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Capítulo 2

Los Collares No Son Dignos para las Brujas

 

El hombre al que habían tomado bajo custodia se llamaba Zack Knoll. Un traficante de drogas que vendía productos totalmente fuera de los límites de las leyes de drogas.

 

No soltó nada más de lo que ya había dicho con la tortura, pero si se pronunció con algunos hechos acerca de su propia autoría.

 

Ese cuarto era donde había hecho las drogas.

Había regresado de la guerra, sin encontrar a alguien dispuesto a contratarlo, se vio metido en esa industria,

Necesitaba el dinero. Nunca se había reunido con la víctima.

 

Probablemente un comprador le había puesto ese Jump sigilo como una broma. (Era una excusa pésima. Las medidas de seguridad del cuarto eran fuertes.)

 

Rogué y Miseria interrogaron a Zack en la estación local y cuando se enteraron de que podía, lo metieron a una celda y regresaron al Sexto Recinto. En el elevador hacia abajo, Miseria revisó lo que había descubierto.

 

[Zack Knoll clamó que un niño vino a él. Afirmó que ese niño lo forzó a hacer el sigilo. Este niño sabía que Zack Knoll era un exmilitar, así que creyó que debían tener conexiones en la armada.]

 

[Supongo que tendremos que seguir esa pista.]

 

[¿Tienes una idea?]

 

Rogué asintió. Solo oía más que problemas en la milicia, y mantenían una tapadera para sus negocios. Si iba a indagar, necesitaría ir al pasado.

 

[¿Has escuchado de la Guerra de la Limpieza?] Preguntó.

 

[¿La Guerra de la Limpieza?] Miseria lucía perdida. [¿Tuvimos una? Cuando llegas a mi edad, la memoria es lo primero que se va.]

 

[Como si fueras senil. ¿Cuántos años es que tienes?]

 

[Mil doscientos.]

 

[¿Lo dices en serio?]

 

Rogue no sabía mucho de esa guerra.

 

Había sucedido mientras la magia se extendía entre las personas comunes por todo el mundo.

 

El conflicto empezó en la Teocracia Zegmed. “La magia es un regalo del Dios de arriba y los inferiores no se les puede permitir el acceso a ella.” Zegmed uso eso como una excusa para llevar la guerra contra sus vecinos.

 

Las Dos Grandes Casas Nobles del imperio enviaron tropas para ayudar a ese vecino y Zegmed fue destruida. Esto llevo a acusaciones de exceso de intervención de los oponentes en lo interno y externo.

 

[Llegamos.] Miseria dijo.

 

Las puertas del elevador se abrieron. Rico estaba esperando bajo una luz. [Bienvenido de vuelta, Detective Rogue, Misera.] Dijo.

 

Fue como un Alivio. Una nueva sensación, pero extraña. Genuinamente se sintió como que estaba de vuelta a donde pertenecía.

 

Más que todo por culpa de su compañera.

 

[Hi, Rico, ¿te la pasas bien?] Dijo con ánimo.

[No realmente.]

 

[¿Oh?]

 

Rico señaló al interior. [Estaba cuidando de las brujas.] Dijo.

 

Rogue entendió. Había una gran multitud los esperaba. Claramente sintiéndose como pedro por su casa, algunos jugando cartas, mientras otros estaban comiendo o charlando.

 

Pero cuando Rogue entró al salón, se silenció lo suficiente para oír la caída de un alfiler.

 

Cabezas se giraron.

 

Sus rostros estaban pálidos, pero había curiosidad en sus ojos, como si fuera una visita indeseada.

 

Curiosos de su sano retorno.

 

El aire resopló. Podía sentir la tensión en su piel. El alivio que sintió hasta hace diez segundos ya era cosa del pasado.

 

[Vaya vaya, ¿qué tenemos aquí? Te ves pálido.] Miseria dijo, actuando perpleja. Claramente a propósito.

 

Rogué esperó ansiosamente a lo que las otras brujas harían después. Y al final, una voz vino desde arriba.

 

[¡Nos preguntamos por qué no lo mataste!]

 

Levantó la mirada rápido para ver a alguien saltar sobre la barandilla. Dieron vueltas varias veces en el aire, luego aterrizó frente a él. A unos cuantos metros— aunque se tambaleó.

 

Allí parada una chica usando una chaqueta con hombreras tiesas y un par de lentes. No era exactamente alta. Era una cabeza más baja que Rogue. Se vería como una niña jugando a ser mayor si no fuera por el collar en su cuello— idéntico al de Miseria.

 

¿También es una bruja?

 

Mientras pensaba, Miseria la miró. [Hola, Humafu. ¿Cómo estás?]

 

[Perra, por favor. ¡Eres la asesina novata registrada! Bien piches sabes que tenía dinero apostado por él cocinándose.]

 

La voz de la chica de lentes fue un bajo gruñido.

 

[¿Será? A mi edad, la memoria es lo primero que se va.]

 

[¡Mierda!] La niña de lentes tomó la garganta de Miseria con una mano y la levantó en el aire. Su fuerza era sorprendente. Ni parecía que estaba esforzándose, pero los pies de Miseria estaban completamente flotando sobre el suelo.

 

[Humafu, tu temperamento no es tu mejor rasgo.] Miseria dijo, pateando.

 

[Y tu peor rasgo es cómo le das dándole vueltas a todo. ¡Romperé este delgado cuello!]

 

Miseria le guiñeó a Rogue. La chica de lentes lo captó.

 

[¿Qué mierdas fue eso?] Preguntó.

 

[No llevamos mucho de conocernos.] Miseria dijo con orgullo. [Pero Rogue y yo ahora somos buenos amigos. Con gusto intervendrá para ponerte en tu lugar en mi nombre.]

 

[Huh… ¿verdad?] La voz de la chica de lentes se hizo más profunda. Miró a Rogue, mostrando sus filosos caninos.

 

¡Miseria, demonio! ¡Mantenme al margen de esto!

                       

[¡Quizás te mataré a ti primero!]

 

Soltó esa amenaza tan fácilmente, solo podía asumir que se había olvidado del collar. ¿Está en sus cabales? ¿Cómo puede hacer una amenaza como esa cuando moriría al momento que se cumpliera?

 

Si la lógica no funcionaba, solo tendría que ir a por todas.

 

[Suéltala.] Dijo, mirándole.

 

Francamente, había pasado mucha de su carrera lidiando con matones tontos como ella. ¿Y qué si era una bruja? No estaba ni cerca de ser tan terrorífica como Miseria.

 

[Hijo de… ¡¿Tratas de hacerme de menos?!]

 

La chica— Humafu— se movió hacia Rogue. Estaba bien jodida, se olvido de lo que había estado haciendo. La vio hacer a un lado a Miseria.

 

Metió sus manos dentro de su ropa y las sacó apretando un par de cuchillos.

 

[Cuanto peor sea el arma, mejor. ¡He matado a cientos con mierda como esta! ¡Estás a nada de descubrir lo que una simple hoja puede hacer!]

 

Señaló los cuchillos en una mesa redonda y recitó. [Motor.]

 

Manchas plateadas brillaron y las patas de la mesa fueron destruidas. El sonido del colapso resonó por el salón. Las hojas habían volado tan rápido, ni las había visto. Lo había meditado cuando vio los cuchillos volar de vuelta a las manos de Humafu.

 

Los cuchillos estaban flotando a unos centímetros sobre sus palmas. Salieron volando con una precisión milimétrica, cortando las patas de la mesa.


[Mierda.]

 

Humafu se le abalanzó.

 

Miseria estaba observando. A Rico no le apetecía pelear. Nadie iba a venir a ayudarle. Levantó sus puños.

 

Supongo que no queda de otra.

 

[¡Prueba mis cuchillos!] Humafu dijo.

 

[¿Huh?]

 

[Baratas e insípidos cuchillos… ¡Saboréalos!]

 

[Sí, ya lo dijiste.]

 

[Cuchillos insípidos… bostezo…] Había estado actuando raro antes del bostezo. […’eap ’ives….’urt ’o   re…]

 

Trato de sobar sus ojos y tiró sus anteojos en el proceso. Cayeron al suelo, revelando un poco más de su rostro.

 

La forma de sus ojos la hacía lucir agradable. Pero estaban rojos y cuando bostezó otra vez, cedieron. Como si hubiera pasado toda la noche en vela por primera vez.

 

[¿Tienes… sueño?] Rogue preguntó, asombrado.

 

[¡´rriba!]

 

Envió sus cuchillos hacia él, pero eran tan lentos como tortugas ahora, fácilmente los esquivo. Crearon un temblante arco hacia una dirección totalmente diferente.

[Guuhh.] Humafu soltó otro gruñido y se tropezó. Tenía una razón, pero Rogue la atrapó igual.

 

[Tanto… sueño…]

 

[¿Qué le pasa?] Preguntó con ella en sus brazos.

 

[Humafu— el Noble Consejo la designó como la Séptima Bruja, nombre código la “Desvelada.” Es incapaz de dormir a menos que haya matado a alguien, así que desde su encarcelamiento, ha sido privada de sueño permanentemente.]

 

Miró de cerca y estaba bostezando, pero cada vez que sus ojos casi se cerraban, los abría otra vez. Estaba incluida en este bucle en los brazos de Rogue.

 

[Me estás jodiendo, ¿cierto?]

 

[Qué… sueño…]

 

[Mis brazos no son tu almohada. Vamos, arriba.]

 

[No… me duermo aquí…]

 

Humafu tenía sus brazos alrededor de él y estaba agitando su cabeza.

 

Rico se veía aliviada.

 

[Está en su fase de pelea. Vamos a quitártela.]

 

Con practica facilidad, tomó a Humafu y la arrastró por el suelo.

 

Rico no pudo evitar estar impresionada.

 

[No puedo creer que puedas sobrevivir en un lugar como este. Me quito el sombrero.]

 

[Siempre es bueno que se te aprecie.]

 

Creyó que sus labios pudieron haberse levantado un poco. Se inclinó una vez, luego arrastró a Humafu hacia atrás. Rogué la observo irse, luego se ira se reavivó.

 

[¿Me tenías que meter en eso?] Incluso él estaba asombrado por la entonación de su voz.

 

[Me disculpo.] Miseria dijo, recostada en el suelo. [Eres un hombre confiable, Rogue. Eso estuvo genial.]

 

[No digas lo que no sientes.]

 

[¡Claro que sí! ¡Y mucho! ¡Vaya, te viste como un papucho, interviniendo para salvarme de Humafu! ¡Quiero ir a la ciudad y decírselos a todos! ¡Rogue es el más genial de todos!]

 

[No digas estupideces. Fácilmente pudiste cumplir uno de sus sueños y salvar tu propio pellejo.]

 

[Hmm, eso sería engañoso.]

 

Al final, Miseria se levantó. Se movió hacia Rogue, luciendo tan seria, él estaba algo agitado.

 

[¿Engañoso?]

 

[Bueno, esos collares son limitadores. Solo puedo mantener ese hechizo activo por un corto período de tiempo. Al momento que puso su mano en mi garganta, ganó.]

 

[¿Entonces por qué inicias la pelea?]

 

[¿Porque pensé que sería divertido? Y tenía el presentimiento que las cosas funcionarían esta vez.]

Por alguna razón, se veía algo tímida.  

 

[¿Esta vez? ¿Siempre haces la misma mierda?]

 

[¡Más veces que los dedos de mis manos y pies!]

 

Él suspiró. Genuinamente aterrorizado.

 

[Algunas personas nunca aprenden…]

 

[Una vez lo entiendes, te olvidas cómo pasó. Solo un tonto se obsesiona con el pasado.]

 

[Te estás arrepintiendo de eso ahora mismo.]

 

En ese momento, un golpe secó resonó.

 

[¡¿C-Cómo le estás… hablando a Miseria?!] Una voz asustadiza exclamó.

 

[¿Hm…?]

 

Se giró a ver a la nueva chica quien había interrumpido. Tenía cabello castaño y usaba el hábito de monja. Estaba señalando su agitado dedo a Rogue. Había un libro a sus pies. Claramente, lo había tirado, generando un fuerte sonido.

 

[¿E-Estás bien? ¿Sin heridas? ¿Le hizo algo a tu mente?]

 

A primera vista, la chica no parecía pertenecer aquí. Su mirada iba de un lado a otro y sus orejas estaban rojas; parecía que no tenía confianza u orgullo.

 

Inseguro en qué hacer, Rogue pudo responder. [No que yo sepa.] Ella se mantuvo tan distraída que no estaba seguro si lo había escuchado.

 

[Vaya, vaya, si no te presentas, no sabrá quién eres. Hazlo bien.] Misera dijo, sonriendo.

 

[¡C-Cierto! Yo soy—]

 

La chica puso una mano en su cintura y extendió la otra frente a ella, sus dedos enguantados formaron una señal de paz.

 

[¡Soy la Santa, Catherine! ¡La Tercera Bruja, con una sentencia diferencial de tres mil ochocientos años! ¡Tiembla de miedo ante mí, Rogue Macabesta!]

 

[Uh…]

 

Rogue no tenía idea de qué hacer con eso. La misma chica se veía mortificada. Sus ojos jades se llenaron con lágrimas y su piel pálida se puso roja, también pudo haber estado metida en agua caliente. Se quedo en esa pose, agitándose como una hoja.

 

Sería una cosa si lo había hecho por ganas, pero lo hizo tan mal que hizo que sus instintos protectores le ganaran.

 

[¿D-Detective Rogue? ¿S-Soy la Santa, Catherine? ¡La Tercera Bruja! ¡¿Mi sentencia diferencial es de tres mil ochocientos años?!]

 

Debió haber pesando que no la escuchó porque lo hizo otra vez.

 

[Te escuché…]

 

Un vendaval sopló por el cuarto.

 

[Er, um, está bien.]

 

Catherine bajó su mano y bajó su cabeza. Levantó la mirada hacia Miseria entre sus pestañas.

 

 

[¡Miseria…!]

 

[¿Oh? ¿Qué ocurre? Tienes cara de haber tomado veneno.]

 

[¡Me engañaste!]

 

[¿Lo hice? Eso no es bueno. Pudo haber sugerido que si hacías esa pose, el novato sería intimidado. Nada más.]

 

[¡Así que es tu culpa! Me la jugaste… ¡Me la jugasteee!]

 

[Es lo mejor. Bueno para presentaciones rápidas. Rogue, Catherine siempre es así. Vamos a movernos.]

 

[¡Espere, Detective Rogue! ¡No siempre soy así! ¡Soy muy talentosa!] Catherine se quejó, casi rogando.

 

[Ya no.] Miseria dijo con lamento, agitando su cabeza. [Debió haber sido temida una vez, pero ahora solo es un desastre. El tiempo a nadie perdona.]

 

[¡Cállate, Miseria!] Catherine se agitó. [¡Detective Rogue! ¡Déjeme ayudarlo en el caso! ¡Elíjame para terminar rápido!]

 

[Uh… andando.] Rogue suspiró.

 

[¡Augh!] Catherine se veía deprimida.

 

Miseria se bajó de hombros. [Tratar con ella solo es una pérdida de tiempo.]

 

[Oh, no tú.] Rogue le dijo a Miseria.

 

[¿Huh?] Miseria pestañó en confusión. Eso era nuevo para ella. Rogue palmeó su espalda y se dio la vuelta hacia Catherine.

[Hablemos donde no esté cerca. Necesitamos ponernos al día.]

 

[¡D-Detective Rogue!] Catherine jadeó, ojos brillando.

 

[¡¿Me está apartando?!] Miseria gritó. [¡Eso no tiene sentido! ¡Debo protestar!]

 

[¿Con qué argumento? ¡Todo lo que haces es atrasar las cosas! ¿No puedes dejar de estar jodiendo a los otros por un minuto?]

 

[No.] Miseria acarició su cabello blanco toda orgullosa. [Es mi razón de vivir.]

 

[Búscate una vida.]

 

[No tiene sentido, Rogue. Todas nosotras tenemos principios por los cuales vivimos—]

 

[¡Por aquí, Detective Rogue!]

 

[Voy.]

 

[¡¿Rogue?!]

 

✽✽✽✽✽

 

Se encontraron en un cuarto vacío con un escritorio dentro. Miseria los había seguido a mitad de camino, pero cuando ignoraron sus protestas, se alejó, molesta. O lo pretendió.

 

[G-Gracias, Detective. Lo aprecio mucho.] Catherine dijo sinceramente.

 

Esos ojos jades y delicados rasgos podrían inspirar terror en el receptor, pero sus cejas— arrugadas con preocupación— arruinaron su efecto. El collar en su cuello la hacía lucir como una tímida chica con un amor secreto por un roquero que había olvidado quitarle la gargantilla.

[No sé cómo manejarla. Se burla de mí sin cesar.] Catherine admitió.

 

[Simpatizo por complete. Estoy harto de ella.] Rogue dijo.

 

[¿O-Oh? ¿Tan mal?]

 

[Suficiente de ella. Tenemos mejores cosas que hacer. Aquí está el archivo del caso.]

 

Había impreso los archivos de su teléfono y extendido las páginas en la mesa.

 

[Interesante.] Catherine dijo, revisándolas.

 

[¿Mi predecessor trabajo en este caso?]

 

[…]

 

[¿Me oíste?]

 

[¡Te escuché!] Catherine respondió, soltando Lágrimas.

 

[Er, uh… ¿Qué pasa?]

 

[Digo, digo…] Sollozo. [¡Fue un hombre tan bueno! ¡Pero Miseria hizo que se suicidara… y pensé que íbamos a ser buenos amigos! ¡Augh!]

 

[L-Lo siento, supongo que fue un tema delicado.]

 

[Está bien, no te preocupes.] Dijo. [¡Nunca le regresé el libro que le presté! ¡Wahhhh!]

 

[¡¿Cómo no puedo preocuparme!]

 

Era demasiado para él.

 

Pero también era una distracción. Rogue aclaró su garganta.

 

[Así que— ¿Asumo que estás dispuesto a ayudar en el caso? La mayoría de personas aquí parecen no querer involucrarse conmigo.]

 

[¡Me encantaría!] Catherine dijo, limpiando su rostro con su pañuelo. [¡No podemos dejar que este loco asesino ande a sus anchas!]

 

La tímida mirada en sus ojos ya no estaba. Se veía genuinamente centrada en llevar al asesino a la justicia.

 

Pero…

 

[¿Lo dices en serio…?] Rogue preguntó.

 

[¿Qué cosa?]

 

[Al loco asesino. No sé qué hiciste, pero esa idiota de Miseria parecía empeñada a lastimar a tantas personas como pudiera. Las otras no son mejores. Puedo manejarlo siempre que me estés ayudando, pero si solo estás usando el caso como una excusa para cumplir tus caprichos, es un problema.]

 

Espero su respuesta. ¿Declararía con furia que no era como ellas? ¿Habría más lágrimas? ¿O… tendría una probadita de lo que la hacía una bruja?

 

Luego de unos diez segundos, Catherine dijo. [Eres un buen hombre.] Dijo.

 

[No sé qué significa eso.]

 

[Digo, realmente estás interesado. La mayoría de personas escucha “bruja” y ni pregunta.]

 

[Eso no me hace “bueno…”]

 

[Claro. ¡Ya sé!]

 

Eso agito a Rogue.

 

Miseria y las otras claramente les importaba una mierda que pensaran los demás. Pero ¿Catherine? Se veía claramente alguien buena.

 

No, no puedo permitirme asumir eso.

 

Todas las chicas eran brujas.

 

No había nada como una bruja buena. No tendría sentido. Por definición, las brujas eran malignas.

 

[¿No quieres dejar este lugar?] Rogue preguntó.

 

[Sí. Sueño con ello en la Andewurs y cada noche desde que vine aquí.]

 

¿Ves? Todas quieren escapar.

 

[Detective.] Catherine frunció el ceño. [¿Está al tanto de los beneficios por ayudar con sus investigaciones?]

 

Incluso las brujas no trabajaban gratis.

 

[Animales de peluche, libros… ¡Oh, mejor comida!]

 

[Eso suena demasiado explotador.]

 

[¡No es cierto! ¡Incluso se nos permite ver televisión los viernes!]

[…]

 

[Y pueden conceder nuestras peticiones. Incluso… nueva liberación.]

 

[¡¿Eso traen enre manos?!] Gritó. Eso era explosivo.

 

[Es casi imposible.] Catherine dijo, haciendo una mueca. [Ni Miseria lo ha logrado. Tendrías que literalmente salvar al imperio de una gran emergencia. Solo eso haría que las Dos Grandes Casas Nobles cedan.]

 

[Pero no te dejarían permanecer en el imperio, ¿cierto?]

 

[No. Seríamos exiliadas. Nos taparían los ojos y lanzarían a un lugar extraño. Con nuestros collares aun puestos y sin ningún centavo en nuestras arcas.]

 

[Suena duro.]

 

[Pero difícilmente sorprendente. Todo lo que les hagan a las brujas es justificable. Las brujas son demonios.]

 

[¿Te estás incluyendo en eso…?]

 

Catherine asintió.

 

[Una vez, di lo mejor para ayudar a las personas. Usé mis hechizos para salvar personas en todo el imperio. Pero…] Rogue se contuvo, esperando. [Eventualmente, me agoté. Tantas personas… miles de cientos. Y mi magia—]

 

Su voz fue un gruñido.

 

Catherine se alejó.

 

[Lo siento. No debería compartir esto. Estamos cortos de tiempo.]

[Sí…]

 

No podía saber qué tan genuina era. Pero le hizo pensar si cada chica declarada como bruja en verdad era una villana.

 

Si lo que había hecho había sido un funesto accidente— si el daño fue tan grande, sus intenciones no debieron haber importado.

 

Era fácil de tratar con las brujas evidentemente retorcidas. Más fácil si estaba seguro que eran demonios.

 

[Detective Rogue, sigamos esta orden militar. Um… y gracias por escucharme.] Catherine dijo.

 

Cuando escuchó eso— Rogue tomó una decisión que ni él podía creer.

 

[Cierto. Para la milicia, Daniel en Popmart es nuestra mejor apuesta en el Tercer Distrito. Es como el Mirón para la suciedad de la milicia— constantemente tiene los oídos bien abiertos. Si le dices que estás actuando bajo mis órdenes, te dirá todo lo que sabe.]

 

[¿Huh…?] Catherine pestañeó.

 

Rogue se maldijo. No podía creer que estaba revelando su fuente a un criminal. Mala idea. Pero era demasiado tarde.

 

¿Qué estoy haciendo?

 

[Uh, así que sí, mm-hm. El tiempo es oro, así que vamos a separarnos. Iré con un agente diferente para verificar—]

 

[¡Detective!]

 

Lanzó sus brazos alrededor de él.

Ese atuendo escondía mucho. Pudo sentir el suave peso contra él.

 

[¡…!]

 

[Su—]

 

[¿Su…? ¿Qué ocurre? ¡Te pusiste todo rojo!]

 

[¡Suél…tame!]

 

[¿Sueldo? ¿Qué está hablando tan de pronto?]

 

Catherine movió su oído justo contra sus labios, esforzándose en escucharlo. Pudo contar los cabellos individuales en su cabeza. Podía oler su champú…


Rogue lucho valientemente, pero pasó un minuto antes que pudiera asegurar su libertad.

 

✽✽✽✽✽

 

Miseria se le acercó luego de cinco minutos. Abrió la puerta y se detuvo, olfateando como si fuera un perro.

 

[Oh vaya.] Dijo.

 

[¿Qué…?] Rogue preguntó, exhausto.

 

[Olvídalo. Tengo mis propios problemas.] Dijo. [¡Vamos, Rogue! ¡El intruso se fue y debemos volver al caso!]

 

[He tenido suficiente de ti…]

 

[¡No tengo ganas de dejarte en paz! ¡Nos acabamos de conocer, pero me imagino que ya lo has descubierto!]

 

[Escucha, bruja, las personas no se rinden tan fácil.]

 

[Solo tengo que trabajar más fuerte. Vamos a ser buenos amigos.]

 

[Cierra el pico.]

 

[¡Tus protestas se hicieron más groseras, Rogue!]

 

Se sintió mejor. La hizo sufrir.

 

Miseria fingió sentimientos lastimados, ondeando su cabello con un dedo.

 

[Tenemos el análisis de las drogas que encontramos en Zack Knoll.]

 

[Qué rápido.] Rogue dijo. [No tenemos el departamento de Forenses aquí. ¿Quién lo hizo?]

 

[Una de las brujas, claro.]

 

[¿Así que has robado evidencia…?]

 

[¡Malo! Solo tomé prestado algunas. ¿A quién le importa si hay menos ahora?]

 

[¡A los demás!]

 

[Si se lo dejamos a la policía, retrasarán la resolución.] Miseria dijo, luego se dio la vuelta. [¡Hey, Angene! ¡Tu turno!]

 

Rogue levantó la mirada, expectante.

[No está saliendo de eso, ¿verdad?]

 

[¿Me llamaron?] Un susurró pregunto justo en su oído.

 

Rogue gritó. [¡¿Aughh?!]

 

Se giró para encontrar a una chica pegada a él.

 

Rogue se hizo atrás, examinándola. Era bastante alta. Tuvo que levantar la mirada para verla. Tenía una túnica y sus ojos estaban escondidos detrás de su cabello. Se quedo parada como un sauce, solo fortaleciendo su fantasmal vibra.

 

[Ella es Angene, la Profesional.] Miseria explicó. [Disfruta hacer bombas y venenos, hacer autopsias, jaquear, etc. Mira, principalmente está en tareas forenses. El Noble Consejo la declaró como la Primera Bruja.]

 

[¡¿Tenías que sorprenderme así?!]

 

[Tee-hee-hee-hee. Miseria, este grita mucho.]

 

[¿Verdad que sí?]

 

[Te abofetearé.] Rogue dijo, Mirando a Miseria.

 

[¿Oh? Quiero verte intentarlo. Vamos. Mi mejilla está justo aquí.]

 

Luchando contra las ganas de tomar esa oferte, se giró a la nueva bruja.

 

[¿Cuáles son los resultados del análisis…?]

 

[Tee-hee-hee-hee-hee. Un coctel muy especial. Un esteroide, un impulsor de maná, un analgésico, etc— todos comprimidos juntos. Bébelo y te pasarás toda una semana sin dormir o descansar. Muy potente, como alguien tratando de crear su propio héroe. Hee-hee-hee.]

Su cuerpo se meció, luciendo como una ramita.

 

[Una droga que crea un héroe… Me suena a un plan para su siguiente crimen.] Rogue murmuró.

 

[Claro.] Miseria asintió. [Quizás lo que han estado haciendo era solo una práctica. Desechar a las víctimas de sus hechizos en callejones traseros así— ni siquiera plantar una escena— sugiere que a nuestro asesino no les importa.]

 

Su parafraseo era perturbador, pero su recreación dio en el blanco.

 

Esta basura estaba cubriendo sus pasos, pero ni lo intentaba con las víctimas. Quizás querían que los cuerpos se encontrasen.

 

[¿Alguien más que Zack Knoll está haciendo esto?] Rogue le preguntó a Angene.

 

[No. Algunos de esos ingredientes son importados, así que intervine el servidor y revisé el historial de compra, pero es el primero en hacerlo. Hee-hee, es como si lo hiciera solo para su compañero.Tee-hee-hee-hee. Qué adorable amistad.]

 

Con eso, se dio la vuelta. Estaba usando tacones, pero no hizo ningún sonido mientras caminaba. Su mano se estiró al pomo.

 

[¿A dónde vas?]

 

[A casa. Mi trabajo está hecho aquí. Hee-hee. El resto depende de ustedes. Tee-hee-hee.]

 

La puerta se cerró con su siniestra risa.

 

Justamente daba miedo como bruja y eso dejo a Rogue más bien agitado.

 

[Pasa todo su tiempo en su cuarto.] Miseria dijo. [Investigando magia, es lo que escuche.]

 

[Investigando… ¿Deberíamos permitir eso?]

 

[No lo sé, pero eso hacemos.]

 

[Fui un tonto por preguntarte.]

 

Mientras tuviera ese collar, podían ser contenidas… esperaba.

 

Apaciguando ese miedo, apartó sus ojos de Miseria, revisando los archivos. Zack Knoll sería liberado en tres días. Si iba a ser condenado con algo era incierto. Sabían que tenía más información del Recolectador de Vidas, así que dejarlo libero podría ser útil para tener una nueva pista. La pregunta era si podían hacer que los llevaran a donde necesitaban.

 

Mientras miraba la foto policial con malhumor, Miseria se recostó para mirar más de cerca.

 

[Sabes que la tortura sería el acercamiento más rápido. Ya ha funcionado una vez.]

 

[No va a pasar…]

 

[¿Y qué propones…?]

 

[Este tipo está arriesgando su vida por un amigo. Tendrá medidas anti espionaje en el lugar. Lo mejor es prevenir.]

 

Miseria había estado sonriendo todo el tiempo, quizás estaba feliz viéndolo estancado.

 

[Lo haremos a tu manera, Rogue.] Incluso su parafraseo era malicioso. Lo sintió. [Pero no deberías tener una mala imagen de la amistad. Tener amigos siempre es mejor. Trabajan gracias. Muy práctico.]

 

[Eso no es amistad.]

 

[La amistad no es necesariamente reciproca.]

[Es aún peor.] Rogue suspiró. Hablar con ella lo agotaba. [Vamos, busquemos al supuesto amigo de Zack Knoll.]

 

[Lo captaste, bro.]

 

No eran amigos.

 

✽✽✽✽✽

 

Club Oeste, en el Quinto Distrito, era manejado por un estúpido llamado Mikhail. Rogue lo había conocido ya un tiempo. Era una completa basura como para tener el presentimiento de quién genuinamente era peligroso y mantenerse bajo el radar y fuera de problemas.

 

Rogue y Miseria fueron guiados por un gorila hasta una sala VIP en el segundo piso.

            

Estaba encerrado en vidrio y ofrecía una gran vista de una fiesta. [Nunca tuve un gusto por bailar.]

 

[Heh-heh, Rogue, mi muchacho.] Mikhail dijo, mostrando sus dientes dorados. [Hay borrachos en todos lados. Una vez te emborraches, todo es más divertido.]

 

Había implementado ese oro en sus dientes y reposaba en un sofá como todo jefazo.

 

[¿Por qué tú y tu amiguita no toman asiento y un trago?] Dijo, dándole a Miseria una revisión.

 

Un hombre de negro trajo copas a la mesa.

 

[No, gracias.] Rogue dijo. [No perdamos tiempo, vayamos al grano. ¿Alguna idea que exsoldado puede estar conectado a Zack Knoll?]

 

[Oh… ¿a ese perdedor?]

 

[Quizás sea famoso. Quizás tenga un hijo. ¿Te suena?]

 

[Rogue, el negocio ha estado difícil—]

 

[Una mierda. Espabila. No estoy aquí para andar con rodeos.]

 

[Veo que Rogue el Sangriento no es amable.]

 

[¿Ya entendiste? Entonces empieza a hablar. No hay necesidad de jueguitos.]

 

Lo mejor era detener a hombres como Mikhail de decir cualquier cosa. Era una basura en el verdadero sentido de la palabra— un experto en cómo poner cualquier situación a su favor. Perder autoridad y amenazar con violencia hacía las cosas más fáciles.

 

[Bueno, uno de mis hombres dijo algo.]

 

[Escúpelo.]

 

[Es un exmilitar también. Sirvió durante el mismo período de tiempo que Zack Knoll. Cuando empezó a vender, mi chico tenía muchas cosas que decir sobre eso— me sorprendió que un hombre tan diligente tomara ese camino.]

 

[Me sorprende. ¿Cuál es el nombre del chico?]

 

Mikhail se bajó de hombros.

 

[Se fue el mes pasado. Regreso a la granja.]

 

[¿Dónde? ¿Tiene hijos?]

 

[No que yo sepa. Si no se ha mudado otra vez, está en una isla hacia el océano, llamada Halbin. ¿La has escuchado?]

[No. ¿Puedes contactarlo?]

 

[Me temo que no.] Mikahil dijo. [Una vez un hombre se va, no es mi problema.]

 

[Mikhail, si esto conduce a un problema, lo haremos tu problema.]

 

[Heh-heh, soy un libro abierto. Los clubes nocturnos solo sobreviven porque la ley se hace la ciega.]

 

[No lo olvides. ¿Y cuál es el nombre del tipo? ¿Tienes una foto?]

 

Mikhail llamó al gorilla, quien se fue y regreso con un pedazo de papel.

 

[Lista del personal.] Mikhail dijo, sonriendo. [Rogue, no tenemos nada que ocultar.]

 

[Ya lo descubriremos.] Rogue dijo, revisando.

 

[¿Debería hacerte una copia?]

 

[No te molestes.]

 

Mikhail miró a Miseria. [¿Y ella quién es?]

 

[No necesitas saberlo.] Rogue respondió.

 

[¿Oh? Bien entonces.]

 

Pero sus pequeños ojos se centraron en ella. Miseria solo sonrió.

 

[Dio sus frutos.] Rogue dijo.

 

[¿Tan pronto te vas?]

 

[Sip. Digo, no “tienes nada que ocultar”.]

 

Para el tiempo que se fueron, estaba oscuro y una negra luna estaba en el cielo. Se subieron al carro y justo antes de salir del parqueo, Miseria dijo. [Rogue, te viste como todo un detective. Muy intimidante.]

 

[Cállate.]

 

[Aunque…] Dijo. [Volvemos a donde empezamos.]

 

[Sí…]

 

Si el tipo estaba en el extranjero, no había mucho que pudieran hacer. Y no era la única razón por la que salieron sin nada.

 

[La idea que el Recolector de Vidas sea un militar es muy poco probable.]

 

[¡Oh! Es lo que estaba por decir.] Miseria se veía algo sorprendida. [¿Puedo preguntar su razón?]

 

[No solo se basa en lo que Mikhail dijo. Solo recordé que algo así paso antes. Atrapé a un tipo llamado Allan el Segundo quien usaba hechizos para disfrazarse. Se había hecho pasar por un tipo llamado Allan para sabotear nuestra investigación. Tenía el sigilo grabado en sus dientes, así que ni podíamos saber si estaba usando magia.]

 

[Colocar el sigilo dentro de ti— clásico. Pero en un diente… ¿Cómo lo haría?]

 

[Con un láser. Tenía un cómplice que manejaba un taller mecánico.]

 

[La tecnología moderna es una maravilla.] Miseria dijo, impresionada. [¿Y crees que el Recolector de Vidas tiene algo similar?]     

[Sí. Están transformando a sus víctimas en ancianos o bebés. Sabemos que tienen un hechizo que controla la edad. Lo que significa que…]

 

[Pueden alterar su propia edad para lucir como un menor.]

 

[Exacto. No estoy seguro si Zack Knoll está escondiendo ese hecho o nunca lo supo.]

 

Miseria aplaudió. [Muy probable dentro de mi razonamiento. Bien hecho, Rogue.]

 

[Silencio.]

 

[Vamos. ¿Te gustaría que te palmeara la cabeza?]

 

[No. Mejor cuéntame de nuestro siguiente movimiento.]

 

[Hmm, acerca de eso.]

 

[¿Qué?]

 

[A pesar de lo que dije, podemos no estar totalmente de vuelta a donde empezamos.]

 

Se detuvieron en una luz roja. Una mujer anciana estaba trotando por la intersección frente a ellos.

 

[¿A qué te refieres?]

 

[¿Por qué el Recolector de Vidas se disfraza de niño? ¿No transformarse en una persona de apariencia común confundiría más la investigación      que hacernos pensar que son menores?]

 

[Lo entiendo, pero…]

 

[¿Te gustaría conocer mi respuesta? ¿O no?] Los ojos de Miseria estaban brillando, claramente queriendo sacarle algo.

 

[Estoy manejando. Solo dilo.]

 

La luz se puso verde y aceleró. Miseria se lanzó contra su asiento y soltó un gruñido. [¡Urgh!] Rogue no pudo evitar pensar que se lo merecía.

 

Se ajustó y continuó. [Creo que hay un objetivo más allá de confundirnos. Un contraataque.]

 

[¿Y cómo?]

 

[Para cazar a esos tras sus pasos, esparcir información falsa, señalando que un niño está involucrado. Para el Recolector de Vidas, nuestras acciones son predecibles. Cualquiera que empiece a preguntar por la familia de militares debe ser el detective. Necesitan encontrarnos y matarnos.]

 

[¿Se quieren liar con la oficina?]

 

[Creo que ese es el plan, sí.]

 

Era difícil para el creerlo. ¿Quién se imaginaría a un maleante persiguiendo a un policía? Eso haría que cada oficial en el país estuviera pendiente hasta de su sombra. Era el equivalente a un suicidio.

 

[¿Por qué nos debería importar? Dejemos que vengan.]

 

[Vaya, que directa.]

 

Miseria empezó a golpear el asiento de pasajero.

 

[No seas estúpida.]

 

[¡Mira! Soy algo buena en esto, ¿no crees?]

 

[No. Deja de golpear el carro.]

 

[Qué tipo tan aburrido. ¿No disfrutas de la conversación?]

 

[Te estoy siguiendo la corriente…]

 

[No es suficiente para mí. ¡Gritemos hasta que nuestras voces se acaben!]

 

[Háblale al espejo. Apuesto que nunca te cansaras.]

 

[¡Tienes razón! ¡Puedo hablar para siempre sin nadie más cerca!]

 

Miseria se recostó, poniendo sus labios cerca de su oído.

 

[¿O solo puedo susurrar ese monologo en tu oído, si gustas?]

 

[No—]

 

Un momento después, murmuró cosas dulces, como lanzando un hechizo. Su oreja le pico, le puso la piel de gallina e hizo que sus mejillas se pusieran rojas. Y eso fue todo. Lo que dijo fue mucho más vanal— de casi ningún valor, hizo que se sintiera adormecido. Sintiendo que sus ojos se daban la vuelta, Rogue la alejó.

 

[¡Bien, bien! ¡Lo haremos a tu manera, solo para!]

 

[¿En serio? Qué delicia.] Dijo, pero no dejo de murmurar.

 

[¡Para ya!]

 

[Qué demandante.]

[El comal le dijo a la hoya.]

 

Lo decía en serio, pero ella solo susurró. [Soy el mero retrato de la moderación.] Y se quedo apretando sus dientes.

 

Brujas.

 

[¿Ahora qué?] Miseria dijo, ignorando su gruñido. [Podemos estar atorados, pero ¿no podemos dejar las cosas asi?]

 

[Aguarda…]

 

[¿Oh? ¿Tienes un plan?]

 

A la espera de una respuesta, saco su teléfono.

 

[Cambio de destino.]

 

✽✽✽✽✽

 

Era mitad de la noche, pero la oficina nunca dormía. Luces amarillas de los postes entraban por las ventanas de su viejo hogar en el Tercer Precinto. Había llamado por adelantado, así que lo saludaron— el personal y oficiales por igual les dieron miradas curiosas, pero ese era el precio que él y Miseria debían pagar.

 

El cuarto de archivos estaba en el sótano. Dentro, Rogue y Miseria fuero recibidos por un muro cubierto de archivos.

 

[¿Cuando tienes dudas, indagas en los archivos?] Miseria dijo, mirando alrededor. [¿Buscando exactamente qué?]

 

[¿Recuerdas la puerta donde Zack Knoll? Me pregunto si algo así ha sido usado en alguna otra parte.] Rogue dijo, sacando una caja de archivos del estante.

[¿Sin pista? ¿Entre todo esto?]

 

[Es cómo es.]

 

[Eres todo un tryhard.]

 

[Y vas a ayudar.]

 

[Me temo que soy muy débil.] Miseria dijo, flexionando un brazo. [¡Mis manos, son tan blancas como la porcelana! ¡Nunca han sabido qué es trabajar! Jamás podría con el trabajo pesado.]

 

[Hace un minuto, estabas jactándote de tus habilidades de boxeo. Eres una maraña de mentiras.]

 

[¿Te atreves a llamarme mentirosa? Por favor. Yo odio a los mentirosos más que a nadie. La sola palabra hace hervir de la ira.]

 

[Y he aquí, mintiéndome justo en mis narices.]

 

Viendo que no servía pelear más, Rogue se concentró en los archivos. Esa puerta de sigilo había sido distintiva. Si hubiera sido usada en cualquier otro crimen, se daría cuenta de inmediato. Los archivos estaban arreglados por fecha y los reviso rápidamente. Había llegado hasta la decima parte del total cuando vio a alguien hasta el final de las filas.

 

Miseria debió haber cedido y se unió a la búsqueda. [Es medianoche. ¿Planeas quedarte a dormir aquí?]

 

[Hasta que encuentre algo.]

 

[Todo un adicto al trabajo.]

 

[Esa puerta aún no ha sido catalogada, así que tenemos que hacer las cosas a mano.]

[¿No te está llamando tu cama?]

 

[Habla por ti.]

 

Estaba horrorizado. ¿Nunca dejaría de hacerse la tonta? Pero Miseria estaba, al menos, haciendo su trabajo. Hojeando los archivos varias veces más rápido de lo que el mismo Rogue lo hacía. Procesando todo a primera vista.

 

[¿Segura que no te estás pasando nada?]

 

[Puedo hacerlo todo antes de desayuno. Mucho más fácil que construir una torre de cartas de seis capaz.]

 

[Una comparación completamente inútil.]

 

Pero incluso mientras hablaba, sus ojos captaron algo que lo hizo detenerse.

 

[Pude haberlo encontrado.] Dijo. [Hace un mes, hubo un caso donde un adicto estaba haciendo garabatos en los costados de edificios oficiales. Las líneas eran un desastre y los sigilos no se activaron, así que no fue gran cosa… pero ¿crees que se conecta con Zack Knoll?]

 

[¿Y te refieres a?] Miseria pregunto, acercándose.

 

[No tiene sentido que un adicto haga garabatos. Zack Knoll es un traficante. Pudo haberle ordenado a uno de sus clientes salir y dibujarlos.]

 

[¿Para qué?]

 

[No es claro. Pero es una pista. Vamos a visitarlo.]

 

Cerró el archivo y dio un paso, pero encontró a Miseria bloqueando su camino.

 

[¿Qué te pasa?]

 

[Estoy ayudando.] Miseria dijo, sonriendo— y sin ceder.

 

[Estás en mi camino.]

 

[Rogue, estoy tratando de salvarte. Mira.]

 

Miseria sacó un archivo de un estante a su lado. Una foto de la puerta de Zack Knoll estaba en la página.

 

[Mierda.]

 

[Tu teoría era correcta. Otros diecisiete han sido arrestados por poner puertas ilegales. ¿Quieres revisarlos todos? Te guiaré.]

 

Rogue jadeó mientras regresaba el archivo al estante.

 

[¿Qué sabes…?]

 

[Escúpelo.]

[Paciencia. Las cosas llegarán a su debido tiempo.]

 

Con eso, Miseria palmeó su hombro y lo pasó.

 

Se giró para encontrarla recostada contra el muro, dándose vuelta.

 

Lo llamó especulación, pero parecía convencida en que algo estaba por llegar.

 

[No lo compliques.] Dijo, moviéndose al frente.

 

[No te apures. Nada pasa aquí. Pero deberías estar preparado para irte sin previo aviso.]

 

Miseria estaba jugando con las llaves del carro. Se preguntaba cuando las había tomado de su bolsillo. Las arrojó hacia Rogue y las atrapó con una mano.

 

Y mientras lo hacía…

…el teléfono en su bolsillo vibró.

 

Respondió con su otra mano.

 

[¡Detective Rogue!]

 

Una voz tan ruidosa agitó sus tímpanos. Tan estridente que era difícil distinguir, pero pronto lo entendió. La Tercera Bruja, nombre código: Santa.

 

[¿Catherine?]

 

[¡Sí, Detective Rogue! ¡Su información me llevo directo al maleante! ¡Estoy haciendo la guardia!]

 

¿Maleante? ¿Mentira? ¿Qué de todo es verdad?

 

[E-Espera, ¿dónde estás?]

 

[¡Dildo! ¡Tercera Calle Oeste, la casa de techo rojo cerca de la oficina del dentista! Estoy manteniendo la vigilancia desde un edificio cercano.]

 

[¡Espera, escucha…!]

 

[¡Su pista me dio un sospechoso! El nombre es Iudic. ¡Un mercante con lazos con Zack Knoll! Ama luchar, ha estado en todo tipo de guerras, incluyendo la Guerra de la Limpieza.]

 

Catherine dijo eso con una sola respiración, claramente agitada. Pensó que tenía que trasmitir todo lo que sabía lo más pronto posible.

 

[Catherine, no te vayas—]

 

[¡Su auto está aquí! ¡Esperando!]

 

[¿Huh—?]

 

La línea se cayó.

 

Qué locura.

 

[¡Maldita sea!]

 

[Una trampa, claro. El Recolector de Vidas no sería tan fácil de rastrear. Ella encontró una de las fibras que dejo en los alrededores.]

 

Miseria tenía los brazos cruzados, despreocupada.

 

[¿La pusiste al tanto?]

 

[Claro que no. Solo lo pensé. Deberías hacer lo mismo. ¿Por qué nuestro culpable está poniendo puertas en todas partes? Hay detectives de la oficina por doquier. Cualquiera necesitaría una ruta de escape. Puede huir a través de esas puertas y usarlas así— para cazarnos.]

 

Miseria puso un dedo en su garganta. Rogué lo miró por un segundo, luego entró en acción.

 

Una ruta de escape. Claro. Zack Knoll era el cómplice del Recolector de Vidas; tenía sentido que las colocara en todas partes. Pero la fuente que Rogue le había dado a Catherine la puso en peligro. Mientras se acercaba a la puerta, oyó una voz detrás de él.

 

[¿Vas a rescatarla?]

 

[¡Desde luego!]

 

Con eso, azotó la puerta. Sus pisadas le siguieron. Corrió más rápido, como si tratara de quitársela de encima, pero su voz permanecía justo detrás.

 

[No sé qué es tan obvio con eso. Tomémonos un tiempo— dejemos que el Recolector de Vidas acabe con ello por nosotros.]

 

[¡¿Por qué eres así?!] Gritó y cerca de chocarse con un miembro del personal.

 

Lo esquivo al último segundo, sus pies se deslizaron y casi cae. Tambaleándose, puso una mano en un miro y encontró a la bruja mirándolo.

 

[¿Eso te aclaro las ideas?]

 

[Voy a rescatarla…]

 

[Lo diré otra vez. No lo recomendaría. Catherine es una bruja. Es una bestia usando la piel de una adorable chica. No merece tu compasión.]

 

[Tú eres la bruja.]

 

[Que si lo soy. No olvides eso, Rogue.]

 

[No me lo permitirás.]

 

Ella rio. Sus labios se curvaron.

 

[Tienes razón, Rogue, y esa fue una respuesta rápida, así que déjame compartirte algo. Sabes que es una bruja, pero no tanto. Ella es responsable por más muertes que cualquier otra bruja en el Sexto Precinto.]

[Tú no eres mejor.]

 

[Soy mucho mejor. Totalmente diferente.] La bruja estaba claramente ofendida. [¿Debo de aclararlo…?]

 

[Si quieres…] Respondió, enderezándose. Se dirigió a la puerta en una breve caminata.

 

[La magia simplemente la adora. Todo lo que tiene que hacer es desear algo y el hechizo viene a ella desde donde sea. Aprende nuevos hechizos como tú aprendes nuevas palabras o ideas. ¿Puedes creerlo? Solo ella ha creado más de diez mil hechizos.] Manteniéndole el paso, la bruja siguió. Se la estaba pasando bien. [Y usó ese poder para salvar a las personas. Todos acudieron por su ayuda. Creían que si algo iba mal, ella se ocuparía de ello.]

 

[…]

 

[Pero ella traicionó su fe.]

 

[¿Cómo?] Preguntó, a pesar de su voto de no hablar.

 

[Un volcán cerca de una ciudad se activó. Si erupcionaba, el daño sería incalculable. La llamaron. Con su poder, fácilmente podría detener un volcán. Realmente podría. Excepto que…] La bruja puso un dedo en sus labios, como si compartiera un secreto. [Fracaso. No pudo hacer nada. Supuestamente, no pudo predecir cómo el cráter reaccionaría. Pero ni siquiera lanzó un hechizo. Quizás la presión le paso factura. Era su hogar.]

 

[¿Y?]

 

[Los residentes la conocían, así que ninguno evacuó. Confiados que lidiaría con todo. Vieron la lava bajar del volcán y pensaron que era parte del show. Todos murieron.]

 

Llegaron a la puerta de la oficina. Pasó su identificación por el escáner, las puertas se abrieron, y la sombría noche les esperaba. Un fuerte vendaval paso y lo esquivo.

 

[¿Qué te hacer pensar?] La bruja dijo, recostándose. [¿Esa bruja merece su rescate?]

 

Ojos azules lo miraron. Una sonrisa estaba en sus labios, pero esa mirada estaba buscando en el interior de Rogue.

 

[¿Qué sé yo…?] Dijo, apartando su mirada.

 

✽✽✽✽✽

 

Un carro entro al parqueo y se detuvo. Una pequeña figura emergió. ¿Iudic? Usaba una túnica gris con un sombrero bajo para cubrir su rostro. Observando, Catherine pidió ayuda a su hada.

 

Hada, ¿le levantarías ese sombrero por mí?

 

Naturalmente, las hadas no existían en realidad.

 

Solo eso fue lo que Catherine había solicitado hace mucho, mucho tiempo, antes que la investigación mágica hubiera progresado. La única razón por la que seguía solicitándolo así fue porque pensaba quera muy propio de una santa.

 

A su susurro, la magia se movió de la forma que quería. A sus ojos, parecía ser luz. Formó un orbe, incrustado en el sombrero de Iudic, y lo tiró al suelo. Para los demás, parecía como un viento que sopló para derribarlo.

 

Hacer que la magia hiciera lo que quería no era nada para Catherine: nunca necesitaría usar encantamientos complicados o sigilos. Todo lo que tenía que hacer era decir lo que quería.

 

Iudic se agachó para recoger su sombrero.

 

Casi puedo verlo…

 

Catherine soltó un chillido.

 

El rostro de Iudic estaba cubierto en vendas. Había hoyos donde sus ojos estaban. Ojos dorados, los cuales se centraron en Catherine.

—Están sobre mí.

 

En ese instante, todos los orbes de luz a su alrededor se movieron para rodear la casa.

 

¡¿Por qué?!

 

No había dado sus órdenes. Más de cerca, había sigilos grabados en el camino alrededor de la casa. Del mismo color del suelo, así que realmente tenía que revisarlo.

 

[¡Ow!]

 

Sintió un fuerte dolor en su espalda.

 

Catherine se movió y encontró un muro trasparente levantándose para rodear la casa. Todo más allá estaba ondeándose, como algo visto en un líquido. Golpeó el muro y un toque de dolor le impactó, como si se quemara. Alejó su mano.

 

Uh-oh.

 

[Encerrar. Un hechizo que atrapa a las personas dentro.]

 

Su voz era apagada, y su género era desconocido. Se encontró a Iudic parado allí, mirándola de frente.

 

[¿V-Vas a materme?]

 

[No quiero matar a nadie como tú, pero ese es el resultado.]

 

[¡E-Estás bajo arresto! ¡Ríndete tranquilo!]

 

Claramente pensaba que ganaría, lo que significaba que tenía una oportunidad. Catherine podía hacer de todo con magia— incluso alterar el hechizo de un oponente.

¡Hada, detén el hechizo!

 

Nada paso.

 

El muro trasparente se quedó en su lugar.

 

[¿Q-Qué?]

 

Iudic se bajó de hombros.

 

[Todo el maná cercano está encerrado en el muro. No estoy seguro en qué estabas, pero no puedes usar ninguna magia.] Catherine miró la figura, pero no podía borrar la sonrisa de su rostro. [No me acercaré a ti. No quiero dejar evidencia accidentalmente.]

 

Con eso, saco una linterna de su bolsillo. Lo clavo en el césped frente a ellos. El suelo ya debió haber estado cubierto en aceite; las llamas se extendieron rápidamente.

 

[No te preocupes, una bruja puede sobrevivir a esto. Si eres una verdadera bruja.]

 

Iudic se alejó en un rincón del costado de la casa, su diminuto cuerpo se desvaneció.

 

[¡Ack! ¡Vuelve aquí!]

 

Se dio a la persecución, pero lo perdió de vista.

 

¿Qué—? ¡Pensé que la magia no funcionaba aquí!

 

Miró alrededor, pero solo vio los muros de la casa. Ningún lugar para esconderse.

 

[Oh, no…]

 

Podía oír las chispas del césped quemándose.

Todo el jardín se puso rojo.

 

Podría entrar a la casa, pero solo le compraría algo de tiempo. Quizá si llenaba la tina— pero pronto abandonó todo pensamiento.

 

Este es mi penitencia. Por todas esas vidas perdidas.

 

Las personas de su hogar estaban muertas debido a ella.

 

Solo Catherine pudo haberlos salvado, pero no lo hizo.

 

Si cerraba sus ojos, aun podía ver sus momentos finales como si fuera ayer. La ciudad fue tragada en roca fundida. Como un castillo de arena desaparecido por las olas.

 

Su corazón le dolía. Debieron haber pasado mucho dolor. Y Catherine también…

 

[Debo perecer aquí…]

 

Las llamas casi estaban sobre ellas.

 

Se puso a limpiar sus lágrimas y algo salió del fuego. La tomó de sus brazos, alejándola de las llamas.

 

[¿P-Por qué…?] Catherine balbuceó. [¿Por qué me salvas, Detective? ¡Soy una bruja…!]

 

[Buena pregunta… ¿Qué diablos estoy haciendo aquí?]

 

Rogue suspiró. Estaba empapado, agua goteaba de su cabello y ropa.

 

[Tomé prestada la casa del vecino.] Dijo, poniendo su chaqueta sobre Catherine. [Eso debería ayudar con el fuego. Salgamos de aquí.]

 

 

[¡N-No podemos! ¡El maleante dijo que no hay escapatoria de este muro! ¡Y no podemos usar magia dentro de la barrera!]

 

[Bueno, no importa.]

 

Rogue abrió la puerta a la casa y entro, pero volvió a salir.

 

[Nop, el agua no sale. ¡Mierda! Este siempre fue el plan.]

 

Mientras lo observaba sudar, la culpa la supero. Catherine bajo su cabeza.

 

[Lo siento, Detective…]

 

[No lo sientas.]

 

[Pero…]

 

[Tome mi decisión. No es cosa tuya.]

 

[Detective…]

 

[Deja de llorar y ayúdame a encontrar una salida. El perpetrador estaba aquí contigo, ¿cierto? ¿A dónde se dirigió?]

 

[No lo sé. Se escondió detrás de ese muro y desapareció…]

 

Rogue lo dijo y empezaron a ir contra el muro.

 

[Debe de haber algo…]

 

[¿Miseria está…?]            

[¿Huh?] La expresión de Rogue se atemorizó. [No tenía ganas de venir. Está a sus anchas en el carro.]

 

[No, digo…] Catherine dijo. [Pudo ser capaz de liberarnos.]

 

[¿Estás loca? Nunca levantaría un dedo sin una buena razón.]

 

[¡Cómo saberlo! Nunca le ha agradado ningún detective tanto como le agradas. Es el primero. Miseria realmente disfruta hablar contigo.]

 

Miseria era una bruja cruel. Si alguien le aburría, pronto lo desecharía. Con una sonrisa masculina puesta en sus labios, los arrojaría por un precipicio. Sin la más mínima duda. Pero a los ojos de Catherine, la forma en que trataba a Rogue era totalmente diferente.

                                                                                        

A Catherine no le importaba lo que le pasara, pero quería que el detective sobreviviera.

 

[Llama a Miseria. Yo negociaré.]

 

✽✽✽✽✽

 

Rogue le entregó su teléfono a Catherine y Miseria respondió al primer timbrazo.

 

[¿Miseria?]                    

 

[¡Oh, hola, Catherine! ¿Cómo has estado?]

 

[Estamos rodeados por un muro del que no podemos salir.]

 

[¡Solo usa tus trucos de magia! Salta, bucea o incluso supera el muro con Flotar. Debe haber algo.]

 

[No hay. Mi magia está sellada.]

[Oh querida. Bueno, no hay nada que pueda hacer. ¡Buena suerte!]

 

[Miseria— él morirá.]

 

Escuchó una risa desde la bocina del teléfono.

 

[Morirá por ti. ¡Yo le advertí!]        

 

[¡—! Eres una loca.]

 

[No tanto como tú.]

 

Catherine apretó sus dientes.

 

[Por favor, ayúdanos. Sé que tienes docenas de ideas para sacarnos de aquí.]

 

[Ni siquiera yo estoy a la altura de la tarea. Me tomaría al menos tres días.]

 

[¡Deja de tomarme el pelo!]

 

[Lo siento, no quería. Solo… cada vez que te veo, las ganas de molestarte son irresistibles. Probablemente se daba al inapropiado nombre código. La “Santa” para variar.]

 

[¡Miseria—!]     

 

[Amo a las personas honestas. Y yo te odio. Entiendes por qué, ¿o no? ¿”Santa” Catherine? Una brujita triste, incapaz de ofrecer cualquier forma de salvación.]

 

Escuchó suficiente. Rogue tomó el teléfono de Catherine.

 

[¿Te echas para atrás?]

[Yo escojo el tiempo, lugar y la persona.]

 

[¿Qué te hizo Catherine?]

 

[Nada realmente. Pero ¿qué será de ti? Si te quedas allí, tu muerte está garantizada. Qué lástima. Morirás sabiendo que es la culpable. Pero no es nada de lo que avergonzarse. Es una respuesta natural. Cualquiera haría lo mismo. Aunque, trabajamos juntos en este caso; me gustaría darte opciones—]

 

[Suficiente.]

 

La interrumpió.

 

No le gustaba esto. No de lo segura que estaba del resultado ni de la forma en que lo incitaba a abandonar a otros. Todo eso le jodía. No estaba para bailar en la palma de la mano de una bruja. Sus palabras daban vuelvas dentro de su cabeza y lo llevaron a moverse.

 

[Haré lo que sea que pidas— solo sálvanos.]

 

Las palabras quedaron en el aire.

 

Se sintió como si cada sonido desapareciera. Su respiración, el sonido de su ropa agitándose, toda señal de la presencia de la bruja fue reemplazada con silencio. Por primera vez, notó a Catherine mirándolo. Ojos y boca abierta. Y eso le sirvió cono un fuerte recordatorio— le había gritado a una bruja—.

 

Pero la ira se mantenía. Se la tragó en silencio.

 

[¿Me escuchaste?]

 

Sin respuesta. Mientras se preguntaba si había colgado… su voz llego otra vez.

 

[Te escucho… Estaba sorprendida. ¿Ya has olvidado el dolor por el que te hice pasar?]

No le presto atención,

 

[¿Y tu respuesta?]

 

[Dijiste “lo que sea,” pero ¿seguro? Genuinamente puedo tomarte la palabra. Y podría—]

 

[Escúpelo. Soy hombre de palabra.]

 

[Rogue, ¿por qué llegas a tales extremos por ella? No te has enamorado ni nada, ¿cierto?]

 

[No. Solo no puedo soportar a personas como tú.]

 

[Lo entiendo. Pero difícilmente es una motivación—]

 

[Es suficiente.] Gruñó, tan bajo que casi le dolió la garganta. [Preferiría morir que dejar que alguien se salga con la suya.]

 

Todo alrededor de ellos se puso rojo. Escuchó el vidrio crujir. Quizás la pantalla de su teléfono se habría rajado. Llamas estaban asomándose desde el borde de su vision, pero lo escucho de cerca— y oyó un leve suspiro.

 

[Destruiré tu mente.] Miseria dijo. [Te convertiré en una marioneta que seguirá las órdenes ciegamente. Dejaré esa marioneta en el Sexto Precinto— que nos dejará hacer lo que gustemos. ¿Eso te parece bien?]

 

[Hazlo, bruja. Pruébame. ¡Haz que pase!]

 

Habló por reflejo. Sin pensar en las consecuencias. La furia a esta bruja era su única motivación.

 

[¡Bien! ¡Empecemos con el escape!] Miseria exclamó. [Si estás atrapado donde la magia no funciona, entonces debemos saber cómo huyó el Recolector de Vidas. ¡Hay un pasaje secreto en alguna parte! Probablemente un túnel a nivel subterráneo. No crea sea muy largo, así que busca en el campo alrededor del muro.]

Catherine se echó a correr, tirándose al suelo, sintiendo algo. Muy rápido—

 

[¡Lo encontré!]

 

Estaba en las hierbas. Catherine arrancó unas cuantas, revelando una tapa con camuflaje.

 

Rogue metió el teléfono en su bolsillo sin colgar y tomó la tapa. La abrió con un estruendo, revelando una escalera abajo.

 

Una vez vino de su bolsillo.

 

[Parece que lo han encontrado.]

 

Regreso la mirada y encontró la casa en llamas. Este rincón era la única área sin fuego.

 

Envió primero a Catherine, luego bajo las escaleras. El ardiente aire desapareció, la temperatura bajo. Cuando sus pies tocaron el suelo, se encontró en un túnel corto. Tan grande para que alguien pasara.

 

Catherine se movía delante de él, encontró otra escalera y se detuvo.

 

[Lo siento tanto, Detective Rogue… Fui descuidada.]

 

[Ya lo oí.]

 

[Cierto…]

 

Con un estruendo, subió la escalera, tiró la tapa, y encontró a Miseria esperándolos.

 

[Ambos huelen a quemado.] Dijo con una sonrisa perversa.

 

 

Llamaron al despacho policial y al departamento de fuego, se montaron en el carro de Rogue. Ninguno estaba hablando. Rogue no estaba de humor, Catherine abatida y Miserie estaba sentada en el asiento trasero, sonriendo, pero sin decir palabra. Quizás había decidido no pasarse de lista. Pero incluso eso era enfurecedor.

 

¡Sabía que estaba podrida, pero hay límites!

 

Habían estado en un océano de fuego, pero escogió ese momento para liberar todo el peso de su malicia en Catherine. Rogue no podía perdonar eso.

 

¿Cómo se atrevía hablarle a alguien así?

 

[Hey—]

 

[Y—]

 

Rogue y Miseria hablaron a la vez.

 

[Ve primero.]

 

[Adelante.]

 

Miseria agitó su cabeza.

 

[Por favor, habla. Lo mío no es importante.]

 

[Lo dire entonces. Le debes a Catherine una disculpa.]

 

Catherine lucía asombrada.

 

[Detective, realmente no—]

 

[No, me está afectando. Haré que lo diga.]

 

[Bien.] Miseria dijo. [Lo siento, Catherine. Lo digo en serio. Estoy segura que no me creerás, pero esto viene desde el fondo de mi corazón.]

 

Inclinó su cabeza sin detenerse un momento.

 

[¿Realmente lo sientes?] Preguntó.

 

No se lo creía. Nunca decía nada en serio.

 

Pero el rostro de Miseria se ocultaba en las sombras.

 

[Sé exactamente por qué no me crees, pero lo digo en serio.]

 

[Eres una mujer difícil de creer. ¿A qué viene esto? ¿Estás detrás de algo?]

 

[Incluso si me arrepiento de mis elecciones algunas veces. Esta vez me pase. Crucé una línea.]

 

Miseria cerró sus ojos.

 

[Más que una.] Rogue gruñó.

 

[Suficiente, Detective.] Catherine dijo. [Todo es mi culpa. Miseria no dijo nada malo.]

 

[Pero…]

 

[Soy una bruja, no requiero de la amabilidad de un hombre ordinario.]

 

El tono de Catherine era brutal. Cualquier rastro de su usual inseguridad se fue. Una fuerte luz brilló en esos ojos jades.

¿Es capaz de eso?

 

[En ese caso, está bien…] Rogue dijo.

 

El ambiente en el carro era pesado. Miseria era la de siempre, obviamente sin más.

 

[Oh cierto. Me aburrí mientras escapaban, así que encontré algo.]

 

Miseria sacó su teléfono y les mostró la pantalla. Rogue la miró sobre su hombro.

 

Le mostró un sigilo de Salto— una puerta. Una marca del tamaño de una pelota de baloncesto debajo de un árbol alineándose en la calle. Los efectos de un hechizo variaban por el tamaño del sigilo para todos los hechizos, no solo Salto. Con ese tamaño, solo un pequeño sería capaz de pasarlo. Pero…

 

El Recolector de Vidas pudo hacerlo.

 

Probablemente escaparían por el túnel, luego usó esta puerta.

 

[Debió hacer que Zack Knoll pusiera las puertas por toda la ciudad hace meses.] Miseria dijo, alejando su teléfono. [¿Volvemos al cuarto de archivos?]

 

Rogue agitó su cabeza.

 

Una trampa contraataque, puertas para escapar… Había tantas puertas que Zack Knoll pudo haber hecho que su comprador pusiera. No era un hechizo que un donnadie podría usar. La mayoría de compradores debieron haber sido cebos.

 

Es decir, había estado comprando tiempo hasta que el Recolector de Vidas pudiera poner su propia red de puertas. Ahora que tenía lo que necesitaba, siguiendo esa pista no los llevaría al verdadero criminal.

 

Había llegado a un callejón sin salida.

O de alguna forma una.

 

Entre más le perseguían, más el criminal huiría.

 

¿Pedimos refuerzos? No, no podemos. El Sexto Recinto es ultra secreto.

 

Parecía que había puertas colocadas por el escenario que se veía a través de las ventanas. Cada árbol y muro lucía como un posible sospechoso.

 

Lo que necesitaban no era inspiración o pistas, sino mano de obra.

 

Si tuvieran trescientos oficiales buscando por la ciudad, eso solo arrinconaría al criminal. Pero con las brujas en el caso, ese escenario no era opción.

 

¿Qué debería de hacer?

 

[Rogue.]

 

[¿Qué?] Respondió. De mala gana.

 

Miseria ni pestañeo. [Acerca de mi demanda…]

 

Se le había olvidado todo eso— o eso quería. ¿Cómo sería la destrucción de su mente?

 

Si se inclinaba por el collar, eso le ayudaría, pero Miseria ya se había desecho de varios predecesores, así que no tenía sentido alegrarse. Su estómago le dolía.

 

[Lo discutiremos en la estación.] Miseria dijo. [No importa, ¿verdad, Rogue?]

 

[Bien…]

 

Eso era lo mejor que pudo hacer.

✽✽✽✽✽

 

En el Sexto Recinto, el ambiente cambió. Las brujas quienes no le prestaban atención ahora estaba revisando su rostro intensamente. Señalando y susurrando.

 

¿Ahora qué? Se preguntó, pero no se detuvo.

 

Su mente llena con el peor de los escenarios. ¿Cuándo Miseria iría por él?

 

[¡Hey, chicas! ¡Volvimooos!] Miseria dijo.

 

Todos los ojos se centraron en ella.

 

[¿Hmm? ¿Hay algo en mi cara? Como sea. ¡Tengo un sorprendente anuncio!]

 

Estoy acabado. Les va a contar.

 

Rogue consoló.

 

[He decidido respaldar a este detective. Mi sabiduría y poderes están a su disposición.]

 

—Me ha quitado toda muestra de autoridad.

 

Justo en el momento, cada bruja se silenció. Un siniestro silencio. ¿Qué acaba de decir Miseria? ¿Cómo funcionó eso? Antes de saberlo, estaba gritando.

 

[¿Q-Qué diablos te pasa? ¡Estoy perdido! ¡No has hecho nada más que meterte en mi camino!]

 

[Vaya, yo aquí, ofreciendo mi ayuda, ¿y me rechazas? ¿Quieres que destruya tu mente? Digo, lo hago con gusto. Ni te cobraré por eso.]

 

[¡Ni siquiera sé de qué estás hablando!]

 

[Yo, Detective. También me da gusto trabajar desde mañana. Si estoy de humor.] Humafu dijo. Estaba recostada en una silla, leyendo una revista y ni siquiera la miro.

 

[¡¿H-Huh?!]

 

El resto de las brujas empezaron a intervenir.

 

[Bien, también estoy dentro.]

 

[No queda de otra. Se terminará rápido.]

 

Y más.

 

La cabeza de Rogue estaba dando vueltas. Sintiendo que se estaban burlando de él, buscó por una cámara— y encontró a Angene sonriendo de oreja a oreja, sosteniendo un dispositivo cuadrado. ¿Es ese… receptor?

 

Presionó un interruptor y oyó su propia voz estallando. ¿Q-Qué carajos te pasa?

 

¿M-Me está tomando el pelo?

 

Rogue rápidamente se dio una cachetada y encontró algo duro dentro de su cuello. Era de forma de una mosca y muy pequeño. La quitó de su camisa.

 

¿Cuándo ella…? Bueno, solo tuvo una oportunidad.

 

Cuando se puso justo detrás de él. No se había dado cuenta que se acercó, así que pudo plantarlo sin problemas.

 

[Tee-hee-hee-hee-hee. Eres fácil de marcar. Hee. Todas disfrutamos muy bien del espace. Hee-hee-hee. Hee-hee-hee.]

[¿S-Sabías de esto?]

 

[Claro.] Miseria dijo. [No sentí la necesidad de contarte.]

 

Todos menos él había estado metido en eso. Solo Catherine estaba aturdida, perdida.

 

[Todas acordamos que no estás nada mal.] Humafu dijo, ajustando sus lentes y lanzándole una mirada a Rogue. [Así que quisimos jugar. Hacerlo divertido, o no durarás. Ugh… Tengo tanto sueño… Que alguien me preste su regazo…]

 

[¿Así que… todo fue una actuación?]

 

Miseria agitó su cabeza. [Nada de eso. Solo fue algo para mi propio entrenamiento. Probamos a cada detective que envían aquí y soy la examinadora. Felicitaciones, Rogue. Eres el único que lo ha pasado.]

 

Luego señaló a Catherine.

 

[No se le dijo nada. Digo, no puede guardar un secreto.]

 

[¡S-Son tan malas!] Catherine se quejó. [¡Molestándome todas juntas!]

 

[Ew, no hay nada de malo en eso.] Miseria dijo. [¡Estamos agradecidas!]

 

[¡No suenan muy agradecidas!]

 

[Escucha la voz en mi corazón. ¡Está aplaudiendo!]

 

[¡No es cierto! ¡No puedes engañarme!]

 

[Cierto, no eres tonta. Quizás un poco retrasada, pero no hay razón para menospreciarte.]

 

[Tienes suerte que fuera yo. Te la dejaré pasar con un regaño…]

 

[Hmm. Qué privilegio. Pero dejemos eso para luego. ¿Tienes algo que decir, Rogue?]

 

Se giró a él y su boca se abrió— pero las palabras no salían. Las cosas se movían tan rápido y su mente no podía seguir el paso. ¿Deber estar aliviado de haber evitado ese destino? ¿O estar jodido por ser engañado?

 

[Sí, no lo sé. ¿Qué de bueno saldrá?]

 

[Como dije, todas nos gusta el entretenimiento. Mejor no pensarlo de más.]

 

[Así que si es divertido, ¿no te importa si una de ustedes casi muere?]

 

[Hmm, siento que aún no entiendes a las brujas.] Miseria dijo, poniendo una mano en su mentón. [Nos hemos fusionado con la magia y no con la edad. Somos difíciles de matar. No somos tan frágiles como aparentamos.]

 

[Pero… pueden ser asesinadas. ¡Si son quemadas a cenizas, no sobrevivirán a eso!]

 

[Probablemente no. Pero no lo he intentado.]

 

[Creo que podemos asumir que moriremos.]

 

[Qué alma tan pura. Las brujas son peones ideales para situaciones de amenaza a la vida. Nada bueno sale de sus manos.]

 

[…]                                                               

 

Eso no sentó bien.

 

La moral de Rogue iba contra sus palabras.

[No luces contento.] 

 

[Habla con cualquiera en la calle. Se verían igual de jodidos.]

 

[Haha. Quizás lo hagan.]

 

[Hmph…]

 

Se dio la vuelta, pero Miseria examinó los alrededores, de puntillas.

 

[¿Sabes qué hacer?] Dijo, cauteloso.

 

Miseria sonrió, burlarse de él era una fuente infinita de dicha.

 

[Exactamente lo que has estado haciendo. Darte mil vueltas y unas buenas risas. Sigue dándolo todo.]

 

Levantó su mano.

 

Rogué bajo la mirada. Pálida, delicada. Aunque había matado a tantas personas. No es una mano que tomaría. Quizás era un trato con el diablo. Una vez lo firmara, el camino delante de él sería uno tormentoso.

 

Aunque…

 

[¿Esto es real?] Dijo, tomando su mano. [Entonces seré tu maldito payaso. Solo asegúrate de ayudarme.]

 

[Te preocupas tanto.] Miseria hizo una mueca.

 

[Con buena razón. Casi muero.]

 


[Solo espera. Cuando estamos motivadas, podemos hacerlo todo.]

                     

✽✽✽✽✽

 

[Allí está. Encuentra esta marca, píntala. Asegúrate que esté totalmente arruinada.] Rogue dijo, hojas en mano.

 

Cerca de veinte jóvenes estaban ante él, con ropa de calle, ninguno parecía estar escuchando lo que decía.

 

[Yo, Humafu, ¿realmente podemos confiar en ellos?] Susurró.

 

[Relájate, son mis peones. Harán lo que les diga.]

 

Este rincón del Quinto Distrito albergaba una fábrica textil destruida— ahora es un escondite de pandillas. Humafu se había llevado a Rogue allí, diciendo que tenía un plan. Naturalmente, no estaba en uniforme y se tomó la molestia de disfrazarse, así que no tenía preocupaciones en eso.

 

[Le estamos dando información a pandilleros en un crimen activo.]

 

[Ellos son los que grafitearon los sigilos. Incluso saben que son las puertas, no pueden usarlas.]

 

Humafu se veía realmente confiada, pero Rogue tenía un permanente ceño fruncido.

 

Pueden ser jóvenes, pero aún son criminales. No me parece…

 

[¿Difícil de creer, Detective?] Preguntó.

 

[Sí, bueno.]

 

[Mira cómo los trato.]

Humafu se dirigió a los pandilleros, manos en su cintura.

 

[¡Pedazos de mierda, hagan esto o sus cabezas rodaran!]

 

Un estruendo paso por los tipos.

 

[¡Saben de sobra que no hago amenazas vacías! ¡Lo que digo se hace!]

 

Algunos estaban temblando. Nadie se atrevió a responder. Claramente, los tenía asustados.

 

[Bien.] Humafu dijo. Pero mientras se giraba—

 

[¡No somos tus esclavos! ¡No soporto a esta perra!]

 

—un hombre mamado pasó entre los tipos, apuntándole un arma. Rogué empezó a moverse, pero Humafu le evitó.

 

[Bájale.] Dijo, dando un paso al frente.

 

Sus ojos se centraron en el hombre con el arma.

 

[Me vas a disparar, ¿verdad?]

 

[¡No te muevas!]

 

El arma salió, abriendo un hoyo en el muro de la fábrica.

 

[¡Tu puntería apesta!] Humafu dijo. [Prueba un poco más cerca.]

 

Un segundo después, estaba justo frente a él, su mano en su cintura, apuntando el cañón a su frente.

[Jala el gatillo. No puedes fallar.]

 

[¡¿C-Cuál carajos es tu problema?!]

 

[Disárame.]

 

Sus labios se curvaron en una sonrisa bajo sus lentes.

 

¡Bam!

 

La cabeza de Humafu se hizo atrás.

 

Rogue casi gritó.

 

Pero ella no cayó.

 

Su espalda se arqueó, su cabello se colgaba— lenta y dramáticamente se enderezó.

 

[Ah… ah… augh…]

 

Horrorizado, el hombre cayó de culo.

 

[¿Nuevo aquí? ¡Todos tienen que ser educados! ¡Los reclutas deben saber quién soy! O…]

 

Dos cuchillos pequeños volaron desde su espalda, cortando el arma en las manos del hombre como si fueran de plástico. Unos cuantos cortes después, y una pila de recortes yacía a sus pies— imposible de saber que había un arma.

 

[…conseguirán ser asesinados.]

 

Nadie movió un solo musculo. Humafu golpeó a Rogue en la espalda.

[Acabemos con esto.] Dijo. [Tengo sueño de la verga.]

 

[¿Estás… lastimada?]

 

[Hgn.] Humafu levanto sus flequillos, revelando su frente. [Sin rasguños.]

 

Como dijo, su suave y pálida frente estaba sin rasguños.

 

[¿Cómo resulto así?]

 

[Estoy maldita.]

 

[¿Por quién?]

 

[¿Eso importa? Estoy maldita.] Humafu dijo, abriendo la puerta de una patada. [Significa que no solo no puedo dormir, pero ni puedo morir.]

 

Sacó algo en la palma de su mano.

 

La bala que había sido disparada en su frente.

 

Humafu miró a Rogue y aparó la bala cubierta de sangre, levantando una ceja.

 

[Bueno para sacarles la mierda del miedo a las personas.]

 

[¿Cómo es que terminó en tu boca…?]

 

[Por el cerebro…]

 

[…]

 

Una tan a la ligera, no sabía qué hacer con eso. Con rareza se acercó a la puerta del carro.

 

[Si tu pandilla se ocupa y saca las puertas, eso cortará la ruta de escape del Recolector de Vidas. Pero—]

 

[¿Pero?] 

 

Una vez estaba seguro que Humafu estaba dentro, Rogue aceleró.

 

[—el Recolector de Vidas está matando indiscriminadamente. No tenemos forma de llegar al siguiente objetivo. Sin mencionar cuántas más víctimas tomarán.]

 

[Hmm, ¿tú crees?]

 

[Sí. Eso hace las cosas justas.]

 

[Víctimas… ¡Botezo!]

 

Este es grade. Humafu se meció, moviendo su cabeza. Y no se movió otra vez.

 

[Despierta.]

 

[No estoy dormida. Solo tengo sueño. Mmph…]

 

[Parece que estás a cinco segundos de venirte abajo.]

 

[Mmph… ¡Hwa!] Humafu respondió. [¿Dónde estamos? ¿Aún no estamos en casa?]

 

[Uh… realmente estoy empezando a tener dudas con eso de la falta de sueño.]

 

[No puedo dormir, bro. No he dormido en quinientos años. ¡Céntrate en el caso! ¡Deja de parlotear! ¡Ojos en el camino!]

[…]

 

[He aquí, dispuesta a ayudar— no me decepciones.]

 

[…]

 

No le respondas. No. es una bruja.

 

Rogue tomó un gran respiro.

 

Humafu había cruzado sus brazos, recostándose contra la cabecera como un jefazo. Esa misma actitud la había llevado a formar una pose de un matón local.

 

[Si pudiéramos encontrar el patrón…]

 

Ese era el dilema del asunto.

 

Hechizos de disfraz eran una broma común. Su primera línea de defensa era evidencia física— rastrear maná— y la segunda eran las cámaras de seguridad. Pero no les servían si no sabían la apariencia del criminal antes del hechizo. Eso les dejaba buscar entre los contactos de las víctimas, pero no servía de nada si los objetivos eran al azar.

 

¿De dónde empezamos?

 

Frunciendo el ceño, gruñó.

 

[Toma.] Humafu dijo, ojos al frente, sin ganas mostrándole su teléfono. Había un mapa de la ciudad encima, con seis puntos rojos. Espaciados, evitando tocarse.

 

[¿A qué estoy viendo?]

 

[Dónde el criminal hizo los asesinatos. Su escondite.]

Rogue estaba tan impresionado, casi atropellaba a alguien. Miró a Humafu y solo dijo. [Al frente.]

 

[¡No solo puedes dejarle información vital!]

 

[No importa cómo lo diga.]

 

[¡Y has estado conmigo todo el tiempo…! ¿Cuándo hiciste esto?]

 

[Deja de gritar. ¡Esto moverá el caso! ¡Inclínate ante mí!] Luego añadió con calma. [Aunque es trabajo de Angene.]

 

[No le robes el crédito.]

 

Humafu bostezó. Se veía totalmente natural.

 

Tenía grandes agallas.

 

[¿Y? ¿Cómo lo hizo?]

 

[La lista de propiedades vacías y así. Ordenó lo que fue prestado en nombre de otra persona, envió un virus que desvía información personal, listando a probables sospechosos.]

 

[Las personas pueden hacerlo todo…]

 

Estaba medio impresionado. Miseria lo había prometido, pero iba muy bien, y lo desconcertaba. Si las brujas se aplicaban, cualquier caso era cosa fácil. ¿Qué de bueno hacen los detectives normales?

 

[No hay nada que las brujas puedan hacer, Detective.] La voz de Humafu llegó a sus oídos. [Todo lo que puedes hacer es cagarte del miedo.]

 

[Para nada.] Se quejó, lo cual lo hizo acreedor de un resoplido.

[Bien. Mírame.]

 

Humafu se giró, quitándose sus lentes. Sus parpados lentamente se abrieron, mirando a Rogue. Pero esos ojos caídos eran adorables, como los de un gato. Estaban oscurecidos por la falta de sueño y la luz de sol estaban parpadeando en ellos— ni un poco intimidados.

 

[…]

 

Realmente no quedaban con su carácter.

 

[No lo olvides, podemos sacarte cuando queramos.]

 

[Uh-huh…]

 

Se movió levemente.

 

[¡Ha! No corras.]

 

Humafu se recostó, mirándolo. Su frente se arrugo— solo eso tuvo algo de poder, pero sus ojos lo arruinaron. Era todo lo que podía hacer para no hacer una mueca.

 

[Es más o menos eso. como sea, termina igual. Haz lo que digo y ya.]

 

[Claro…]

 

[No me provoques.]

 

[Mm-hmm…]

 

Ella chifló y regresó su atención al camino— el cual estaba vacío. Ofreció una oración silenciosa que el resto del camino de regreso fuera igualmente una charla vacía.

 

✽✽✽✽✽

 

Rogué estaba recostado contra un muro en el área de descanso del Sexto Precinto, los cuartos donde las brujas vivían. Había estado allí hace media hora, revisando sus correos y luchando contra las ganas de bostezar. Al final, una puerta se abrió.

 

[Gracias por esperar. El sueño es un poderoso enemigo.] Miseria dijo, agitando su cabeza. [Una preocupación desde el amanecer de la civilización. Algo que la humanidad puede nunca resolver por completo.]

 

[Solo tú piensas en eso.]

 

Es demasiado pronto para eso.

 

¿Es así todo el año? Deja de pensar.

 

Si se quedaban hablando, nunca podría terminar, así que Rogue empezó a caminar.

 

[¿Crees que encontraremos algún cuerpo?] Preguntó.

 

[Las probabilidades no son altas.]

 

[Pero vale la pena revisar.]

 

[Es todo. ¿Estás en contacto con las otras brujas?]

 

[Acerca de eso. dudo que sigan mis órdenes.]

 

Miseria sonrió. [Eres un alma dudosa. Te lo dije, pasaste el examen.]

 

[El examen de resistencia para el nuevo juguete.]

 

[Una forma muy lista de decirlo. Entiendes bien tu posición.]

 

[Desearía que no.] Gruñó, luego presionó el botón para el elevador.

 

No aquel de la iglesia del Sexto Precinto, sino uno para cambiar de pisos dentro del mismo precinto.

 

Solo doce personas vivían aquí, pero era un elevador algo grande. Todo era sombrío. Fue construido como si esperaran entretener dignatarios visitantes. Asumió que era para mantener a las brujas felices— quería encontrar a quien financio esto y cortarle la cabeza.

 

[Pero tu preocupación es válida.] Miseria dijo, poniéndose de puntillas. [Brujas de corazón puro y honestas como yo ayudarán. Pero hay muchos tipos de brujas.]

 

[“Pura,” mi trasero.]

 

[¿No parezco parte de ello?] La bruja se jactó, mano en su cintura, sonriendo con una gran sonrisa.

 

Pero no importaba.

 

Le centró sus ojos.

 

[¿Admites que soy pura?]                                          

 

[Di lo que quieras.]

 

[Bueno, ya que los has admitido, déjame decirte— no tienes nada de lo que preocuparte. La mitad son cooperativas. Terminarán el trabajo. La otra mitad no son nada cooperativas, sus almas son tan negras como la mía es pura como la blanca nieve. Solo estar cerca de ellas te manchará. Mejor ten cuidado.]

 

[Por la forma que hablas, nunca puedo distinguir a qué te refieres.]

[Me refiero a todo. ¡Esta es una caritativa advertencia! Si deseas una larga vida a toda costa. ¿De cuánto es tu pensión?]

 

[No me quedaría aquí tanto tiempo.]

 

Miseria suspiró dramáticamente.

 

[¿Estaremos en el limbo esperando por el próximo detective condenado? Pobrecita yo. Más sacrificios desafortunados.]

 

[Se están revolcando en sus tumbas.]

 

[Advertencia número dos— la ira es mala para la salud. ¡Deberías sonreír más!]

 

Puso ambos dedos índices en los rincones de su boca, levantándolos. A su par, el elevador llego y las puertas se abrieron.

 

¿Y quién es la que daña mi salud? Pensó, alineándose detrás de ella.

 

✽✽✽✽✽

 

Uno de los escondites del Recolector de Vidas estaba en el Sexto Distrito, el sur de Dillo, en un vecindario residencial de media clase. Era dentro de una escuela primara abandonada. Había señales que la marcaban como propiedad privada, no traspasar y el césped había estado sin podarse. Una vez el brillante y coloreado equipo de juego ahora estaba oxidado y manchado con suciedad por todas partes.

 

El rocío de la mañana humedece los bordes de sus pantalones, Rogue atravesó el césped y entró en el edificio escolar. Dentro, sintió el hedor de la muerte.

 

Es más de uno o dos.

 

Había ocho clases y todas ellas apestaban.

[Entrando.]

 

Llegó al primer piso. Estaba oxidado y le tomó un minuto procesarlo. Avistaron el cadáver antes de abrir por completo la puerta.

 

Un esqueleto. Prácticamente toda la carne del cuerpo faltaba.

 

Estaba atado de pies y manos a una silla plegable, cabeza abajo. El hedor de la podredumbre salía de ella. Las moscas se juntaban alrededor de los pocos restantes de piel. Le hedor era como un golpe en la nariz mientras pasaba por la puerta.

 

[Vaya, vaya. Qué buena fiesta de bienvenida.] Miseria dijo, silbando.

 

Rogue se preguntó si el Recolector de Vidas esperaba que encontraran esos cuerpos. Como la calle trasera, este lugar puede ser una trampa.

 

Escogió su camino a través de la clase y vio el pizarrón detrás del podio. Sobre estaba un sigilo de puerta en tiza. El Recolector de Vidas estaba haciendo uso de lugares existentes.

 

[Un hijo de puta práctico.] Murmuró.

 

[O un bastardo.] Miseria respondió. [A movernos.]

 

Cada clase tenía más cuerpos. No una vista inusual en su línea de trabajo, pero puso un ceño fruncido en su rostro. Era como que el criminal hubiera dejado su basura aquí.

 

Cada clase tenía otra puerta. Y había hechizos de reemplazo en los muros y ventanas— no importa lo fuerte que alguien gritara allí, nadie afuera llegaría a escuchar algo. Solo eso probaba que las muertes sucedieron aquí.

 

Una vez transitaron las clases y salieron, empezó a recibir textos de otras brujas. Más cuerpos y puertas. Nada más estaba fuera de lo ordinario, así que regresaron al precinto.

 

Miseria miró sobre su hombro.

[Deberíamos volvemos entonces. Encontramos algo.]

 

[Algo desagradable.]

 

Una bruja en su asiento de pasajero— y una lista rotatoria de ellas. Ni siquiera habría imaginado el concepto antes de llegar al Sexto Precinto. Algo como eso nunca pasaría. Pero aquí estaba, su nuevo juguete. Mientras se reía de él, dejaron la escuela elemental.

 

Manejaron por un rato, entonces Miseria dijo. [Tengo algo importante que decirte.]

 

[¿Qué?] Dijo, mirando de reojo.

 

[Encontrar a los guardias y puertas es un progreso. Pero llegar aquí, hemos estado por todas partes.]

 

[Sí, bueno, los detectives no se quedan quietos.]

 

[Hmm. Rogue, tú entre todas las personas deberías ser consciente de lo que careces.]

 

[¿Huh?]

 

Miseria puso un dedo en su mentón para enfatizar.

 

[Bueno, si no lo has hecho, claro. Que así sea.]

 

[Espera, ¿tú…?] Rogue sintió sus palmas sudar en el timón. [¿Otra vez andas en algo?]

 

[Esa es un inesperado parafraseo. No ando en nada. Nada grande.]

 

Miseria meneó el dedo frente a su rostro con una siniestra sonrisa.

 

[Casi es mediodía. Rápidamente nos quedamos sin los carbohidratos necesarios para sostener la vida. Quemarlos con eso significa que nuestros cerebros apenas están funcionando. Rogue, esta es una amenaza activa. Hay un café por allí. Vamos.]

 

Lo miró, procesó lo que Miseria había dicho y concluyó que la preocupación no era real. El letrero del café desapareció detrás de ellos.

 

[O podemos probar esa cadena de hamburguesas. Un adulto requiere aproximadamente dos mil doscientas calorías al día. Puedes suplir lo que has perdido con una hamburguesa y un batido.]

 

La cadena de hamburguesas se desvaneció detrás de ellos.

 

Podía sentir una vena temblar en su frente. Estaba empezando a doler. Cuando Miseria empezó a hablar sobre lo que están hechas las donas, perdió.

 

[¿No puedes esperar? ¡¿Eres un niño?!]

 

[Soy un adulto. Te lo dijo, tengo mil doscientos años. Pero entre más vives, más insoportables las cosas se hacen. Lo entenderás un día.]

 

[¡No trates de sonar profunda!]

 

Una mano en el timón, pasó la otra en la guantera, sacó un paquete de gomas y se los lanzó a Miseria.

 

[¡Mastica eso! Y no pierdas nuestro tiempo.]

 

[Rogue, esto es migajas. No califica como dulce.]

 

[¡Cállate!]

 

Mientras gritaba, vio a una monja conocida al costado del camino. Estaba hablando con otra, una monja mayor. ¿Había un problema? Se acercó para revisar.

[Yo— no soy parte de la Iglesia.] Catherine estaba protestando.

 

[¿Entonces por qué estás usando el hábito?] La otra mujer dijo.

 

[¿Esta es mi, um, identidad? Soy………… una Santa.]

 

[¡¿Santa?! ¿Crees que soy estúpida?]

 

[¿Uhhh?]

 

Incapaz de observar, Rogue bajó le ventana y gritó. [¡Hey!] Catherine se giró, asustada. [Perdón, solo le gusta vestirse así. No está tratando de convencer a nadie que está con la iglesia. ¿Puedes dejarla pasar?]

 

La mujer gruñó, pero se fue. Había una iglesia cerca— debe trabajar allí.

 

[G-Gracias…] Catherine dijo, subiéndose al asiento trasero. Se veía cansada. [Estoy mirando a las casas vacías y me topé con ella en el camino…]

 

[¡Qué pesadilla! Debemos conseguir algo de chocolate para compensarlo. Rogue.]

 

[No tengo nada.] Respondió. Miró a Catherine. [¿Encontraste algo?]

 

[Había una puerta en el suelo. ¿Qué hay de su lado?]

 

[Lo mismo. Con cuerpos.]

 

[Qué grotesco. Catherine, debiste haber ido.]

 

[Eres incorregible.] Catherine dijo, estirándose y gritando a los oídos de Miseria. [¿Por qué siempre eres tan mala?]

 

[Rogue, Catherine me está atacando.] La ignore. [¡Está jalando mi oreja! ¡Duele! ¿Por qué debo pasar por esto? ¡No tengo la más mínima idea!]

 

[¡Te lo advertí! ¡Te va a caer una! ¡Eso es!] Catherine gritó.

 

[No, solamente es castigo corporal. Si eres una Santa, deberías derrotarme con lógica.]

 

[¡Si te dejo hablar, lastimarás mis sentimientos!]

 

[Por suerte, eres más fuerte de lo que pareces. En realidad estoy llorando.]

 

[¡Solo llora! ¡Límpiate con tus mangas!]

 

[Vaya, vaya, qué mente tan retorcida. Hoy puede ser mi último día vivo.]

 

Observó a Miserie bajarse de hombros.

 

Qué tontería.

 

[¡Rogue, me estás traicionando! Juraste que vendrías a mi rescate.] Miseria se quejó.

 

[No recuerdo hacer eso.]

 

[Bueno, una vez me arranques el oído, vas a tener que vivir con ese lamento. Me imagino que te pasara factura a la hora de dormir.]

 

[Tu oreja no se arrancará, incluso si lo hace, dormiré como un bebé.]

 

[Tendrás sueños malos. ¡Pesadillas de mi tortura!]

 

[Me parece un buen sueño.]

[¡Cruel! ¡Desalmado! ¿Abandonarías a una sollozante doncella?] Miseria lloró, pero Rogue no sintió absolutamente nada.

 

Podían ver el Sexto Precinto ahora. Al darse cuenta que jalar de la oreja no le llevaba a ninguna parte, Catherine ahora estaba machacando sus nudillos contra la frente de Miseria. Miseria solo trató de sentir simpatía, jugando con Catherine. La fútil pelea continuó hasta que el carro se detuvo. Estaba fuera de sus manos.

 

Preguntándose qué ocurría con ellas, Rogue agitó su cabeza.

 

Aunque, las brujas habían hecho un buen trabajo.

 

Habían encontrado armas en las guardias del Recolector de Vidas. Destruyeron los sigilos puestos como trampas e hicieron lo posible para que el personal de otras divisiones cubra el resto. Incluso la trampa que había funcionado bien con Catherine probo no ser obstáculo para las brujas ahora que estaban motivadas. Su teléfono estaba lleno con fotos de las escenas.

 

Mientras, el ataque de la banda de grafiti en la calle estaba perturbando la red de las puertas. Alguien que se creía que es el Recolector de Vidas estaba empezando a aparecer en las cámaras de la ciudad— porque fue forzado a andar a pie. Literalmente.

 

Tenía ojos dorados.

 

El rasgo distintivo que Catherine había identificado. Los reportes oculares venían desde el otro lado de la ciudad— no solo cámaras. Rogue sintió que no tomaría mucho hasta que el criminal estuviera bajo arresto, en cárcel, y recibiendo uno de sus puños.

 

Recostándose en una cama en un cuarto, lanzó un puño al techo. Hubo un golpe en la puerta. Eso fue inusual. Las brujas usualmente pasaban la noche en sus habitaciones privadas y nadie había visitado el cuarto de descanso antes. Rogue se sentó en la cama.

 

[Entre.]

 

[Er, perdón…]

 

Era Catherine.

 

[¿Qué necesitas?]

 

[Er, um…] Se detuvo en la puerta, agitándose.

 

[Toma asiento.] Dijo, exasperado.

 

[Uh, bien.]

 

Se quedo en un cojín a pocos pasos de Rogue.

 

[¿Y? ¿Qué?]

 

[Um bueno…]

 

Las cejas de Catherine se cayeron. Su boca se abría y sus ojos vagaban. Había ido a él, pero parecía renuente a hablar. Esperó pacientemente.

 

[¡Oh…! ¡Buen trabajo! ¡Oí que hiciste mucho progreso!] Catherine finalmente dijo.

 

[Mm-hmm.]

 

[¡Qué bueno! Lo digo en serio…]

 

[Cierto.]

 

[…] Le lanzó una mirada y pestañeó rápidamente— ansiosa. [¡Er, um! Siento que no te haya advertido sobre Miseria. Ponerte a prueba… ¡Eso no es bueno!]

 

[Agua pasada. Lo bueno es que estamos haciendo un buen progreso.]

Catherine gruñó.

 

[¿Tienes algo que decir o no? Porque necesito dormir un poco.]

 

Eso le impactó.

 

[¡Claro! ¡Tengo algo!]

 

Catherine se dio cuenta lo ruidosa que su voz se puso y se sonrojó.

 

[Lo siento…]

 

[Está bien.]

 

No es como que alguien más esté durmiendo aquí. Rogue y Rico eran los únicos no brujas en este precinto.

 

La mirada de Catherine cayó en sus manos.

 

[¿Por qué te convertiste en un detective…?]

 

Se preguntó de dónde vino eso. La miró, pero no había sonrisas en su rostro. Estaba mirándolo directo a los ojos.

 

[¿Por qué quieres saber?]

 

[Fue a mi rescate… No había una buena razón para que lo hiciera, pero lo hizo. Nunca he sido capaz de salvar a nadie, pero si pudiera, me gustaría hacerle realidad un sueño.]

 

Rogue suspiró, entonces bajó su mirada. Al instante arrepintiéndose. Se preparó para lo que diría después, pero no dijo más. Sin presionar más. Pero tampoco sin irse.

 

[Sin una razón real…] Rogue dijo. [Así es cómo resultaron las cosas.]

 

[¿En serio?]

 

[Sí. No tengo nada. Sin deseos. Solo hacer el trabajo que tengo.] Se bajó de la cama, parándose. [Puedes ser un detective sin un gran motive. Todo lo que tienes que hacer es llegar al trabajo. Ahora, tenemos que despertarnos temprano, así que terminemos con esto.]

 

[Detective.] Catherine dijo, parándose y moviéndose hacia la puerta. Con su mano en el pomo, finalmente sonrió. [Estoy de tu lado. Si encuentras un deseo, solo dilo.]

 

Con eso, se fue.

 

✽✽✽✽✽

 

Tres días después.

 

El pizarrón en la sala de reuniones ahora estaba cubierto con rutas de accesos y fotos de las víctimas. Ocasionalmente, golpeando la pizarra, documentos en su mano libre, Rogue estaba ocupado haciendo que las cooperativas brujas se apresuren.

 

Miseria estaba al frente, mientras las otras estaban recostadas contra el muro o dando vueltas en las sillas de oficina. Todos estaban regados. Podían parecer que no se lo estaban tomando en serio, pero estaban prestando atención y eso era extrañamente satisfactorio.

 

[Hemos destruido muchos accesos a la ciudad. Las patrullas vigilan sus guardias. Si esto no es suficiente… entonces el Recolector de Vidas es mejor que nosotros. Aun así, lo tenemos contra las cuerdas.] Concluyó.

 

Las brujas empezaron a aburrirse. Humafu aún estaba cabeceando en su silla, pero Catherine tomó su mano, molesta. [Arriba. ¡Ponte de pie!] Así que no hay problema.

 

[Estás en racha, Rogue.] Miseria dijo.

 

[Eso espero.]

 

[Un fuerte comentario.]

 

[Acabas de terminar mi “racha.”]

 

[No pongas caretones.]

 

Rogue regresó a Angene., quién estaba acechando en un rincón. Había estado parada allí todo el tiempo, como un fantasma, pero era completamente inofensiva. Era un fantasma que hacía su trabajo. Cientos de veces más confinable que Miseria.

 

[¿Asumo que terminaron?] Preguntó.

 

Angene asintió, su cuerpo se mecía.

 

[Tee-hee-hee-hee, míralo. ¿Puedes escucharlo?]

 

[Déjame en paz.]

 

[Hee-hee-hee-hee. La base de datos imperial no muestra a nadie con ojos dorados.]

 

[¿Nadie?] Repitió.

 

[Nadie.]

 

[Bien…]

 

[Tee-hee. Pero está de acuerdo a la base de datos. Significa que nadie más viviendo aquí los tiene. Hay personas que no han registrado su color de ojos. Tee-hee-hee-hee. Buenas noticias, ¿no?]

 

[Hmm, dime, Rogue, ¿tienes algún amigo con ojos dorados?] Miseria preguntó.

 

[No lo creo. Tanto como sé.]

 

Indigo en sus recuerdos, pero nada resultó.

 

[¿Ni uno?]

 

[No. Creo que lo sabría. Los detectives están entrenados para recordar rostros. Si solo estuviéramos esperando nuestros cheques y un criminal buscado pasa desapercibido, seríamos el hazmerreír de la fuerza.]

 

[Qué concidencia. He vivido una larga vida y nunca antes había visto a alguien con ojos dorados.] Miseria dijo. [¿No es eso curioso?]

 

Estaba actuando como fuera profundo.

 

Una vena resalto en la frente de Rogue.

 

[“Curioso,” ¿huh? ¿Tiene algún punto?]

 

[Chico listo. ¿Debería exaltar tus virtudes?]

 

[No, gracias. Escúpelo.]

 

[Haha, como desees.]

 

Miseria tomo el rotulador de borrado del pizarrón y empezó a dibujar algo. En menos de un minuto, tenía la imagen de un bulldog deprimido.

 

[El Recolector de Vidas aún está activo. Las guardias que hemos encontrado puede no ser todo lo que tiene. ¡Eso nos lleva a este hombre! Vamos a cuestionarlo otra vez más.]

Miseria tenía mucha confianza.

 

[¿Quién es él?]

 

[¡Joder!] Miseria toco el bulldog con su lápiz. [¡Puedes saberlo a primera vista!]

 

[Nunca antes lo había visto.]

 

[¡E-Estás jodiendo, ¿Rogue?! ¡¿Tienes amnesia?!] Miseria nunca se había visto tan perturbada. [¡Zack Knoll! ¡El primer hombre que nuestra investigación descubrió! ¿No puedes distinguirlo? ¡Lo dibuje yo!]

 

[¿Oh? ¿Esta criatura se dice ser él?]

 

[¿Huh?] Miseria se congeló.

 

¿No lo sabe?

 

Rogue finalmente se dio cuenta.

 

[¿Crees… que eres buena en el arte?]

 

[¡N-No, R-Rogue! ¡¿Cómo puedes decir eso?!]

 

[Tee-hee-hee-hee-hee. Un chimpancé podría hacer un mejor trabajo.] Angene murmuró.

 

[¿Lo ves?]

 

[¡N-Nooo! ¡Me rehúso a aceptar esto! ¡Si no, puedo seguir siendo un buen artista en mi mente!]

 

A Rogue le habría gustado echarle más sal a la herida.

[No importa.]

 

[¡Demonio, Rogue!]

 

[¿Crees que Zack Knoll hablará?] Preguntó, bajando el tono de su voz. [Parece que ya está listo para llevarse sus secretos a la tumba.]

 

El sombrío tono en su voz hizo que Miseria se callara.

 

[Hablará.] Dijo, frunciendo sus ojos.

 

[¿Por qué?]

 

[Me tendrás contigo. Confía, Rogue. Puedo hacer que cante sin usar magia.]

 

La residencia de Zack Knoll era vieja, incluso para los estándares del Sexto Distrito. Sin elevadores, solo escaleras. Bañado en el brillo de una desvanecida luz fluorescente, ascendieron.

 

[¿Crees resistirá?] Rogue preguntó cuando se detuvieron en el descanso. [Lo dudo, pero que más da ser cuidadosos.]

 

El cuarto de Zack Knoll era el tercero desde las escaleras en el segundo piso. Al final, no era hasta arriba.

 

Cuando llegaron a la puerta, Rogue tocó la campana. Pronto escucharon pisadas y la puerta se abrió.

 

Quizás estaba durmiendo. Zack Knoll estaba acariciando sus ojos.

 

[Dame un segundo…] Dijo, luego tragó saliva. Ojos centrados en Miseria, se puso pálido. [Tú otra vez…]

 

Sintiendo casi lástima por él, Rogue persistió.

 

[Veo que no necesitamos presentaciones. Tenemos unas preguntas para ti, no tomará mucho.]

 

[Ya te dije todo…]

 

[Sé que no lo hiciste.]

 

Rogue miró a Miseria.

 

[No. Zack, todo lo que nos escondes saldrá a la luz. Solo estamos aquí para verificar esos hechos. ¿Serías tan amable?]

 

Pronunció cada palabra como si fuera un hecho.

 

[Entre…] Zack Knoll dijo, señalando.

 

[No me importa.] Miseria dijo.

 

El interior estaba lleno de pilas de libros con apenas lugar para estar parado. Se abrieron camino, tratando de no tropezarse. Zack Knoll se dirigió a la cocina y volvió con algo de té.

 

[Es mierda barata.] Advirtió.

 

[Gracias.] Miseria dijo, tomando su tasa y bebiéndola. [¡Con esto basta! ¿Entremos de lleno?]

 

La frente de Zack Knoll se frunció.

 

[Estás protegiendo a alguien.] Dijo.

 

[No estoy protegiendo—]

 

[No, ya está bien, Zack. Lo sabemos.] Dijo, como si estuviera calmándolo. [Es una pesada carga para que un antiguo militar lleve. Déjame facilitártelo.]

 

Esto visiblemente lo agitó. Sus ojos vagaron por todos lados, como si estuviera buscando ayuda y cuando finalmente se centraron en Miseria otra vez, su voz se agitó.

 

[N-No, no tengo nada.]

 

[Debió haber sido difícil. Pero ya se acabó.]

 

[¡E-Estás parloteando! ¡No sabes nada!] Gritó, tropezando en una pila de libros.

 

Miseria se veía tan empática.

 

[Lo sé. No puedes rechazar una orden de la nobleza. No se te puede culpar. Fue una mala situación.]

 

[¡¿Cómo—?!]

Los ojos de Zack Knoll estaban abriéndose.

 

[Una orden de las Dos Grandes Casas Nobles es como un tiro en la cabeza.] Miseria dijo con lamento. Levantó su pecho. [¡Pero no te preocupes—! ¡Estamos aquí para librarte de ese hombre! ¡Lo juro!]

 

Temblando, Zack Knoll se puso de rodillas y bajando su cabeza.

 

[Es el diablo… No es humano.]

 

[Estoy al tano. Su alma es tan oscura como la noche.]

 

[Trate de salirme de la creación de todas esas puertas. Y la droga de maximización de maná.]

 

[Es impresionante que lo intentaras.]

 

[Pero tuve que poner mi propia vida primero… ¿Realmente pueden arrestar a Chronos?] Preguntó con ansiedad.

 

¿Ese es el nombre de nuestro asesino?

 

[Ves, nuestro distrito está a cargo de llevar las armas pesadas. Los criminales de otras estaciones no pueden ponerles una mano. No te preocupes. Eres libre.]

 

[L-Libre…]

 

Zack Knoll enterró su rostro en esas armas y lloró. Difícil de creer que era un ex militar.

 

Realmente lo logró.

 

Había sacado información del hombre solo yéndose por las ramas. Creía completamente que ya conocía toda la historia.

 

Miseria gentilmente palmeaba sus hombros.

 

[Estamos más que preparados para poner al hombre bajo arresto, pero queremos asegurar que todo va a ir bien. ¿Puedes darnos una lista de las puertas que pusiste? Las principales serán suficiente.]

 

Sus ojos se encontraron y levantó sus cejas.

 

[No tiene que ser hoy. Toma tu tiempo. Regresaremos a trabajar.]

 

Estaba listaba para irse, pero Zack Knoll se tiró a sus pies, tomó un pedazo de papel y lo puso en el muro.

 

[¡Darme un minuto!]

 

[No tiene que ser ahora.]

 

[¡Ese demonio me pone loco! ¡Se la tengo de regresar!]

 

Furiosamente empezó a escribir, entonces entregó las notas. Miseria observo de cerca hasta que estuvo en sus bolsillos. Como una diosa benevolente.

 

[Estás a salvo conmigo.] Dijo. [Nos iremos ahora. Gracias por tu ayuda.]

 

[¿T-Tu nombre?]

 

[Lillia.]

 

[¡G-Gracias, Lilia! ¡Has hecho mucho por mí!]

 

Qué conmovedor.

 

Zack Knoll los despidió y salieron. De camino en las escaleras, Rogue dijo. [¿Qué todo ese acto?]

 

[Más una corazonada, de hecho. Teníamos su identidad focalizada.] Dijo. [Pero antes que llegáramos, estaba segura que nuestro asesino era de las Dos Grandes Casas Nobles.]

 

[¿Basados en qué?]

 

[La falta de los ojos dorados en la base de datos me llamó la atención. Hemos estado actuando bajo la suposición que nuestro asesino era exmilitar, pero si sirvió, su color de ojos estaría registrado.]

[Pero solo eso no te llevará a la nobleza.]

 

[¿Recuerdas el día que Catherine casi fue quemada viva? Discutí eso con ella en detalle. El Segador la llamó bruja. Lo hizo sonar que conocía su historia— pero es muy extraño. Nuestros perfiles son un secreto incluso para los detectives de la oficina. ¿Cómo es que el Segador obtuvo la información? ¿Por qué sabía que era una bruja al segundo que la vio?]

 

[Porque—]

 

Rogue recordó lo que Velladonna le había dicho antes de llegar al Sexto Precinto.

 

“El rango y archivo no se cuenta. Solo gente importante. ¡Como yo!”

 

Incluso en la oficina, solo los jefes de precintos estaban al tanto de las brujas. Ningún soldado ordinario tendría la información.

 

[Naturalmente, si hablamos solo de estatus, miembros del gobierno de altos cargos también conocen a las brujas, así que no puedo dejarlos afuera por completo. Pero…]

 

[¿Los ojos?] Rogue dijo, sintiéndose muy estúpido.

 

Había visto la evidencia él mismo en la oficina del jefe.

 

Las fotografías de los miembros de las Dos Grandes Casas Nobles. Cada uno tenía ojos dorados. Se quedó allí pensando en lo malo que era.

 

Viendo la apariencia en su rostro, Miseria asintió.

 

[Exacto. Solo los miembros de las Dos Grandes Casas Nobles tienen el poder de borrar su propia biometría. No es que pueda decir quién lo hizo.] Miseria señaló al hogar de Zack Knoll. [Por fortuna, dejo el arma y lo confirmamos.]

 

[Dijiste “ese hombre,” pero ¿lo sabías con certeza?]

[Fue una suposición a ciegas. Si resultaba ser una mejor, no tenía plan de resplado.]

 

[La suerte estuvo contigo…]

 

[¡Lo sé!]

 

Llegaron al auto.

 

Sintiendo como un peso se quitaba de sus hombros, Rogue se tomó un momento para mirar al cielo. Habían estado caminando sobre la cuerda flora y su temperatura corporal estaba subiendo. Pero no era un mal sentimiento.

 

Dentro del carro, no encendió el motor. [A llamar al jefe.] Dijo, poniendo su teléfono n su oído. Velladonna lo dejo sonar diez veces antes de contestar.

 

[Hola, Rogue. ¿Cómo vas? ¿Ya regresaste?]

 

[Jefa, le tengo una pregunta.]

 

[¿Mm-hmm?]

 

[¿Algún miembro de las Dos Grandes Casas Nobles se llama Chronos?]

 

[Haah…] Velladonna soltó un largo suspiro. [Sí.] Respondió.

 

Casi se pone de pie. Miró a Miseria, mostrándole los dientes y pestañeó una vez, luego sonrió, levantándole el pulgar. ¿Qué diablos estoy haciendo?

 

[¿Rogue?]

 

[Uh, sí. Quédese donde estás. Este Chronos es el Segador—]

 

[Sí, lo sé.]

 

[Um.]

 

¿Qué?

 

[Primero, déjame decirte, bien hecho, Detective Rogue.]

 

El dulce tono de Velladonna se había desvanecido por completo.

 

[¿A qué se refiere, jefa?]

 

[Chronos Drakenia. Ya estoy al tanto que es el Segador. Es la causa de nuestros dolores de cabeza. Que un asesino serial venga de las Dos Grandes Casas Nobles…]

 

[S-Si sabes eso, ¿no lo hemos detenido?]

 

[Es una larga historia, Rogue. Primero, las dos casas son enemigo y nosotros en la Oficina de Crímenes Mágicos estamos bajo el control de Drakenia. Pero Chronos es de su casa. Tomar a uno de los suyos bajo arresto los hará lucir mal.]

 

[¿Así que estamos dejando a un criminal a sus anchas?]

 

[Para nada.] Velladonna dijo. [Si es caso es manejado por un equipo que no existe—sí, tu Sexto Precinto— entonces nadie podrá interferir. Ya que no podemos hacer pública la información que en secreto hemos resguardado a las brujas, incluso si arrestas a Chronos, los Ligtons y Drakenias pueden regresar a sus asuntos como si nada pasara.]

 

[Así que lo sabías, pero no hiciste nada.]

 

[Exacto. La oficina investigando esto oficialmente sería una traición a los Drakenias y dejarlos expuestos a los ataques de los Ligton. Nuestra única opción era dejarlo en tus manos.]

[Uh-huh.]

 

Por primera vez, Rogue notó un temblor en su voz.

 

[Chronos se robó la magia secreta Drakeniana y se fugó. El hechizo se usaba para alargar la vida de los líderes de las dos casas. Se fusiona con la piel del lanzador, concediéndole el control del tiempo biológico. Son libres de ser tan viejos o jóvenes como gusten. Había otros hechizos altamente fatales almacenados allí, así que también pudo haberse robado algo más, mi cabeza bien pudo rodar.]

 

Ahora estaba gruñendo.

 

[Pero se robó este gran secreto y lo está usando para cometer crímenes. Que desperdicio.]

 

[Cierto…]

 

[Rogue, te lo agradezco. Me gustaría llevarte a cenar. Pero otro día, una vez resuelvas este caso, tengo un puesto para ti en gerencia. Te lo has ganado. Rezo para que lo resuelvas sin más.]

 

Colgó.

 

Había una tormenta en su corazón, pero no podía ponerle un nombre.

 

Lo primero en su mente eran las víctimas del Segador. Si la Oficina hubiera ignorado la lucha de poderes y puesto todo en el caso, fácilmente pudieron haberlo resuelto. Golpeó el timón y la bocina resonó. Un fuerte ruido para un área residencial.

 

[Lo siento…] Dijo.

 

No se sentía como su voz.

 

Todo el propósito de la oficina era llevar criminales a la justicia.

Al final, era por eso que Rogue era detective. Si un criminal estaba dentro del alcance de sus manos, no era su estilo dejarlos libres, no importa quién lo dijera. Le importaba una mierda las reputaciones o dinero. Nada de eso tenía lugar en una investigación.

 

Pero un pensamiento le llegó.

 

¿—Es eso cierto?

 

Había un villano a su par. Uno realmente malo. ¿Debería dejarla libre?

 

[¡Anímate, Rogue! ¡Casi hemos resuelto el caso!] La bruja dijo. [Este es un logro del que deberías estar orgulloso.]

 

Su placido tono le llego a la piel. No solo ella— él estaba enojado consigo mismo. Por ser consolado por una bruja.

 

Las brujas eran el mal.

 

Tenían que serlo.

 

No estuvo mucho tiempo en sus pensamientos, pero pasó todo ese tiempo cerca de explotar.

 

[¿Ese es el tipo de cosa que dices antes de matar a tus víctimas, bruja?] Sacar eso le hizo sentirse mucho mejor. [¿Cerrar el caso? Sí, lo haremos. Muy rápido.]

 

Se la estaba pagando con ella— más fuerte cada vez.

 

[Quizás es difícil para que una bruja como tú lo entienda, pero esas víctimas no regresan.]

 

Estaba tan enojado, empezó a decir cosas que no debería solo para lastimarla. No podía detenerse.

 

 

[Las brujas mataron a mis padres. No solo a ellos. Al anciano vecino, mis amigos de la escuela, mis profesores, cada pariente que tuve— y los hicieron sufrir. Los hicieron mierda. ¿Incluso se pensaron en las vidas que arruinaron? ¿Me preguntó cómo se sintió ver que sus padres ya no son los mismos? ¡Las personas con las que has estado riéndote antes de actuar como alguien más! Dime, ¿qué debí haber hecho? No es como lo que hiciste es algo diferente.]

 

Se lo sacó todo…

…y solo lo hizo sentirse vacío.

 

[Ha… ni siquiera te importa. Los humanos no son más que juguetes para ti.]

 

Rogué miró a Miseria con una mirada siniestra y su sonrisa no había titubeado. Ni una sola palabra que dijo le llego. Y eso se sintió como la prueba que las brujas no son humanas.

 

Mientras alejaba la mirada, Miseria rompió el silencio.

 

[No hay nada que odie más que una disculpa.] Dijo. [Por desgracia, nuestro mundo está lleno de ellas. Así que unas cuantas personas están dispuestas a rechazar lo que está claramente mal.]

 

[¿Qué con eso…?]

 

[A mis ojos, estás haciendo lo correcto.]

 

[Hablar no hace ningún bien…]

 

[Cierto. Sabes que, ¿cuánto tiempo vas a estar sentada aquí?]

 

Miseria tomó el mentón de Rogue y lo forzó a mirarla a los ojos.

 

[¿Hnnngh?]

 

[Lo que deberías hacer es compartir esta información con todos para que podamos atrapar a nuestro asesino lo más físicamente pronto posible.]

 

Sus ojos le travesaron. No había enojo— solo su rostro reflejado en ellos.

 

[Qué giro… ¿Ser regañado por una bruja?]

 

[¿Regaño? Por favor, solo estoy tirando factos.]

 

[¿Factos…? ¿Qué es real?] Algo paso por su garganta. Trató de luchar y falló. [¿Un logro? ¡No estoy buscando medallas! ¡No necesito que una bruja me consuele! ¡Eso solo lo hace peor!]

 

Alejó su mano de su mentón.

 

El golpe resonó.

 

[¿Oh?]

 

Vio cuanto roja la piel estaba en su mano y jadeó.

 

[Lo si—]

 

[No lo sientas. No dijiste nada mal.]

 

Miseria agitó su cabeza.

 

[Pero no tenemos tiempo que perder. Mientras el tiempo se estrecha, el Segador puede recurrir a medidas desesperadas.]

 

Era una bruja, una maldita bruja. Pero justo ahora, se sintió como una detective por primera vez. Y como un oficial veterano que ayuda a un novato a superar una herida psicológica.

[¡Te di! Al menos déjame decir—]

 

[¿Lo hiciste? ¿Cuándo?]

 

Miseria inclino su cabeza, haciéndose la tonta. Dejándolo como un tonto.

 

Nunca había sido tan humillad.

 

La lucha de poder en la elite no era el problema de Rogue. Pero saber de ellos le había impactado. A pesar que tenía cosas más importantes que tratar.

 

Sintió algo en su cabeza. ¿Se siente como… una mano?

 

[Que trabajador.] Miseria dijo. Pasando sus dedos por su cabello, como si lo estuviera arreglando. No era el peor sentimiento. En realidad era algo bueno. Su reacción lo congelo, y su voz llegó. [Y ese trabajo duro es lo que me hace querer ayudar. Donde nadie más lo hace.]

 

[Deja eso, me estás avergonzado…]

 

Miseria presionó sus dedos levemente en su cuero cabelludo.

 

[Si me quieres detener, trata de alejar mi mano otra vez.]

 

No era justo.

 

[Ahora no puedo detenerte…]

 

Se dio la vuelta y se rio.

 

[Solo déjame hacerte lo que quiera.]

 

[Shush…]

 

[¡Oh, tus orejas están rojas! ¡Vaya, vaya!]

 

Su ceja se frunció. Sin responder, cerró sus ojos.

 

Me preguntó si realmente era una bruja. Dijo que había matado a cinco detectives. Sabí que llevaría la calamidad al imperio. Torturo a personas. Dijo todo tipo de cosas horribles. Pero el mismísimo Rogue no estaba lastimado. Es por eso que encontraba difícil creer que fuera una bruja, que sus crímenes eran reales.

 

No es como si lo tuviera bailando en la palma de su mano…

…pero entonces, sintió que dejarle acariciar su cabeza un rato más.

 

Una vez este caso fuera resuelto, dejaría atrás el Sexto Precinto.

 

✽✽✽✽✽

 

Un pintor local en la frontera de los Distritos Quinto y Sexto— fue donde la nota de Zack Knoll los llevo. A diferencia de los anteriores escondites, este estaba poco cuidado. La puerta principal estaba abierta, pero el interior estaba levemente iluminado, así que era difícil mirar. Rogué le dio a Catherine una mirada de costado, indicándole la parte de atrás, entonces se agachó bajo la persiana y entró.

 

Una vez dentro, pronto avistó a alguien en un rincón. Sus ojos brillaban en la oscuridad, como un gato. Los ojos dorados de la nobleza. Forzándose a no apresurarse, se movió lentamente.

 

[Vaya, hola.] Una voz llegó. La voz de un hombre, no tan amigable. [Esta es nuestra primera reunión cara a cara, pero he escuchado de ti, Detective Rogue Macabesta.]

 

[Levanta tus mano y cara contra la pared.] Rogue dijo, ignorando el saludo del hombre.

 

El hombre se rio y miró un interruptor. Las luces se encendieron, alumbrando al detective.

[He estado esperando tanto tiempo. Moría por ver quién me estaba persiguiendo.]

 

El Segador— Chronos Drakenia— parado allí, manos en el interruptor.

 

Era un joven apuesto, ojos dorados brillando con una gustosa sonrisa en sus labios.

 

[Manos arriba.] Rogue dijo otra vez.

 

[¡El detective y el asesino, juntos al fin! No debes apresurarte.] Chronos movió la mano del interruptor, moviéndose lentamente. [Deberíamos hablar.]

 

[¿Sobre qué?]

 

[Si no hablamos, no podemos llegar a un entendimiento. Estoy seguro lo que tengo que decir te hará cambiar de idea.]

 

Chronos dejo de avanzar a unos cinco metros. No parecía estar armado, pero con ese sigilo inscrito en su carne, podría atacar a Rogue igual.

 

Cuando Rogue frunció el ceño, Chronos extendió sus manos, enfatizando sus manos vacías.

 

[“Si te portas mal, una bruja vendrá por ti”. Estoy seguro que has escuchado ese dicho.] Chronos dijo.

 

Por un momento, Rogue se centró.

 

No tenía idea del porqué sacó eso aquí. Además, fue—

 

[Solo un cuento.] Rogue dijo sin más.

 

Algo que padres decían para que sus hijos se comportaran. Sin relación a las brujas reales, una mentira que solo pequeñitos creían.


Chronos asintió.

 

[Sí, un viejo cuento. Pero ¿qué si hubiera una forma que fuera algo más?]

 

[¿A qué te refieres…?]

 

[Piénsalo. Es solo un cuento porque la amenaza de las brujas había sido olvidada. Está en el pasado lejano y ya no se siente real. Pero si las brujas existen aquí y ahora, nadie podría reírse.]

 

Sonaba muy seguro. Confiado del resultado. El mismo Rogue no podía refutarlo. Al final, ya sabía cómo eran las brujas.

 

[El mal nunca desaparecerá.] Chronos dijo. [Pero, Detective, podemos controlar el volumen. crear un precedente, un ser todopoderoso que vendrá a castigar a esos que hacen el mal. Pasarle juicio al mundo. El miedo de lo que será un fin significante.]

 

[¿Y ese no es tu objetivo…?]

 

[Claro. Es por eso que he estado matando personas. Recreando la época de las brujas. Haciendo del mundo un lugar mejor.]

 

Nunca debí haberme molestado en escuchar, Rogue pensó. El argumento del hombre era una locura. Ninguna parte era aceptable.

 

Pero se preguntó si tenía algo de verdad.

 

Si las brujas en el Sexto Precinto no tenían collares y usaban a tope sus poderes, ¿el argumento de Chronos sería correcto?

 

[…]

 

Pronto dejo esa idea. Ese era un factor decisivo. ¿Cuántas personas inocentes tendrían que morir antes que esa ecuación estuviera balanceada?

Cuando Rogue no dijo nada, Chronos sonrió.

 

[Tengo confianza que mi plan funcionará. Y me gustaría que te unieras, Detective Rogue.]

 

Como si la pasión se apoderara de él, Chronos tocó su brazo izquierdo sin siquiera darse cuenta. Un gesto extraño. Cuidadoso, como si estuviera manejando algo peligroso, a pesar que era su propio brazo.

 

Los hechizos secretos monopolizados por las Dos Grandes Casas Nobles. Velladonna dijo que fueron activados al grabarse en la piel del lanzador.

 

[Las brujas se han fusionado con su magia. Logar eso y la condición necesaria es el logro. Sí, mi grabado aún está incompleto. Solo mi piel se ha grabado. Pero pronto, me convertiré en una verdadera bruja. Y traeré la era de las brujas. puedes compartir mi logro…]

 

Ene ese punto, inclinó su cabeza.

 

Catherine se había deslizado por la puerta trasera y se paró detrás de él.

 

[No te muevas.] Dijo.

 

Debió haber escuchado su discurso. Parecía estar tratando mucho de controlarse.

 

[¿La misma bruja de antes? Me alegra que sobrevivieras. Prefiero mantener con vida a todas las brujas.]

 

[No tenemos nada que discutir…] Catherine dijo.

 

Chronos extendió su mano.

 

[¿Estarías dispuesta a ayudarme? Con una bruja de mi lado, podremos mejorar al mundo pronto. ¿Y bien, Santa? ¿Estás del lado de traer la salvación otra vez?]

 

Catherine se veía perpleja. Rogué estaba muy furioso como para hablar. Hizo a un lado la mano extendida, sacó sus esposas y le fijo al hombre su mirada con malandra.

 

[Estás bajo arresto.]

 

[Puedes unirte cuando sea.] Chronos dijo, a pesar que Rogue tomó su muñeca. [Soy un hombre paciente.]

 

[Deja de hablar…] Dijo, poniéndole las esposas. [Me dan ganas de golpearte.]

 

✽✽✽✽✽

 

[Uh-huh, adiosito.]

 

Rogue terminó su llamada con Velladonna. Los ojos de todas las brujas estaban en él.

 

Habló, tan Fuerte para llegar a cada rincón de la sala de reuniones.

 

[El Segador será entregado a un miembro de las Dos Grandes Casas Nobles mañana. Sin claridad si enfrentará un juicio normal, pero como sea, el caso está resuelto. Gracias por su ayuda.]

 

Todas empezaron a gritar a la vez.

 

[¡Deberías estar agradecido!]

 

[¡Páganos!]

 

[¡Almohada regazo!]

 

Fue estridente.

 

[Bien, haré lo que pueda, así que lo arreglaré.] Rogue dijo. [¿Podemos hacerlo en silencio?]

 

[Detective… ¿en serio se va?] Catherine preguntó. Como un cachorro observando a su dueño irse a trabajar.

 

Rogué dudo por un momento.

 

[Sí— ese fue el plan siempre.] Insistió.

 

[Pero… ¡Pero puede resolver casas aquí mismo! ¿Por qué irse a otra parte…?]

 

[No deberías extralimitarte.]

 

[¿Huh? ¿De dónde viene eso?] Catherine inclinó su cabeza con curiosidad.

 

[Es un dicho que tenemos los detectives. Si tienes metas en la vida, entonces deja la fuerza antes que te mate. A cada novato se le enseña eso. este trabajo no tiene garantías para sobrevivir.]

 

[Entonces…] Catherine se detuvo, viendo a dónde iba con eso.

 

[La jefa me consiguió un puesto en gerencia. No estaré evitando por completo el trabajo de campo, pero es más seguro que andar de frente contra los chicos manos. Básicamente, he tenido suficiente de situaciones extremas.]

 

Catherine bajó su cabeza. Rogue rascó la suya.

 

[Sí, no se te puede culpar.] Humafu dijo, sintiendo mientras hablaba. [Solo eres un humano. No eres como nosotras. Lo mejor es salirse antes de morir.]

 

[Un buen argumento.] Miseria dijo, mirando directo a Rogue. [Si no huyes cuando tienes la oportunidad, la puerta puede cerrarse. Una vez entregues a Chronos mañana, olvida que este lugar siquiera existe. Te sugiero que te centres en problemas más grandes, como tener un almuerzo el siguiente día.]

[Sí…] Rogue dijo, con cara de póker.

 

Miseria estaba hablando normalmente, pero recordando cómo había acariciado su cabeza en el carro le hizo querer gritar. No podía creer que eso no le estaba afectando. ¿Tiene nervios de acero?

 

[Señoritas.] Miseria dijo, levantando ambas manos. [Aplaudamos a la fortuna del nuevo que sobrevivió a su tiempo en el Sexto Precinto. ¡Junten sus manos!]

 

Las brujas aplaudieron.

 

Humafu estaba bostezando con el suyo, Catherine estaba sollozando mientras aplaudía, Angene estaba sonriendo— incluso Rico estaba aplaudiendo en un rincón.

 

Sintiéndose incómodo, Rogue se dio la vuelta.

 

Detrás de él, escuchó a Miseria decir. [¡Aw, se está sonrojando! ¡Arriba!]

 

Maldita idiota.

 

Entonces Rico trajo una gran pizza. Lo puso en la mesa y lo cortó. También botellas de vino.

 

Celebrando un exitoso caso no se sentía a idea de las brujas.

 

Su cabeza aun da vueltas, sintió que alguien le ponía una copa en su mano y lo llevaba al grupo de brujas. Miseria llenó su copa y todos les dieron una mirada expectante.

 

[S-Salud…]

 

Tenía que decirlo.

 

✽✽✽✽✽

Cuando la fiesta terminó, Rogue estaba luciendo positivamente desalineado. Salió y lavó su rostro, tratando de reordenar sus pensamientos. El tiempo para diversión se acabó.

 

Rogué aún tenía cosas que hacer.

 

Se dirigió a la celda de Chronos a hacer unas cuantas preguntas.

 

No fue una caminata larga. Chronos estaba sentándose en la cama, recostado, ojos cerrados.

 

[Hey.]

 

Chronos abrió un ojo.

 

[¿Tú? ¿Qué quieres?]

 

[Tienes influencia en Zack Knoll. ¿En qué?]

 

[Oh, él. Solo dije que si no ayudaba a poner las puertas, le diría a su familia y amigos acerca de la masacre.] Chronos se bajó de hombros. [Leí los registros de la Guerra de la Limpieza. Él mató a todos en un lugar llamado la Villa Mizica. Sin aparentes estrategias. Sin necesidad de atacar el lugar, pero una cosa llevo a la otra…]

 

Chronos abrió su otro ojo.

 

[Me sentí mal por eso, pero lo usé. Tenía muchos arrepentimientos, así que solo tuve que usarlo. Es un hombre lamentable.]

 

Habló simpáticamente, pero Rogue no podía saber a qué se refería. Lo mejor es acabar rápido. Tenía un punto.

 

[Debiste tener a alguien más. Zack Knoll solo no pudo haber colocado tantos sigilos.]

 

[Me imaginé que lo mejor era no poner tantos. Él era el único.]

 

[No me jodas. Todo saldrá a la luz pronto.]

 

[No puedo evitar que escojas no creerme. Me resigno a eso.]

 

[Luces normal… ¿Crees que los Drakenias te sacarán de esta?]

 

Rogue apretó su puño, fuera de la vista de Chronos. No le gustaba nada de esto.

 

[¿Quién sabe? Quizás lo hagan, quizás no.]

 

Chronos arregló su cabello, mirando a Rogue a los ojos.

 

Hijo de puta.

 

Se veía como las brujas. sobre todo— que no piensa en la humanidad.

 

Un escalofrío paso por la espalda de Rogue.

 

Chronos Drakenia estaba en prisión, pero no se había rendido.

 

¿Aún estaba tramando algo?

 

[Que bueno que demuestres preocupación, pero ¿qué hay de ti?] Chronos preguntó.

 

[¿Yo?]

 

Chronos frunció el ceño, preocupado.

 

[Me enteré que aún era parte de sus filas. Al parecer, cada detective asignado a este precinto termina muerto.]

 

Rogue lucía sorprendido, luego estornudo.

 

[Lo pensé mucho, pero resultó ser un mierdero.]

 

Chronos agitó su cabeza.

 

[No me refiero a que sean asesinadas mientras trabajan en el caso. Eso significaría que las brujas tienen poco tiempo en el exterior. Serán asesinadas una vez el caso se termine.]

 

Eso hizo saltar el corazón de Rogue.

 

[¿A qué se refería?]

 

[A noche, una bruja llamada Miseria vino a verme. ¿Qué crees que dijo? Que al detective le dispararían en la cabeza al momento que deje el precinto. Me cuidaría si fuera tú.]

 

[N-No, ella no lo…]

 

Su boca se sentía seca.

 

¿Ella lo asesinaría?

 

Se imaginó su rostro. Siempre riéndose a carcajadas. Sarcasmo y malicia, con un toque de dureza, todos juntos. El día anterior, había estado palmeando su cabeza—

 

[Es una triste historia, pero son brujas. Asesinan como respiran.] Chronos dijo.

 

—No, ellas no.

 

Algo no cuadraba.

 

Pero ¿qué?

 

[—Los collares.]

 

La pieza restante entró en su lugar.

 

Las brujas usaban collares. ¿Cómo lo había olvidado? Mientras usaba esos, no podían matar a nadie. Hacerlo significaría su propia muerte, ¿así que por qué Miseria mataría a Rogue?

 

[Estás mi—]

 

Pero a pesar que empezó a gritar, las rodillas de Rogue vacilaron. Toda la fuerza dejo su cuerpo y el mundo se puso borroso.

 

¿Qué—?

 

Era como si estuviera vagando. Si cerraba sus ojos, realmente se dormiría.

 

[Gracias, eres mi salvador.] Chronos dijo. Alguien acercándose.

 

Recuperando toda su fuerza, Rogue giró su cabeza.

 

Una figura estaba viéndole. Retroalimentado, así que no podía distinguirlo. Dio otro paso al frente y era como si se quitara el velo.

 

[Lo siento.]

 

Era Catherine.

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