
Capítulo 11
El Valor de un Libro
Felix llevo a Monica a una calle más
estrella a las afueras de la calle principal. Linternas decorativas
prácticamente estaban en toda la ciudad, así que no había necesidad de luz,
pero eso no aplicaba a las calles traseras. Una vez se alejaron del bullicio
del festival, Felix quitó su máscara, luego tomó una linterna personal de su
cinturón y lo iluminó.
[Es bajando por este camino.] Dijo.
[Está oscuro, así que cuida tus pasos.]
[Um, ¿a dónde vamos, Ike?]
[Es una tienda que no tiene nada que
ver con el Festival de las Campanas, pero una que siempre disfruto. Y creo que
también lo harás.]
Felix le dio un maléfico guiño. Su voz
estaba llena de emoción, y sus pisadas eran ligeras mientras caminaba entre la
noche.
Monica lo siguió, dudando en la
oscuridad, desconocida al lugar. [Eres bueno disfrutando la vida nocturna,
Ike.]
[Mm. Probablemente he tratado probada
todo tipo de entretenimiento que el reino tiene que ofrecer.]
[Oh, ya veo.] Monica respondió muy en
serio. [Eres un profesional con esto.] La sociedad en general tiene pocos
nombres atractivos para tal persona. Felix respondió con una cálida sonrisa. La
linterna en su mano destellaba mientras se movía.
[Un amigo mío una vez me contó algo.] Explicó,
dejando de ver el cielo.
Monica le copió. Las parpadeantes
estrellas arriba se veían más pálidas que de costumbre, probablemente porque
toda la ciudad estaba iluminada.
Ese leve parpadeo se refleja en sus
ojos, Felix continuó. [“Quiero que encuentres algo que te emocione— por tu
propia diversión y de nadie más. Quiero que encuentres todo tipo de cosas que
te interesen y te entretengan”. Desde entonces, he estado buscándolo— algo que
realmente me emocione.]
Monica bajó su mirada del cielo y miró
al príncipe. Su expresión reveló un vacío y algo como una tristeza resignada.
Le había visto todo tipo de rostros ese día. Su genuina sonrisa mientras
disfrutaba el festival y esa vacía expresión, como si ya se hubiera rendido en
lo que quería buscar.
Todo se veía incongruente y le
molestaba. ¿Qué tipo de cosas encontraría “divertidas”?
El segundo príncipe era un genio en
todo lo que hacía, bendecido con carisma, apariencia y talento en cada campo
que pudieras pensar. Pero dudaba que cualquiera cosa lo emocionara.
Probó en cada forma de entretenimiento
que las personas generalmente buscaban, fingió emociones y pretendió que se
estaba divirtiendo… todo mientras suspiraba y pensaba en sí, no es todo.
Y aunque aún estaba buscando— todo para
cumplir con la petición de su amigo.
[Si me hago rey un día, perderé todo mi
tiempo libre. Si eso pasa, ya no podré andar tonteando como ahora.
Esencialmente, esta vez— el tiempo que puedo pasar como un fantasma— es como un
recordatorio de mi vida.]
[¿Quiere ser rey… a pesar que perderá
su libertad?]
[¿Querer? No quiero ser rey.]
Felix agitó su cabeza lentamente y miró
a Monica. Toda expresión dejo sus atractivos rasgos, y sus ojos azul zafiro
perdieron su lustre.
[Tengo que ser rey.]
Eso es, Monica pensó. Haber nacido en la
realeza significa que tienes que ir por el trono. Probablemente era un
sentimiento que nunca entendería.
Temas respecto a la sucesión real eran
bastante delicados. Si pregunta algo de la manera equivocada, podría ser tomado
como un insulto para la aptitud de Felix para gobernar.
Monica se incline. [Umm, realmente
siento preguntar algo tan descortés.]
[No, está bien. Estoy feliz que
estuvieras interesada en mí lo suficiente para preguntar. Sorpresivamente te
has visto desinteresada en mí.]
Mientras Monica dudaba, Felix giró su
mirada y añadió algo de alegría a su voz. [¡Oh, mira! Casi llegamos.]
Ceca del final de la pequeña calle
había una vieja casa de ladrillo. Una pequeña lampara y una placa de madera en
la puerta; el brillo de la lampara naranja iluminaba las palabras en la placa.
La simple placa sin adornos se leía
“LIBROS USADOS PORTER” en las letras. [Monica, no es algo que les diga a todos,
pero esta tienda es mi favorita. Hay algo dentro que realmente me emociona.] Dijo
en un tono risueño, abriendo la puerta.
Dentro, libreros estaba alineados en
intervalos regulares. Los espacios entre ellos eran estrechos, lo suficiente
para que una persona pase a otro lado.
Sin dudar, Felix caminó a una sección
entre el segundo y tercer librero a la derecha. Monica bajo su capucha y lo
siguió.
La tienda estaba llena con la esencia
de los libros viejos y hierbas repelentes a insectos. Miró los libros aquí y
allá; todos estaba copilados e incluidos en volúmenes académicos de herbología,
medicina y similares.
Luego de pasar una sección, llegaron a
un pequeño mostrador, donde un hombre sentado escribe algo a la luz de la
lámpara. Usaba lentes y tenía piel y un cabello rizado oscuro. Sus ojos eran
como almendras y sus rasgos eran muy pronunciados— debía ser de otro país. No
podía distinguir su edad. Se veía tanto como en los veinte o los cuarenta a la
vez.
Los tablones en la tienda antigua
crujían a sus pies, así que debió haberlos notado entrar, pero nunca levantó su
rostro de las páginas.
[Hey, buenas, Porter.]
El hombre no levantó la mirada, incluso
cuando Felix le habló. Pero no se veía tan metido en su trabajo para no haberlo
oído. Luego de un momento, dejo de escribir, metió su pluma en un tintero y
solo dijo. [Hola…] Antes de continuar su escritura. Lo que sea en lo que este
trabajando, no se parecía contabilidad— estaba usando hojas de composición
alineada.
A ese paso, ni se molestó en cambiar su
cortante actitud, a pesar de la simpatía de Felix. El hombre claramente era
execentrico.
[Monica, él es Porter.] Felix explicó. [Es
tanto el dueño de la tienda como un novelista. Por cerca de medio año, anda por
todos lados surtiendo con libros. Tenemos suerte de haberlo encontrado hoy.]
[Claro.] Dijo Porter. [Acabo de
regresar de un viaje el otro día. Encontré unos libros que probablemente
disfrutaras.]
[¡¿En serio?!] Felix explicó, su rostro
iluminándose.
Porter usó su pluma para señalar a un
librero cerca del muro. Al parecer, es donde los libros que Felix disfrutaría
estaban localizados.
Felix tomó algo del librero que el
hombre le había indicado. [¡Oh!] Gritó. [¡Y un viejo número de la Primavera de
Minerva!]
Los ojos de Monica se abrieron cuando
vio la revista que cogió. El Instituto de Entrenamiento de Magos de Minerva
publicaba una revista dos veces al año compilando los resultados de las
investigaciones de estudiantes y profesores y ese período se llamaba la
Primavera de Minerva. Naturalmente, como Monica había sido un estudiante de
honor, varios números la tenían su nombre.
¡¿Por qué quería la Primavera de
Minerva?! Se preguntó.
80% de esas revistas eran sobre magia. El otro 20% se comprendía en ensayos de
profesores acerca de sus hobbies y tips para hacerte la vida más fácil como un
estudiante.
Quizás es un gran fan de esos ensayos
de profesores hablando de su restauración capilar… Tenía que serlo— no había de
otra. Eso o que estaba buscando tips para la vida estudiantil.
Mientras Monica trataba de convencerse de
eso, Felix ojeó las páginas de la revista, ojos brillando como si fuera un
niño.
[¡Este tiene uno de los ensayos de la
Bruja Silenciosa!]
Monica jadeó y tembló. ¿Acaba de
decir la “Bruja Silenciosa”? Debí haber escuchado mal… Sí, escuché mal…
Mientras se palidecía, Porter dejo de
escribir por un momento y remarcó. [Los tres números de allí incluyen un ensayo
de la Bruja Silenciosa. Y el número más nuevo tiene una reciente contribución.]
[¡Porter! ¡Que excelente trabajo has
hecho!]
Felix sonaba dichoso. De hecho, se veía
más jovial. Monica nunca había visto sus ojos brillar así. Eran demasiadas
sorpresas a la vez para Monica y la dejo asombrada.
El príncipe rio un poco sonrojado.
[¿Sorprendida?] Preguntó. [Estoy bastante interesado en la magia.]
[Um, pero ¿no dijo que no tomaría magia
fundamental…?]
[Hay una buena razón a eso. Tengo
prohibido estudiar cualquier cosa relacionada al tema.]
Monica estaba sorprendida. Varios miembros
de la familia Ridill sobresalen en magia y varios magos talentosos habían sido
parte de su legado. El actual rey era usuario de magia de tierra y el hermano
mayor de Felix— el primer príncipe— se había graduado de Minerva. No podía
imaginarse por qué le habían prohibido a Felix de estudiarla.
Monica meditaba, Felix continuó hablando
mientras pasaba las páginas, su entusiasmo es obvio.
[Los grimorios son grandes y caros,
¿cierto? Y necesitas un permiso especial para comprar o incluso ver alguno. Es
un fastidio adquirir y almacenarlos en secreto en mi cuarto.]
Por otro lado, la Primavera de Minerva
era fácil de obtener, así que el príncipe había optado por ellos. Sin embargo,
los ensayos que llegaban a la revista eran cuidadosamente seleccionados. Con el
fin de entenderlos, al menos necesitarías conocimiento intermedio de magia. ¿Cómo
Felix sabe tanto? Se preguntó.
Aun revisando la revista, Felix siguió.
[El último ensayo que leí de la Bruja Silenciosa fue increíble. Tenía que ver
las coordinadas de posicionales de hechizos de largo alcance. No puedo creer
que lo había escrito cuando solo era un estudiante. Para resumir, más que
añadir una fórmula de rastreo a un hechizo de largo alcance, propone lanzar la
fórmula directamente frente a los objetivos, incrementando la precisión y
exactitud del hechizo— pero por la manera que calcula las coordinadas
posicionales es simplemente revolucionario, permitiéndole abreviar
considerablemente la misma fórmula…]
Monica añadió una mueca. Sí,
pensó. Sí, eso es… La fórmula moderna de rastreo tiene muchas fallas, así
que más que esperar a que mejoren, quería tratar de crear un hechizo de largo
alcance con un gran grado de exactitud que no los necesitaría… ¡Oh no, lo
entendió todo perfectamenteeeeeeeeeee!
Mientras se quedaba allí temblando,
Felix la miró y añadió, algo avergonzado. [Lo siento. En realidad soy un gran
fan de la Bruja Silenciosa. Una vez empiezo a hablar de ella, sigo sin parar.]
[¿U-Un fan…?]
[Sí. La Bruja Silenciosa ha hecho
contribuciones simplemente significantes al campo de la magia en nuestro reino.
Y sus hechizos sin recitar… son tan hermosos.] Se miraba completamente extasiado
mientras relataba la última parte.
Pero Monica no le podía prestar
atención ahora mismo. ¡¿Me vio usando magia sin recitar?! ¡Oh no, ¿cuándo
pasó?! No he sido expuesta… ¿verdad? ¡Por favor di que no! ¡Oh noooo!
[Nunca antes en mi vida había visto
magia tan hermosa. Ahh, deseo poder verla en persona una vez más.] Suspiró
tristemente.
[De momento…] Porter intervino. [Estoy
en medio de la escritura de una escena de mi nueva novela acerca de un idiota
que se enamora de una actriz de teatro. Abram, el amigo del personaje
principal, está que cachetea por la actriz Catherine, y a cada oportunidad,
dice “quiero verla actuar en persona una vez más.” Suenas exactamente igual a
él ahora.]
[Ahh, Porter, puedes tener razón. Sí,
debe ser lo que llamas primer añor.]
¿P-Primer amor…? Todo el cuerpo de Monica empezó a
retorcerse. Estaba tan abrumada, el link entre su cerebro y músculos faciales
no estaba funcionando.
¿Qué debería hacer? Me gustaría ir a
visitar el mundo de los números.
[¿Sorprendida?] El príncipe preguntó. [Esto es lo que más me emociona.]
[U-Um, ¿se ha, bueno, encontrado con la
Bruja Silenciosa?] Preguntó, cara pálida. Felix asintió, encantada, sus
mejillas sonrojadas algo rosaditas. Luego le susurró a Monica para que Porter
no pudiera oír.
[En su inauguración y ceremonia de Año
Nuevo. Pero siempre usa una capucha, así que casi nadie ha visto como se ve. Y
no se une a las afters, así que nunca le he hablado o visto su rostro.]
Gracias a Dios, Monica pensó. Mi identidad está a
salvo, al menos. Suspiró.
Su alivio, sin embargo, fue prematuro.
[Pero una vez me haga rey, no será
problema— podré reunirme con ella siempre que quiera. Los Siete Sabios son como
consejeros del rey.]
Ese era un gran problema para Monica.
[Una vez sea rey, podré hablar con ella
directamente… Quizás incluso me deje ver su rostro.]
¡Por favor, no, no soy buena para ser
una consejera de Su Majestad! ¡De hecho, quiero disculparme ahora mismo por
decepcionarte en el futuro!
Al final, Monica miro a sus pies y
apretó su estómago. Para comenzar, ella juró que mantendría sus apariciones
ceremoniales a un absoluto mínimo y nunca, nunca quitar su capucha.
[Por cierto, ¿estás interesada en las
librerías de libros usados, Monica?]
[Oh, um, sí…]
Los comentarios de Felix le habían dado
un poco de dolor de estómago, pero libros usados hacían que su corazón bailara.
Y aquí, tienen todo tipo de libros— desde publicaciones recientes y raras
antigüedades de antes del desarrollo de la imprenta o encuadernado.
Y una mirada rápida alrededor demostró
que la mitad de los libreros estaban llenos con novelas de ficción para las
masas, mientras la otra mitad tenía libros más prácticos y académicos. Incluso
había unos raros que habían dejado de venderse.
[¿Puedo, yo, um, mirar los libros
también?]
[¡Claro! Es por eso que te traje aquí.]
Felix dijo, asintiendo antes de volver a revisar las publicaciones de la Fuente
de Minerva. Debió haberlo estado deseando mucho.
Monica no podía leer nada relacionado a
la magia en presencia de Felix, así que decidió revisar los estantes para
libros de matemáticas. El estante justo frente a ellos tenía muchos tomos de
medicina y biología. Pero entonces, junto a ellos, miró un nombre familiar y
jadeó.
Discernimiento de la Disposición Mágica
de los Rasgos Heredados por Venedict Reyn. El libro había sido publicado cinco
años antes— y luego que su autor fuera ejecutado por su investigación en la
magia prohibida, habían sido recogidos y quemados.
La mano se Monica fue a ello. Lo tomó— sacudiéndose—
giró la primera página. La primera oración era una que había escuchado muchas
veces.
El mundo está lleno de números.
El contenido era difícil de entender
sin conocimiento de tanto biología y magia, y porque Monica no se había
concentrado en bilogía en la escuela, solo podía entender cerca de la mitad.
Pero aun recordaba los números en las
tablas y gráficos.
Este… ¡Este es el libro de mi padre…!
Era una prueba que su padre— ejecutado
como hereje por romper un tabú mágico— había vivido. Recordó esos libros
quemándose— sus páginas arder y reducirse a cenizas.
Y ahora, esos números que había grabado
en su memoria en un intento de preservar al menos algo estaban justo frente a
sus ojos, completos.
Monica apretó el libro a su pecho y
corrió a Porter. [¡Perdón! ¡Puedo… me gustaría este libro! ¡Um, por favor!]
Porter levantó la mirada de su papel y
la miró. Cuando vio el título del libro, sus ojos se abrieron levemente detrás
de sus anteojos. [Un amigo mío dejo ese libro cuando falleció. No he tenido
intenciones de venderlo barato.]
Monica estaba agitada de saber que
Porter había sido amigo de su difunto padre. Pero no podría hablar de su padre
ahora— no frente a Felix.
Suprimiendo su asombro, se recostó un
poco y preguntó. [¿Cuánto?]
Porter levantó dos dedos. Libros
técnicos como este generalmente costarían alrededor de una monera de plata.
Había asumido que pediría dos monedas de plata, pero…
[Dos monedas de oro.]
Monica se quedó sin palabras. Dos
monedas de oro eran suficiente para darle de vivir a un plebeyo humildemente
por un tiempo.
Como uno de los Siete Sabios, tenía
suficiente ahorrado para construir una casa en la capital real. Pero rara vez
tenía oportunidad de ir a comprar que nunca llevaba dinero encima.
[Um, prometon que lo pagaré en algún
momento… ¿Podría reservarlo?]
[¿Cuántos años crees que le tomaría a
una niña como tu ahorrar dos monedas de oro?]
[Oof…]
Era perfectamente capaz de pagar las
dos monedas de oro. Pero si lo decía ahora, revelaría quien era en realidad.
Mientras desesperada pensaba en cómo
pedirle al hombre reservarlo para ella, Felix, de pronto a su par en el
mostrador, puso dos monedas de oro.
[Eso debería solventar el problema,
¿cierto?]
Los ojos de Monica casi se le salían.
Miró a Felix. [¡No! ¡No, no puede! No puedo pedirle que pague tanto dinero
por—]
[Piensa de esto como un soborno por
quedarte callada por mi pequeña aventura.] Felix dijo, inclinando su cabeza a
un lado y sonriendo. [Los accesorios no te hacen feliz, pero esto sí, ¿verdad?]
[¡B-Bueno, pero ¿dos monedas de oro?!]
[No sé lo mucho de valor que tenga ese
libro en el mercado, pero para ti, al menos vale eso, ¿no es así?]
Al momento que oyó esas palabras,
lágrimas empezaron a caer de los ojos de Monica. Todos ridiculizaron la
investigación de su padre— quemaron sus libros— como inútiles. Los rompieron,
despedazaron y lanzaron al fuego. No importa lo mucho que Monica insistiera que
tenían valor. Nadie escuchaba. De hecho, su tío la golpeó por eso— ni quiso
intento decirlo a las personas.
No digas nada que nos meta en
problemas. Una y otra
vez. Sin cansancio. Felix no pudo haber conocido el valor del libro. Pero
reconoció que Monica le daba un gran valor y lo había aceptado. Estaba tan
feliz. Lágrimas siguieron bajando de sus mejillas mientras asentía una y otra
vez.
El príncipe se recostó otro poco y
limpió las lágrimas fluyendo con sus dedos. [Lo siento. No quería hacerte
llorar.]
Monica sollozó, luego logró poner una
sonrisa rara. [Gracias… gracias, Ike.]
Felix frunció sus ojos, regresando la
sonrisa.
Dándoles una mirada, Porter tomó el
pago. [Dos monedas de oro. El libro es tuyo.]
Le entregó el libro a Monica— el libro
de su padre, ahora valía dos monedas de oro.
Monica limpió sus lágrimas con su manga
y tomó el libro, manos agitadas. Luego, apretándolo a su pecho, se inclinó a
Porter y Felix. [Gracias… Gracias por darle a este libro tanto valor.]
[Si alguien te carga de más, ¿no
deberías enojarte y llamarle estafador o así?] Porter murmur, asombrado.
Pero Monica agitó su cabeza. Su padre
nunca había mostrado interés en cómo las otras personas aprecian y valuaban su
trabajo, pero estaba muy, pero que muy feliz así a que si su libro hubiera sido
vendido barato.
Mientras se quedaba allí, abrazando el
libro a su pecho, nariz roja de llorar y una sonrisa feliz en su rostro, Felix
la observó con una mirada cálida— como si recordara días lejanos o reviviera un
recuerdo irremplazable.
Cuando dejo los Libros Usados Porter,
descubrieron que el ambiente en la ciudad había cambiado. El bullicio del
festival que habían escuchado del camino principal antes se había ido por
completo.
[La dedicatoria magia debe estar
empezando.] Felix dijo mientras el campanero empezaba a sonar. El sonido de la
gran campana se mezcló con el leve sonido de las pequeñas campanas decorando
las calles de la ciudad.
Monica sintió el flujo de maná
alrededor de ella empezó a cambiar. Miró abajo y vio gotas doradas de luz
subirse desde el suelo, flotando en el aire. Las más pequeñas se quedarían
juntas, haciéndose más grandes mientras ascendían sin más al cielo.
La Bruja Astróloga está usando el Mar
de Estrellas Mira para absorber maná de la tierra…
Las motas de luz se alzaban de toda la
ciudad antes de moverse a la ciudad, como por propia voluntad. Cuando
eventualmente llegaron a su destino, se extienden arriba en el aire como el
humo de una chimenea. El maná acumulado en la tierra estaba regresando al
cielo.
Originalmente, el Festival de las
Campanas era un festival de la cosecha para dar gracias al Rey de los Espíritus
de la Tierra. Pero aunque la leyenda del cuidador del inframundo se asoma para
divertir… se cambió a un festival para espantar a las almas de los muertos.
Había varios hechizos usados para las
dedicatorias mágicas como esos, pero Monica sintió que entendió por qué la
liberación de magícula había sido el método escogido para el festival.
El cielo nocturno era el reino de la
Diosa de la Oscuridad, quien gobernaba el inframundo. El panorama de todas esas
motas doradas subiendo hacia las estrellas evocaba la imagen de las almas de
los muertos regresando al inframundo. ¿Y no fue por eso que todos estaban
sonando sus campanas?
Monica se unió a ellos, sonando la
campana fijada al báculo en su mano derecha, abrazando el libro de su padre en
la izquierda, y cerrando sus ojos.
En esta noche de festival donde los
muertos venían a visitar, de hecho, se encontró con su difundo padre.
Papa… pensó. Algún día, podré decirte con orgullo que he
dado lo mejor de mí.
Y cuando la misma Monica pasara las
puertas del inframundo, esperaba que el acariciaría su cabello, como siempre lo
había hecho.
Daré lo mejor de mí…
A su par mientras oraba por la partida
de su padre, Felix dijo levemente. [Se ven como estrellas.]
Miró sin pestañar a las radiantes luces
alzándose al cielo nocturno. ¿Él, también, estaba pensando en alguien con el
que nunca se reuniría otra vez?
[Ike, ¿también quieres sonar la
campana?] Monica preguntó, su voz se detuvo. Feliz miró con vacío a la campana
gentilmente meneándose de la punta de su báculo y solo asintió. luego de unas
palabras de agradecimiento, le quitó el báculo y sonó la campana.
Entre sus campanadas, Monica lo oyó
hablar— a él mismo, quizás. [Siempre se lo quise contar a mi amigo.]
No ofreció ninguna oración. En cambio,
levantó la mirada a las luces danzando entre las estrellas.
[Prometo que haré tu sueño realidad.]
Monica sospechaba que su amigo ya no
estaba en este mundo, así que pensó que no es mejor rezar.
Si fuera capaz de sonar una campana y
ahuyentarlo, entonces todos sus esfuerzos de proteger el festival habrían
valido la pena.
✽✽✽✽✽
Cuando los dos regresaron con Madam
Cassandra, un gran festín estaba celebrándose en el primer piso. Monica no
sabía cómo era esta tienda usualmente, pero probablemente estaba más animada
ahora mismo debido al festival.
Felix le señaló a Monica seguirlo,
luego la llevó a un cuarto privado cerca de la parte trasera del segundo piso y
abrió la puerta. El mismo cuarto era mucho más grande de lo que Monica había
imaginado. Debió haber sido hecho para recibir a la nobleza. Parecía que
mantenían el cuarto para que estuviera listo siempre que el cliente regresara—
un montón de fruta en un plato estaba en una mesa, y tanto la chimenea como las
candelas estaban encendidas.
[Um, Ike. Yo…b-bueno…] Monica balbuceó,
temblando mientras miraba al príncipe. Lo había estado aguantando por un buen
rato.
Felix sonrió levemente y asintió,
pareciendo entender exactamente cómo se sentía. [Lo sé. Estoy pensando la misma
cosa.]
Sus mejillas estaban levemente rojas,
habiendo dejado el frío por la calidez del cuarto. Ambos se miraron a los ojos.
Luego levantaron los libros en sus manos. Monica levantó el tomo que su padre
había escrito y Felix los números de la Fuente de Minerva.
[¡Um! ¿Puedo leer esto, por favor?]
[Claro. Tampoco puedo esperar a abrir
el mío.]
Las palabras no fueron necesarias luego
de eso. Se tumbaron en el sofá y abrieron sus libros.
Al momento que abres un libro nuevo es
un momento especial. Particularmente si es un libro que realmente querías leer.
Aun para un Sabio, el contenido del
libro del padre de Monica era muy difícil. Sin embargo, se moría de la dicha
ahora que podía entender ecuaciones y fórmulas mágicas que había aprendido
desde niña. Absorta, pasaba hoja por hoja.
Los únicos sonidos en el cuarto eran
del crujido de la madera en los muebles y el giro de las páginas.
Eventualmente, escucharon un leve golpe
en la puerta y se abrió.
[¡Tomen! Traje unos dulces y vino.]
Al cuarto entró Doris, una de las
prostitutas del bar, su cabello rubio cereza se menea mientras se mueve. Tenía
una canasta llena de dulces y vino en una mano. Por desgracia, tanto Monica
como Felix estaban tan absortos leyendo que ninguno la miró.
Doris miró entre ambos, horrorizada,
exclamó. [¡Hey, hey! ¡Un hombre y una mujer juntos tan tarde en la noche y,
¿están teniendo un grupo de lectura?! ¡Los bonachones sí que tienen mejores
cosas que hacer!]
Felix al final la miró. [Oh, Doris.
¿Bebidas? Puedes dejarlas por allá. Estoy llegando a la parte buena.] Dijo
antes de bajar su mirada a su revista.
Doris dejo la canasta en la mesa, luego
trató de presionar a Monica. [¡Señorita! ¡¿Va a dejar que la trate así?!
¡Básicamente le está diciendo que está como Betty la Fea!]
Monica oyó las palabras, pero realmente
no pensó en ellas antes de hablar por reflejo. [¡Sí! Usualmente los rasgos
hereditarios se han pensado como el resultado de la mezcla de dos elementos
juntos como fluidos, pero este libro propone la idea de pequeños granos
llamados partículas hereditarias. Esas partículas son como las huellas de una
persona, determinando su capacidad de maná y los elementos que—]
[¡Bien, suficiente de la conversación
poco productiva!] Dorios tomó una bebida de su canasta y la vertió en una copa,
luego se la dio a Monica. ¿Era jugo de fruta caliente? Rodajas redondas de
fruta cítrica flotaban en su superficie, y tenía una esencia dulce a miel.
[¡Bebe esto!] Doris ordenó.
[Oh. Bien.]
De pronto dándose cuenta que garganta
estaba seca, Monica se lo bebió. El líquido se había enfriado a una temperatura
bebible adecuada.
Y ese fue el punto en el cual su mente
se desconectó.
[Tome— ¡Usted también!]
Felix movió sus ojos para ver la copa
que le estaba entregando. Contenía vino blanco caliente con rodajas cítricas y
miel. Aceptó la bebida, tomó un pequeño sorbo y frunció sus ojos. [Mm. Un poco
de vino mientras leo no es una mala idea.]
[¡El vino no es para eso!] Doris gritó.
Monica cerró su libro y se paró sin
decir nada. Sus ojos se veían algo idos, desenfocados.
[¿Qué ocurre, Monica?] Felix preguntó.
Los labios de Monica se movían mientras
murmuraba algo incomprensible antes de decir en una voz rara. [Está caliente.]
Al siguiente momento, Monica se estaba
quitando la ropa. Pasó en un pestañeo— a Felix ni le dio tiempo de detenerla.
Y el extraño comportamiento de Monica
no se detuvo allí— se tambaleó inestablemente a él, tomó una de sus manos con
las suyas, luego se giró para poder verlo. Apretando un par de veces, murmuró
infeliz.
[Sin patita…]
[¿Qué?]
Monica tomó su palma y la llevó a su
mejilla. Su rostro era blando y caliente por el alcohol, y se sentía bien
mientras presionaba su mano contra ella, pero no tenía idea de lo que quería.
Mientras se quedaba allí estupefacto,
los parpados de Monica cayeron en tristeza. [No patita…]
Empezó a sollozar, luego logró guiarse
a la cama. Se acorruco en ropa interior, como un animalito.
[Quiero ser un gato…] Murmuró. Y con
esa misteriosa declaración, su respiración se calmó y se quedó dormida rápido.
Doris miró a Felix y preguntó con una
cara seria. [¿Ha adoptado a un gato?]
[Hm.] El príncipe dijo. [Nunca la había
visto hacer eso antes. Estoy honestamente sin palabras.]
[¿Qué fue eso de la patita?]
[No lo sé.]
Mientras miraban a la cama, Monica
murmuraba en su sueño con una sonrisa en su rostro.
[Parece que es todo hoy esta noche.]
Felix dijo.
[Es terrible. Y con semejante mujerón
frente a usted.] Haciendo pucheros, Doris empezó a limpiar la mesa. Era
bastante aguda para darse cuenta que Felix no tenía tales intenciones.
Justo antes de salir del cuarto, Doris
le dio un amigable beso y le guiñó. [Estaré en el piso de abajo. Si se siente
solo, es más que bienvenido cuando sea.]
Con eso, se fue. Felix apreció la
calidad y determinación de la mujer.
Podía oír de la cama leves susurros y
ronquidos suaves, al igual que un poco de una plática dormida. Lo escuchaba,
preguntándose qué tipo de sueño estaba teniendo, pero todo lo que murmuraba
eran números. Incluso en sus sueños, era en todo lo que pensaba.
[Buenas noches, Monica.] Susurró antes
de apagar las candelas.
✽✽✽✽✽
Por primera vez en un tiempo, soñó.
En un elegante cuarto amueblado, un
chico tenía un collar en su palma mientras murmuraba.
De vez en cuando, el chico observaría
una página en un grimorio abierto a su costado, luego regresando al collar,
recitando el cántico escrito en el libro con algo de dificultad.
[¿Qué está haciendo, Lord Felix?]
Felix de inmediato miró al sirviente
quien dijo su nombre.
[Oí que este collar que mi madre dejo
tiene a un gran espíritu de la tierra dentro.] Explicó. [¡Pensé que si podía
hacer un pacto con un espíritu también, el Abuelo estaría orgulloso de mí!]
El sirviente agitó su cabeza. [Eso no
es posible.]
[¿Huh?]
Mientras su joven maestro se congelaba
en confusión, el sirviente puso una expresión seria, luego explicó. [Con el fin
de formar un pacto con un gran espíritu, su especialidad elemental— determinada
de nacimiento— necesita ser la misma que del espíritu. Su especialidad es
diferente, así que no puede hacer un contrato con ese.]
[Oh no.] Felix miró al collar en su
mano con decepción.
No tenía talento académico o atlético,
y tenía una mala constitución y frecuentemente se enfermaba. Lo que es más, era
bastante tímido, así que no podía hablar muy bien frente a otros. Era un chico
débil— nunca llenaría las expectativas de su abuelo.
[¿Por qué no puedo complacer a mi
abuelo?] Felix murmuró, lágrimas bajan de sus ojos.
El sirviente miró a su joven maestro,
luego dijo. [Por favor, deme un momento.]
[¿Huh?]
El sirviente se quitó su chaqueta,
revelando un libro sujetado debajo de la ropa de chico.
[Quiero que tenga esto.] Dijo,
entregándoselo a Felix.
Cuando Felix vio el título del libro,
sus ojos de alumbraron. Era de astronomía. Amaba las estrellas del cielo
nocturno, pero todos los adultos le decían que un príncipe no necesitaba tal
conocimiento. Si tenía tiempo que perder en tal tema, decían, debería pasarlo
estudiando algo más práctico. Y si alguno de ellos lo encontraba con un libro
de astronomía, se lo confiscaría.
Era por eso que el sirviente tenía que sujetar
un grueso libro a su pequeño cuerpo con el fin de hacérselo llegar a Felix.
[Pero todos dicen que es inútil que
tengo algún libro de astronomía…] Felix dijo, su voz se mezcla con gozo e intranquilidad.
No quería nada más que leer libros
acerca de su campo favorito, pero nadie alrededor de él lo permitiría. Ya
estaba atrasado en sus estudios— y estaba intranquilo. ¿Realmente está bien que
lo tenga?
Mientras bajaba su cabeza, su sirviente
dijo gentilmente. [Pero esos libros son importantes para usted, ¿verdad?]
A esas palabras, lágrimas empezaron a
bajar del rostro de Felix. Siempre fácil de llorar, el príncipe sollozó, pero
logro una sonrisa retorcida. [He-He… Gracias. Estoy tan feliz.]
El sirviente vio a su joven maestro con
ojos amables, como si cuidara de su hermano menor.
Esa tarde, Felix fue llamado al cuarto
de su abuelo. Dentro, estaba, rostro pálido.
Ante el duque se arrodillaba el joven
sirviente. Su parte superior estaba desnuda y su pálida espalda estaba llena
con marcas de látigos por su castigo.
[Abuelo… ¿P-Por qué…?]
[Al parecer, esta cosa te ha dado algo
innecesario.] Dijo el dique, su mirada se movió al libro en la mesa.
Era el libro de astronomía que el
sirviente de Felix le había llevado. Felix lo había estado escondiendo en su
cuarto, pero un sirviente diferente lo encontró.
El rostro de Felix se palideció más.
Bajó su cabeza. [Y-Yo lo siento. P-Pero se equivoca. No es su culpa. Lo forcé a
hacerlo…]
[¿Entonces obedeció tus órdenes en
lugar de las mías? Pensar que un simple sirviente confundiría a su maestro.]
El duque llevo el látigo a la espalda
del sirviente. El golpe seco hizo que la garganta de Felix se cerrara.
[¡Por favor, para!] Rogó. [¡Por favor!
Por favor, no pediré ningún libro de astronomía nunca más, lo prometo. Por
favor…]
[Tira ese libro al horno.]
Feliz hizo lo que el duque ordenó.
Recogió el libro de la mesa y lo lanzó al horno. Al final, con manos
temblorosas, lanzó su libro preciado al fuego.
[Lo siento… lo siento…] Lloró mientras
observaba las páginas quemarse.
El duque dijo. [Oí que fuiste el
hazmerreír en tus lecciones de baile hoy.]
[Y-Yo lo—]
Otro golpe mientras el látigo caía otra
vez— no a Felix, pero en la espalda del sirviente arrodillado. El dique sabía
perfectamente bien que dañar al sirviente afectaría más que dañar al príncipe
directamente.
[Todo es porque estás ocupado con la
astronomía en sí.]
[¡Y-Yo lo siento tanto, tanto! Sí que
lo siento… La próxima vez… ¡La siguiente vez lo haré mejor! Nunca más lo pondré
en vergüenza, lo prometo. Así que…]
[Sí, señor…] Felix añadió. Agitándose
todo.
El duque lo miró, una más fría que un
lago en invierno. [Que deplorable que el hijo de Aileen resultara ser un
miserable fracaso como tú.]
✽✽✽✽✽
Ha pasado tiempo desde que soñé con
esto, Felix pensó,
despierto y calmado.
Aún estaba oscuro más allá de las
cortinas. No mucho tiempo había pasado desde que entró a la cama.
De pronto, algo cerca de su estómago se
movió. Era Monica.
Su sueño probablemente había sido el
resultado de ver su expresión en la tienda de libros usados. Había abrazado el
libro a su pecho, su rostro se arrugaba mientras lloraba, aunque había estado
sonriendo todo el tiempo— justo como ese jovencito con el libro de astronomía.
Había comprado el libro para ella por
capricho, pero en serio quería hacerla reír— quería hacerla feliz.
[Me alegra hacerte feliz.]
Felix jaló a Monica, cuyo cuerpo cálido
aún estaba acorrucado en su estómago, un poco más cerca, luego cerró sus ojos
otra vez, un sentimiento de calma llegaba en él.
✽✽✽✽✽
En la iglesia, en el pequeño cuarto al
costado del altar, la Bruja Astróloga Mary Harvey le hablaba al accesorio
cubriendo su mano derecha— el Mar de Estrellas Mira.
[Has sido una niña mala, Mirita.]
[¡Oh, oh, qué cruel! ¡Solo quería estar
al lado de vuestro amado!] El Mar de Estrellas Mira tenía la habilidad de
intervenir con cualquiera que la tocara. Si la persona tenía un bajo grado de
resistencia de maná, incluso podría controlar su cuerpo hasta cierto punto.
Pero los Siete Sabios eran los mejores del reino; no funcionaba en ellos.
Mary se rio, el sonido como una campana
sonando, mientras se quitaba el Mar de Estrellas Mira de su mano. Luego lo
colocó en su caja especial y recitó el hechizo de sellado. Una vez terminó el
verso final, susurró levemente. [Buenas noches, Mirita. Dulces sueños.]
El amargo llanto del Mar de Estrellas
Mira se detuvo al momento que Mary cerró la tapa.
Recogió la caja sellada y la sostuvo en
su pecho mientras dejaba la iglesia.
Las linternas decorando las calles esa
noche eran tan brillantes, hacía que las estrellas sean difíciles de ver. Aun
así, Mary apretó sus ojos para rastrearlas.
Justo ahora, estaba buscando la
estrella representando a la Bruja Silenciosa. Su encuentro y decisiones en esta
noche tendrían un gran efecto en el reino. Cada una de ellas era una pequeña
estrella destellante, pero todas estaban conectadas, juntándose para formar un
gran destino.
Y hay una cosa más que me da
curiosidad… Pensó.
A la par de la estrella de la Bruja
Silenciosa brillaba otra— profundamente entrelazada con el destino de la chica.
Era una precaria estrella soportando el destino de la pérdida.
No le pertenecía a ninguno de los Siete
Sabios y no puede haber tantas personas cercanas a la Bruja Silenciosa…
¿Estrella de quién puede ser?
Mientras pensaba, oyó la voz de alguien
de los árboles. Girándose, vio a una belleza en un vestido de maid— el espíritu
contratado del Mago Barrera Louis Miller, hablándole al búho en su cabeza. El
búho era el familiar de Mary.
[Mi hobby es leer.] El espíritu
explicó. [Últimamente, he estado leyendo libros de Dustin Gunther. ¿Cuáles son
sus hobbies, Sir Owl?]
El búho cantó. Naturalmente. Los
familiares pueden entender órdenes dadas a ellos, pero no podían hablar como
las personas. No era como espíritus. Se preguntó si un loro podía ser capaz de
hablar, pero nunca había a alguien con un loro como su familiar.
Aunque Ryn estaba hablándole al búho
igual. ¿Se está divirtiendo? Mary se preguntó, asombrada mientras los
observaba.
Eventualmente, Ryn la notó allí y se
giró a ver. La manera que rotó su cabeza, sin mover el resto de su cuerpo, le
recordó a Mary a la criatura aún yaciendo sobre Ryn.
[¿De salida, Bruja Astróloga?]
[No, solo estaba observando el cielo
desde aquí.] Respondió. [Pero ¿qué estabas haciendo, Ryncita?]
[Estaba profundizando mi relación con
Sir Owl.]
La sensibilidad de los espíritus era
generalmente incomprensible. ¿O los espíritus de viento podrían entender el
lenguaje de las aves?
Ryn giró el resto de su cuerpo para
encarar a Mary. [Habí algo que quería preguntarle, Bruja Astróloga.]
[¿Hm? ¿Qué pasa?]
[¿Por qué permitió a posta que el Mar
de Estrellas Mira sea robado?] Mary mantuvo son leve sonrisa, pero no dijo
nada.
Ryn continuó en un tono monótono. [Oí
que el culpable usó sus propias herramientas para romper el cerrojo y escapar
de la celda en la que estaba.]
[¿Es así? Vaya vaya. Qué inquietante.]
[¿Por qué no confiscó sus
herramientas?]
Para Mary, sonaba a que Ryn estaba
haciendo esas preguntas no para criticar, sino por pura curiosidad. Tocó la
caja conteniendo el Mar de Estrellas Mira y respondió en una voz risueña. [Todo
es como las estrellas mandan.]
[Ya veo. Las estrellas tienen mucho que
decir.]
[Claro. Pero sus voces son más suaves
que ni yo puedo entenderlo todo.] Mary dijo, girándose para ver el cielo este.
Pasado el campanero, un tenue blanco
estaba empezando a asomarse por el horizonte. Sería la mañana en menos de una
hora. El brillo de las estrellas— sus susurros— se hacían más y más tenues. La
noche estaba terminando y un día nuevo estaba empezando para todas las
criaturas vivientes del mundo.
Y cuando el amanecer llegó, era hora
para Mary de dormir.
Mientras pensaba en regresar a su
cuarto, de pronto oyó pisadas apresuradas acercándose desde la puerta trasera
de la iglesia.
[¡Siento mucho molestarla a esta hora!
¡¿Lady Rynzbelfied está presente?! Un mensaje urgente ha llegado de Su
Excelencia Louis Miller…]
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