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SS 1  

Un día en la Vida de Lily Leinster

 

Hola gente, buen día, buena tarde, y buenas noches.

 

Soy una doncella al servicio de la familia Leinsteir. Me llamo Lily Leinsteir. Y soy la tercera en los rangos, o sea, bastante importante.

 

¡Hmph!

 

—Acabo de decir algo muy importante.

 

¡Soy una maid!

 

¡Mi apellido es Leinsteir, una de las Cuatro Grandes Casas Ducales del reino, así que a veces me llaman “Lady Lily”… pero están equivocados! ¡Totalmente equivocados!!

 

¡Por más que me miren, soy una maid!

 

¡Mi familia es de una rama secundaria, no de la principal, así que soy distinta de Lydia y Lynne!!!

 

¡Hmph! Mientras estaba parada en el pasillo de la mansión Leinsteir, apretando los puños, pasó una compañera maid.

 

Pensé que ella debía estar en la capital real manejando la compañía comercial conjunta Leinsteir-Howard. ¿Estará aquí por algún encargo?

 

Como siempre, se ve tan digna y cool… y ese uniforme de doncella le queda perfecto.

 

 

 

[No creo que seas una maid pura, Lily. Las nuevas y los proveedores que vienen a la mansión te llaman “Lady” todo el tiempo, ¿no? Justo el otro día escuché a un comerciante decirte: “Lady Lily, ¿qué es ese atuendo? ¿Estás jugando a ser una maid? ¡Hahaha, sigues tan graciosa como siempre!” Hasta la segunda al mando de las maids ha dicho: “Lily, tienes que ser un poco más moderada…” Como maid de la gloriosa Casa Leinsteir, no me parece bien que te pongas a jugar con los niños y descuides tus deberes de inmediato. Y además, todavía ni siquiera te han dado un uniforme de maid, ¿verdad?]

 

[¡¿E-Espera, ¿estaba diciendo eso en voz alta?!]

 

[Sí. Como siempre.]

 

Awwwa… ¡E-Emma! ¡Vete!

 

¡N-No estaba holgazaneando! Eso es una cosa terrible de decir. ¡Shoo, shoo!

 

Además, la única razón por la que la jefa de maids no me da uniforme es porque me la tiene jurada.

 

…Antes era tan amable. Pero desde que cumplí trece años, empezó a portarse mal conmigo. Sniff, sniff.

 

O tal vez la súper amable Emma podría hablar con Felicia y conseguirme en secreto un uniforme de verdad…

 

[Preferiría no hacerlo★ …Lily, no entiendes la frustración de las menos dotadas. ¡Apoyo totalmente la política de la jefa de maids! Muchas de nuestras compañeras ya lo han jurado a sangre. ¡Mientras yo esté aquí, no te vas a acercar a Ms Felicia! Ahora, las nuevas están esperando. Anda. Shoo, shoo.]

 

[Grrrrr…]

 

Qué cruel. Es demasiado.

 

¡F-Felicia también está bien dotada, ¿sabes!

Y además, no es para tanto ser grande— “¡Culpable! ¡Además, Felicia es una “señorita”, así que está bien! ¡Y es linda!!” ¡Eso es ser doble cara!

 

Le saco la lengua a Emma— ¡bleh!— y me dirijo al cuarto donde esperan las nuevas doncellas.

 

Hoy soy la instructora.

 

¡Porque soy una maid, y la tercera en rango! Tengo que enseñarles a las nuevas con el mayor cuidado.

 

Cómo escaparse de la mansión.

Cómo molestar a Lady Lydia.

Sobre las muñecas que colecciona la segunda al mando, Romy.

 

¡Y otras cositas…!

 

El cuarto se acerca. Veo mi reflejo en una ventana.

 

Cabello largo de un rojo pálido. Estatura promedio. Un poco pechugona. Ropa linda con diseños de flechas.

 

…Es linda, pero no es un uniforme de una maid.

 

Y todas las nuevas llevan uniforme. ¿Qué va a pasar cuando entre?

 

[¿Por qué esa persona no trae uniforme de maid?]

 

Tee-hee.

 

Seguro que se equivocó de cuarto.

 

…Uuuu. Es demasiado cruel. Es demasiado.

 

Solo de pensarlo se me sale el alma del cuerpo.

 

Miro alrededor. No hay nadie.

 

Me decido, abro la ventana y salto desde el quinto piso.

 

Lo hago todo el tiempo, así que estaré bi—… ¡¿Huh?! ¡¿Hay alguien abajo?!

 

[¡Cuidado, cuidado, cuidaaaado!]

 

Grito por instinto, pero es imposible que eso detenga mi caída. Cierro los ojos con fuerza— ¿eh? ¿No hay impacto? Y… mi espalda y mis piernas se sienten como calientitas.

 

Abro los ojos con miedo y—

 

[¡¿…?! ¡¿A-A-A-ALLEN?!]

 

[Vaya… hola, Lady Lily. Me alegra que estés tan llena de energía, pero creo que sería mejor que dejaras de saltar del quinto piso.]

 

El que me sostenía en brazos era Allen, que es dos años menor que yo y es tan, tan amable.

 

Y la forma en que me está cargando justo ahora… Instintivamente aprieto los puños.

 

[¡He ganado! No tengo ningún arrepentimiento en mi vida como maid… ¡Bueno, unos cuantos, pero como Lily Leinsteir, estoy satisfecha! ¡Hmph!]

 

[¿…? Bueno, me alegra verte bien.]

 

[¡Sí! ¡Estoy más que bien! Allen, ¿por qué estás aquí—…?]

Estaba a punto de derretirme con su sonrisa tan amable—cuando pasó.

 

Un escalofrío me recorrió la espalda, se me erizó la piel y de golpe todos los pajaritos del jardín salieron volando. Awa-wa-wa.

 

Allen me bajó y se encogió de hombros.

 

[Te lo digo de una vez…]

 

[¡N-No se aceptan excusas!]

 

Desde atrás apareció Lady Lydia, lanzando un Firebird hacia nosotros.

 

¡¿Tan de pronto?!

 

En cambio, Allen se quedó tranquilo y sin inmutarse. Me dio una palmadita en la cabeza, disipó el pájaro mortal y se acercó a la Lydia.

 

[Oye. No uses eso en el jardín. Vas a molestar a los árboles.]

 

[¡Es tu culpa! ¡Como castigo, me vas a preparar té! ¡Fui de compras y tengo sed!]

 

[Sí, sí.]

 

[¡Solo te permito un “sí”! ¡Lily, ve a buscar los mejores pasteles para el té! ¡Los que Anna esconde!]

 

[¡¿?! L-Lady Lydia, e-eso es un poco… difícil, creo.]

 

[Ve.]

 

[¡¡S-Síííííí!!]

[Después de eso fue puro caos.]

 

La segunda al mando de las maids, Romy, decidió que yo había holgazaneado y mandó un equipo de persecución detrás de mí. El cuarto de la ama de llaves, Anna, al que me colé, estaba lleno de trampas.

 

Para rematar, la propia ama de llaves me atacó preguntando: “…Lily, ya es hora de que me cuentes el secreto de tu pecho, ¿sabes?” ¡¡Yo no como nada diferente a ustedes!!

 

¡Pero aun así… creo que haber logrado entregar los pasteles demuestra que, después de todo, soy una doncella capaz! ¡Hmph!!

 

¡Y Allen me felicitó también!!!

 

…Después me enteré de que nunca tuvieron intención de ponerme como instructora, y que todo ese desastre caótico lo grabaron con un Orbe para enseñárselo a las nuevas como lección en vivo.

 

La verdadera instructora fue, por supuesto, Emma.

 

Según ella: “Fue un material de enseñanza excelente… en el sentido de lo que NO hay que hacer.★”

 

N-No puede seeeer.


 


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