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Capítulo 10

Una Ardillita Surcando el Cielo Nocturno

 

Isabelle estaba pasando en una calle alineada con puestos en Corlapton, las orejas de gato de su capucha se levantaron, bastante satisfecha con el dulce horneado que había comprado hace un momento.

 

[Estoy feliz que pudiera conseguir una antes que se acabaran.] Agatha remarcó, su sirviente y escolta secreto de la noche.

 

[Sí.] Respondió Isabelle, una gran sonrisa en su rostro mientras asentía.

 

Se había escapo a los festivales antes, en Kerbeck. Sin embargo, la mayoría de personas en su ciudad conocían su apariencia y casualmente la invitarían, diciendo cosas como, “Oh, Lady Isabelle. ¿De incognito esta noche?” o “¡Vaya, temenos uno de esos en casa!” Es decir, era difícil decir que se estaba “escapando.”

 

Esta vez, sin embargo, de verdad estaba de incognito.

 

[Si solo Monica estuviera aquí.] Dijo. [Habría sido incluso más divertido…] Luego agitó su cabeza como para quitarse el pensamiento. [No, no debo ser egoísta. ¡Está trabajando muy duro en su misión secreta!]

 

Si Monica no hubiera venido al festival, Isabelle al menos quería comprarle un regalo. Era por eso que ahora estaba revisando los puestos.

 

Pero justo cuando Isabelle estaba pensando en ir a casa y compartirlo con la “hermana” que adoraba tanto, escuchó niños pelear frente a ella.

 

[¡Mentira, mentira, pantalones con fuego!]

 

[¡No estoy mintiendo! ¡Lo vi! ¡En serio!]

 

Era un chico de diez años y otro chico que se veía algunos años menor. Sus rostros eran tan similares, estaba casi Segura que eran hermanos. El hermano menor estaba señalando al cielo.

 

[¡Lo vi! ¡Fue, shooom! ¡Una ardilla enorme! ¡Volo con sus rashos lazer!]

 

[Las ardillas no pueden volar. Debió haber sido un ave o algo más.]

 

[¡Era una ardilla! ¡Tenía orejas de ardilla!] Lágrimas empezaron a formarse en los ojos del chico menor.

 

Isabelle no podía quedarse viendo más tiempo, así que se apresuró y los interrumpió. [¡Suficiente! Estamos en un festival. Deberían estar disfrutándolo, no peleando.]

 

Los ojos del hermano menor se abrieron a la inesperada intromisión, mientras el mayor levantó una ceja y la miró.

 

Pero Isabelle no cedió. Atrevida, sacó un dulce horneado tradicional, envuelto en su bolsa de papel. Luego lo partió a la mitad y sonrió— una sonrisa especialmente dulce y linda.

 

Los hermanos, ambos rojos, aceptaron el dulce y murmuraron su agradecimiento.

 

A una pequeña distancia, Agatha observó la escena con una sonrisa cálida.

 

✽✽✽✽✽

 

La Bruja Silenciosa Monica Everett se lanzó por el cielo como un veloz proyectil, surcando sobre las luces de la ciudad.

 

Mientras se quejaba y sollozaba lamentablemente, mantuvo un fuerte agarre en su báculo de madera, apenas logrando mantenerse consciente. Los fríos vientos rugían, acariciando sus mejillas expuestas. Estaba feliz de haber tomado prestado esos guantes. De otra forma, sus manos se habrían entumecido por el frío y soltado el báculo.

 

Eventualmente, el campanero entro a la vista delante de ella. Pero a la velocidad que estaba atravesando el aire, casi estaba segura que iba a chocar con ella. Dureza.

 

Sin recitar, lanzó un hechizo de viento para detener su impulso, luego intentó calmarse… pero el temor provocado por su altitud actual y la velocidad invadió sus pensamientos. Ya que normalmente habría sido capaz de lanzar el hechizo con perfecta precisión, la fórmula se quedo en su mente, y no pudo iniciarla correctamente.

 

[¡Eeeeeee, wah, wah, wah, ahhh-ahhh-ahhh-ahhh, hyawah-wah-wah-wah-waaah!]

 

Momentos antes de impactar en la torre, logró hacer funcionar el hechizo de viento. Mientras giraba su cuerpo para alejar su cabeza de la estructura, su vista daba vueltas. Uso las suelas de las botas para golpear la torre, cambiando la dirección de su caída y evitando una colision frontal.

 

Sin embargo, Monica ahora era consciente que usar magia en tal inestable posición era un desafío completamente diferente a usarlo con sus pies bien fijados en el suelo. No había sido capaz de concentrarse.

 

Agradecida, si el espacio detrás del campanero— donde iba a aterrizar— había un área sin personas.

 

¡En ese caso, si disparo un hechizo de viento hacia el suelo, seré capaz de amortiguar mi caída!

 

Creó la formula a las prisas. Pero justo cuando estaba por liberar el viento hacia el suelo, vio que el follaje cercano se agitó y un hombre salió.

 

Dando vueltas en el aire, Monica gritó. [¡Noooo! ¡Muévaseeeeee!]

 

✽✽✽✽✽

 

[¡Oh, oh, vuestro amado! ¡Llevadme a un lugar muy, muy lejano…!]

 

[¡Uh, la vaina es que vos me estás arrastrando!]

El mar de Estrellas Mira, aún pegada a la mano derecha de Bartholomeus, continuaba arrastrando su cuerpo. Para cualquier otro, parecía que estar avanzando con su mano en el aire y sus piernas sin moverse nada. Algunos transeúntes lo confundían con un artista callejero y le lanzaban algunas monedas.

 

Y ya que habría amado recoger las monedas de bronce rodando a sus pies, a el Mar de Estrellas Mira no parecía importarle. Solo seguía jugando con él.

 

Cuando había atravesado la ventana de la capilla antes, restos del vidrio se había incrustado en varias partes de su cuerpo. Para empeorar las cosas, el objeto ocasionalmente lo movería violentamente, y ahora estaba cubierto de rasguños y moretones. El Mar de Estrellas Mira, sin embargo, se veía indiferente a su situación.

 

[¡Hey, ¿no podrías ser un poco más bacana?! ¡Estás haciendo mierda la buena pinta de tu gordito!]

 

[Ah, vuestro amado. Habéis recibido tal golpiza y todo para que vuestra amada escape de este paraje.]

 

Por desgracia, mientras el objeto mágico parecía tener la habilidad de hablar, su conversación era unilateral. Qué paila, Bartholomeus pensó, sudor frío goteaba de su piel. ¡A ese ritmo, me van a meter a la cana por robar esta cosa!

 

¡Todo lo que quería era un vistazo— para hacer replicas como regalos y sacarles dinero!

 

En ese punto, su única opción era evitar ser visto, destruir el brazalete en algún lugar desierto y arrancarlo de su brazo. Ya que su mano derecha estaba bajo el control del objeto, aún podía mover la izquierda.

 

Bartholomeus tocó su bolsa de herramientas con su mano izquierda, luego le habló al Mar de Estrellas Mira. [Bien, bien. Ya lo pillé. ¿Por qué no nos abrimos de aquí y hablamos de nuestro amor sin nadie cerca? Qué oso con muchos manes aquí cerca…]

 

[¡Oh vaya! ¿Un paraje sin nade, dices? Oh, qué atrevido sois.]

 

[Hahahaha.] Bartholomeus logró fingir una risa mientras el Mar de Estrellas lo alejaba de la multitud.

 

Justo frente a ellas estaba un campanero. El objeto lo hizo pasar por el área verde alrededor del edificio, dirigiéndose a algún fuera del camino. Bartholomeus ahora estaba cubierto de hojas del impacto a través del follaje. Escupió algunas, luego usó su mano izquierda para alcanzar su bolsa de herramientas.

 

[Ahora estamos solos— usted y yo, vuestro amado.]

 

[Chevere. Bien. ¡Ahora tenemos un tiempazo para hablar del… amor!]

 

Pero justo cuando sacó un cincel y lo apuntó al Mar de Estrellas Mira, oí un movimiento de cabeza.

 

[¡Noooo! ¡Muévaseeeee!]

 

[¿Eh?]

 

Bartholomeus levantó la mirada y vio la silueta de una ardilla tomando un báculo en contraste a la luna llena— no, no una ardilla, una pequeña. Se quedo viendo boquiabierta hasta que un poderoso viento desde arriba lo derribo.

 

[¡Gyaaah!] Gritó mientras el viento lo regresaba al follaje otra vez. Entonces vio el cuerpo de la chica caer del cielo y rebotar un poco, como si tuviera un cojín invisible para apoyarse. Era magia de Viento. Habría lucido genial si hubiera tenido éxito para el aterrizaje, pero no lo hizo— luego de rebotar con el cojín de viento, cayó al suelo con un “¡off!”

 

[Yo… estaba tan asustada…] La chica lloró, empezando a sollozar y quejarse mientras lentamente se ponía de pie.

 

La chica era bajita, usaba una capucha. Y cuando Bartholomeus se acerco a verla, se dio cuenta que era la peladita perdida que había ayudado más temprano esa noche.

 

[Espera, eres la peladita.] Dijo.

[Así que eres un mago, ¿huh? Pero ¿por qué caíste del cielo…?]

 

Luego de ejecutar su hechizo de viento justo a tiempo y apenas evitando una muerte certera, Monica miró al hombre enterrado en el follaje.

 

Tenía cabello negro y usaba una bandana— era Bartholomeus, el mismo hombre que le ayudó cuando se perdió.

 

Estaba por disculparse por envolverlo en esto también, cuando sus ojos se abrieron y quedo boquiabierta por la sorpresa.

 

En la mano derecha del hombre había un brazalete y un anillo, juntados por una cadena. Su dorado brillo y enorme gema en la cadena en la parte de atrás no eran cosas que pudieras encontrar donde sea.

 

Por corazonada, Monica usó su hechizo de detección otra vez— solo para ver una poderosa reacción justo frente a ella. Y estaba absorbiendo el maná circundante y expandiéndose.

 

[¡El Mar de Estrellas Mira!] Exclamó.

 

Bartholomeus se puso blanco.

 

La voz de una mujer vino de su mano derecha. La voz tenía un tono único empalagoso y tóxico en sí, el cual tomo un patético aspecto mientras gritaba. [¡Oh, qué terrible! Vuestro perseguidor a llegado. ¡Dejaros huir, vuestro amado!]

 

La mano derecha del hombre se levantó como si tuviera mente propia. Lo gritó y tomó la rama de un árbol cercano con su mano izquierda para sostenerse.

 

[¡Por favor, ayúdame!] Gritó. [¡No soy un choro! ¡Esa vaina se me pego en la mano!]

 

[¡¿Huh?!] Monica gritó.

 

[¡A lo bien! ¡Soy la víctima!] Gritó, rostro rojo, volando. Se veía desesperado.

No parecía estar mintiendo, pero Monica dudo por un momento.

 

De pronto, la mano derecha del hombre cayó sin vida a un costado.

 

[Qué horrible…] La voz sonaba como si estuviera por llorar. [¿Por qué has de decir tal cosa, vuestro amado? Oh, oh, vuestro corazón está por rompérseos…]

 

El rostro de Bartholomeus se iluminó a esas palabras. [¿Al final se mamó de mí? Entiendo. Entonces por qué no me soltas ya y–]

 

[Supongo que vuestro juramento no ha de cumpliros en este mundo…]

 

Su mano lentamente se levantó. Mientras se veía en shock, su cuerpo fue levantado otra vez más por su mano derecha— más y más alto en el aire.

 

[Hemos de morir juntos, vuestro amado.]

 

[¡¿Gyaaah?! ¡Está muy alto! ¡Tan, tan alto! ¡Espera, pera, pera! ¡Ya, es mi culpa! Es mi culpa, así que por favor, reconsi— ¡Gorf!]

 

El quejido de Bartholomeus se detuvo de golpe. Al parecer, mientras agitaba sus extremidades, golpeó su cabeza contra uno de los pilares decorativos en el campanero.

 

Sus ojos se dieron vuelta y su cabeza se inclinó a un lado.

 

Monica estaba asombrada por la sucesión de inesperados eventos, pero luego recordó lo que Louis había dicho.

 

[El Mar de Estrellas Mira es uno de esos objetos con una increíble historia— si su dueño es hombre, lo mata.]

 

¡Pero entonces, ¿podría ser esto… a lo que se refería?!

 

Su rostro se palideció. A este paso, Bartholoemus sería asesinado.

 

[¡Espera!] Gritó, rápidamente formando una barrera alrededor del hombre sin recitar.

 

Pero un momento después, mientras Bartholomeus flotaba inconsciente, varias flechas de oro salieron de su mano derecha— del Mar de Estrellas Mira— destruyendo la barrera de Monica.

 

[¡¿Q-Qué…?!]

 

Las barreras de Monica no era tan poderosas como las de Louis— era llamado el “Mago Barrera” por una razón— pero aun eran bastante más fuertes que las de un mago promedio. Y unas esas flechas de luz habían sido suficientes para fácilmente pasarla.

 

Estaba tratando con un objeto mágico capaz de absorber maná de los lugares aledaños, y habiendo atestiguado de primera mano lo poderosas que sus flechas de maná eran, Monica sintió una gota fría de sudor bajar en su mejilla.

 

[Hee-hee. Hee-hee-hee. Una caída de esa altura seguro que te manda con el dios del inframundo. Sin embargo…]

 

El Mar de Estrellas Mira tenía un rubí incrustado en la cadena que reposaba en la parte trasera de la mano del portador. En el rubí había una estrella blanca y para Monica, esa estrella se sentía como un ojo— mirándola.

 

[Si hemos de morir, en algún lugar tranquilo, algún lugar privado… Así dejadnos ser, vuestro amado.]

 

El cuerpo de Bartholomeus se elevó al nivel del techo del campanero, luego voló hacia el confín de la ciudad.

 

¡Oh, ahora qué, ahora qué, ¿ahora qué…?! Monica se quedó allí, sin palabras. Derribar el Mar de Estrellas Mira solo con un hechizo de ataque habría sido fácil para ella. Pero los objetos mágicos antiguos tenían tecnología que era imposible de aplicar en época moderna. Si lo destruía, nunca podría ser arreglado.

 

¿Podría haber una forma de deshabilitar un objeto mágico antiguo sin destruirlo? Nunca había oído de alguien haciendo tal cosa… Y ya que el Mar de Estrellas Mira podía absorber maná, no sería posible agotar su suplemento.

 

Mientras Monica se quedaba sin opciones, sus pensamientos vagaban más y más. Tiene una mente humana. Si pudiera hablarle, quizás podría persuadirlo…

 

Sería una gran tarea para Monica, quien era retraída y terrible para hablar. Para empeorarlo, el Mar de Estrellas Mira tenía fuertes y persistentes sentimientos de amor por Bartholomeus.

 

La mente de Monica regresó al incidente del florero en la Academia Serendia de cuando se había inscrito. Lady Selma Karsh había cometido ese crimen por el bien de su amado prometido. Pero también había sido manipulada usando magia de interferencia mental, así que no había estado en un estado para rebatir. El Mar de Estrellas Mira no era diferente.

 

Oh, espera… Justo entonces, algo le ocurrió a Monica. Si el Mar de Estrellas Mira tiene mente propia, entonces… quizás…

 

Monica calculó la fórmula mágica en su cabeza.

 

Teóricamente, debería… funcionar. Pero nadie ha intentado algo así antes, así que diría que mis posibilidades son del 50-50. Decidió intentarlo igual. Sabía que si dejaba ir al Mar de Estrellas Mira, se arrepentiría.

 

No puedo usar ese hechizo desde la distancia. Necesito acercarme…

 

El objeto mágico— junto con Bartholomeus— había despegado al aire y ya estaba más allá de su alcance.

 

¿Debería regresar y pedir la ayuda de Miss Ryn? Pero entonces el príncipe no tendrá a nadie protegiéndolo, y ellos podrían alejarse en ese tiempo… lo que significa que solo hay una cosa por hacer.

 

Mano temblando, ella apretó su báculo de madera y miró al cielo. Y entonces, en su mente, armó la fórmula para el hechizo que odiaba tanto.

 

Magia de vuelo… ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que lo intenté?

 

En serio estaba aterrada. Si hubiera alguna otra opción, la habría tomado. Pero dejar que el Mar de Estrellas escape y arruine el festival sería aún peor.

 

Su mano tomó el báculo más fuerte mientras lo abrazaba desde el centro.

 

[¡Yah!] Gritó.

 

 

El viento se alzó a su alrededor, haciendo sonar la campana en la punta de su báculo.

 

Un momento después, estaba más en alto que el campanero. Mucho más alto.

 

✽✽✽✽✽

 

[Parece que ha empezado.]

 

Mary Harvey, la Bruja Astróloga, miraba desde la ventana de la iglesia y hacia el cielo nocturno.

 

El cielo estaba lleno de luces por las linternas del festival y era más difícil ver las estrellas de lo usual. Aunque, continuaba concentrando sus ojos y leyendo sus patrones.

 

Algo brilló con fuerza a la par del campanero. El Mar de Estrellas Mira por fin había empezado a absorber el maná.

 

Mary recogió el báculo que había dejado contra el muro, observo la noche y recitó. Era un cántico musical y mientras continuaba, una luz plateada empezó a emanar del báculo.

 

Finas motas de luz, como plateados granos de arena, danzaban al cielo, parecía que se fusionaban en el cielo nocturno mientras cubrían los alrededores de Corlapton.

 


Era magia ilusionaría. Había recreado el paisaje nocturno de la ciudad para mantener a Monica y el Mar de Estrellas Mira fuera de control de ser vistos.

 

La Bruja Astróloga miraba las estrellas de cada noche, así que su ilusión era perfecta, bloqueando el panorama de lo que estaba pasando arriba.

 

Tintineó los ornamentos en su báculo mientras una leve sonrisa se formaba en sus labios. [Es hora de ver de lo que estás hecha, Monica Everett— la Bruja Silenciosa.]

 

✽✽✽✽✽

 

El cuerpo de Monica, arrojado al aire por su hechizo de vuelo, se elevó en un ángulo mayor del que había proyectado. Su actual curso la iba a enviar a una dirección completamente diferente al Mar de Estrellas Mira.

 

[Wah… ¡Wah, wah! ¡Wah!]

 

Agitó sus brazos y piernas como alguien ahogándose en un río, tratando de corregir su curso, solo para perder el balance y dirigirse directo al campanero.

 

[¡¿Eeeeee?!]

 

La garganta de Monica liberó más quejidos de terror mientras trataba de seguir a Bartholomeus y el Mar de Estrellas Mira. Pero su cuerpo, aun inclinado a un lado, no se movería en la dirección que quería.

 

Da miedo— ¡No, aterrador! ¡Balance! Necesito corregir mi balance… Balance… ¡¿Qué significa balance igual?!

 

La maestría de Glenn en la magia de vuelo le permitió viajar y planear libremente por el aire sin importar su postura, pero Monica no podía ni mantener una posición recta.

 

Dicho simple, estaba como un perrito. Estaba inclinada levemente, ondeando sus brazos y piernas, con un aspecto que parecía estar siendo arrastrada por un río.

 

Mientras se agitaba en medio del aire, Bartholomeus se alejaba más y más en la distancia. Se estaba alejando.

 

Balance, balance, ¿cómo corrijo mi balance…?

 

Monica miró atrás en su corta vida, tratando de recordar cualquier momento en el que pudiera recuperar el balance.

                

Tenía mucho conocimiento para tomar mano en magia y matemáticas, pero cuando se trataba de lidiar con lo físico, sabía vergonzosamente poco.

 

¿Qué necesita balance…? ¡Oh, cierto! ¡Equitación!

 

Se trepó a la punta del báculo de madera en sus manos y se sentó sobre el mismo. Cuando lo hizo, podía imaginarse un poco más fácil la postura que tenía cuando monta a caballo.

 

Recostarme más al frente me hace más propensa a caer. Recostarme atrás hace más difícil balancearse. Necesito concentrarme en quedarme recta todo el tiempo…

 

Teniendo en cuenta lo que Felix le había enseñado en las clases de equitación y corrigiendo su postura, Monica pudo dejar de agitarse tanto de un lado a otro. Tenía que trabajar duro para mantener su concentración, pero ahora estaba viajando a una decente velocidad comparado a su postura de perrito.

 

Su posición montando el báculo la hacía saltar constantemente. ¿Eso era lo que se sentía montar a caballo a toda velocidad?

 

Cuando tu caballo está trotando, ves un sistema binario… Uno, dos, uno dos. Sentarse, pararse, sentarse, pararse. De esa forma, evitas la agitación y es más fácil balancearse…

 

Esa era la técnica que Felix le había enseñado para trotar. No podía hacer la misma cosa en su báculo por falta de estribos, pero se concentró en moverse de arriba abajo igual.

 

Primero, solo estaba agitándose, pero mientras continuaba, sincronizo sus movimientos con la agitación, pensó que podía sentir que su balance mejoraba algo. Siempre que no tuviera que girar, podía funcionar al final.

 

Una vez su vuelo se había estabilizado un poco, la distancia entre ella y Bartholomeus empezó a cerrarse.

 

[Bruja Silenciosa.]

 

[¡¿Hya-wah?!] Monica gritó en sorpresa a la repentina voz en sus oídos. Era Ryn, lo más probable resonando en sus tímpanos para hablarle.

 

[Felicidades por aprender la magia de vuelo.]

 

Para ser honestos, Monica no sentía que esto calificaba como haberlo “aprendido.” Se sentía como bambi al empezar a caminar, pero más precaria. Mientras Monica seguía, su respiración era entrecortada, para mantener su balance, Ryn continuó.

 

[Una ilusión de área extendida ha sido construida en los cielos sobre Corlapton. Creo que es cosa de la Bruja Astróloga. Estoy manteniendo la barrera a prueba de sonido también, así que no necesita preocuparse por los citadinos observándola.]

 

[¡¿G-Graciaaasjhyhiiiihh?!]

 

Antes que pudiera terminar, el Mar de Estrellas Mira brilló, luego lanzo diez flechas de luz dorada a ella.

 

Monica de inmediato puso una barrera defensiva para bloquearlas. La barrera detuvo la lluvia de flechas, luego las destruyó. Un momento después, más de ellas volaron a ella. Sus miserables habilidades de vuelo significaban que no podía esquivarlas— todo lo que podía hacer era continuar protegiéndose usando barreras.

 

Trató de acortar el tamaño de la barrera con el fin de incrementar su fuerza, pero otra vez más, solo se destruyó. Monica se bajó de hombros para comprender las capacidades ofensivas del Mar de Estrellas Mira. Podía dispararlas rápido y con fuerza.

 

Monica era capaz de mantener dos hechizos separados a la vez, pero ahora que estaba usando magia de vuelo, solo podía lanzar uno. No sería suficiente.

 

[Tu apestosa, odiosa y detestable cosa, interrumpiendo vuestro amor… Esta vez, os haré caer del cielo con seguridad.]

 

El Mar de Estrellas Mira brilló mucho más brillante que antes, luego envió otra lluvia de flechas a Monica. Esta vez, se esparcieron en un domo para cubrirla en cada ángulo.

 

Rodeada por el ataque del objeto mágico, Monica se dijo: Son todos números. Las flechas de luz, yo, todo— todo el mundo está hecho de números.

 

Su mente entró al mundo de números y desvaneció todas sus emociones, convirtiendo las flechas a su alrededor en dígitos.

 

Primero, calculó su velocidad de ataque. Su incómoda magia de vuelo no le dejaría evitarlas.

 

Siguiente, calculó la fuerza de su barrera. Si la usaba para cubrirse de todos lados, no soportaría el ataque, pero si la reducía al tamaño de un escudo, podría lograr bloquear varios disparos.

 

Al final, calculó la trayectoria de las flechas. No tenían capacidad de localización, fue fácil.

 

Muy bien, entonces…

 

La lluvia de estrellas cayó sobre ella. Y mientras lo hacía, desactivó su hechizo de vuelo.

 

Al caer, solo las flechas sobre ella seguirían su curso para impactar en su blanco— lo que significaba que podría concentrar sus defensas.

 

Y al desactivar el hechizo de vuelo, podría crear dos barreras.

 

Al romperse la primera, usaría la segunda para defenderse mientras creaba una tercera. Rotando entre dos sets de escudos, se protegería perfectamente de todas las flechas.

Era un plan lunático que ningún mago ordinario pudo haber realizado— solo Monica con su magia sin recitar, pudo haberlo manejado.

 

Luego de evitar la lluvia de flechas, relanzó su hechizo de vuelo, otra vez sin recitar.

 

Había estado contrarrestando a como los ataques vienen. Al menos debería tomarle 3.5 segundos por el Mar de Estrellas Mira para lanzar más.

 

Monica se aceleró a toda velocidad. Abandonó cualquier idea de evasión y defensa y simplemente voló hacia su objetivo tan rápido como pudo.

 

[¡Alejaros! ¡Alejaros! ¡Alejaros!]

 

[¡Hay… muchas personas… que quieren ver tu dedicatoria mágica!] Monica gritó, aun montada en su báculo mientras tomaba el brazo derecho de Bartholomeus.

 

[¡No! ¡No! Quiero ser desposada por vuestro amado. He de querer estar con él para la eternidad, al cuidado de la diosa del inframundo…]

 

Las palabras de Monica probablemente no llegarían al Mar de Estrellas Mira— no con lo obsesionada que estaba. Pero había algo que tenía que decir.

 

[¡Yo quiero… hacer de este festival un éxito!]

 

Sonar las campanas y espantar a los muertos sería como la salvación para muchas personas— Monica incluida. El Mar de Estrellas estaba siendo egoísta, así que Monica había decidido ser egoísta ahora mismo.

 

Y entonces sus dedos tocaron el rubí estrellado. Construyó una fórmula mágica sin recitar, formando un enjambre de incontables mariposas, todas blancas, danzando en el cielo nocturno. Mientras sus escamas brillantes se esparcían alrededor de ellos, empezaron a juntarse una tras otra, hacia el Mar de Estrellas Mira.

 

Luego el Mar de Estrellas mira soñó.

 

Se quedo parada en un hermoso campo de flores. Ya no era un pedazo de joyería, sino una chica normal.

 

Ahh. Suspiró, usando sus piernas para empezar a caminar por el campo.

 

Pétalos de flores danzaban en el aire. Estando más allá de ellos, estiró su mano, estaba su amado.

 

Su rostro esta retroalimentado, no visible para ella, pero no importaba.

 

[Oh, oh, os he extrañado. Desde ahora, por siempre y para siempre estaré a vuestro lado, amado.]

 

Juntos por siempre con al que más amaba— era el sueño perfectamente ordinario y feliz que el Mar de Estrellas Mira siempre había deseado.

 

Una vez vio que el Mar de Estrellas Mira se quedo en completo silencio, Monica sopeso un suspiro de alivio.

 

[¡Funcionó…!]

 

Monica había usado un hechizo de interferencia mental para mostrarle un sueño a un objeto. Hechizos interfiriendo con la mente eran para usarse con humanos— nadie había intentado usar uno en un objeto mágico antiguo. Pero el Mar de Estrellas tenía un gran ego que era casi como un humano.

 

La idea de Monica había sido esta: si tuviera la misma mentalidad de un humano, ¿no la magia que interfería con la mente humana funcionaría también?

 

Al final, tuvo razón y el Mar de Estrellas Mira se calmó. Al menos, quedó de acuerdo al plan de Monica.

 

Pero un momento después, el cuerpo de Bartholomeus, el cual había estado flotando hasta ahora, de pronto se hizo pesado, como si hubiera recordado el concepto de gravedad.

 

Asustada, Monica trató de mantener su hechizo de vuelo. Por desgracia, no estaba tan acostumbrada a cargar con su gran cuerpo.

 

Trató de usar magia de viento para soportar ambos pesos mientras mantenía el hechizo de vuelo, pero no le quedaba mucho maná. Los hechizos de vuelo realmente usan mucho.

 

Al momento que uso el hechizo de viento, sus reservas se acabarían.

 

[¡¿Eek?! ¡Wah, oowah, hyaaaaahhhhh!]

 

Como resultado, los dos se enredaron y empezaron a desplomarse. Debajo de ellos estaban las bulliciosas calles del festival. Si caen aquí, sería una horrible tragedia.

 

Oh no. No puedo arruinar el festival así— ¡No luego de lograr recuperar el Mar de Estrellas Mira!

 

Mientras su visión empezaba a oscurecerse con desesperación, un gentil viento se materializó abajo, atrapándolos. Fueron atraídos, rebotando en el aire, antes de ser lentamente llevados a un lugar cerca de la ciudad— un callejón desierto.

 

Desierto excepto por una “persona”— una maid con un búho en su cabeza. Ante ellos estaba el gran espíritu de Viento Rynzbelfied.

 

[¡Miss Ryn!]

 

Ryn había usado su poder en el viento para protegerlos de una muerte segura.

 

Monica trató de vociferar unas palabras de agradecimiento, pero entonces, el bello rostro de Ryn se nubló.

 

[Tengo tantos arrepentimientos.] Dijo.

 

[¿Huh…?]

[Creo que habría sido la situación ideal para que la cargue como princesa, Bruja Silenciosa.]

 

Monica lo encontraba un arrepentimiento más bien ridículo que tener.

 

El búho aulló sobre la cabeza de Ryn mientras el espíritu continuaba. [Se dice que la princesa cargada tiene sus orígenes en una tradición nupcial de cierta familia real, en la cual el novio cargaría a la princesa en una posesión lateral en sus brazos por el camino nupcial. Es una estimada y honrada tradición, y yo he confirmado que es una manera estandarizada de transportar humanos. También oí que cuando realizas esta “princesa cargada” con otro, hace que el corazón del cargado “lata.”]

 

Monica había sido un humano por diecisiete años y eso era nuevo para ella.

 

[Había deseado cargarla como princesa, Bruja Silenciosa, y preguntarle si su corazón “latió,” como dicen… Qué lástima.]

 

[Ummm… Err…]

 

Mientras Monica trataba de pensar en una respuesta, Ryn caminó rápidamente a ella. El rostro del espíritu estaba tan calmado como siempre, pero exudaba una inusual intensidad.

 

[¿Puedo intentarlo otra vez?]

 

¿De nuevo? Monica pensó. ¿Me está pidiendo subir otra vez y caer? Realmente no quería pasar por todo eso una segunda vez, así que cambió el tema. [Um, más importante, ¿el príncipe está bien?]

 

[Sí. Si sales al camino principal, estará allí. Parecía estar buscándola.]

 

Una significante cantidad de tiempo había pasado desde que se separó de Felix.

 

Probablemente estaba muy preocupado.

 


 

Monica apuntó su dedo índice a Bartholomeus— quien yacía dormido en el suelo a sus pies— y rápidamente explicó. [Es el Mar de Estrellas Mira. Um, le puse un hechizo de interferencia mental para hacerlo calmar… Debería terminar en veinte minutos.]

 

Hechizos de interferencia mental estaban casi prohibidos— permitida al uso solo bajo condiciones específicas. Claramente esto estaba intranquilizando a Monica.

 

Ryn respondió. [La Bruja Astróloga se me hace del tipo flexible y considerada. Estoy segura que hará la vista gorda su uso de magia de interferencia mental, dada la situación de emergencia. Le entregaré a este ladrón.]

 

Cuando escuchó la palabra ladrón, las cejas de Monica cayeron, y empezó a jugar con sus dedos. [Um, dijo que solo era una víctima que fue poseído por ella…]

 

No podía decir si Ryn lo escuchó o no. El espíritu levantó el cuerpo de Bartholomeus en sus brazos horizontalmente— sosteniéndolo como una princesa cargada. Debió haber querido intentarlo.

 

[Me iré ahora.] Dijo. [Esperaré en el lugar ceremonial, así que cuando desee regresar, solo necesita llamarme.]

 

Ryn se inclinó un poco, luego se lanzó al cielo, sosteniendo a Bartholomeus en sus brazos como una princesa con el búho en su cabeza.

 

Monica los observo por un rato mientras se iban, luego se giraron y salieron de la calle principal. Encontró a Felix de inmediato. Parecía que la reconoció de inmediato. Se abrió paso por la multitud y corrió a ella.

 

[¡Monica! Gracias a Dios.]

 

Le faltaba algo de aliento— había corrido hacia ella. Sintiendo la culpa, Monica balbuceó. [U-Ummm, realmente lo siento. Algo, um, de pronto salió, así que…]

 

[¿Algo ocurrió? Ya veo… Se ve que estuviste dando vueltas.] Felix se recostó un poco y arregló los flequillos de Monica. Estaban despeinados debido a su vuelo por el cielo con el hechizo de vuelo.

Incluso Monica podía decir que estaba tratando de descubrir en qué andaba ella. No estaba tratando de ocultarlo; sabía que Monica era débil a la presión.

 

Mientras temblaba y trataba de pensar en una excusa, Felix quitó la máscara cubriendo la mitad de su rostro.

 

[O…] Dijo, sus cejas se cayeron y su usual sonrisa tomó la de un gato solitario. [¿No te gusta estar conmigo?]

 

Se veía lastimado.

 

Desde que se habían encontrado, Felix había estado haciendo todo lo que pudiera para ayudar a Monica a disfrutar. Cuando se dio cuenta que le tenía miedo a las personas, le dijo que pensara que él es un fantasma y se quedaría con ella.

 

Y Monica nunca se había sentido molesta gracias a él— en cambio, había desaparecido sin avisar.

 

Su rostro se palideció. Soy de lo peor, pensó. La expresión de disgusto de Bernie pasó por su mente. [Eres una malagradecida. Solo piensas en ti— no te importa ni un poco nadie más o lo que les pase, ¿verdad?]

 

Tiene razón, pensó.

 

Monica siempre había odiado tener miedo, ser lastimada. Todo lo que pensaba era en huir y esconderse. Al hacerlo, se había aprovechado de la buena voluntad de todos aquellos que se la habían dado.

 

Y la persona parada frente a ella se había acercado a ella desde que la conoció.

 

Si dijera que lo sentía, Felix probablemente sonreiría y le diría que no se preocupara por ello. La trataría de la misma manera de siempre… Pero… pensó, apretando su báculo de madera y levantando la mirada.

 

Aun sonriendo, Felix bromeó, [Soy un fantasma— no existo. Si tienes miedo, puedes huir, ardillita. Cuando una persona viviente ahuyenta a un fantasma, el mismo desaparece.]

 

[¡U-Um!] Gritó en un tono inusualmente alto.

 

Parecía que realmente tomó a Felix por sorpresa.

 

Monica sintió que empezaría a encorvarse y estiró su espalda antes de mirar a Felix.

 

Estaba avergonzada. Tenía miedo. No sabía lo que haría si le diera una mirada incómoda. Pero hizo a un lado todos sus miedos y ansiedad para vociferar unas palabras.

 

[¡Justo ahora, soy un fantasma!] Dijo. [No existo. ¡Solo soy un fantasma llamado Monica, así que…!]

 

No era la Bruja Silenciosa Monica Everett o la contadora del consejo Monica Norton. Solo era una chica llamada Monica ahora mismo, sin ningún título que jactarse— y fue tan simple que Monica estiró una temblante mano a él.

 

[¡Disfrutemos el resto de la noche como fantasmas juntos, I-Ike!]

 

Los ojos del príncipe de abrieron un poco. Pestañeó lentamente, sus largas pestañas subían y bajaban, sus ojos azules brillando como gemas.

 

Tomó su mano, luego le dio un tirón. Cuando Monica puso un pie firme para evitar tropezarse, su capucha se cayó.

 

Felix llevó sus labios a su oído ahora expuesto y susurró. [Gracias.] Los rincones de sus ojos estaban decaídos, y estaba sonriendo. Nada radiante, no la principesca sonrisa que usualmente tenía, sino la desapasionada sonrisa de un joven regular disfrutando el festival.


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