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Epílogo

Siempre Pon un Listón en tu Gatito

 

Hace frío…

 

Monica se despertó temblando. El invierno se acercaba rápido y el frío matutino entraría incluso en las brechas más pequeñas en su manta.

 

Se retorció bajo sus mantas otras, luego se dio cuenta de algo cálido a su par e inconsciente lo atrajo. Cuando hizo presión, le dio calidez.

 

Se siente un poco grande para Nero… Hm. Como sea, está calientito, así que no importa, pensó, olvidándolo y entrando en sueño otra vez.

 

Sintió una gentil mano acariciando su cabello y algo más apretó su mejilla.

 

Monica estaba muy familiarizada con esta bendita sensación. [Oh, patitas… Buenos días, Nero.]

 

[¿Quién es Nero?]

 

El sonido de una voz justo a su par despertó a Monica al instante. Sus ojos se abrieron como sandías mientras se giraba al hablante— y vio un par de ojos gema mirándola gentilmente.

 

Monica apenas logró suprimir un grito y salió de su cama a las prisas.

 

Mientras se levantaba en cuatro patas, recordó la profecía de Mary.

 

[¡Tienes suerte en el amor! ¡Incluso puede que pases una noche apasionada con un caballero maravilloso!]

 

¿Sin darse cuenta había pasado una “noche apasionada” con un “caballero maravilloso”?

 

Monica llevó su frente al suelo y balbuceó. [E-E-Ej—]

 

[¿Ej?]

 

[¿Seré… ejecutada?] Se veía que estaba a punto de morir.

 

Felix, sentándose en la cama, se río. Su parte superior estaba completamente desnuda. Y Monica había restregado su mejilla en su pecho. Parecía que es razón suficiente para que su cabeza sea cortada.

 

[¿Matarías a un gatito solo por meterse en tu cama?]

 

[¿Huh…? ¿Un gatito?]

 

Monica levantó la mirada y vio alrededor del cuarto, pero no vio a ningún gato. ¿Dónde está el gato que aprieta mi mejilla con su patita? Se preguntó, inclinando su cuello.

 

Felix la observó con emoción. [Bebiste algo de vino anoche, de pronto te quitaste la ropa y dormiste.]

 

Fue cuando Monica se dio cuenta que estaba usando nada más que su ropa interior. No es sorpresa que tenga frío.

 

[¿No tienes frío así?]

 

[¿Huh? Sí. Perdón por no estar vestida apropiadamente. Me cambiaré de— ¿Huh?]

 

Sintiendo una extraña sensación en su cuello, Monica estiró su cuello y sintió una pequeña cadena. Cuando bajo la mirada, vio una pequeña gema verdosa destellando a la luz de la mañana. Confusa, vio a Felix otra vez.

 

Reposando su rostro en su palma, su codo quedo en una rodilla, él le dio una gentil sonrisa. [Realmente hace juego con tus ojos.]

[¿Qué, um, es esto…?]

 

[Me dijiste que si te daba un accesorio, no te haría realmente feliz, ¿cierto?]

 

Monica trató de ocultar su culpa. Asintió, preocupada.

 

Felix sonrió un poco a su honesta respuesta. [Si crees que es demasiado pronto para llevar un collar lujoso, entonces puedes guardarlo hasta que te hayas hecho una fashionista avanzada.]

 

La mirada de Monica bajo al collar otra vez. La gema verde olivo, algo más grande que su dedo pequeño, se meneaba en un vaivén en su delgada cadena de oro. Podía capar un poco de oro en el brillo verde. Probablemente era un peridoto. Su diseño era modesto, pero lindo. Probablemente lo había escogido para hacer juego con su personalidad.

 

Monica miró a Felix, avergonzada. [Um, pero ya ha pagado por el cuarto y el libro. Yo no podría…]

 

Se sentiría muy culpable que él haga más por ella a este punto. Se estiró al broche en su nuca para desabrochar el pendiente, pero no acostumbrada a tales cosas, no estaba segura de cómo quitarlo.

 

Mientras sus dedos luchaban con el broche, Felix se bajó de la cama y puso su mano sobre las suyas para guiarla. Pero al momento que la tocó, todo su cuerpo se puso rígido.

 

Monica había crecido viendo imágenes en los libros médicos de su padre y sus modelos anatómicos. Ver a alguien más sin ropa puesta o ser vista sin ropa, no le importaba.

 

Pero las personas tocándola la asustaba. Siempre recordaba el abuso que había sufrido a manos de su tío luego que su padre falleciera, y su cuerpo se cerraba. Tembló— y esta vez no era debido al frío.

 

Felix bajo la mano de Monica antes que pudiera deshacer el pendiente, luego preguntó. [¿Puedo ser honesto por un momento?]

 

[…]

 

Feliz miró fijamente su rostro. Sus hermosos ojos azules reflejaron su asustada expresión. [Cuando te vi en la ciudad…] Explicó. [Pensé que eras un asesino tras mi vida.]

 

Monica sintió la sangre salir de su cuerpo.

 

El príncipe llevo su temblante y pálida mano a su cuello, luego aplicó un poco de presión. Casi parecía que estaba estrangulándolo— como si su propia mano intentara que ella lo hiciera.

 

Ese pensamiento la horrorizó.

 

[Si me escape y vago sin ningún guardia presente, eso me hace un objetivo fácil de asesinato, ¿no?]

 

[Yo— no— estaba tratando de…] Monica negó de inmediato.

 

[Sí, lo sé.] Felix respondió, asintiendo. Soltó su mano. [No eres una asesina. Si fueras a matarme, lo habrías hecho hace mucho.]

 

[…]

 

[No te ves como un enemigo, pero eres poco confiable para ser un aliado. En cualquier caso, he decidido pensar en ti como una mascota divertida.]

 

[¡¿U-Una mascota?! ¿Una mascotaaa…?¡] Monica dijo, agitada.

 

Felix le guiñó. [Por ahora, aun somos compañeros delincuentes en una salida secreta nocturna en la ciudad.]

 

[Pero una mascota… una mascota…]

 

[Deje de llamarte ardillita, ¿verdad?]

 

[¡A-Acaba de hacerlo otra vez!]

 

[¿En serio?]

 

[¡Sí! ¡Lo hizo!]

 

La inusual insistencia firme de Monica le ganó una risa burlona del príncipe. No es justo, pensó, sintiendo como que estaba usando la risa para evitar el problema.

 

[Por cierto…] Felix continuó. [¿No te diste cuenta que pudiste haberme forzado a hacer un trato contigo? Pudiste haberme pedido hacer lo que dijeras a cambio de mantener oculta mi salida.]

 

[Pero eso es… No hay nada que necesite que haga para mí.]

 

Quería que dejara de llamarla “ardillita” como una recompensa por ganar su partida de ajedrez. Pero si abandonaba el ser llamado por su nombre y lo aceptaba, no había nada más que quería de él.

 

[No hay nada que quiera que me dé o haga. Nada… en serio…] Preocupada, tocó el pendiente en su cuello.

 

Felix asintió, sus cejas cayeron levemente. [Lo sé. Pasar los últimos meses contigo me ha enseñado eso. No esperas nada de mí… lo que me es más fácil, pero también un poco triste.]

 

Su dedo pasó por la cadena adornando el cuello de Monica. Su mano blanca— normalmente cubierta en un guante— era delgada, del tipo propio para tocar instrumentos musicales. Pero sus uniones eran fuertes y rígidas; era la mano de un hombre.

 

[No te di ese pendiente por ti. Lo hice para satisfacerme… Este regalo es para mí.]

 

Monica se quedó sin palabras; no entendió lo que estaba tratando de decir.

 

Felix se rio— un poco autocrítico— y levantó el pendiente, dándole un leve jalón. La fina cadena se reposaba en la piel de Monica. [Los regalos que puedes— especialmente cosas que una persona usa en su cuerpo— son particularmente buenos para ganarte el corazón de alguien, ¿no crees?]

 

Usar bienes materiales para ganarte el corazón de alguien— esas fueron verdaderas palabras de un vicioso noble. Pero ¿por qué estaba poniendo un rostro tan triste?

 

La punta de los dedos de Felix levantaron el broche. Sus bien formados labios besaron la gema verde para que complementar perfectamente los ojos de Monica. [Si alguien más lo olvida…] Dijo. [Quiero que tú siempre recuerdes a Ike y el momento que pasó contigo.]

 

Cualquiera observando habría pensado que los dos habían dormido juntos y mayormente desnudos, y ahora estaba profesando su amor en plena mañana.

 

Pero mientras Monica miraba las pestañas doradas ante ella, pensó. Probablemente nunca saldré de la ciudad con Ike otra vez. Fue por eso que le había dado tantos regalos. Quería dejarla con algo que le recordara a Ike.

 

Felix soltó el pendiente. Mientras regresaba a la piel pálida de Monica, recibió el brillo del sol matutino y brilló con el color del verde césped. Justo como los ojos de Monica, el verde se profundizo donde sea que la luz alumbrara.

 

[Los peridotos brillan hermosamente incluso con una tenue luz nocturna.] Felix dijo. [Si lo conservas, siempre seré capaz de encontrarte.]

 

Normalmente, Monica se habría puesto pálida y le diría que no necesitaba encontrarla. Pero o quería rechazar a Ike y lastimarlo. Así que en cambio, escogió sus palabras con mucho cuidado, aunque su comentario fue algo seco. [¿Ike?]

 

[¿Sí?]

 

[Muchas… cosas inesperadas pasaron anoche, pero… me divertí.]

 

[Mm-hm.]

 

Monica probablemente nunca usaría este pendiente a cuenta propia. Pero por ahora, al menos, dejaría de pensar. Sintió que quitárselo lo pondría triste.

 

Lentamente, se paró y se estiró hacia su ropa doblada en el sofá. Estaba feliz de encontrar su libro colocado lejos de la comida y bebida, justo sobre su ropa.

 

Mientras se cambiaba, Felix habló, como si de pronto hubiera recordado algo. Mirando a su espalda, dijo. [Sabes, me he estado preguntando desde ayer cómo conseguiste esas viejas heridas en tu espalda.]

 

[¿Aun están allí?]

 

[Algunas, sí. Más que todo cerca de tus hombros.]

 

Daba la casualidad que hay un gran espejo en el cuarto, así que giró un poco para ver su espada. Podía ver las áreas donde su piel estaba tensa y tenía unas cuantas abolladuras. Todas las cicatrices de su tío.

 

[¿Son de la Casa Kerbeck?]

 

Monica rápido agitó su cabeza. Estaba pretendiendo ser un indeseado miembro de la familia Kerbeck, pero si sospechas de abuso se hicieran públicas, le estaría causado muchos problemas a Isabelle y sus parientes.

 

[¡N-No, claro que no! ¡Todos en la Casa Kerbeck han sido tan, tan buenos conmigo! Esas son, um, antes de eso…]

 

[¿No has pensado en deshacerte de las cicatrices?]

 

[No realmente…] Dijo con total sinceridad. No le dolían más, y tener unas cuantas marcas en su espalda no se interpondrían en sus actividades diarias.

 

Nunca había pensado de ellas como feas, pero al parecer, Felix no podía pasar por algo tales marcas dejadas en el cuerpo de una mujer.

 

Fue cuando por fin ella se dio cuenta de la cicatriz de Felix en su costado. Su cuerpo era perfectamente simétrico, su piel increíblemente suave— y fue por eso que la cicatriz bajo su brazo sobresalía tanto.

 

[Ike… ¿te quieres quitar esa cicatriz bajo tu brazo?] Monica preguntó con nervios.

 

Felix bajo la mirada a la herida, levemente agitó su cabeza. [No.] Respondió. [Necesito esta.]

 

Ella no sabía a qué se refería con eso, pero tenía el presentimiento que no debería hurgar más, así que terminó de cambiarse en silencio.

 

✽✽✽✽✽

 

Aunque dejaron el lugar de Madam Cassandra temprano en la mañana, casi todas las mujeres llegaron a despedirlos.

 

Doris, quien había Cuidado bien de ellos, le dio a Felix un apasionado beso en la mejilla, luego insistó a Monica a acercarse más. Le susurró en su oído. [Si alguna vez tienes problemas llegando a fin de mes, siempre puedes venir aquí cuando gustes. Velaré por ti.]

 

[Uh, gracias…]

 

[Además, para que lo sepas, sus puntos débiles son… Asegúrate de recordarlos.]

 

Monica no sintió que se beneficiaría por recordar ese tipo de información. Solo asintió y sonrió vagamente.

 

Luego que las mujeres los despidieran, el par dejo la tienda de Madam Cassandra y se dirigió a dónde los carruajes estaban parqueados. Felix le pidió volver con él, pero Monica había prometido reunirse con Ryn, así que amablemente se rehusó.

 

[Tenemos clases hoy.] El príncipe señaló. [¿Llegarás a tiempo…?]

 

[¡S-Sí!] Respondió. Siempre podía hacer que Ryn la lleve volando a la escuela. Llegaría más rápido allí que con un carruaje. [¡Um, gracias por todo!] Dijo con una reverencia, apretando el libro en su pecho que le había comprado.

 

Felix le dio una amigable sonrisa— la misma que siempre tiene en la escuela. Ya no era el malandro Ike. Era la sonrisa de la amada familia real del reino.

 

Mi tiempo con Ike se terminó, pensó. La persona con ella ahora era el segundo príncipe del reino, Felix Arc Ridill. Alguien exaltado y distante.

 

[Te veré luego.] Dijo.

 

[Bien.]

 

El carruaje que Felix había abordado empezó a alejarse. Monica se quedó allí y lo despidió hasta que ya no podía oír las ruedas.

 

Luego de eso, lentamente empezó a caminar hacia la iglesia. Pronto, una pequeña ave amarilla bajo del cielo y aterrizó en su hombro— Ryn. Al parecer, la había visto desde el aire.

 

[Excelente trabajo protegiendo al segundo príncipe.] El espíritu dijo.

 

[B-Bien…]

 

En privado, Monica hizo una mueca. No estaba Segura si lo que había hecho podía ser llamado “proteger.” Al fin que, se había olvidado de su misión y empezó a disfrutar.

 

Incluso si el libro caro y el pendiente fueron solo caprichos, nunca, nunca los olvidaría.

 

Mientras pensaba en ello, el ave susurró en su oído. [Preferiría llevarla directo a la Academia Serendia, mi lady, pero tengo malas noticias que darle primero.]

[¿Qué?] Monica preguntó, congelándose.

 

Ryn continuó. [Es respecto al suneto que se infiltró a la competición de ajedrez bajo el disfraz de Eugene Pitman…]

 

✽✽✽✽✽

 

[Él… cometió suicidio con veneno, ¿dices?] Louis preguntó en voz baja. El jefe de guardias se siente frente a él asintió una vez, su rostro pálido. A su regreso de la mansión de la Bruja Astróloga, la primera cosa que la amada esposa de Louis había hecho fue entregarle un reporte, al entregarse, entregado con la noticia. El falso Pitman quien se había infiltrado en la Academia Serendia había cometido suicidio usando algún veneno que había escondido.

 

Por eso, Louis no había estado en casa por más de unos minutos antes que tuviera que usar un hechizo de vuelo para llegar a donde el hombre había estado retenido. Cuando llegó, el guardia con el que se encontró tuvo la desfachatez de decirle que volviera en la mañana. Solo tenía que ser un poco duro con el hombre antes de que pudiera hablar del responsable.

 

De acuerdo al jefe de guardias, para el momento en que el hombre en ronda se dio cuenta de algo extraño, el prisionero ya estaba muerto.

 

Había dos posibilidades, Louis pensó. Una que el hombre que pusieron en prisión ya llevaba veneno para suicidarse o alguien más lo había matado para mantenerlo callado.

 

Tomando la última como la más probable, Louis revisó el cadáver, el cual estaban preservando en la base. Su cuerpo había yacido en el suelo. Era un hombre a mediados de sus veinte o similar.

 

Su rostro era exactamente igual al del Profesor Uegene Pitman de Minerva y al parecer no había estado usando cualquier maquillaje u otro disfraz. Todo eso había sido revisado cuando fue capturado.

 

El hombre ahora tenía ropa de prisionero, pero el estado de la ropa hizo que Louis se detuviera.

 

[Sir…] Le dijo al jafe de guardias. [¿Alguien le quito la ropa después de muerto?]

[No, para nada.] El hombre respondió. [Creo que estaba así cuando lo encontramos.]

 

Muy extraño, Louis pensó, frunciendo el ceño. La ropa del prisionero era un desastre. Sus calzoncillos estaban al revés y levantados hasta su cintura. Casi como si alguien lo vistiera después de muerto.

 

Justo entonces, un pensamiento llego a Louis. [¿Aún no hemos encontrado el cuerpo real de Eugene Pitman?]

 

El jefe de guardias agitó su cabeza.

 

Louis estaba seguro ahora. [Este cuerpo le pertenece al Eugene Pitman real.]

 

[¿Perdón?]

 

[Quién sea que fuera, probablemente no permitieron que el cadáver se pudiera usando magia de hielo.] Louis le puso una seria al jefe de guardias, quien claramente era de mente lenta e hizo una pregunta más. [¿Alguien no empleado aquí entro o salió de la prisión? ¿Algún contratista, por ejemplo?]

 

[Uh, ahora que lo menciona, algunas personas vinieron a entregar comida a los prisioneros…]

 

[Era compañeros de nuestro criminal. Lanzaron el cuerpo real de Pitman en la celda, hicieron parecer que el falso Pitman se suicidó, y facilitaron el escape del falso.]

 

✽✽✽✽✽

 

Temprano esa mañana, la ciudad de Corlapton aún estaba disfrutando el resplandor del anterior día de festival con botellas de alcohol esparcidas en las calles y borrachos tirados durmiendo aquí y allá. Muchos otros estaban usando la mañana para arreglar sus puestos, limpiar sus fachadas y bajar las linternas.

 

Bartholomeus pasaba entre las matutinas calles inusualmente llenas, con cuidado de no llamar la atención.

Había estado arrestado por la sospecha de robar el Mar de Estrellas Mira el día anterior y encerrado en un lugar. Pero había usado algunas herramientas que había escondido en su cuerpo para hacer un buen escape.

 

Ugh, qué chimba… ¡No me van a llevar a un interrogatorio, más que fijo!

 

Aunque le hubiera gustado dejar la ciudad de inmediato, había algo que lo retiene aquí. el día anterior, había visto algo, aunque su consciencia había sido un lio. Había sentido que un gentil viento lo atrapó mientras caía del cielo nocturno y atestiguó a una hermosa mujer en ropa de maid que había estado manipulando el viento. No había recitado una sola palabra, aunque su control con el viento había sido sorprendentemente preciso. Al final, lo levant´´o y lanzó al aire— una vez más, sin recitar.

 

Aunque no podía oír lo que ella y la peladita de capucha con orejas de ardilla se habían dicho, había sido capaz de captar dos palabas en particular.

 

La Bruja Silenciosa.

 

¡Así que ese mujerón era la Bruja Silenciosa!

 

Mientras Bartholomeus recordaba el hermoso rostro de la maid mientras lo llevaba en sus brazos, sus mejillas se sonrojaron y su mano la apretó en su pecho. Levantó la mirada a la luz de la mañana.

 

[Wa-ha. Bueno, es un problema. Mi corazón no deja de latir… Me tiene bien tragado, eh…]

 

Ahora que era buscado por robar un objeto mágico antiguo, le gustaría salir del país lo más pronto posible— pero al mismo tiempo, ahora tenía una razón para quedarse. ¿Qué tipo de hombre sería si no trataba de cortejar a la mujer de la que se había enamorado?

 

Y ahora, a pensar en una estrategia… Mientras se disponía a planear en cómo se acercaría a la Bruja Silenciosa, un par de jóvenes— un hombre y una mujer— se le acercaron de frente, llegando a detenerse frente a él.

 

Bartholomeus de inmediato se movió para darse la vuelta, pensando que eran sus perseguidores para arrestarlo, pero la mujer lo llamó.

[Eres el polifacético Bartholomeus, ¿verdad? Te tenemos un encargo.]

 

[¿Ahora qué?] Preguntó, deteniéndose y viendo a los dos. La mujer parecía estar a finales de su adolescencia con cabello negro corto al nivel de sus hombros, ojos agudos y cejas definidas. En cuanto al hombre, probablemente estaba en sus veintes con cabello corto castaño. Tenía una cara común, del tipo que encontrarías en todas las calles y probablemente no recordarías.

 

Los dos usaban ropa común de viajeros. Se veían, sin ocultarlo, como un par de turistas que habían venido para formar parte de las festividades del día anterior, pero el instinto de Bartholomeus le decía que no eran buenas personas. [Perdón, pero estoy hasta el cuello de camello.] Respondió, moviéndoles la mano. [Hagan su Vuelta en otro lado.]

 

La mujer dio unos pocos pasos a él, luego susurró algo— pero no en lengua de Ridill. No, esas eran palabras de su tierra— del Imperio.

 

[Bartholomeus Baal, aprendiz del conocido artesano de objetos mágicos. Oí que usaba la violencia contra su maestro y fue desterrado de su tierra.]

 

[¡¿…?!] Bartholoemus se puso pálido.

 

La mujer de cejas definidas dio otro paso, cerrando más la distancia. Bartholomeus se retiró, pero pronto se encontró llevado a un estrecho callejón.

 

Eventualmente, su espalda se puso contra un muro y la mujer por fin se detuvo.

 

Sacó otro pedazo de papel de su bolsillo y lo puso en su rostro.

 

[Hay algo que nos gustaría urgentemente que hicieras.]

 

Un cierto uniforme escolar había sido dibujado en el papel. Incluía no solo el conjunto básico, sino todos los detalles, desde zapatos a accesorios. Y cuando Bartholomeus vio el diseño del pin decorativo, sus ojos se abrieron.

 

Era el báculo y la corona de lirios que simboliza a Serendine, la Diosa de la Luz.

[¡Hey, este es el uniforme de la Academia Serendia!] Bartholomeus exclamó. [¿Qué carajo están tratando de hacer aquí?]

 

[No podemos responder a esa pregunta. Solo necesitas hacer lo que se te pide.] Sí que me jodieron, Bartholomeus pensó, maldiciéndolos en secreto.

 

Se metería en problemas por un trabajo relacionado a la Academia Serendia. Y si a mí en lugar de un sastre, no usarán esa vaina para nada bueno… Ya que no era cosa suya cómo las cosas que creo eran usadas, mezclarse con la Academia Serendia solo podía traer problemas. Grandes problemas.

 

Luego de una considerable vacilación, asumió una despreocupada sonrisa y ajustó su voz para sonar bastante desconfiable. [Vamos— esta es una gran vuelta. Nunca sería capaz de realizarlo. Vea, solo soy un aspirante a artesano. No le haga a la ropa. “Especialmente no a zapatos o accesorios de lo que sea.”]

 

[Oímos eso en el pasado, te alabaron tanto por tu habilidad en muchos campos y por cómo los trabajas rápido.] La mujer dijo, lanzando una bolsa de cuero a Bartholomeus, quien se silenció.

 

Las grandes monedas de plata sobresalían de una pesada bolsa que causó que se agitara.

 

[Este es un avance.] La mujer dijo.

 

[¡¿Solo un avance…?!]

 

Lo siguiente que supo, el bolso estaba en sus manos.

 

Si iba a quedarse en Ridill y cortejar a la Bruja Silenciosa, necesitaría tanto dinero como pudiera conseguir. Hacerle regalos a una buena mujer es caro.

 

¡Y con esto, puedo comprarle todas las flores, vestidos y regalos que quiera! ¡Espérame, Bruja Silenciosa! ¡Y te voy! Pensó con una atónita mirada en su rostro, recordando la belleza en su traje de maid.

 

Mientras los dos observaban a Bartholomeus marcharse con la moral alta uno de ellos— el hombre con un rostro simple— rio, su garganta vibrando a gusto mientras su rostro se distorsionaba de una forma rara y extraña.

 

[Vaya, vaya.] Dijo. [Mi rostro no se ha calmado, ¿hm? Odio tanto como la piel tiende a colapsar luego de la transformación de dragón.]

 

El hombre masajeó su retorcido rostro, su voz suave y dulce como la miel.

 

Su piel se retorcía y marchitaba hasta que se asentó junto con sus pómulos.

 

[Y debo decir…] Continuó. [Encontraste al hombre indicado para el trabajo, Heidi. E incluso me ayudaste a liberarme de esa horrible prisión. Tengo tanta suerte de tener a un talentoso compañero.]

 

[Es muy amable que lo digas, Ewan.]

 

La chica con las cejas definidas— Heidi— habló, pero su expresión se había suavizado un poco. Era la compañera de Ewan y aprendiz. Ewan le estaba enseñando todo lo que necesitaba saber acerca de cómo ser un espía, incluyendo técnicas de combate y Heidi le había ayudado a liberarse luego de ser arrestado por infiltrarse en la Academia Serendia.

 

[Ahora bien…] Ewan dijo. [Regresemos a nuestras preparaciones. Tuve unas dificultades la última vez, pero tengo un buen recuerdo del diseño de la academia. También sé cómo acercarte al segundo príncipe… y que tiene a un individuo muy talentoso protegiéndolo.]

 

[¿Se refiere al mago que lo derrotó en su forma transformada de dragón con un solo ataque?]

 

[Mm-hmm.] Ewan frunció sus ojos, pensando en su derrota.

 

Bernie Jones, un estudiante de Minerva, había descubierto su disfraz, y mientras Ewan trataba de silenciarlo, una estudiante llegó. Sin querer que gritara, Ewan la enjauló en una barrera de agua esférica, pero de alguna manera, la barrera había sido rota. Ella había atacado su punto débil— entre los ojos— y se desmayó. Lo siguiente que supo, había estado en una celda de prisión.

Mientras resumía todo otra vez, llegó a una sola conclusión.

 

La chica quien era ridículamente buena en ajedrez… Monica Norton. Hay algo en ella. Si pretendían infiltrarse para el festival de la Academia Serendia, probablemente sería su mayor obstáculo. Ese pensamiento hizo que Ewan temblara— y una sonrisa se formó en sus labios. Ajustado su garganta, se rio en una dulce voz, su corazón se llenó de dicha.

 

[Heh-heh. ¡Ahha! ¡Ahahaha!]         

 

[Parece que te diviertes, Ewan.]

 

[Oh, y sí. Mi corazón está positivamente feliz. Al final que… puedo saborear los jugosos secretos que descubriremos.]

 

Ewan, sonriendo, lamió sus labios como un gato acechando a su presa. Mientras lo hacía, la piel de su rostro regresaba y la cambiaba otra vez, casi como hecho de arcilla.

 

[Mi trabajo es revelar secretos— y eso va tanto para Felix Arc Ridill y Monica Norton. Los dejaré en evidencia.]

 

✽✽✽✽✽

 

Gracias al rápido vuelo de Ryn, Monica ahora estaba en su ático en el dormitorio de chicas de Serendia. Allí, encontró a su familiar Nero, acurrucado en un pequeño vacío bajo la cama— con el trasero de frente, nada menos.

 

[U-Um… ¿Nero?]

 

En lugar de una respuesta, su bola negra se meneaba en el suelo.

 

Oh, está de mal humor. [Vamos, Nero…] Dijo, preocupada.

 

Una vez más, Nero azotó su cola contra el suelo. [¡No solo me dejaste aquí para salir a una aventura nocturna, sino que no regresaste hasta la mañana!]

[Ummm…]

 

Mientras Monica pensaba en una explicación, Ryn— quien la había llevado y ahora estaba en su forma de maid— habló.

 

[Sí.] Dijo. [Luego de ser atendida por chicos apuestos y disfrutar un festín de dioses, la Bruja Silenciosa pasó la noche en un burdel con un chico atractivo.]

 

[¡¿Miss Ryyynn?!] Monica gritó, sus ojos se abrieron por la exagera descripción. ¡Lo entenderá mal!

 

Nero salió del interior de la cama y golpeó su espinilla con su pata delantera. [¡Te tenía en alta estima! ¡No tenía idea que tuvieras tal bajos valores!]

 

[¡¿Bajos valores?!]

 

[¡Y eres insensible! ¡Pudiste aprender una o dos cosas de Abram!]

 

[¡¿Quién es Abram?!] Ella gritó.

 

Haciendo pucheros, Nero sacó un libro de debajo de la manta. Era su novela de aventura favorita, escrita por un hombre llamado Dustin Gunther. Su familiar siempre decía lo increíble que el autor era.

 

Usó su pata frontal para girar las páginas hasta que llegó al cast de personajes, luego señaló un hombre con su pata. [Abram es el amigo del personaje principal, Bartholomew, y tiene un sentido de la obligación bastante fuerte. Incluso cuando una hermosa mujer intenta seducirlo, la aleja, diciendo, “para mí, la amistad es el tesoro más grande que el amor,” y mantiene su lazo con Bartholomew.]

 

[¿Abram… Bartholomew…?]

 

Monica había leído la novela, pero tenía el sentimiento que escuchó esos nombres antes. Bastante reciente, de hecho.

 

[Esta es las Aventuras de Bartholomew Alexander. Buen libro, ¿eh? Y amo el nombre del personaje principal.]

 

[Estoy en medio de la escritura de una escena de mi nueva novela acerca de un hombre toto que se enamora de una actriz de teatro. Abram, el amigo del personaje principal, está demasiado enamorado de la actriz Catherine y a cada oportunidad, dice, “quiero verla actuar en persona solo una vez más.” Suenas casi como él ahora.]

 

La obra en el festival y la novela del tendero en los Libros Usados Porter habían sido escritas— todo había sido parte de la serie de libros favoritos de Nero.

 

Espera, ¿puede que el amigo de mi padre…? ¿Realmente Mr Porter puede ser el novelista Dustin Gunther?

 

Mientras se quedaba allí asombrada, Nero seguía con lo devoto que Abram era al deber y moralidad. Por el bien de su familiar, decidió quedarse callada con el personaje de Abram enamorándose de una actriz de teatro.

 

Mientras, abrió su cajón. Dentro estaba la cafetera de su padre— un recuerdo— también las cartas que Lana le había dado y el peine que ella y Lana habían comprado juntas. Monica tomó el libro y el pendiente que había traído y los colocó dentro.

 

Fue muy divertido salir a la ciudad contigo, Ike.

 

Su mente navegaba en los recuerdos de su compañero nocturno, Monica levemente cerró el cajón.

 


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