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Capítulo 1

Mi Príncipe

 

Con solo cuatro días restantes hasta el festival escolar de la Academia Serendia, los miembros de su consejo estudiantil estaban más ocupados de lo usual. Monica era la excepción.

 

Normalmente, estaría en la sala del consejo devota al trabajo. Ese día, sin embargo, iba a negociar. Al parecer, el club de investigación mágica histórica estaba infeliz con su presupuesto y el lugar de su exhibición para el festival. De lado el lugar, Monica era la Contadora, así que estaba directamente involucrada en el presupuesto.

 

Por esa razón, la enviaron a escuchar al club en persona. Me preguntó si seré capaz de negociar apropiadamente, pensó, poniéndose nerviosa… No parece que estén feliz con el presupuesto. ¿Qué si me gritan…?

 

Cualquier tarea que la forzara a interactuar con otros era pura agonía para la tímida e introvertida Monica. Y esas personas ya estaban infelices. Monica casi colapsaba del miedo, pero tomó un profundo respiro y se dirigió al salón del club, sus piernas aun temblando.

 

Estoy muy segura, um, he madurado desde mi primer día aquí en la Academia Serendia…

 

Monica Norton del consejo estudiantil era una persona que Monica estaba usando temporalmente. Su verdadera identidad era Monica Everett, la Bruja Silenciosa y uno de los Siete Sabios— los practicantes de magia más talentosos del Reino de Ridill. Hasta hace poco, había estado viviendo en una cabaña en las montañas aislada de otras personas. Pero desde que tomó la misión secreta de proteger al segundo príncipe del reino, Felix Arc Ridill, había estado pasando mucho tiempo cerca de sus compañeros humanos.

 

Justo el otro día, había hecho su debut social como un delincuente y vagó en las calles nocturnas de una ciudad en medio de un alegre festival. Aun se sentía extraña cuando pensaba en esa noche.

 

El día posterior de su aventura, Felix apareció en el salón del consejo estudiantil luciendo como el príncipe perfecto, como siempre lo hacía. Ike con su malévola sonrisa, cuyos ojos habían destellado a los libros de magia, ya no estaba allí.

 

Hizo sentir a Monica un poco solitaria. Era como si hubiera perdido un amigo, nunca lo vería otra vez. Es tan extraño, pensó. Soy su guardaespaldas, así que lo veo diario, aunque…

 

Mientras pensaba en eso, rápidamente llegó al club. Parándose ante la puerta, empuñó sus manos y repaso lo que se suponía que haría.

 

El club de investigación mágica histórica está infeliz con su lugar de exhibición y su presupuesto. Mi primera tarea es escucharlos. Si no creo que pueda manejarlo sola, regresaré y explicaré qué pasa. Eso es lo que Lord Cyril dijo que haga…

 

Estaba bastante segura que los miembros serían hostiles hacia ella como miembro del consejo estudiantil. Para prevenir esa hostilidad de afectarle, cuido de mantener su espalda recta y tocó la puerta.

 

[¡Hola, hola! Perdón por la espera— ¿Oh? ¿Hmm? Ustedes…]

 

Un solo chico gordito con cabello negro apareció en la puerta. Usaba lentes redondos. Era el presidente del club, Conrad Askam— aquel con el que Monica negociaría.

 

[Soy, um, Monica Norton, contadora del consejo estudiantil. He venido aquí para, um, oír lo que tiene que decir.] Logró una presentación clara e inspiradora, luego espero que el chico respondiera.

 

¿La observaría? ¿Le gritaría del enojo? No— la respuesta de Conrad difirió a todas las expectativas de Monica.

 

En una voz calmada, dijo. [Por favor, espera.] Luego cerró la puerta otra vez.

 

Monica se quedó parada afuera del club, boquiabierta. Escuchó la voz de Conrad desde dentro, y sonaba entusiasta. [¡Chicos! ¡Todos a la vez! ¡Un miembro del consejo estudiantil se ha dignado a visitarnos!]

 

Entonces oyó la ovación de un grupo de chicos en respuesta.

 

[¡Traigan el mejor cojín!] Conrad gritó. [¡Saques chuches y té! ¡Necesitamos hacerlo bien! ¡Hospitalidad perfecta!]

 

[¡En seguida, Presidente!]

 

[¡Siempre recuerden sonreír! ¡Solo sus mejores modales para nuestra invitada!]

 

[¡Entendemos perfectamente, Presidente!]

 

Mientras Monica, asombrada, miraba a la puerta, pronto se abrió de nuevo. Conrad apareció, su redondo rostro ahora demostraba una sonrisa intrigante mientras invitaba a Monica a entrar.

 

[Siento mucho la espera.] Dijo. [¡Entre, por favor, entre, Lady Norton!]

 

[B-Bien…]

 

El interior del salón daba una impresión cerrada— probablemente debido a todos los libreros y unidades de almacenaje guardados en un cuarto ya de por sí pequeño. El muro izquierdo al entrar tenía dos filas de tres libreros conteniendo una variedad de folders y papeles. Solo eso era bastante lleno.

 

El otro lado no tenía nada contra el muro, pero los documentos habían sido apilados en cambio, cubriendo todo. Dos chicos se quedaron cerca. Incluyendo a su presidente, Conrad, el club consistía solo de tres personas.

 

Pero había cuatro personas en el salón. Recostaron sin más en un sofá cercano en la parte trasera— a una cierta chica noble con cabello largo lacio y ojos azules exudando una mística belleza.

 

[Lady… ¿Lady Claudia?] Monica balbuceó.

 

Claudia Ashely, la hija del Marqués Highown, movió su mirada. Cuando vio a Monica, su hermoso rostro se retorció en una expresión de desesperación. De alguna manera, se sintió como la humedad se había alzado en el cuarto.

[¿Por qué no eres Neil…?] Preguntó.

 

[Um, ummm…] Monica respondió, confundida. De lo que sabía, Claudia no pertenecía a este club— o ningún comité, para variar. ¿Y por qué estaba aquí?

 

Conrad le mostró a Monica el sofá, aun sonriendo. [Por favor, tome asiento, Lady Norton. Estamos muy honrados de tener a un estimado miembro del consejo estudiantil nos visita a pesar de su ocupado horario. Sí, claro.]

 

[Um, sí, b-bueno…] Monica balbuceó, sentándose a la par de Claudia y con nervios entró al tema. [Oí que están, um, infelices con el presupuesto y lugar de exhibición.]

 

Conrad se sentó frente a ellas y asintió. [Sí, es cierto. Tienes mucha razón con eso. como sabes, nosotros en el humilde club de investigación mágica histórica tenemos programado presentar nuestros avances en el festival cultural.]

 

Se detuvo, colocando sus dedos entrelazados contra su mentón. Sus ojos redondos se abrían detrás de sus lentes. [¡Pero no solo no nos han permitido usar el Salón Uno de Exhibición, se espera que lo presentemos en este salón de club— un salón que está lejos de la entrada, difícil de encontrar y cuya apariencia no nos favorece!]

 

Era como Conrad decía— este salón estaba mucho más atrás del Salón Uno de Exhibición, donde la mayoría de asistentes del festival se reunirían. Por desgracia, tampoco se podían apropiar de alguna clase cercan.

 

[Umm.] Monica empezó dudosa. [Algunos de los pasillo y clases estarán cerradas por razones de seguridad, así que es… un poco, bueno, tarde para cambiar el lugar de exhibición…] A pesar de su visible miedo, logró formar una razonable respuesta en su desesperación.

 

La sonrisa de Conrad se veía muy gentil y apacible mientras respondía con una voz halagadora. [En efecto. Así que hemos trabajado duro buscando un lugar para nuestra exhibición. ¡Y al final, hemos encontrado uno— al costado de la entrada frontal!]

 

Tenía razón, Monica pensó. Hay un pequeño espacio afuera en la entrada frontal, al costado. Pero las presentaciones de investigación siempre se hacían dentro.

 

[Bueno…] Empezó. [No creo que la Academia Serendia tenga algún equipo para exhibiciones exteriores…]

 

[Cuánta razón tiene.] Conrad dijo. [Es por eso que nos gustaría fondos adiciones con el fin de arreglarlo nosotros afuera. Creemos que hay tiempo más que suficiente para eso.]

 

Él sonrió. Parecía que estaba bufando desde su garganta. Luego vio a Claudia.

 

[Además, nos gustaría pedirle a Lady Claudia Ashley presentar nuestra investigación.] Dijo.

 

[¿D-De verdad?] Monica respondió.

 

Sonrió otra vez. [Ella es un descendiente del Linaje del Sabio. Las personas la llaman la Biblioteca Andante. Estoy seguro que sería pan comido para ella dar a luz nuestra presentación a las masas. ¡Además, si tenemos a una de las chicas más hermosas de la escuela realizando una exhibición en exteriores, seguro que llamaremos la atención!]

 

Con nervios Monica se giró a ver a Claudia. Su expresión gritaba, “odio todo esto.” El sentimiento era prácticamente palpable en el aire alrededor de ella.

 

[Um, Lady Claudia.] Monica empezó. [¿Usted… está de acuerdo?]

 

Claudia lentamente se enderezó en su asiento, recostándose contra Monica y susurró levemente en su oído. [Claro que no.]

 

Su voz trasmitió escalofríos por la espalda de Monica. Las palabras llevaban un inusual enojo.

 

[Odio a las personas que me tratan como una biblioteca.] Continuó. [¿Y usarme para atraer visitantes? Deben estar bromeando.]

 

[¿Y-Y por qué…?] Monica se detuvo. Claudia odiaba perder tiempo; Monica habría asumido que de inmediato se rehusaría e iría. Pero ¿por qué aún estaba en el salón?

 

Como sintiendo la pregunta en su mente, Claudia sonrió vilmente. [Si estuviera cautiva, un miembro del consejo estudiantil vendría a mi rescate, ¿verdad? Estaba pretendiendo ser una damisela en peligro, esperando por su amado príncipe a salvarme. Por desgracia, en lugar de Neil, tú viniste. ¿Por qué?]

 

[Yo… lo siento.] Monica respondió débilmente, a pesar de pensar que todo esto es muy injusto. Se sintió mal por Claudia, quien había esperado a su prometido, Neil, pero a Monica se le había confiado el asunto, no a él.

 

Tengo que resolver este problema yo sola y liberar a Claudia, pensó, girándose a ver a Conrad. [Um, bueno.] Dijo. [La prioridad para los lugares de exhibición y presupuesto, está, uh, determinado por los logros del club y número de personas. Así que, umm…]

 

[Sí, en efecto.] Conrad respondió. [Entiendo bien lo que está diciendo, Lady Norton. Solo tenemos tres miembros y no tenemos logros notorios. El campo de investigación mágica histórica en sí no es tan gran para empezar.]

 

Bajó sus ojos con tristeza, causando un golpe de culpa en el corazón de Monica. La historia mágica era solo una parte de los estudios de magia fundamental, así que el campo ofrecía pocas oportunidades para presentaciones de investigación. Debido a eso, era difícil que alguien se involucrara para lograr algo. Monica se sintió mucho peor porque había visto esa realidad personalmente en varias ocasiones durante su época en Minerva. Me pregunto si hay alguna forma de ayudarles, pensó.

 

Conrad miró a los dos estudiantes esperando por el muro. [Y así que nos gustaría que usted, un miembro del consejo estudiantil, personalmente revisara nuestra presentación.]

 

[Um, ¿yo?] Monica preguntó.

 

[¡Sí! ¡Si gusta, por favor, mire esto y considere reevaluar la posición de nuestro club!]

 

Los dos estudiantes llevaron algunos documentos enrollados y rápidamente los abrieron. Conrad procedió a elocuentemente explicar su investigación.

 

✽✽✽✽✽

 

El Vicepresidente Cyril Ashley estaba revisando una pila de papeles en el salón del consejo estudiantil cuando levantó la mirada al reloj de la pared y frunció el ceño. Monica se fue a vistar el club de investigación mágica histórica hace tiempo.

 

Mientras la chica era bastante habilidosa cuando se trataba de trabajo administrativo, era una mala negociadora. Se congelaría de inmediato solo presentarse a alguien al que nunca antes le hubiera hablado. ¿Realmente sería capaz de descubrir lo que tramaba el club?

 

Creo que le dije que los escuchara, que no se forzara a resolver sus problemas. El presidente del club no era del tipo de darse a intimidar, pero eso no calmó la preocupación de Cyril con Monica y su timidez.

 

Se la imaginó poniéndose tan nerviosa que se congelaría y desmayaría. Al final, puso su pluma en su sostén y se levantaría. [Regresaré en unos minutos.]

 

[Bien.] Felix dijo, riendo un poco mientras asentía. Probablemente sabía exactamente en qué estaba Cyril.

 

Sintiéndose incómodo, el vicepresidente salió con prisa del salón del consejo un poco más rápido de lo normal y se dirigió al salón del club.

 

Tocó la puerta y pronto fue recibido por el presidente del club, Conrad, quien tenía una amplia sonrisa en su rostro.

 

[¡Bueno! ¡Vicepresidente Ashley!] Dijo, riendo. [Bienvenido al club de investigación mágica histórica.]

 

[Si me disculpan.] Cyril respondió. [Se suponía que la Contadora Norton les visitara…] De detuvo, pasando a Conrad y viendo a dos chicas sentándose en el sofá en la parte trasera.

 

Una de ellas era Monica. La otra era la hermana menor de Cyril, Claudia. Puedo entender a Monica, pero ¿qué está haciendo Claudia aquí? Se preguntó. Claudia se recostó contra el cojín del sofá y levantó la mirada al techo luciendo como si el mundo estuviera por terminar. [¿Por qué tú esta vez?]

 

[¿En qué estás?] Dijo, irritado. Tenía una buena razón para estar aquí; no tenía derecho a quejarse.

 

Claudia se rio y sonrió. [Soy una damisela cautiva, esperando que mi príncipe venga a rescatarme.] Explicó. [¿Lo… entiendes?]

 

No era la sonrisa de una princesa esperando a ser salvada. Era la sonrisa de una bruja malvada injustamente ocupando el club.

 

Mientras Cyril se quedaba allí en confusión, Monica de pronto levantó la mirada y corrió a él. [¡Lord Cyril!] Exclamó.

 

No se veía ni abrumada o asustada. De hecho, podía decir que estaba enérgica. Casi demasiado. Cyril suspiró de alivio mientras Monica levantaba los papeles en su mano y empezó a dar una extendida explicación.

 

[¡Lord Cyril, por favor mire esto!] Rogó. [¡E-Estos papeles! ¡Son increíbles! ¡Es un resumen directo del papel de los magos y objetos mágicos en la historia real reino! ¡Y sus números son extremadamente concretos y la forma en la que usan los gráficos es magnífico…!]

 

El presidente del club soltó otra risa de cerdito. [No, no, no es para tanto.] Dijo antes de orgullosamente sonreír un poco más al costado de Monica.

 

Toda expresión desapareció del rostro Cyril y aire frío empezó a salir de él. Monica, sin embargo, ni lo noto.

 

[¡Y además!] Continuó. [No solo toca los objetos mágicos modernos y antiguos— ¡Incluso habla de herramientas chamánicas! Hay poca literatura que hable de herramientas malditas en contexto de objetos mágicos históricos que—]

 

[Contadora Norton…] Cyril interrumpió fríamente. Ella se congeló. [¿Qué hay del asunto urgente? ¿El lugar de exhibición y el presupuesto?]

 

Tomando con fuerza los documentos en sus manos, Monica dejo que su mirada se desviara. [Um, bueno, u-umm…] Balbuceó. Claudia solo ofreció una sonrisa vacía.

 

Como si repelara esa pesada atmósfera, Conrad adoptó un tono más animado y se dirigió a Cyril. [¡Vamos, vamos! Por favor, tome asiento aquí.]

 

[Tus intentos para apelar a mí son inútiles.] Cyril respondió. [No reconoceremos un cambio en su lugar de exhibición o añadir presupuesto.]

 

[¡Anda!] Conrad continuó. [Me gustaría que escuchara por un momento acerca de los principios de nuestro club. Verá, una de nuestras misiones es aprender acerca de la familia real de Ridill a través del filtro de la historia mágica, para iluminar su grandeza. Y así…]

 

✽✽✽✽✽

 

[Y como pueden ver, al emplear el Rosebugs— una familia elite de magia— y los Albrights—el único linaje de chamanes del reino— la familia real de Ridill ha mantenido un delicado balance de poder entre los nobles locales y el Gremio de Magos.]

 

Monica y Cyril asintieron junto a la explicación de Conrad, sus expresiones son serias. El reporte del club lucía bien armado, incluso para Monica, uno de los Siete Sabios. Y sobre todo, la habilidad de Conrad al desglosar su contenido era increíble. Incluso cuando estaba explicando un tema conocido, siempre había algo nuevo que descubrir.

 

Se habían visto absortos— y ninguno de ellos notó que Felix se paraba en la puerta, sus brazos cruzados y una mirada de exasperación en su rostro.

 

[De Monica lo puedo entender.] Murmuró, sonando molesto. [Pero ¿también Cyril?]

 

Con la exacta emoción, Monica y Cyril se asustaron. [¡Eek! Pri-Pri-PriPri—]

 

[¡P-Príncipe! ¡¿Qué está haciendo aquí?!]

 

Felix sonrió y frunció sus ojos. [Ustedes dos están bastante sincronizados.]

 

Se palidecieron. Se habían metido tanto en la explicación de Conrad que no se habían dado cuenta que casi era hora de regresar a sus dormitorios.

 

Mientras se asustaban, Claudia, quien se sentaba a la par de Cyril, levantó la mirada al techo y rio como si estuviera por perecer. [Oh, ¿cómo me puede estar pasando esto?] Murmuró. [Al final, un verdadero príncipe ha llegado… pero ¿cuándo llegará el mío? ¿Cuánto debo esperar?]

 

Felix le lanzó una mirada a Claudia, luego regresó su mirada a Monica y Cyril. [Ahora, ¿les importaría explicar por qué han estado gastando valioso tiempo antes del festival escolar?] Preguntó.

 

[Um, yo, um—]

 

[No se moleste, Contadora Norton.] Cyril interrumpió. [Yo daré las explicaciones.]

 

Cyril arregló su postura y relató la situación del club a Felix. El príncipe miró los documentos pegados en el muro mientras escuchaba.

 

Cuando el vicepresidente terminó su explicación, Conrad tomó la oportunidad de acercarse a Felix. [¡Vamos, vamos, Presidente! Tome asiento por aquí… Heh.]

 

[No hay necesidad.] El príncipe respondió. [Ya he revisado todo lo que has escrito. No requiero de nada más.] Al parecer, ya había recogido todos los documentos exhibidos en el muro. Manteniendo su sonrisa, miró entre Monica y Cyril. [Más importante, ¿puedo preguntar qué pensaron luego de ver esos papeles?]

 

[Um, están muy bien resumidos…] Monica dijo. [Y, um, me gustaría que más personas tengan la oportunidad de verlos.]

 

[Me ayudaron a profundizar mi entendimiento de la familia real.] Cyril explicó. [Ya que la Academia Serendia cuenta con la realeza entre sus estudiantes, creo que es un tema bastante bueno para exhibir.]

 

Felix asintió a sus comentarios, luego se giró a encarar a Conrad otra vez. [Presidente Conrad Askam. Por desgracia, no puedo permitir un cambio para su lugar de exhibición o ningún fondo adicional.]

 

El rostro de Conrad visiblemente deprimido, y los hombros de Monica y Cyril se cayeron.

La pasión del presidente del club y sus dos otros miembros era más que evidente en los materiales que habían preparado para el festival. Probablemente habían pasado mucho tiempo y esfuerzo trabajando en ellos. Sin embargo, era el consejo estudiantil organizando el evento, y tenían que priorizar logros anteriores.

 

Pero la información es tan buena, Monica pensó. Le dolió que tal maravillosa investigación estaría fuera de la vista. Bajó la cabeza y mordió su labio.

 

Mientras, Felix se dirigió a todos en el salón. [Pero es el deber del consejo estudiantil apoyar a los estudiantes en sus esfuerzos. Así que en cambio, les pondré en contacto con una persona de gran talento— uno de nuestros famosos Mediadores de Linaje en el reino.]

 

Claudia, quien había estado recostada contra el sofá como un cadáver, se enderezó y sonrió.

 

✽✽✽✽✽

 

[Entiendo la situación.] Neil dijo. Habló en un tono claro al ser llamado por Felix.

 

Neil Clay Maywood era el encargado de asuntos generales del consejo estudiantil y bajo para su edad. Cuando se giró a ver a Conrad, quien era más alto, su diferencia de estatura hizo que Neil luciera como un niño a la par de un adulto.

 

Eso no detuvo a Neil de dirigirse al chico. [Primero, respecto a su lugar de exhibición. No puede ser cambiada. Sin embargo, no veo ningún problema con colocar parte de su material de investigación en un rincón libre del Salón Uno de Exhibición—]

 

[Bueno, por favor espere un momento.] Conrad interrumpió, agitado. [Hay poco de lo que podemos meter allí…]

 

[Sí.] Neil asintió, girándose al muro. [Tendrían que desplegar uno de estos en el rincón. Necesitarán condensar su reporte y con cuidado seleccionar qué información usar.]

 

Había ocho piezas de papel en el salón, tan largas como la puerta. Condensar todo en una sola página sería una tarea monumental.

 

Conrad aun se veía poco feliz, así que Neil sonrió gentilmente y hizo una sugerencia. [¿Por qué no colocas un sumario en el lugar, junto con las direcciones para llegar aquí para más detalles? Podemos colgar un mapa en el pasillo para que potenciales visitantes no se pierdan en el camino.] Esa propuesta mantenía al club como el lugar de exhibición principal, pero ofrecía guiar a los visitantes aquí— y Neil no termino. [Presidente, su audiencia objetiva es principalmente aquellos en el campo de la magia, ¿correcto?]

 

[B-Bueno, sí, claro.] Conrad respondió.

 

[Entonces cuando tales visitantes se registren, podemos entregarles una pequeña carta dirigiéndoles aquí. Creo que sería lo más fácil. Puede contener un mapa simple y una explicación de la naturaleza de su investigación.]

 

Conrad consideró eso. Pudieron no haber sido capaces de cambiar el lugar, pero mientras las personas pudieran ver su investigación, el problema estaría resuelto.

 

Pero el presidente del club aun se veía infeliz con algo. [Como puede ver…] Insistó. [Este salón no tiene mucho espacio en el muro. No es realmente adecuado para tener una exhibición…]

 

[¿Por qué no mover esos libreros?] Neil sugirió de inmediato, mirando a las dos filas de libreros a lo largo del muro izquierdo. [Aquellos contra el muro están atornilladas, pero puedes girar la segunda fila, luego empujar la primera y cubrirla con un trapo. Luego puedes usar el trapo para colgar más material de investigación e información, haciendo mucho más fácil ver todo. De esta manera, para el material extra necesitarás algunos trapos.]

 

Los miembros del club, incluyendo a Conrad, asistieron todos, viendo a dónde quería llegar Neil.

 

Neil sonrió y continuó. [El club de teatro debería tener piezas largas de trapos que no necesitan. Requerirá a muchas personas para mover los libreros, pero puedes pedirle ayuda a sus tramoyistas.]

 

Proponer nuevas formas de hacer cosas no era la única cosa en la que Neil era excelente— tenía un claro sentido de lo que era requerido y cómo repartir el trabajo. Fue por eso que Conrad y el resto del club aceptó sus sugerencias tan fácilmente.

 

Había calmado al presidente del club sin hacer ninguna conciliación. Fue una brillante demostración de habilidad. Monica, al final, supo que nunca sería capaz de manejar algo así.

 

Con la discusión más que concluida, Monica con nervios se giró a Neil. [Lord Maywood, eso fue increíble.] Dijo. [Um, ¿cómo… negocia tan bien?]

 

Las cejas de Neil se bajaron y puso una sonrisa al honesto alago de Monica. Era su usual y algo inestable expresión. [Lo aprendí de mi padre.] Explicó. [De acuerdo a él, lo más importante en las negociaciones es descubrir lo que no es negociable para la otra parte.]

 

Para el club de investigación mágica histórica eso era su información siendo vista por tantas personas sea posible. Así que Neil había sugerido mostrarles el camino hasta aquí, sin cambiar su ubicación actual de exhibición. Lo hizo ver fácil, pero Monica sabía que fue una hazaña impresionante.

 

Mientras continuaba viéndolo con admiración, su rostro se puso rojo de avergonzamiento y bajó la mirada. [Um, me refiero, comparado a mi padre, aún me falta mucho.]

 

Ahora que lo pienso, Monica pensó, Felix dijo que Neil era del “Linaje de Mediadores.” ¿Puede ser su familia realmente famosa? Aunque Monica tenía el rango de conde mágico— equivalente a un conde— debido a su estatus como uno de los Siete Sabios, no estaba familiarizada con las circunstancias de los nobles, políticos y demás del reino.

 

Felix intervino, como en respuesta a su pregunta. [La Casa Maywood es bien conocido por producir talentosos mediadores y árbitros. El padre de Neil, el Barón Maywood, es considerado uno de los mejores incluso entre la aristocracia.]

 

[Eso es…] Claudia murmuró. De pronto estaba detrás de Monica; debió haberse parado y caminado allí. [La Casa Ashley es conocida como el Linaje del Sabio y la Casa Maywood como el Linaje de Mediadores. Los dos juntos son invencibles. ¿No lo crees?]

 

[Ni siquiera has hecho algo.] Murmuró Cyril, molesto.

 

Cyril gruñó, luego cerró la boca y apartó la mirada. Monica no estaba Segura, pero pensó que vio una pizca de depresión en su apariencia… ¿Lord Cyril está bien? Se preguntó. ¿Estaba molesto de lo fácil que Conrad lo influyó? Si es así, Monica era igual de culpable— de hecho, había sido la primera en caer.

Aunque antes que pudiera preguntarle, Conrad acariciaba sus manos y se acercó a Claudia, soltando otra sonrisita. [Por cierto, respecto al tema de hacer que Lady Claudia presente nuestra investigación—]

 

[Yo firmemente, absolutamente e inequívocamente me rehúso.] Dijo.

 

Conrad se sorprendió. [Oh, pero en el escenario, tu belleza llamara toda la atención y tu intelecto es un tesoro nacional.] Lamentó con una expresión desdeñosa. [Si solo estuvieras allí, un legítimo sucesor del Linaje del Sabio, piensa en cuántas personas reuniríamos…]

 

De pronto, Conrad levantó la mirada, como si hubiera recordado algo. Por alguna razón, se giró a Cyril, pero el vicepresidente del consejo estudiantil no dijo nada; solo bajó la mirada.

 

Parecía que el problema se había resuelto. Mientras Monica soltaba un suspiro de alivio, Claudia se le pegó a Neil y puso sus brazos alrededor de él.

 

[¿No es mi prometido un papucho?]

 

Mientras hacía a un lado su suave cabello, los labios de la hermosa noble se giraron en una sonrisa retorcida.

 

✽✽✽✽✽

 

Claudia Ashley conoció a Neil Clay Maywood por primera vez cuando tenía doce años.

 

Un descendiente del Linaje del Sabio, Claudia, tanto como podía recordar, había llenado cada minuto de su tiempo leyendo. Los adultos que la veían todos decían que era una amante de los libros, pero en verdad, no le gustaba leer particularmente. No era un hobby para ella. Cuando a una persona le da hambre, come. Cuando Claudia no sabía algo, leía un libro sobre ello. Era simple.

 

Aunque esos a su alrededor nunca buscaban las cosas por sí mismas. Siempre que salía un problema, solo dependerían de alguien del Linaje del Sabio. Las cosas que llegaron a preguntarle eran fáciles de aprender si solo abrieran un libro. Pero eso no les importaba; nadie quería investigar por su cuenta. Solo querían respuestas. Cada uno de ellos pensaba en la Casa de Ashley como una familia de bibliotecas andantes y nada más.


En particular, odiaba que le agradecieran. Aquellos que le pedían algo y le agradecían seguirían volviendo— una cosa tras otra. Así que Claudia decidió adoptar un comportamiento sombrío y miserable para tratar de quitarse futuras preguntas. De hecho, era tan sombría que pensarían que su familia hubiera acabado de fallecer.

 

Los resultados eran espectaculares. Nadie quería acercarse a ella y finalmente tenía suficiente paz y tranquilidad para estar sola y leer.

 

Y Claudia estaba muy satisfecha con eso.

 

Un día, un amigo de su padre— un hombre de nombre Barón Maywood— visitó su región con su hijo.

 

El Barón Maywood era un hombre simple que se veía bastante joven considerando que estaba cerca de la edad del padre de Claudia. Su ropa era pulcra y sin fallas, pero nada extravagante. Aunque era un barón, no debía ser tan adinerado.

 

Juzgando por su rara sonrisa, se veía como una persona amigable, pero no tan lista.

 

[He traído a mi hijo hoy. Adelante, Neil. Preséntate.] Dijo, incitando al pequeño a hablar.

 

El chico, quien había estado esperando detrás de su padre, sonrió y dijo. [Hola. Mi nombre es Neil Clay Maywood. Es un honor conocerle.]

 

Tenía ojos muy francos. Aunque no se veía mayor a los diez años, al parecer tenía doce, justo como Claudia. Parecía que la juventud se pasaba en la familia.

 

Luego que se le mostrara el salón, el Barón Maywood habló por un rato con el padre de Claudia, el Marqués Highown. Su conversación tenía que ver con mediar entre el Gremio de Magos y la Asamblea Aristócrata. Al parecer, el Gremio de Magos estaba dedicándose a poner una prohibición a la magia de curación.

 

El trabajo del Barón Maywood sería mediar una conferencia entre las dos partes. Aunque el hombre era un noble, el papel de un mediador era evitar tomar lado, ser parcial y justo, y guiar a ambas partes a una solución con la que todos estuvieran felices.

 

[Por escoger permitir la magia de curación, de hecho, podríamos salvar muchas vidas.] Dijo el Barón Maywood. [Eso es muy claro. Sin embargo, creo que aún es muy pronto para eso. La magia de curación requiere madurez y competencia en el campo de la medicina al igual que la magia… Pero la tecnología médica de nuestro reino difícilmente puede llamarse madura.]

 

El Marqués Highown asintió. [Concuerdo.] Dijo. [Algunas áreas aún están invadidas con supuestos doctores que no hacen más que ajustar a supersticiones para confortar a sus pacientes. De permitir la magia de curación ahora, las personas podrían comenzar a confundir las dos.]

 

[Además creo que necesitamos hacer más pruebas en el daño qué puede causar el maná en el cuerpo…] El baron añadió. [La información saliendo del Gremio de Magos aún es insuficiente.]

 

[No se equivoca. Creo que necesitamos crear y nutrir a un grupo de personas hábiles en tanto medicina como magia. Un día, eso puede evolucionar en la magia de curación… pero justo ahora, ni siquiera tenemos una base para ello. En cambio, deberíamos concentrarnos en cultivar esa base.]

 

Mientras Claudia escuchaba con calma a los adultos hablar, el Barón Maywood la miró. Luego bajó sus cejas con una tonta sonrisa. [Lo siento.] Dijo. [Esto no debe ser muy interesante para ti.]

 

[Oh, pero es muy interesante…] Claudia dijo. [Es fácil de ver que habrá conflictos entre los magos, quienes desean levantar la restricción en la magia de curación a pesar de la falta de información y la Asamblea Aristócrata, la cual está preocupada que combinar la medicina y magia desviará los beneficios obtenidos por los Médicos del Gremio a los magos.]

 

Los ojos del Barón Maywood se abrieron levemente, pero no se veía particularmente ofendido. De hecho, le ofreció una gentil sonrisa. [Eres una señorita lista. Y tienes razón. Es por eso que todos debemos ser cuidadosos al encontrar una solución.]

 

Neil, sentado a la par del Barón Maywood, jadeó en sorpresa. Se preguntó cuánto entendía el chico con cara de bebé. En realidad, dudo que entienda algo de esto, pensó.

 

En voz baja, su padre dio una orden. [Claudia, ¿le darías a Neil un tour por el lugar?]

 

Su padre probablemente tampoco pensó que estaba aburrida con la conversación; esta debe ser una señal que estaban por discutir cosas que eran mejor no ser escuchadas por niños.

 

Claudia se paró sin más y Neil, avergonzado, la siguió. [¡U-Um, gracias!] Balbuceó.

 

[…]

 

Claudia se giró a Neil, luego abrió la puerta.

 

[¿Hay algo que quieras ver?]

 

[¡Um, me gustaría ver los jardines!]

 

[Oh.]

 

Era inusual para alguien visitar la Casa Ashley, orgullosamente conocida por su increíble riqueza de libros y pedirle ver los jardines. Sería menos problemático si en calma lee un libro o algo por un rato, Claudia pensó, llevando al chico a los jardines.

 

Mientras caminaban lado a lado, le impactó lo joven que Neil lucía. También era más bajito que ella. Ciertamente no parecían tener la misma edad.

 

Neil notó su observante mirada, bajó sus cejas y sonrió. Era una sonrisa rara como la de su padre.

 

[Realmente eres increíble, Lady Claudia.] Dijo. [Esa conversación fue difícil de seguir, pero sabías exactamente cuál era la raíz de ello.]

 

[…]

 

[No había considera los posibles segundos motivos en la parte de la Asamblea Aristócrata. Ni me di cuenta que el Gremio de Médicos y la Asamblea Aristócrata tenían una fuerte conexión.] Continuó. [Mi padre me trajo aquí como parte de mis estudios, pero supongo que todavía me falta mucho.]

Al parecer, el chico había estado escuchando la discusión de sus padres.

 

Neil cruzó sus brazos y puso una cara rara, gruñendo. [Me pregunto si hubiera algo de información clara que demuestre la conexión entre los dos. El actual líder del Gremio de Médicos es… Espera, ¿quién es…?]

 

Se la pasó de una pregunta a otra, pero nunca le hizo ninguna a Claudia.

 

No pudo evitar comentar. [¿No vas a preguntarme?]

 

[¿Huh?]

 

[Soy del Linaje del Sabio. Soy bastante inteligente para responder la mayoría de tus preguntas.] Es verdad, Claudia sabía la respuesta a todas las preguntas que mencionó.

 

Pero luego de pensar por un momento, Neil agitó su cabeza. [No, yo lo buscaré cuando llegue a casa. Papá siempre dice que cuando no sé algo, debería buscarlo primero. Si lo intento y aun no lo entiendo, entonces se lo puedo preguntar a alguien.]

 

[Ya veo.]

 

[¡Oh, um, lo siento! Dijiste que responderías a mis preguntas, pero yo…]

 

Claudia no había dicho eso. Solo dijo que sabía las respuestas. Aunque, este chico claramente era amable y parecía haber interpretado su comentario como una expresión de buena fe.

 

[Me aseguraré de hacer mucha investigación cuando llegue a casa.] Dijo. [Si aún no entiendo después de eso, entonces puedes decirme.]

 

Claudia no dijo sí o no— no dijo nada. Pero no le apetecía burlarse del chico. Solo estaba insegura en cómo responder.

 

Si fríamente rehusaba de decirle, probablemente nunca vendría a ella otra vez. Por alguna razón, no quería que eso pasara.

 

Claudia en silencio abrió la puerta y se dirigió a un camino bien mantenido. [Esos son los jardines.] Dijo.

 

[¡Wow!] Neil exclamó. [¡Mira todas esas plantas medicinales!]

 

Tanto flores decorativas y plantas medicinales estaban plantadas en los jardines de la casa; era mitad-mitad. El padre de Claudia había cultivado las otras para hacer uso del conocimiento que ganó de los libros. Sentía que ese tipo experiencia valía la pena cuando lo ponías en práctica.

 

[Mira esto, Lady Claudia.] Neil dijo. [¡Esta planta puede ayudar cortadas!]

 

[Debes entender que ya sé eso.] Respondió.

 

[Oh, cierto.] Rasco su mejilla, luciendo algo avergonzado, luego se agachó y se estiró por unas plantas creciendo fuera de la cama de flores. [¿Sabes qué son estas?]

 

[Es mala hierba.]

 

Si quería, podía darle el nombre científico y la región en la que generalmente crecían.

 

Pero mientras pensaba en eso, Neil levantó una de las hojas y dobló los extremos. Luego llevo el resultado del arreglo a su boca y lo sopló. Hizo un sonido agudo de silbato.

 

[Si tomas pedazo de esto y lo doblas justo aquí, puedes hacer una flauta. Nuestro cuidador lo hace todo el tiempo.]

 

[No lo sabía.] Claudia dijo levemente.

 

Neil continuó felizmente soplando su flauta de hojas. El sonido solía claro y fino hacia el cielo azul.

Tan pronto el Barón Maywood y su hijo dejaron el lugar, Claudia le hizo una demanda a su padre.

 

[Padre.] Dijo. [Me casaré con Neil.]

 

El Marqués Highown no actuó sorprendido o la regañó por el repentino comentario. En lugar, la miró a los ojos. [Neil es su hijo mayor y heredero, así que no puede entrar a esta familia por matrimonio.] Explicó. Pero mientras pensaba que estaba por rechazarla, acarició su barba y dijo suavemente. [Pero puedo adoptar a un hijo para heredar la familia.]

 

La madre de Claudia había fallecido luego del nacimiento de su hija y su padre nunca se volvió a casar. De momento, Claudia era la única heredera del Marqués Highown.

 

Su padre tenía razón— si el Marqués Highown adoptaba a un hijo como heredero para el linaje de la familia, Claudia sería libre de casarse con quién quisiera. Sin embargo, tenía certeza que su padre preferiría adoptar a su esposo como su heredero.

 

[¿Así que no lo rechazarás?]

 

[No me sorprende que te guste.] Respondió, meditándolo. Había un gusto personal en sus palabras. Al parecer, ambos tenían un punto débil por los Maywoods.

 

Su padre no dijo nada acerca del Linaje del Sabio pereciendo. Sabía que no era su sangre que dejaría conocimiento, sino sus recuerdos.

 

El Marqués Highown quitó varios documentos de su escritorio y dijo. [¿Debemos hacer los arreglos para la adopción? Puede ser un pariente lejano siempre que desee mejorar su estatus social.]

 

Así fue cómo Claudia y Neil se comprometieron y cómo Cyril— de trece años en el momento— fue adoptado para llevar el linaje de la familia.

 

✽✽✽✽✽

 

Un día después del revuelo con el club de investigación mágica histórica, Claudia recibió una invitación a una fiesta de té de alguien sorprendente. El organizador era Cyril Ashley, el hermano adoptive de Claudia.

 

Cyril no era del tipo de hacer fiestas de té, especialmente tres días antes del festival escolar, cuando debería haber estado muy ocupado. Y ni él o Claudia eran del tipo de tener una buena plática con el té. Para resumirlo, era una reunión secreta con el disfraz de una fiesta de té.

 

Mientras se sentaba en el asiento preparado para ella, Claudia puso una cara de amargura para asegurarse que su hermano supiera que esta era la última cosa que quería estar haciendo. [¿Estás aquí para quejarte por lo de ayer?] Preguntó.

 

[No.] Cyril dijo.

 

Claudia frunció sus ojos un poco. [Estás extrañamente calmado.] Dijo. [Había asumido que las palabras de Conrad Askman te estaban molestando.]

 

El día anterior, Conrad Askman— el presidente del club de investigación mágica histórica— se había referido a Claudia como “una sucesora del Linaje del Sabio” y luego le lanzó una incómoda a Cyril. El descontento fue porque sabía que Cyril no era el hijo biológico del Marqués Highown y que su cantidad de conocimiento era nada comparado al de Claudia.

 

[No tengo quejas con el Presidente del Club Askam, ni me molestó nada de lo que dijo.] Cyril dijo con firmeza. [Tengo que culpar a mi propia falta de motivación por no ser capaz de reclamar con orgullo la pertenencia al Linaje del Sabio.]

 

Al menos no se veía molesto. ¿Por qué me llamó aquí entonces? Claudia se preguntó, mirándome en silencio.

 

Eventualmente, Cyril fue al grano, luciendo inconforme. [Tengo algo que pedirte.]

 

Claudia, aunque se mantenía impasible, en realidad se sorprendió. Su hermano adoptivo tenía mucho orgullo y casi nunca le pedía nada.

 

[Es inusual.] Remarcó. [Siempre quieres que otros dependan de ti y aquí estás dependiendo de mí ahora… ¿Qué es lo que te gustaría que hiciera?]

 

[Quiero que me prestes un vestido.]

 

Claudia se quedó inmóvil y en silencio, su taza de té negro se levanto a mitad de camino a sus labios. Mantuvo su pose por diez largos segundos. La expresión de Cyril se tensó mientras encontraba su inmóvil mirada.

 

Luego de avivar el malestar de su hermano, Claudia habló con un tono monótono. [No tenía idea que te gustaría travestirte de chica.]

 

Las cejas de Cyril se levantaron del enojo. Se veía listo para gritar, pero logro restringirse, calmando sus emociones, mientras decía con tranquilidad. [¿Estás asumiendo que lo usaré?]

 

[Oh, pero ¿no lo sabes? Hace poco, tuvimos un pacto secreto aquí en la academia acerca de quién le quedaba mejor el papel de la heroína de la obra del festival escolar, Amelia.]

 

[¿Eso que tiene que ver con esto?]

 

Considerando su reacción, no debió haberse enterado. Claudia levantó los bordes de sus labios lentamente. [El primer lugar fue la Secretaria del Consejo Estudiantil Bridget Greyham.] Se detuvo en secto. [Y el segundo lugar fuiste tú.]

 

[Qu… ¡¿Qué?!]

 

Amelia, la primera reina de Ridill, fue una mujer arrogante, orgullosa y hermosa. Sí, una mujer. Aunque parecía que su hermano, votado como el segundo más apto para personificarla, no tenía idea de lo bien que se vería en el vestido de una mujer.

 

[Por coincidencia, quedé en tercer lugar.] Continuó. [Quedar cerca de la cima en tal tonta votación no me hace feliz, pero ver tu nombre cerca del mío fue tan divertido que no pude dejar re reír.] Se rio otra vez ahora, hermosa e indiscreta.

 

Cyril la miró boquiabierto. Ella podía burlarse de él hasta el cansancio, pero no quería arrastrar esta inútil conversación. Retirando su sonrisa casual, regresó al tema. [¿Y por qué me pides prestarte un vestido?]

 

[Bueno, en realidad… es para la Contadora Norton.]

 

La Contadora Norton. Monica Norton. Claudia no se sorprendió al oír ese nombre. Siempre que su orgulloso hermano adoptivo quería algo de ella, usualmente tenía que ver con Monica. De hecho, hace unas semanas, cuando Monica se involucró en la caída del madero, le pidió a Claudia llevarla de regreso al dormitorio de chicas.

 

[Considerando su circunstancia y personalidad, es muy probable que no tenga un vestido para usar en el baile después del festival.] Explicó. [Me preguntaba si pudieras hablar con ella y prestarle uno, sin… bueno, sin mencionar mi nombre.]

 

[…]

 

Cuando Claudia mantuvo su silencio, los ojos de Cyril empezaron a vagar y rápidamente empezó a balbucear. [Yo, er, sé que es descortés que un hombre diga algo respecto a la ropa de una mujer, pero si la Contadora Norton aparece en el baile en su uniforme escolar, avergonzará al consejo estudiantil— y por ende, al príncipe. ya que soy su mano derecha, es natural que haga los arreglos necesarios de antemano para proteger su orgullo, y—]

 

[Si es por su vestido que te preocupas, oí que le prestó uno a una compañera.]

 

A eso, Cyril rápidamente cerró su boca. Obviamente aliviado. Qué fácil de leer, pensó.

 

[Ya veo. Supongo que no hay problema.]

 

[Y con pensarlo un poco más sabrías que a Monica no le quedarían mis vestidos.] Continuó. [Se te verían mucho major a ti, de hecho.]

 

[…]

 

Claudia era alta y Monica baja. Su diferencia de altura era significante. El delgado y blanco Cyril estaba más cerca a la medida de Claudia que la otra chica.

 

Cyril era consciente de su delgada complexión y frunció sus labios en molestia. Tomó otro cubo de azucarero y lo metió en su té como distracción, luego dejo caer otro y otro. Claramente no los estaba contando.

 

[Me preguntaba…] Claudia dijo. [Qué llevaría a mi orgulloso hermano a pedirme algo… Hmm. Ya veo.]

 

[Como dije, es para asegurar que el festival escolar vaya bien—]

 

[Realmente quieres ver a Monica en un vestido.]

 

Cyril dejó caer otro cubo de azúcar en su taza desde las alturas, causando que gotas de té negro se salpicaran en el azucarero. Casi dejaba caer su cuchara, mientras miraba con furia a su hermana.

 

[Los miembros del consejo estudiantil deben velar por el bien de todos los otros estudiantes.] Insistió. [Solo estoy tratando de hacer los arreglos necesarios de antemano…]

 

Claudia no tenía interés en las excusas de su hermano, así que decidió no responder y solo darle unas mordidas de su galleta. Pero mientras sus pensamientos daban vuelta, recordó algo. [Oh, es cierto.] Dijo. [Acerca de Neil…]

 

[¿Qué tiene que ver el Vocal Maywood aquí?]

 

[¿Qué de malo tiene que yo mencioné a mi prometido? Me gustaría saber si estará ocupado en el día del festival otra vez este año.]

 

[Claro que sí.]

 

Eso pensé, Claudia meditó en silencio. Felix tenía la mayoría del trabajo frontal, ya que tenía que recibir a los invitados y demás, pero el más ocupado tras bambalinas era Neil, el vocal de asuntos generales.

Había estado revisando el equipo y lugares, arreglando el catering y necesitaría estar a la mano para ayudar por cualquier problema que surja. Además, estaría en contacto cercano con todos los presidentes de club, compartiendo cualquier información con sus compañeros del consejo estudiantil. Tenía mucho que hacer.

 

Claudia bajó sus largas pestañas y sopesó un suspiro. [Entonces supongo que este año tampoco Neil me hará una decoración floral.]

 

[¿Una decoración floral?] Cyril repitió. [Oh, eso…]

 

En la Academia Serendia, había una tradición donde los chicos le daban accesorios florales para usar durante el festival escolar. Cuando un chico hacía eso, significaba que quería ser su primer baile en salón.  Si la chica usara el adorno, significaba que aceptaba.

 

Tales regalos a menudo estaban diseñados con flores o listones en colores a juego con los ojos o cabello del dador, así que esos al tanto fácilmente podrían suponer de quién venía. No era un evento obligatorio, sin embargo, la mayoría de estudiantes que participaban ya estaban comprometidos.

 

[No pude bailar con él en el baile del año pasado.] Claudia se quejó. [El Vocero Maywood está muy ocupado.]

 

[Ni me dio una decoración floral.]

 

[¿Y qué? Es un juego tono igual.]

 

Claudia frunció el ceño con odio a su hermano. [Claramente no entiendes los encantos del corazón de una mujer, mi querido hermano mayor.]

 

Cyril, molestó, se silenció.

 

Claudia murmuró las siguientes palabras casi sin mover sus labios. [Cualquier mujer que no recibe una es tratada como una sobra indeseada.]

 

[Es tu imaginación.] Cyril respondió. [Hombres, vaya, no miran a las mujeres así—]

[Eso es. Los hombres no pueden, pero las mujeres siempre están leyendo entre líneas y juzgando a la otra. Hipócritas, ¿no crees?]

 

Cyril se estremeció por la frialdad saliendo de su voz. [Pero… ¿no recibiste al menos diez el año pasado?]

 

A pesar del compromiso de Claudia con Neil, un sinfín de personas cada año insistiría que eran mejores para ella. Cualquiera que quisiera hijos talentosos y hermosos moriría por alguien con la increíble belleza e inteligencia de Claudia. Así de atención recibía el Linaje del Sabio en este reino.

 

Al momento que el festival escolar iniciara, esos que se consideraban superiores al escueto hijo de un barón se reunirían alrededor de ella con decoraciones florales.

 

Pero ¿eso importaba?

 

[Sabes que nunca tomaría flores de alguien más que Neil.] Claudia dijo, lanzándole una matadora mirada. No le gustaba que la hiciera decir algo en voz alta que ambos ya sabían.

 

Cyril sorbió su té para disolver el incómodo silencio que siguió. Escogió sus palabras con cuidado. [El Vocero Maywood es sincero y fiel. Si no te diera una decoración floral, entonces debió haber estado realmente ocupado como para bailar contigo ese día.]

 

No era difícil imaginar a Neil estando preocupado que comprometerse con ella a un baile al que podría faltar sería descortés. Claudia entendía eso.

 

[Mm.] Ella dijo, mirando al exterior con sus ojos azules. [Sabes, no me agradas o desagradas particularmente…]

 

[¿A qué viene eso ahora?]

 

[Pero me gusta lo adecuada que tu imagine de Neil es.]

 

Cyril estornudo, mostrando su usual arrogancia. [Cualquiera que no pueda ver el talento del Vocero Maywood debe estar totalmente ciego.]

[Tienes mucha razón.] Claudia dijo, llevando su taza otra vez a sus labios.

 

Mientras se sentaba frente a su adoptiva hermana menor, Cyril Ashley estaba pensando en una chica diferente— la que le hace temer, la Contadora del Consejo Estudiantil Monica Norton.

 

¿Quería que alguien le diera una decoración floral? ¿Estaría triste si no recibiera una?

 

No, conociendo a la Contadora Norton, probablemente no quiere bailar.

 

Monica era un desastre cuando se trataba baile de salón— o incluso estando frente a otros. Nunca disfrutaría un baile. Estaba seguro que sus miedos eran infundados.

 

Convencido, bebió el resto de su azucara té negro. Cyril podría amar el azúcar, pero ni siquiera él pudo evitar hacer una mueca cuando eso llego a su lengua.

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