado frente a Stella se despertó.
[Eso se ve delicioso. ¡Dame algo!]
Demandó, ojos brillantes.
[Buenos días, Rill.] Dije, levitando
una bolsa y una cantimplora a nuestra enigmática compañera.
Tan pronto Rill se devoró una galleta
que sus ojos redondos se hicieron más redondos por la sorpresa. [¡Escrupuloso!
¿Ellyn horneó estos también? Debo llevar algo como recuerdos para— ¿Hm?]
[¿Rill? ¿Ocurre algo?] Pregunté
mientras, para nuestra conjunta sorpresa, la chica se recostó y miró abajo— a
donde un islote en el cual había conocido al Gemelo Celestial, Linaria
Etherheart, ya no estaba. El Héroe lo había eliminado del mapa en el despertar de
la rebelión Algren.
[¡R-Rill! ¡No es seguro!] Stella gritó.
Pero incluso cuando lanzó un brazo alrededor de la cintura de la chica, Rill se
quedó viendo al frente.
Estaba por llamarla cuando la señal de
fuego de Gil estalló en lo alto del cielo delante de nosotros. Un tremendo
sonido agitó el aire.
“Pensar que el islote del Mago
Celestial ya no está. ¿La tierra ha cambiado? Pero espera. Sentí un disturbio
en el maná del Árbol del Mundo varios meses atrás. ¿Puede una puerta haber…? Ya
veo. Entonces, para prevenir su uso, el actual Alvern…”
Por momentos antes, controlar mi
griffin tomó toda mi atención. Para el momento que miré a Rill, había regresado
a su asiento y estaba bebiendo té de la cantimplora en silencio.
[¿Has visitado el Océano de los Cuatro
Héroes antes?] Le pregunté.
[En efecto.] Dije. [Con mis compañeros
de armas, aunque ha pasado mucho tiempo.]
[No me digas.]
Me di cuenta que era más grande de lo
que lucía. Había visto décadas de vida— quizás un centenar o más. Si estuviera
por los doscientos años, pudo haber marchado en la Guerra del Señor Oscuro. Si
es así, sería una gran falta de etiqueta para chicos como nosotros el
presionarla más, especialmente ya que solo tenemos unos días de conocernos.
Mi orbe transmitió el grito de emoción
de Gil.
[¡Allen, lo hemos encontrado! ¡El barco
naval Lalannoyano!]
El enorme barco soltó el ancla en una
pequeña isla. Una procesión de mástiles se levantó sobre sus cubiertas y
levantaron la bandera del dragón y espada de Lalannoy. Sus costados, brillando
de gris con armadura plateada, llevaba lo que parecían ruedas hidráulicas— y al
menos un centenar de salidas de cañones mágicos. Las letras en su cuerpo se
leían… “¿Roman?” ¿Había sido nombrado por una persona, quizás?
Incluso la alianza, un país construido
en negocios, tenía unos cuantos de estos acorazados de última generación
impulsados por ruedas. El Marqués Addison debió haber puesto considerable
importancia en arreglar las relaciones con el reino si había enviado uno para
recibirnos.
Gil y sus caballeros rodearon con
cuidado desde arriba, amenazando a los nerviosos marineros en la cubierta. Volé
mi propio griffin directamente sobre el barco de guerra y el gato blanco de
inmediato saltó a mi hombro.
[Tina, toma las riendas.] Dije. [Yo
haré el primer contacto.]
[¡Bien!] Stella dijo, sacando su
varita.
[Ten cuidado.] Lily añadió, preparando
un Firebird.
[¿Hm? ¿Kifune?] Rill levantó la mirada
de los postres para murmurar.
Tina, mientras, tomó la varita en su
espalda en silencio.
Luego acaricié a los griffins y dije.
[Gracias. Has sido de gran ayuda.] Antes de despedir a mi viejo amigo. [Gil,
voy a bajar.]
[¡Si intentan algo incluso lo más
pequeño, los hundiremos hasta el fondo del mar!] Gritó por su orbe.
Con una restringida sonrisa, respondí.
[Trata de mantenerlo dentro de lo razonable.] Me paré en la monta y desplegué
un mar de hechizos. Estaba por desmontar cuando.
[¡Vaya!]
[¡Allen!] Tina gritó, tomando mi manga.
Stella gritó, Lily hizo un fuerte ruido, e incluso Rill contribuyó con un
“Oh-ho.”
[¡También quiero ayudar! ¡No seré una
carga!] La puta rogó, con la mano sobre su corazón. Sus ojos deslumbraron con
la misma luz que los había visto cuando declaró su intención de asistir a la
Academia real. Innumerables copos de hielo se alzaron en respuesta a su pasión,
congelando un camino en la superficie del lago. Era de utilidad, pero no podía
estar más feliz de verla crecer.
[¿Qué estás esperando?] Dije,
guiñándole a la chica genio. [Agárrate fuerte.]
[¡S-Sí!] Los ojos de Tina brillaron con
deleite cuando tomé su mano extendida.
Stella y Lily gritaron y Rill
murmuraron otro “Oh-ho”— impresionada, esta vez— mientras levantaba a la puta
de los brazos y saltaba del griffin. El barco de guerra se dirigió hacia
nosotros. En su cubierta, cerca de un centenar de marineros levantaron armas
hechizadas, apuntando. Miré a Tina, su rostro se presionó en mi pecho, y empezó
a ralentizar nuestro descenso. Luego miré a un caballero rubio parándose en el
punto central, vestido en una túnica. Su animada mirada encontró la mía por un
momento antes que una combinación de magia de viento y levitación me llevaran
levemente al medio de la fuerza naval.
[¡Éxito! ¡Da frutos ser una puta!] Tina
proclamó mientras la bajaba y tocaba su cabello plateado mientras esperábamos
por los marineros se recuperarán de su asombro.
[T-Teniente Snider.] Dijo un joven
oficial de rostro pálido desde la parte trasera del grupo.
[¡Cálmate, Jäger!] Gritó el oficial
mayor, también un joven, aunque con una gran cicatriz en su mejilla izquierda y
llevando un tipo de arma hechizada que nunca antes había visto.
Reconozco ese hombre y rostro, del
Océano de los Cuatro Héroes.
[Perdón por nuestra repentina llegada.]
Dije, manteniendo una mano restringida en Tina para que no liberara un Blizzard
Wolf en un momento de calentura. [Soy Allen del clan lobo, ayudante para Su
Alteza Lady Lily Leinster, enviada del Reino Wainwright. ¿Puedo preguntar quién
comanda este barco?]
Silencio cayó en la cubierta. Nadie
parecía querer responder, o de bajar sus armas. El oficial llamado Snider me
miró con odio ardiente en sus ojos. Creía que negociar con el reino tenía sus
detractores.
Mejor los calmo rápido antes que Stella
y Lily bajen aquí y—
Botas golpearon el suelo. Otro joven en
uniforme azul y tricornio desde la popa, y un sable y pistola hechizada en su
cinturón.
[¡Suficiente, Snider!] Gritó. [¡Y bajen
sus armas, idiotas! ¡Jäger, toma el mando!]
[Señor.]
[¡S-Sí! ¡Todos, abajo!]
Los rangos rodeándonos se desintegraron
con un coro de “P-Por favor, perdónenos.”
La recién llegada se detuvo para
avisarle a Tina tomando su varita en gran alarma antes de inclinarse ante
nosotros. [Minié Jonsson.] Dijo. [Yo comando este barco y me disculpo por la
mala conducta de mi oficial y marineros. No queremos hacerles daño. ¿Le
pedirías a la jovencita y los jinetes de griffin a retirarse también? Están
poniéndome nerviosos.]
Otro nombre y otra voz que reconozco.
Está hecho.
Le di una señal con mi mano a mis
compañeros en el aire que el combate no estaba en discusión. Para Minié, dije,
[Gracias por venir a recibirnos. Permíteme presentarme. Allen del clan lobo, a
su servicio. Veo que llegaste a casa a salvo luego de nuestro pequeño encontrón
en una cierta isla en este océano.]
El marinero evidentemente experto dudo
y se hizo atrás. Su segundo al mando se tensó.
[¿Lucho contra estas personas?] Tina
preguntó con renovada preocupación. Copos de nieve empezaron a danzar.
[No me digas…] Minié balbuceó, rostro
pálido y ojos abiertos. [¿Te recuerdas de nosotros?]
[Nunca olvido a un conocido— uno de mis
pocos talentos. Ahora…] Materialicé mi Silver Bloom y caminé al centro. El
listón violeta que Atra había atado a mi varita encantada para la buena suerte
se meció en el viento. [¿Te importaría dejar tu emboscada? Mi pequeña amiga
aquí no sabe cómo contenerse, y ninguno de nuestros compañeros arriba. ¿Seguro
que no querrás hundir tu gran barco o convertir el Océano de los Cuatro Héroes
en una hoja de hielo?]
[¿Qué? ¡¿D-Dijiste “emboscada”?!] Tina
saltó y empezó a desplegar un Blizzard Wolf.
Minié chasqueó su lengua. [¡Jefe! ¡Lo
atrapó!] Gritó a todo pulmón. [¡Baje aquí y haga algo al respecto!]
[¡Debes perdonarme, Minié! ¡Me
descuidé!]
Un caballero bajó su cabeza, acompañado
por su rota túnica y gran sonrisa. A pesar de su armadura brillante de azul y
blanco, y alineada capa, aterrizó como si no pesara nada. El par de espadas
blancas enfundadas en sus costados ni siquiera temblaban.
Tina jadeó y abrazó mi brazo izquierdo.
[N-No usó Ningún hechizo de fortalecimiento… ¿verdad?]
[No.] Respondí lentamente, observando
al recién llegado tocar en el hombro a Minié de apariencia agotado. El
increíblemente apuesto caballero, acompañado de brillante cabello rubio y ojos
dorados-plateados, no había usado magia para fortalecer sus habilidades
físicas, pero había lanzado un hechizo que no podía identificar antes de
aterrizar.
Quién pudo— Espera. ¿No me digas…?
El caballero liberó al evidentemente
capitán reprimido y se giró a nosotros.
[Por sus miradas y la increíble
cantidad de maná que poseen, presumo que tengo el honor de dirigirme al Cerebro
de la Dama de la Espada y Lady Tina Howard. Llámenme Arthur— Arthur la “Espada
Celestial” Lothringen, a su servicio. He dejado mi puesto en el frente oeste de
la república para escoltar al estimado enviado de Wainwright a nuestra
capital.]
✽✽✽✽✽
[¡Oh, wow, wow, wow! ¡¿Vieron esa gran
torre de reloj?! ¡¿No era hermosa?! ¡Y todos esos edificios de ladrillo se ven
tan encantadores con sus techos pintados de naranja! ¡Oh! ¡Creo que vi el arco
de ese famoso puente por un segundo!]
El sol de la tarde se estaba poniendo
en la capital Lalannoyana, mejor conocida como la “ciudad de producción” o la
“ciudad de artesanías,” mientras la voz de Tina llenaba el lujoso carruaje
avanzando a lo largo de una avenida en el distrito oeste de la ciudad. Había
usado un vestido azul y clip de cabello para nuestra reunión con el Marqués
Addison, aunque la puta seguía que se moría de la emoción. Seis días habían
pasado desde que habíamos dejado la capital real, incluyendo uno detenido en el
puerto de la ciudad Suguri, pero la Damisela de Hielo no había perdido su
energía.
Un bosque de muchos colores espirales
se alzaba sobre la ciudad, algunos militares, otros religiosos. Muros y grandes
edificios me impactaron mientras viejas fortificaciones tenían nuevos
propósitos, mientras letreros de madera pintados con martillos, joyas, cuero y
más se colgaban a los costados de las calles. Sin duda, los marcaban como
varios talleres que le daban su nombre a la capital. En serio, una ciudad
extranjera. Aunque, vi pósteres políticos en cada muro. Caballos y carruajes
pasaban por las calles de piedra y los transeúntes tenía un aire de inquietud
en ellos.
Stella se sentó a mi lado izquierdo,
usando un vestido blanco y azul, un clip de cabello que hacía juego con el de
su hermana. [Debes mantener tu voz en bajo, Tina.] Dijo, dedo índice levantado.
[Despertarás a Rill si sigues así.]
[Oh, bien.] Regañada por su calmada
hermana, Tina se sentó otra vez por la ventana y miró a Arthur cabalgar con la
fuerza montada delante de nosotros. Rill y su felino amigo estaban bien
dormidos debajo de una manta.
[Conocía a esta ciudad por su
reputación, pero realmente parece más amenazante que nuestra capital real y
sur, o quizás más imponente.] Lily pensó desde su asiento a mi derecha. Se
había cambiado a un vestido escarlata. [Y algo me dice que las personas están
al borde.]
[Probablemente eso demuestra cuán
inestable es la situación política.] Dije. [De acuerdo a Arthur, el Equipo de
Alas Brillantes controla todo el oeste del puente, y su oposición, el Equipo de
la Tierra y el Cielo, gobierna todo el este. Están a un paso de la guerra
civil.]
La República Lalannoy era la nación más
joven en el oeste del continente. Hace un siglo, el entonces emperador
Yustiniano había lanzado una invasión al Ducado de Howard para saciar su
avaricia. El invencible “dios de la guerra” había hecho una derrota luego de
una humillante derrota. Fue entonces que la Primera Batalla de Rostlay había
llegado como un brillante logro en los anales de la historia militar,
costándole al imperio la famosa región fértil de Galois y dejando su flanco sur
al descubierto.
El emperador debió haber bajado sus
armas y cortado sus pérdidas. Por desgracia, había anhelado una revancha,
imponiendo fuertes impuestos para reconstruir y fortalecer sus fuerzas. El
Marqués Addison, uno de los señores más poderosos en las provincias del este
del imperio, había tomado una posición. [Una guerra frontal con los Howards es
una gran tontería.] Había declarado. [¡¿Su Majestad Imperial fracaso en darse
cuenta cuánta sangre se ha derramado en las tierras de Rostlay?!]
Si los libros de historia fueran a
tomarse en cuenta, su discurso al consejo del emperador había traído el apoyo
de muchos nobles del este. El Marqués Addison solo había prevenido que los
Howards acabaran con las provincias del sur sin oposición. Debió haber
entendido que las armadas imperiales no podían superar a las del reino.
Al final, el emperador se había hecho
atrás, pero no había perdonado u olvidado.
[Hace unos años luego de la Primera
Batalla de Rostlay…] Tina siguió el cuento. [El emperador saco a los señores
del este de sus tierras y títulos sin advertir. El Marqués Addison y sus
compañeros finalmente tomaron cartas en el asunto. Trajeron el poder del Ciervo
Brillante para llevar a cabo una guerra, ganando una batalla decisiva en la
vieja capital este de Tabatha y llevando a Lalannoy a la total independencia.]
[Y ahora la Iglesia del Espíritu Santo
está tratando de dividir en dos la república que fundaron.] Stella siguió donde
su hermana lo dejo. [Eso sería un golpe fatal para el reino también, ya que
Lalannoy es una de las cuantas naciones del este que ya no está bajo el ala de
la iglesia.]
[Creo que Lord Addison le teme a eso.]
Lily añadió. [Y viendo la ciudad por mí mismo, puedo entender por qué. Aunque…]
Dudó y se silenció, tocando su brazalete.
Tina y Stella tenían sus dudas, si
“Allen, um…” y “Sabe, Allen…” fueran a tomarse en cuenta.
Cerré las cortinas y lancé un hechizo
de silencio. Las chicas se tensaron.
[Sé lo que están pensando.] Dije. [No
pueden entender por qué Lord Addison actúa tan desesperado por ayuda cuando
tiene a la “Espada Celestial” a la mano— o por qué preguntó por mí por mi
nombre.]
El trio de pedigrí intercambiaron
intranquilas miradas.
Reunirnos en persona me había
convencido: Arthur Lothringen era una leyenda. Me había dicho algo de sus
antecedentes en el viaje, y las revelaciones me dieron dolor de cabeza.
[¡Soy lo que puedes llamar un “esbirro”
del “Viejo Imperio—” el que clamaba dominio universal!] Dijo. [El Imperio
Lothringian cayó luego de una letanía de tiránicos abusos que le ganaron la ira
de todo el mundo— pero sus herederos nunca olvidarán lo que la Casa de Addison
hizo por nosotros cuando pasó. “Olvida las deudas que te deben, pero nunca una
deuda que debes. Paga con crecer no importa el costo,” es como se dice en mi
familia. ¡Olvidar que eso selló el detenido del Viejo Imperio!]
Y otra vez: [¿Qué, quieres saber del
frente oeste? He cruzado espadas con el gran mariscal Yustiniano tantas veces
que he perdido la cuenta. ¡Ese viejo se rehúsa resolverlo en un solo combate no
importa cuántas veces lo desafíe! ¡Pensé que estaba acabado cuando me encontré
yendo contra los veteranos de la guardia imperial! Las personas dicen que
ningún otro régimen puede igualarlos.]
Un rumor hacía al Gran Mariscal Moss
Saxe del Imperio Yustiniano prácticamente sobrehumano. Blandiendo la espada
encantada Castle Breaker, había luchado en sangrientas guerras civiles al lado
de su emperador, y juntos, los dos habían traído la paz. Algunos incluso dicen
que había matado a un dragón loco en sus días de juventud, aunque no sabía si
darle crédito a esa historia. ¿Qué tipo de caballero para un hombre de su
calibre temería a un duelo?
[A menos que suponga mal…] Le dije a
las chicas. [Arthur fácilmente puede estar al tú por tú con los apóstoles
superiores, incluso el llamado “Sabio” quien atacó la capital real o su más
astuto asesino, la Flor Negra. Si los Yustinianos no tuvieran a su propio héroe
en el gran mariscal, habría llegado más lejos que ahora. No hace mucho, recibí una noticia que el
cuarto apóstol, el vampiro Idris, había sido asesinado, y no dudo que Arthur
pudo haberlo hecho— en especial cuando oí que ayudó al Maestro Espadachín y a
mi viejo profesor.]
[E inquietud en el imperio ha llevado a
actuar a la Espada Celestial.] Tina añadió, ojos alumbrados con profunda
inteligencia. [Pero incluso con un invencible miembro bajo su mando, Lord
Addison aún llevó al reino a dictar términos de paz.]
El carruaje se meneó. Quizás había
pasado una pequeña piedra.
[Debimos habernos dado cuenta para el
momento que lo mandó a llamar.] Stella concluyó. [No dudo que Lord Addison
desea la paz con el reino y la estabilidad política traería—]
[Pero primero y lo más importante,
quería traer a Allen a la ciudad de las artesanías.] Lily terminó, bajando su
mirada. [Perdón. Mi hermano puede tener algo de culpa.]
[No.] Agité mi cabeza. [Mi antiguo
profesor pudo haberle dado al marqués una mala impresión.]
[¡Me permite!] Tina levantó su mano,
despejando la sombría atmósfera. [¿Cómo se ve su antiguo profesor? Se refiere
al que le enseñó artes marciales, ¿verdad?]
[Para ser honesto, realmente ni yo lo
sé.] Dije, dándole una mirada de gratitud. [Me entrenó, y me dio su apoyo
cuando me fui a la capital real. Pero en cuanto al hombre…]
[Hm… ¡Aunque, quizás tengamos la
oportunidad de encontrarlo mientras estemos en la ciudad!]
[Me lo preguntó. Nunca se queda en un
lugar por mucho tiempo.]
Mi maestro solo se había quedado en la
capital este por unos años, desde que entré a la escuela de niños hasta mi
partida a la Academia Real. En retrospectiva, me sentía asombrado que se
hubiera quedado tanto tiempo. Las cartas ocasionales que me había escrito
habían venido de todo el continente.
El carruaje empezó a bajar la velocidad
antes que Tina pudiera responder. Habíamos llegado a nuestro destino. Abrí las
cortinas y le señalé a mis compañeros. Tina, Stella y Lily presionaron sus
rostros al vidrio, cada una dándole voz a su reacción.
[Oh, wow.]
[Es un rival para el Archivo Sellado,
¿no cree?]
[Es un fuerte— ¡No, un castillo a toda
regla!]
Antes nosotros se alzaba un fuerte
blanco de una mansión, sus altas vallas de hierro y muros de piedra rodeaban
rodeados en todos sus lados por un foso y tripulados por armados y blindados
caballeros y pistoleros hechizados. Los ocupantes debían haber tenido un ataque
nocturno, porque filas de lámparas de maná brillaban como el mismo día.
Intercambié miradas con las tres nobles
y me resolví. Temía por la imposible prueba que nuestro anfitrión podría
tenerme. Aunque, “estaré esperando en Lalannoy,” Zelbert Régnier me había
dicho. Había una gran probabilidad que los apóstoles atacarían otra vez aquí. Y
al mismo tiempo—
El carruaje llegó a una parada, y mis
compañeras entraron en sus preparaciones finales.
[¡Hecho!] Tina declaró. [¡Estoy lista
para todo!]
[Tu cabello es un desastre.] Stella le
advirtió. [Aquí, déjame mirar.]
[No deje que mi hermano esté allí.]
Lily rogó. [¡Y si lo está, no dejes que diga algo raro!]
No podía poner en peligro a las tres
con mis sentimientos personales. La advertencia del ángel y el Frigid Crane me
preocupaba, pero ese era un asunto separado.
Fuera de la ventana, vi a Arthur y
Minié hablarles a los guardias. Recibieron un saludo y las masivas puertas
empezaron a abrirse. El campeón me notó y me dio un gran saludo.
[Rill, estamos aquí.] Dije, moviendo a
la chica durmiente. Su distintiva tela elfica se sentía resbaladiza bajo mis
dedos.
Kifune se despertó primero,
levantándose y sobándose en mi túnica. Luego la chica se levantó con enorme
bostezo, su largo cabello plateado era un desastre.
[¿Llegamos, verdad? Qué desagradable
hedor.]
No olía nada que valiera la pena
mencionarse. Miré a las nobles, pero parecían igual de asombradas. Dejando mis
dudas de lado, me moví para levantar a Rill—
[¡Bien despiertas!] Tina gritó,
lanzándome a mí al tomar sus manos. [¡Dios! ¿No puedes hacer nada sola?]
[Humph. ¿Te atreves a tratarme como una
niña?] Rill se quejó. [No olvidaré tu insolencia, Tina Howard.]
[Sí, sí. ¡Mira! ¡Tu ropa está toda
arrugada!]
[Arreglaré tu cabello.] Stella
intervion, y en un pestañeo, las hermanas Howards tenían a una dormilona entre
manos. Era una nueva y cálida experiencia, ver a Tina armar alboroto así.
[Allen.] Lily susurró, jalando mi
manga. Se veía tensa. Al parecer incluso la maid de gran espíritu se pone
nerviosa.
[Estarás bien.] Susurré de vuelta.
[Tina y Stella están contigo, e igual yo. Oh, pero por favor, quédate con el
“lady” para las pláticas, ¿bien? Te haremos una fiesta cuando volvamos a la
capital real. Mi promesa.]
[Nunca juegas limpio. Aunque…] La chica
de cabello escarlata me alejó y puso una sonrisa. En su voz normal, dijo.
[Sabes cómo motivarme. ¡Lily Leinster no te defraudará!]
[¡Lord Arthur! ¡Bienvenido! ¡Y también,
Minié, Snider!]
✽✽✽✽✽
Un joven hechicero, tan delgado que
podía tomarlo por una chica a primera vista, nos saludo al momento que
entramos. La forma en la que saltó de dicha frente a Arthur me recordó a un
cachorrito. Mis compañeras parecían compartir la impresión.
[¿No es adorable?] Tina susurró.
Rill añadió otro. [Oh-ho.]
[Prácticamente puedo ver su cola.] Lily
murmuró.
[C-Cuiden sus modales.] Stella
intervino.
[¡Hola, Artie!] El campeón dijo. [¿Soy
yo o te has hecho más grande?]
[Mi señor, er, el enviado está
observando.] Dijo el serio capitán, quien había seguido respondiendo nuestra
metralleta de preguntas acerca de los inquisidores de la iglesia en todo el
viejo luego que se cansara de ellos.
Su segundo al mano sin expresiones no
dijo nada.
Mientras, revisé nuestros alrededores.
Incluso dentro de la mansión, encontré hechizos de detección y barreras de
atadura donde sea que mirase. Candelabros habían sido removidos y los hermosos
muros, techos y cristalería, se reforzaron. Su maestro parecía a ver hecho la
defensa una prioridad. Mi propia detección reveló a un poderoso hechicero en el
techo y más habilidosos hechiceros escondidos en el salón. Otra medida de
seguridad, supongo.
[Oh, o-olvídalo.] El joven hechicero se
sonrojó y bajó su mirada. [Estaban tan emocionado.]
[¡Ni lo digas!] Arthur soltó una cálida
sonrisa y palmeó al chico en el hombro unas cuantas veces, luego regresó a
nosotros. [No entrarían a la ofensiva por una pequeñez como esa. ¿Me equivoco?]
Le asentí a Lily y el gato blanco a mis
pies maulló.
Sí, sé lo suficiente para ceder el
protagonismo.
La noble de cabello escarlata se acercó
con una elegante sonrisa. [Soy Lily Leinster y represento al Reino Wainwright
en esta ocasión. Debes ser el hijo mayor del Lord Addison, Artie. Es un placer
conocerlos.]
[¿Un Leinster?] El joven hechicero
jadeó, luego hizo una serie de reverencias mientras balbuceaba. [¡Artie
Addison! ¡El placer es mío!]
Los guardias parecían igual de
agitados. Lily había logrado por completo su misión vital y aprovecho la
batalla psicológica.
[¿Qué hago?] Susurró, sonriendo bajo su
respiración mientras regresaba a su lugar a mi lado derecho. Toqué mi brazalete
en sorpresa, y la noble sonrió.
[Y, er, ¿quién son esas personas, Lord
Arthur?] Artie preguntó una vez había recuperado su compostura.
El campeón de Lalannoy golpeó su vaina,
invitándonos a seguir adelante. Las chicas de cabello plateado se adelantaron y
se presentaron con dignidad.
[Hija mayor del Duque Howard, Stella.]
[Hija menor del Duque Howard, Tina.]
[Y él es Allen.] En un instante, Arthur
estaba detrás de mí, empujándome. [Ridley y el maestro te han contado todo
acerca del Cerebro de la Dama de la Espada.]
Hizo eso con trabajo de pies, no magia.
Me recuerda a mi profesor.
[Allen del clan lobo, a tu servicio. He
sido asignado para acompañar a Su Alteza la enviada.] Dije, con una humilde
reverencia. [Y permítame presentar a Kifune y Rill, una chica perdida quien se
ha unido a nuestro equipo debido a las circunstancias.]
[¡No me perdí!] La chica de cabello
plateado respondió. [¡Mis compañeros solo se alejaron de mí!]
[Rill.] Dije. [La mayoría de personas
le llaman a eso “estar perdido.” Ahora, pidámosle a Lord Addison que nos ayude
a encontrar a las personas que estaban viajando contigo, ¿bien?]
Busque uno de los pasteles que habíamos
traído de Suguri de mi bolso para calmar a la molesta chica. Mientras, Artie se
agitó y Minié suspiró. Aunque Snider seguía sin mostrar emoción, incluso los
guardias estaban temblando.
Antes de saberlo, el joven hechicero
había llegado a mi par, respirando con pesadez. A simple vista, la maid de
lentes cuyos flequillos escondía sus ojos, sacó un taburete.
La forma en que esconde su maná me
recuerda mucho a los Walkers.
[T-Tres señoritas de las casas
ducales.] El joven señorito murmuró, voz agitada. [Y-Y tú eres el gran
hechicero que…]
[Solo soy un humilde ayudante.] Dije.
[Aunque Lady Lily es una realizada hechicera y espadachina, y Lady Tina y Lady
Stella lo serán en un futuro cercano.]
[¿N-No me digas? Artie no parecía
entender. Aunque, no había dicho nada más que la verdad, así que—
Tres manos jalaron mis mangas.
[Perdón, ¿Allen?] Lily susurro. [No soy
una hechicera o una espadachina— Soy una maid.]
[¡Usted es el más grande hechicero,
señor!] Tina intervino.
[Usted es el verdadero mago para mí,
Allen.] Stella añadió.
El alago de las hermanas me lleno de
avergonzamiento. En cuanto a Lily, podía ser una buena idea explicarle la
situación al marques y dejarla regresar a su atuendo normal la siguiente
mañana. Podía verla salirse del papel otra vez.
Arthur golpeó su pechera azul. [¡Vamos!
¡Su señoría espera!] Dijo. [Capitán, le he pedido a Elna levantar una barrera,
pero nunca podemos ser demasiado cuidadosos.]
[Entendido. Snider, tenemos lugares en
los que estar.] Minié de apariencia agotado llegó a la puerta. Su oficial con
la cicatriz en la mejilla izquierda siguió con un gruñido de “Sí, señor.”
Snider parecía mirarme en su camino, y no creía que lo había imaginado.
Arthur discutió algo con la maid de
lentes, luego se volteó a nosotros. [Siento decir que Ridley está fuera.
Conociéndolo, se ha ido a la Confitería Lane por harina y azúcar.]
[¡Lily, dilo, si puedes!] Tina, Stella
y yo dijimos.
Luego la noble respondió con una
hermosa sonrisa, aunque sus mechones escarlatas se levantaron. [Tendremos una
buena y larga plática tan pronto lo alcancemos.]
Ridley, no puedes seguir jugando con tu
vida así.
[¡Oh-ho! ¿Un pastelero?] Rill
intervino. [Aunque apenas se puede comparar a Ellyn.]
[No todos son para ti, recuerda.] Dije.
[¡Ya has comido demasiados!] Tina dijo.
La chica de cabello plateado soltó un
jadeo de sorpresa, igualado por un maullido de su gato. Pronto, estaba hablando
con Tina, mientras mantenía vigilado los peligrosos hechizos que Lily había
empezado a preparar para su “plática” con Ridley.
[Allen…] Stella susurró, acercándose a
mí. [Deberíamos hablar de los hechiceros escondiéndose en el corre— ¿Y-Yo, um,
tengo algo en mi cara?]
[No.] Respondí. [Solo estaba
impresionado.]
¡Nada se le pasa a Lady Stella Howard
cuando cree en sí misma!
Lady Stella Howard gruñó y le dio un
pequeño jalón a mi brazo izquierdo.
[Artie.]
[¡S-Sí, ¿Lord Arthur?!] El chico
respondió. [Qué puedo hacer por—]
El héroe de Lalannoy dobló sus rodillas
y miró a Artie directo a los ojos. Un poco de su maná perdido me puso la piel
de gallina. Tina, Stella y Lily se pusieron detrás de mí, dejando a Rill y
Kifune sorprendidas.
[¿No tienes que hacer una presentación
más?] Arthur dijo. [No más secretos.]
Un largo silencio siguió. Luego.
[Tienes razón.]
El hechicero se levantó, temblando.
Luego de varios profundos respiros, parecía que calmó sus nervios y dijo.
[Isolde.]
[¿Sí, Lord Artie?]
Afuera de un corredor interior entró
una chica cuyo cabello gris caía sobre sus hombros. Su delgada constitución no
parecía tan delicada o enfermiza. Usaba una túnica como la de Artie, aunque la
suya era de una lavanda más pálida. Los guardias restantes la miraron.
Esta chica era inteligente, ojos
violetas caminaron al lado del chico, luego de inclinaron.
[Ruego su perdón. Soy Isolde, hija del
Jefe del Equipo Celestial y Terrenal Miles Talito. Su Señoría el Marqués
Addison me ha dado refugio. Me siento afortunada de tener el honor de reunirme
con los representantes del reino.]
Silencio cayó. Al parecer, abrumadores
choques dejaron a las personas sin palabras. Solo, pensé que oí a Rill
murmurar, [Sabía que algo apestaba a sangre.]
✽✽✽✽✽
[Artie e Isolde estaban comprometidos
antes de todo esto. Aún sienten cariño por el otro, pero a cómo están las
cosas…] La explicación de Arthur se detuvo, y tocó una de las ventanas
enrejadas que se alineaban por el pasillo sin adornos por el cual nuestro
equipo, menos Rill y Kifune. La maid de lentes había accedido a cuidar de ellas
mientras estábamos fuera, aunque la vista de las hermanas Howard parecía
haberle dado una sorpresa.
Aunque, la vida estaba llena de
sorpresas. ¿Quién pudo haber imaginado que mientras las Alas Brillantes y los
Celestiales y Terrenales estaban preparados para la batalla por la capital, los
hijos de sus líderes vivían juntos?
[He conocido a Miles.] Arthur continuó,
cruzando sus brazos mientras seguía caminando. [Es un hombre capaz y amaba a la
república.]
[¿”Amaba”?] Tina repitió a mi par.
[¿Dices que ya no lo hace?] Stella
preguntó a mi otro costado.
Artie sonrió mientras seguía a Arthur.
Detrás de nosotros, una decaída Lily murmuró algo acerca de “amor trágico en la
vida real.”
[No lo sé.] El héroe peinó su cabello
rubio. [Paso la mayoría de mi tiempo lejos de las líneas frontales y casi no
tengo nada que ver con la política. Ni siquiera yo descubrí que una sección de
la armada este había unido fuerzas con la iglesia y formado parte de la
rebelión de su país hasta que se terminó. Nunca soñé que Miles anunciaría que
hechos al mundo como pretexto para condenar a Lord Addison. Nunca fue un hombre
para desestabilizar su propio país. Aquí estamos.]
Llegamos a un silencio ante una puerta
pesada y café oscura a mitad del corredor y Arthur golpeó sin más.
[¿Quién es?] La voz de un viejo hombre
llegó. Sonaba agotado.
[Es Arthur y Artie está conmigo. Hemos
traído al enviado de Wainwright.]
[Entre.]
El héroe abrió la puerta e indicó con
sus ojos que deberíamos entrar. Las hermanas Howard tomaron lugar a mis
costados, mientras Lily iba a la retaguardia.
El cuarto se veía espantoso para un
líder de estado. Un viejo escritorio y dos sillas se quedaban cerca de una
ventana. Papeles formaban desordenadas montañas arriba del escritorio. Un
pequeño cuatro— suponía— yace entre ellas. El amueblado restante consistía de
un librero y un sombrerero, ambos simples, una cama para uno y una alfombra.
Un hombre de cabello gris se giró de la
nocturna vista citadina que había estado observando, fatiga pesaba en su
rostro. Arrugas recorrían su fina ropa. Solo la larga espada en su cinturón
sobresalía por la magnitud de su belleza, adornada con joyas. Los reportes
colocaban al marqués en la misma generación que el Duque Walter, Duque Liam, y
el profesor, pero no lo parecía.
Sonriendo, usó la silla y levantó su
mano izquierda. [Aprecio todo lo que has hecho, Arthur.]
[Si se refiere escoltar a la delegación
del enviado, dudo que necesiten mi protección.] Arthur respondió. [El Cerebro
de la Espada pudo haberse visto más peligroso que alguno de nosotros, incluido
yo.]
Me sentí alegre de oír el alago a las
chicas del héroe de Lalannoy, aunque desearía que dejara de sobrestimar mis
habilidades.
[¿En serio?] El marqués murmuró.
[¿M-Más que usted, Lord Arthur?] Artie
jadeó.
Suficiente, me tomaron a mal.
Necesitaría dejarles las cosas claras. Pero antes que pudiera hablar, Tina,
Stella y Lily intervinieron.
[¡Mi tutor es una maravilla!]
[Bueno, es Allen del que estamos
hablando.]
[Me suena razonable.]
¿C-Cómo se supone que discrepe ahora?
El intercambio trajo una leve sonrisa
al rostro cansado del hombre. [Soy Oswald, el actual Marqués Addison y líder de
la República Lalannoy.] Dijo. [No puedo agradecerles lo suficiente por hacer el
viaje hasta nuestra capital cuando, por derecho, pudimos haber enviado una
delegación capaz a la suya. He sido informado de su delegación. Las señoritas
Tina, Stella y Lily, ¿creo? Nunca soñé que tres hijas de las casas ducales nos
honrarían con su presencia. Su visita puede encontrar un lugar en los futuros libros
de historia.]
[¡Claro!] Arthur sonrió, aunque el tono
del marqués sugería que no encontraba esta sorpresa muy de gusto.
[¡P-Puede ser una grandiosa ocasión!]
Un emocionado Artie intervino.
La mirada del experimentado líder
encontró la mía. [Veo lo mucho que te valoran los Wainwrights, Cerebro de la
Dama de la Espada.] Continuó. [Cuando Lord Ridley y tu venerable profesor te
recomendaron, les creí a medias. Lady Lily, oficialmente es la enviada, pero
¿confío que no se opondrá a mis pláticas informales con su compañero?]
[B-Bueno, verá—]
[Ni lo más mínimo.] Lily interrumpió
mis excusas. [No soy más que una humilde maid.]
Bueno, veo que alguien planea regresar
a su usual yo luego de hoy.
El asombrado marqués estaba por
responder— cuando varias brillantes luces iluminaron la noche más allá de su
ventana. En el cielo se colgaba una canasta, suspendida de un gran saco
adornado con letras. Había leído de tales rumores una vez. Si recuerdo bien,
eran llamados “balones.”
El marqués se recostó sobre su codo y
suspiró. [Los Celestiales y Terrenales han estado avivando el fuego de las
llamas de esa manera una noche tras otra. “¡La Casa de Addison es una amenaza
sedienta de poder! ¡Dejen que los Celestiales y Terenales tomen las riendas!” ]
Dijo. [Los Yustinianos nos habrían absorbido otra vez hace mucho tiempo si lo
hubieran querido. ¿No se dan cuenta que tenemos al Cerdo Plateado y el Castle
Breaker para soportarlo?]
El Emperador Yuri Yustin y el Gran
Mariscal Moss Saxe habían llevado la paz a su turbulento imperio. Justo
reciente, oí, ellos habían purgado al príncipe a la corona y su facción de
aliados de la iglesia. Y todo este tiempo, habían estado dándole a la armada
oeste de Arthur casi todo lo que conseguían. No tenía problemas entendiendo el
temible equipo que el par debió haber hecho.
[¿Seguros que es sabio discutir tales
asuntos en nuestra presencia?] Pregunté lentamente.
[No hace diferencia.] Dijo el marqués.
[Acudimos a los Walkers y al Ángel de la Muerte por ayuda en nuestra guerra de
independencia. Los líderes de tu país ya deben saber eso y más, directo a las
finanzas de mi familia.]
Luche en mantener mi rostro inmutable
mientras digería sus palabras.
Los Walkers, podía entenderlo. Pero
cuando dice el “Ángel de la Muerte,” ¿se refiere a Anna?
Miré a Lily. Su mirada de respuesta
decía. “Solo trate de no pensar en ello,” ya tanto como me hubiera gustado
saber más acerca de la época de la ama de llaves en el imperio, bien podía
estar en lo cierto.
El marqués lentamente cerró las
cortinas. [No tengo nada que ver con los discursos bonitos.] Dijo. [Dejen que
sea breve: lo que quiero del Reino Wainwright no es la paz— es una alianza
contra la Iglesia del Espíritu Santo, con vistas a una gran guerra.]
Las hermanas Howard jadearon y
apretaron mis mangas. Lily, quien dejo ver su verdadero ser, me tomó por los
hombros con un asombrado “¿Hm?” Arthur no mostró sorpresa, mientras Artie
balbuceaba, “¿Una alianza?”
Así que, mantuvo a su hijo en la
ignorancia.
[Debieron darse cuenta.] Lord Addison
agitó su dedo sobre el escritorio, cansado, pero determinado para luchar.
[Avergonzado como lo estoy de admitirlo, mi país está dividido en dos. Tomar la
capital: dividir el este y oeste entre mi equipo y la oposición. ¡Miles reveló
que parte de nuestra armada este se había unido con la iglesia y formado parte
de la rebelión Algren y me ensuciaron con ello, pero él retorció la verdad! Su
propio equipo conspira con la iglesia para desechar a la república. Artie,
¿confío que han presentado a nuestros invitados a Isolde?]
[¡S-Sí, padre!] El señorito respondió,
todo nervioso. Empecé a ver cómo son las cosas entre padre e hijo.
El marqués exhaló como si soportara un
gran dolor. [Miles y yo fuimos amigos. Hace cinco años, aferrándose a una idea,
hizo un peregrinaje en el santuario interior del pontificio para orar por su
hijo Alf. El chico era un recuerdo de su difunta esposa y había contraído una
enfermedad incurable.]
Todos contuvimos nuestro aliento. El
palacio pontificial era el corazón latiente de la iglesia, y su santuario
interno era famoso por su absoluto secretismo. Como el nombre implicaba, el
pontífice teóricamente blandía la autoridad suprema dentro de sus precintos.
Aunque…
[Lo que pasa allí, solo puedo
suponerlo.] El marqués gruñó, acariciando sus ojos. [No sé lo que esa llamada
Santa susurró en los oídos de Miles. Pero cuando se esperaba, Alf recuperó
otros años más de vida.]
Vestigios del gran hechizo
Resurrection, lo más probable. Pero de acuerdo a Isolde, los Addison la habían
acogido luego que su hermano y abuela fallecieran.
El marqués agitó su cabeza, arreglando
su cabello gris. [Empecé a sospechar en Miles el invierno pasado, luego que Alf
falleciera. Recibí una carta póstuma de la abuela del chico, Mayta Talito,
quien de pronto murió no mucho luego que él lo hiciera. Me rogó proteger a
Isolde y en un gran disturbio, había escrito. “Esa Santa es falsa.” El caos
estalló en su reino, y una porción de nuestra armada este se alió con la
iglesia para satisfacer su hambre de gloria. Para el momento que descubrí que
se desenfrenaron, fue demasiado tarde. Incluso crearon una orden para expulsar
a tus diplomáticos. Así es cómo Minié hizo el trabajo sucio de la mente maestra
y perdió su última oportunidad.]
Órdenes eran órdenes, y parecía que
Minié Jonsson era un soldado a toda ley. Snider, ¿qué? Recordé la fría mirada
del oficial mientras el marqués sopesaba otro suspiro.
[El alma de Miles.] Continuó. [El alma
del amigo que debió haber llevado la república a la gloria conmigo, ha caído en
las manos de la mujer quien sin vergüenza se hace llamar una Santa. Gracias a
dios obtuve a Isolde a tiempo.]
Artie apretó sus puños, conteniendo las
lágrimas. Los Addions y los Talitos debieron haber sido cercanos.
[Pero no he estado solo en mis
tonterías.] El anciano hombre añadió, medio en burla. [El príncipe de la corona
Yustiniano bailó al son de aquellos llamados apóstoles. Gracias a él, el Castle
Breaker dejo el frente oste, liberándome para llamar a Arthur y Lady Elna a la
capital. Eso llevo las cosas a un punto muerto.]
El largo brazo de la iglesia había
llegado al reino, el Imperio Yustiniano, la Alianza de Principados, y ahora la
República Lalannoy, siempre con una daga en mano. Algo necesitaba hacerse. Pero
primero…
[Arthur, he estado preguntándomelo por
un rato.] Dije, cediendo ante la muda presión de mis compañeras. [¿Quién es
Lady Elna? ¿Es la hechicera en guardia en el techo?]
[¿Hm?] El héroe rubio dijo. [Oh, mi
novia, Elna Lothringen— aunque insiste que ya estamos comprometidos. Realmente
no veo mucha diferencia. ¿Verdad, Allen?]
[¿Yo… supongo?]
Mientras pensaba por una respuesta, las
chicas parecían emocionadas.
[¿C-Comprometido?]
[Hm…]
Tengo un mal presentimiento sobre esto.
Podía ver a Lily imaginarse cosas, y no
tenía prisa en combatir con más exitosos caballeros luego del ajetreo del
compromiso en la capital real. Le lancé una mirada de advertencia mientras
sacaba una carta de un bolsillo interior y lo coloqué en el escritorio.
[Su Señoría, permítame presentar la
oferta inicial al reino de los términos de paz.] Dije. [Aún hay trabajo en
proceso, claro. Por favor, revíselos para que podamos negociar cambios en una
fecha—]
[Dije que aceptaría cualquier término y
es en serio.]
Pestañé, asombrado.
[Pagaremos reparaciones, ceder
territorios, compartir experiencia técnica— lo que sea que digas.] Lord Oswald
Addison dijo, gobernador de la República de Lalannoy. [Si deseas mi cabeza, la
daré con gusto. Pero a cambio, quiero una alianza para derrotar a la “Santa” y
sus apóstoles. No podemos permitirnos dejar que estén a sus anchas más. Todo el
mundo mortal pende de un hilo.]
Un congelador aire pasó por la
habitación.
La Falsa Santa y sus apóstoles podían ir
tan lejos. Mientras predican que un Resurrection totalmente restaurado traería
una era de igualdad, imbuyeron vestigios del Stone Serpent y los grandes
hechizos que habían puesto en los cuerpos de sus seguidores. Lo peor, habían
mancillado el de Zel— mi mejor amigo— y liberado sus poderes vampíricos en el
campo de batalla. No podía imaginarme su objetivo final, pero sabía que
necesitábamos detenerlos y a cualquier costo.
Por primera vez, la mirada del marqués
se suavizo y le dio una mirada a su hijo de apariencia perdida. [Y si
perdemos…] Continuó. [Te pido que cuides de nuestras mujeres y niños. Como
señor de la Casa de Addison, no puedo dejar esta tierra, pero me sentiría
avergonzado al dejar morir a indefensos inocentes conmigo.]
Seguimos en silencio, igual Arthur.
Todos sabíamos lo que la petición significaba: “Cuida de Artie e Isolde si lo
peor llegara a pasar.”
El chico, sin embargo, murmuró un
confuso. [P-Padre.]
[No puedo dar una respuesta inmediata,
pero prometo transmitir su petición a la capital real.] Asentí, transmitiendo
entendimiento con mis ojos. [Pero ¿puedo preguntar qué previene a Su Señoría de
irse también?]
Los labios del marqués se curvaron en
asombro, y tocó el orbe con joyas en el mango de su espada. Ahora que miró de
cerca, vi que tenía la forma de una flor.
[Permíteme mostrarte el por qué te
llamé.] Dijo. [Artie, únete. No tendremos otra oportunidad mejor.]
[¡S-Sí, padre!]
Otra vez, prácticamente podía ver
orejas y una cola retorcerse en el joven hechicero. Claramente reverenciaba a
su padre.
Mientras, el marqués sacaba su larga
espada y la apuntó a un muro. El orbe destelló y mientras una flor blanca con
ocho perfectos pétalos emergían de su centro.
¡Una barrera!
Más allá del muro aparecía un oscuro
abismo. Tenía un gran parecido al vacío al que había caído con Atra en un
islote en el Océano de los Cuatro Héroes. No era magia ordinaria, aunque me
recordaba al diseño que el enigmático culto de la Gran Luna había escogido para
la cubierta de su Apócrifo.
[Allen, ¿es lo que creo que es?] Tina
preguntó.
[Parece a lo que vimos en el Archivo
Sellado.] Stella murmuró.
[¡Qué hermoso!] Lily intervino, pasado
sus delgados dedos por el aire.
Artie se veía tenso y pálido. [Isolde.]
Balbuceó, presionando su mano en su bolsillo. Parecía ser un ritual crucial
pasado por la Casa de Addison.
El marqués refundó su espada y la
oscuridad empezó a desaparecer. [El hechicero errante de la Flor Celestial, el
más grande de los espirituales, hizo estos hechizos. Responden solo a la flor
de piedra incrustada en el mango de la espada de la reliquia de mi casa, la
Estrella del Norte. El antiguo joyero llamado la Gema lo cortó y pulió ella
misma. Nadie podrá romper las barreras a la fuerza. Ahora, sigamos.]
[¡Esplendido! Estoy con usted.] Arthur
entró en la oscuridad y se desvaneció. El marqués siguió.
Magia de teletransportación. Me
gustaría saber más acerca de unas cuantas cosas que mencionó, pero mejor—
Las tres chicas tomaron mis mangas.
[A-Allen, um…]
[Si no te importa, Allen…]
[¡Eek! ¡Tengo tanto miedo!]
[No se preocupen, Tina, Stella. Estoy
con ustedes.] Dije. [Lily, sé que puedes cuidar de ti.]
[¡Gracias!] Las hermanas Howard
intervinieron, lanzándose a mis brazos.
[¡Humph! ¡No debería haber
favoritismos!] La molesta maid me dio un golpe en la espalda.
La flor blanca llenó mi vista, me
sentía sin peso. Luego nuestros pies tocaron una extraña superficie, ambas
calientes y fríos a la vez. No veía al marqués o Arthur, pero olía el hedor de
la sangre.
[¡En guardia!] Dije.
[¡Bien!] Mis compañeras respondieron y
nos preparamos para el combate. Lily y Stella tomaron la vanguardia, conmigo
detrás de ellas y Tina yendo a la retaguardia. Miramos alrededor.
Ocho colosales pilares de piedra nos
rodearon. Vi una gran tienda en el techo de piedra, pero a pesar de las
danzantes luces escarlatas y azures, no podía distinguir el otro lado del vasto
espacio subterráneo.
[¿Dónde estamos?] Tina jadeó.
[Me recuerda al altar debajo del
palacio.] Stella murmuró con un temblor.
[Atrás.] Lily dijo, voz fuerte mientras
conjuraba flores de fuego y señalaba al interior.
Giré la Silver Bloom y alumbré toda la
caverna. Las tres nobles en vestidos se pusieron rígidas, conteniendo sus
gritos.
Congelado en el centro del espacio,
atado con grilletes de fuego, yacía una monstruosidad. El barco de guerra al
que nos subimos había sido grande, pero no podía compararse a esta pequeña
montaña de criatura. Cuatro pequeñas extremidades salían de su largo cuerpo de
serpiente. Las andrajosas alas de hielo en su espalda parecían como si hubieran
sido hechas al sobreponer espadas. Espinas congeladas se colgaban de su cuerpo
como armadura, aunque habían salido a varios lugares. Conté al menos una docena
de cuernos en su cabeza, la mitad o más de ellas rotas, también los masivos
colmillos filosos que se alineaban en su mandíbula. Sus ojos bien abiertos y
sangrientos no tenían fondo al abundante odio.
Entrecerré mis ojos y avisté un par de
hermosas espadas incrustadas en el cuello del monstruo, también un vasto
círculo mágico en el suelo debajo de él. Oscuras llamas me recordaban a los
grandes hechizos que había visto: Radiant Shield, Resurrection, Falling Star y
Watery Grave. Lo más probable, estaba viendo al Blaze of Ruin. ¿Las historias
de Rill habían sido ciertas?
Y la criatura ante nosotros era…
[¿Una “serpiente alada de espadas”
congelada en nieve plateada?]
[¡No tanto, Allen!] Arthur aterrizó
ante nosotros, cabello rubio y túnica revoloteando. El marqués emergió detrás
de un pilar también. Debieron haber explorado por peligro.
Arthur plantó su mano izquierda en su
cintura y corrió a la criatura a través del fuego. [Es un wyrm.] Continuó. [Un
monstruo de la Época de Picos de Plata, cuando los dioses caminaban en la
tierra. Vivieron en la era del Juramento Estelar, pero este deber ser el último
de su especie. El Cuarto Apóstol Idris Kokonoe estaba planeando liberarlo ante
Ridley, tu viejo profesor y yo intervenimos para matarlo. Quería acceder a este
altar viviente. ¿Confío que entiendas lo que digo?]
[Claro.] Dije.
Confiar en un descendiente de la vieja
familia imperial que tiene conocimiento que yo no. Así que, estamos en “la era
del Juramento Estelar.” He pasado por mucho, pero esto tiene que estar en lo
peor. ¿Y dijo que el nombre de la cada de Idris era Kokonoe? Ni siquiera Zel lo
descubrió.
Mis compañeros se palidecieron y se
aferraron a mi espalda. Tina gruñó.
[N-No.] Stella jadeó.
[¿N-No otra vez?] Lily gruñó.
[¿Dices que Idris estaba tratando de
crear un ángel?] Presioné. [¿Usando a quién?]
[No lo sé.] El héroe admitió.
[Prácticamente fue una bestia salvaje hasta el final. No dejaba de gritar
acerca de “sacrificios necesarios” hasta que se convirtió en cenizas.]
[Mr Allen, lo he llamado aquí por una
razón.] Lord Addison interrumpió, observando al wyrm. [Por generaciones,
nosotros los Addison hemos mantenido en vigilancia al wyrm por orden de la Casa
Imperial de Lothringen, para que el hielo que lo aprisiona se debilite. La Flor
Celestial nos asistió para parchar el sello usando el gran hechizo Blaze of
Ruin, como puedes verlo ahora, pero está perdiendo poder establemente. Lady
Elna estima que tenemos solo meses antes que la criatura reviva.]
¡Eso lo explica! No es sorpresa que el
gran hechizo de los Addison se mantenga en secreto si lo están usando para
esto.
[¿Qué? ¡¿P-Padre?!] El grito de asombro
de Artie resonó mientras finalmente se unía a nosotros.
La cabeza del estado se inclinó ante
mí. [No tengo intención de perder contra traidores.] Dijo. [Pero tengo un deber
con mi país. Debo considerar el peor resultado posible. Y ya que no puedo
contactar a la Flor Celestial, debo recurrir a las proezas mágicas del Reino
Wainwright. Ridley y tu profesor ambos accedieron que “si alguien puede
controlar un hechizo para resellar a esa cosa, sería Allen.” Por favor, ¿nos
darías una mano?]
✽✽✽✽✽
[Entonces, ¿el emisario de Wainwright
ha entrado a la casa Addison?] Yo, el quinto apóstol de Su Santidad, pregunté
en el orbe de comunicación que sostenía, mirando desde el techo rojo de una
iglesia del Espíritu Santo en las afueras del distrito este de la ciudad. El
gran puente de hierro parecía sostenerse solo entre la niebla matutina— una
vista desgarradora.
[Sí, señor.] La respuesta llegó. [El
emisario es Lily Leinster. Su delegación consiste de Tina Howard, Stella
Howard, y el Cerebro de la Dama de la Espada. La guardia en la casa se pone más
dura por día. La Espada Celestial y el Maestro Espadachín aún están en la
residencia.]
El enorme hombre a mi par levantó sus
cejas. El Sexto Apóstol Ifur usaba una túnica encapuchada como la mía, blanco
puro delineada de carmesí. No hace mucho, atrajimos a la Espada Celestial y al
Maestro Espadachín a una trampa, y aún recibimos lo peor de la batalla.
[Ya veo. Está más claro.] Dije.
[Gracias, Mr Snider. Prometo darle crédito cuando nuestro plan tenga éxito.]
[Gracias, señor. ¡Haré lo que pueda por
la Santa y sus santos apóstoles!]
Con esa promesa, la comunicación
terminó.
Idiota. Pensar que vendería a su país
para satisfacer su propia lujuria sin mérito por una orden— o que tal retorcido
hombre se atrevería hablar de Su Santidad. Por eso, lo pagara.
Redirigí el orbe a nuestro otro
colaborador. [Miles, ¿cómo están las cosas contigo?]
[Todo procede bien. La Santa estaré
encantada.] Dijo levemente, pero con convicción. A pesar de su posición como
líder del Equipo Celestial y Terrenal, este hombre había tocado uno de los
milagros de Su Santidad y ganado fe devota de la experiencia.
[Estará encantada.] Repetí y corté
contacto.
La niebla detrás de mí cambió, y un
hombre con túnica gris apareció. Cabello rubio y ojos sin luz aparecían bajo su
capucha.
[¿Qué crees, Ifur?] Le pregunté a mi
compañero de armas, el antiguo Marqués Folonto.
[El escenario está listo por la primera
fase, Ibush-nur.] Respondió. [No podemos permitirnos mover muchas piezas hasta
que el segundo inicie, pero nuestras heridas se han curado, igual que las de
Viola y Levi. Y siempre podemos pedir refuerzos. La Espada Celestial y el Sabio
Celestial son enemigos formidables, pero debemos proceder.]
Arthur y Elna Lothringen rivalizan con
los apóstoles más grandes, superando a cualquiera de nosotros en habilidad.
Pero ¿qué importa esto?
[Como Su Santidad lo predijo.] Dije,
bajando mi cabeza. [La llave defectuosa ha venido a esta tierra. Valió la pena
mantener con vida a ese insignificante Ernest Fosse para atraerlo. El reino, el
imperio y la alianza están muy ocupados lidiando con el desorden dentro de sus
propias fronteras para hacer cualquier movimiento ahora. Eso solo deja un
obstáculo. Las barreras de la Flor Celestial. Ni siquiera el pobre Idris pudo
encontrar una pista para romperlas. Sin embargo…]
Mi orbe destelló. Un mensaje entrante,
y no de ninguno de los dos de los que habíamos hablado.
Ya veo. Así que, necesitamos la espada
de Addison para pasar.
Terminando la batalla, toqué mi puño
hacia la armadura de mi compañero. [Ifur, hemos resuelto nuestra dificultad
final. Ahora, ¿deberíamos empezar? Por la Santa y el Santo Espíritu.]

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