Capítulo 4
Los inviernos en el Imperio Yustiniano
eran largos y duros. Aunque, ni siquiera esas tierras del norte tenían nieve
constante, y nos gustaba pasar cálidos días cómodamente como este en el jardín
interno de nuestro palacio en la capital. Añorando un suave sofá, envueltas en
mantas, canciones de aves llevaban a nuestros viejos huesos a la tierra—
[¡Su Majestad Imperial! ¡Emperador Yuri
Yustin! ¡¿Dónde está?!]
Suspiramos mientras nuestro gran
mariscal, Moss Saxe, entraba caminando. Le espada encantada Castle Breaker
destelló en su cintura. Setenta y dos años no habían hecho nada para tomar sus
mejores años.
[¡Oh, cálmate, Moss!] Respondimos.
[¡Estamos fatigados, y no tenemos más paciencia para idiotas, Yugene incluido!
¡Le pasaremos de verdad el trono a Yana y nos retiraremos esta vez!]
El anterior Príncipe de la Corona
Yugene Yustin, nuestro único hijo, había dejado que la iglesia y sus apóstoles
lo llevaron a una campaña al sur. Su invasión del Ducado Howard del Reino
Wainwright había terminado en una humillante derrota en Rostlay, justo como su
predecesor hace un siglo.
Eso solo pudo habernos perdonado,
aunque se había pasado de la raya y planeado una usurpación armada. Habíamos
terminado de disciplinar a los últimos de sus aristócratas aliados el otro día.
Necesario, aunque fue para asegurar una rápida sucesión para Yana— nuestra
nieta, de acuerdo al árbol genealógico oficial— había tomado su valor.
[Mi nieto.] Moss dijo, sin encontrar
nuestra mirada. [Los reportes que la Princesa Yana ha hecho amenazas frecuentes
del tipo “saben, puedo quedarme aquí e inscribirme a la Universidad Real. Oí
que un hechicero que llaman la Estrella Demoniaca empezará a tomar
estudiantes.”]
[¿Qué?] Balbuceamos.
La universidad de los Wainwrights era
el centro de aprendizaje más grande del continente. ¿Quién sabe cuántos años
tomaría graduarse? ¿Y la Estrella Demoniaca no había estudiado con el retorcido
profesor?
[¡N-Nunca! ¡Lo prohibimos!] Rugimos,
desgarrando nuestras mantas. [Dejarle ir a la universidad, para el momento que
regrese, tendrá un equipo de niños— Pero espera. ¿Sería malo atormentar a Yana
y Huss cuando malcriemos a nuestros bisnietos antes que muramos?]
[¡Sire! ¿Te gustaría un gran escándalo
incluso en tus años dorados?]
[¡Ha! ¡El mundo ya se burla de nosotros
como el “Viejo Hog”! ¡Deja que nos llamen bisabuelos muy mimadores también!
¡Recibimos la infamia!]
[¡No servirá!] El grito de Moss agitó a
nuestro corpulento cuerpo. ¿Qué derecho tiene para estar tan juvenil? Quizás el
elixir de la longevidad que habíamos empleado de los hombres bestias en el
reino del Señor Oscuro para contrabandearlo por el Océano Imperial Norte estaba
tomando efecto.
Vive una buena vida larga. Nos sonreímos. ¡Lo suficiente
larga para que Yana y Huss trabajen hasta el cansancio!
Aún estábamos metidos en un concurso de
miradas con nuestro confiable vasallo cuando una molesta voz interrumpió el
silencio. [Su Majestad Imperial y el Gran Mariscal siempre lucen tan vivos.]
Dijo con una sonrisa. [¿No lo crees, Graham?]
[Profesor.] La respuesta llegó. [Me doy
cuenta que esta es una ocasión informal, pero te agradecería que no hagas
problemas.]
Nos giramos a un reloj en el costado de
la mesa. Precisamente mediodía. Al menos eran puntuales.
En el jardín, normalmente fuera de los
límites a todos que no sean las más exclusivas personas, entró un hombre de
lentes con sombrero y túnica y un acompañante en uniforme formal de traje— el
profesor, conocido como el más peligroso y vil hechicero del Reino Wainwraight,
y el mayordomo del Duque Howard, Graham el “Abismo” Walker.
[¿A qué han venido a molestarnos
ustedes lunáticos?] Demandamos, con un resoplido y un saludo de nuestra mano
derecha. [Si no lo has notado, sentenciar a nuestro tonto hijo a confinamiento
perpetuo, enviando a nuestros estúpidos parientes al frente norte, sacarle a
los imbéciles nobles sus riquezas y establecer rieles nos ha dejado casi en la
ruina. Cualquier propuesta frívola que hagan solo añadirá carca en los ya
sobrecargados hombros de Moss.]
Aunque nuestro imperio está entre las
tres grandes potencias del oeste, le faltaban líderes capaces. Entre nuestros
propios nobles problemáticos y los Howards al sur, a cada uno los hemos
restringido con pesadas responsabilidades. Tampoco podíamos permitirnos
rechazar a los hombres bestias en el Océano Imperial Norte. Y esos rebeles
norteños— la República Lalannoy— constantemente amenazaba nuestras fronteras.
Moss realmente debe vivir otras cuantes
décadas. ¡Sí, claro!
Mientras aclarábamos nuestras mentes,
el gran mariscal— nuestro junior— hizo una pobre actuación de tosido. [Señor,
me estoy poniendo viejo.] Se quejó. [Ruego que Si Majestad Imperial deje
retirarme y vivir mis años restantes en—]
[Fuera de cuestión. Ni la muerte te
librará de tu deber.] Dijimos. Como si permitiríamos algo así. ¿No sabe que el
retiro era para que nosotros pasemos el tiempo con nuestra bisnieta?
Moss levantó la mirada, la sombra de la
intriga en su rostro. [A decir verdad, señor, he estado metiéndole a su té el
elixir de longevidad por varios meses no—]
[¡M-Maldita sea, Moss! ¡¿Has perdido el
sentido común?! ¡¿Cómo pudiste llegar a la misma idea que nosotros?!]
[¡¿Señor?! ¡N-No me sorprende que mi té
ha tenido un sabor extraño! ¡Me ha tomado por un tonto!]
Nos miramos con odio. ¿Cómo se atreve a
engañarnos para que realicemos nuestros deberes imperiales más tiempo del que
ya lo hicimos? ¿En secreto nos odia? Pero ¿por qué? Podemos pensar en muchas
justificaciones para escoger una.
[Ya veo, aún mejores amigos.] El
profesor remarcó mientras el orgullo nos mantenía la mirada centrada en Moss.
[Es un alivio que el tiempo no los haya
cambiado.] Graham accedió.
Nuestra diversión arruinada, tomamos
una jarra de agua. Moss vertió un vaso de agua frío y nos lo pasó.
[¿Y qué los trae aquí?] Demandamos. [Ya
les dimos a Shiki.]
El par sonrió. Como demonios y
dragones, nos devorarían al momento que bajáramos la guardia.
[Buenas noticias.]
[Si Su Majestad Imperial le gustaría
ver aquí.]
Moss tomó una carta de Graham y la
abrió antes de entregárnosla.
Muy bien…
[¿Una triple alianza?] Murmuramos. En
resumen, la carta proponía al Imperio Yustiniano, el Reino Wainwright, y la
Alianza de Principados unir fuerzas.
[Sí.] Los lentes del profesor tomaron
un peculiar brillo. [Nos habría gustado añadir “contra la falsa Santa,” pero no
servirá ser tan abierto.]
[Por miedo de la respuesta del este.]
Dijimos. A diferencia de nosotros, el este del continente tenía una ideade lo
que los Caballeros del Espíritu Santo habían hecho durante la Guerra del Señor
Oscuro, y la mayoría de su gente pertenecía a su iglesia. Si denunciamos a la
falsa Santa, nos arriesgamos a una repetición de la Guerra Continental de hace
cinco siglos. Y si eso llegase a pasar, el Señor Oscuro puede tomar acción
también.
[La alianza nos ha dado su aprobación.]
El profesor continuó, luciendo engañoso. [La iglesia hizo un desastre en su
capital, y luego de atestiguar la llegada del dragón de agua, dudo que lleguen
a creer en el Espíritu Santo.]
Lo hacía sonar simple, pero la realidad
habría asustado a cualquier erudito o hechicero con incluso un mínimo de
conocimiento. Como guardianes del orden planetarios, los siete dragones no
tienen preferencias por nosotros los mortales, incluidos los demonios. Solo el
Héroe y el Señor Oscuro puede clamar ser sus iguales. Quizás la Espada Gemela
Lalannoyana también— si no estuviera usando las espadas sagradas de los
Lothringens en el wyrm.
Le regresamos la carta a Moss y
estornudamos. [¿Te das cuenta que apenas podemos contribuir con tropas?]
Dijimos con toda la hostilidad que podíamos. [Tu “Lobo del Norte” vio eso.]
[No podemos apartar la vista de los
rebeldes Lalannoyanos en la frontera noreste.] Nuestro gran mariscal calmado
añadió. [Especialmente no mientras la Espada Gemela los comanda.]
[El destino es una cosa divertida.] Nos
lamentamos. [Nos hemos hecho enemigos de la vieja familia imperial que nuestra
propia casa una vez sirvió. Y su actual líder tiene el nombre del fundador.]
El original Arthur Lothringen, una de
las figuras más esenciales en la historia humana, había emergido del caos en el
amanecer de nuestra era sin dioses. Todo registro de su vida se había esparcido
y perdido, dejando solo tradiciones orales, aunque fácilmente podíamos percibir
su grandeza. Y el actual Espada Gemela vive a la altura de su nombre. Moss, de
todas las personas, lo había llamado el “individuo más puro en el este.”
[Podemos ser capaces de resolver ese
problema también.] El profesor dijo con una sonrisa de estafador. [Mientras eso
sucede, un estudiante mío— de nombre Allen— está acompañando a un enviado a
Lalannoy mientras hablamos. Lord Oswald Addison clama buscar paz con el reino y
una alianza contra la iglesia. ¿Seguramente tal acuerdo contribuiría a calmar
los problemas de su nación?]
Intercambiamos miradas amargas con
Moss. Terminar la improductiva disputa con Lalannoy sería una bendición para
Yana y Huss cuando su tiempo llegue. Y aunque…
[Profesor.] Dijimos. [Confiamos en
usted tanto como podemos echarlo.]
[¡¿Qué?! ¡P-Pero señor!] Protestó.
[Piense en el tiempo que nos hemos conocido. ¡Lo sé! ¿Le importaría escuchar
cómo a Mina Yustin y Cordelia Lothringen les está yendo?]
[¡Suficiente! ¡Ese es el lado suyo en
el que no confiamos!] Gritamos. Tiene agallas, diciendo nombres de niños que
una vez habíamos salvado rompiendo las reglas. [Espera unos días. Te daremos
una repuesta entonces.]
[Sinceramente lo aprecio. Mina y
Cordelia nunca han estado mejor.]
[Humph.] Terminamos el agua helada en
nuestros vasos, luego Moss nos sirvió otra y la bebimos también. Limpiando
nuestros labios, dijimos. [En cualquier caso, hacen trabajar duro a la nueva
Estrella Fugaz. Todos hemos estado bailando al son de la falsa Santa desde la
rebelión Algren. Sus movimientos pueden parecer pequeños, pero ellos la apoyan.
¿Puedes estar seguro que ella no orquestó esta misión a Lalannoy?]
[Es la forma que las leyendas caen sin
luchar.] Moss añadió.
Naturalmente, esperamos una respuesta,
pero no llegó. Mientras nosotros y Moss nos mirábamos, una misteriosa escena se
produjo ante nosotros.
[Debo admitirlo, es un lamentable
estado.] El más peligroso hechicero del reino.
[El pensamiento nos hiere grandemente.]
El Abismo murmuró.
Por un momento, ni nosotros o nuestro
gran mariscal hablamos. Claramente le deben a esta Estrella Fugaz una grande.
Cruzamos nuestros brazos y golpeamos
una silla. [Siéntate y cuéntanos más. Y la siguiente vez que vengas, trae a tu
Estella Fugaz contigo. ¡Hablaremos con él— acerca de la fe en la “Santa Loba”
esparciéndose por nuestro reino en particular!]
✽✽✽✽✽
[¡Aprecio su paciencia! Lo presento:
¡mi propia tarta de fruta casera!]
La gentil luz solar bañó la capital
Lalannoyana. Espirales y una gran torre del reloj se alzó sobre los adorables
techos rojos y naranjas de la ciudad de talleres. El memorial de independencia blanco
mármol tenía la solemnidad de un mausoleo. El gran puente de mental sobresalía
por su masivo arco, mientras los grupos de balones se suspendían de los centros
del lugar.
La mansión Lothringen se ubicaba en las
colinas del distrito oeste. Sus extendidos jardines daban una vista de toda la
ciudad.
Y en el momento, resonaron con la
confiada voz de un hombre y una risa petulante. Alto y cabello rojo, sus
músculos bien entrenados aparecían incluso a través de su ropa— aunque un
delantal decorado con pequeñas aves rojas se cargaba con el efecto. Su nombre:
Lord Ridley Leinster, el Maestro Espadachín. Desde que huyó de la capital real,
al parecer había empezado a caminar por el camino del pastelero. ¿Qué ocurre
con los Leinsters?
Lily se paró detrás de las sillas donde
Tina y Rill se sentaron con su ropa de diario, le fruncieron el ceño a su
hermano. De buen humor provocado por regresar a su usual atuendo.
[¡Prueba, Tina! ¡Y tú, Rill!] Ridley
declaró. [¡Claro, horneé suficientes para ustedes también, Lily y Allen! ¡Y
para Stella, cuando regrese con té fresco!]
[¿Debes gritar?] Lily gruñó, dándole a
su hermano una malvada mirada.
[Oh, se ve bien.] Tina dijo.
[Hm… Supongo que parece aprueba.] Rill
murmuró antes que ella y Tina comenzaran el cateo. Estarían comparando la tarta
con el horneado de mi mamá, el cual ambas le tenían gran estima.
Tres días habían pasado desde nuestra
entrevista con Lord Addison. Una invitación de Arthur Lothringen nos había
llevado a las colinas. [¡Allen! Ven a visitarnos mientras esperas una respuesta
de la capital real.] Dijo. [¡Oh, cómo me encantaría mostrarte la ciudad! ¡Los
miles de talleres que le dan su apodo de “ciudad de las artesanías”! ¡El
recuerdo de los grandes hombres y mujeres que lucharon por nuestra
independencia! ¡Y a través del puente al este, los distritos históricos
prácticamente sin cambiar desde que el Antiguo Imperio gobernaba, y un gran
museo almacenando reliquias de los más grandes joyeros del mundo y el chef
pastelero, la Gema y el Maestro Pastelero, quienes vivieron al final de la era
de los dioses! Claro, no puedo darle crédito a su autenticidad.]
Su arrepentimiento sonaba genuino.
[El señor en un delantal ciertamente
tuvo su impacto.] Murmuré en mi asiento a una corta distancia. El rostro de
Lily había sido algo digno de ver. Justo en la predicción de Arthur, había
salido a abastecerse de ingredientes y experimentar con recetas a la noticia de
la llegada de su hermana. No había sido nada impulsivo desde la última vez que
lo vi.
Mientras acariciaba al gato blanco en
mi regazo, Ridley rebosaba de orgullo. [¿Qué creen?] Preguntó. [Han pasado
cuatro años y unos meses desde que deje la capital real y he pasado el tiempo
vagando por tierras extranjeras, comiendo todo tipo de postres, y aprendiendo
cómo hacerlos. Mi destreza ha mejorado hasta que—]
[¡Me hice a la idea!] Tina interrumpió.
[Yo también.] Rill dijo.
Ambas chicas reposaron sus tenedores y
asintieron entre sí. Entonces tomaron un profundo respiro y dieron su
veredicto.
[¡El horneado de Mamá…]
[…es mucho mejor!]
La hermana del repostero rio mientras
mordía su propio pedazo de tarta, usando sus dedos en un flagrante desprecio
por los modales. La mirada en su rostro era siniestra.
El mismo Ridley se hizo para atrás,
luego otra vez, teniendo una mirada de desesperación que ni siquiera su duelo
con Lydia o nuestra batalla con el dragón negro le había puesto.
[¡I-Imposible!] Se quejó. [¡Puse mi corazón y alma en esa tarta— Yo, Ridley
Leinster, el hombre destinado a superar al legendario Maestro Pastelero! ¿Cómo
pude perder?]
[Sí, sí. Ahora, si el mal perdedor hace
el favor de quitarse del camino.]
[Lily.] Ridley gruñó mientras la noble
lo hacía a un lado, su cabello escarlata brillaba.
[Lady Tina, Rill.] Dijo, presentando
nuevos platos de postres. [Me gustaría que compararan mi horneado con el del
Señor Perdedor de allá y no el de Mamá Ellyn.]
[¡Okay!] Tina dijo.
[Oh-ho.] Rill murmuró. [Esto me
recuerda al trabajo de Ellyn.]
El par introdujo el horneado de Lily en
sus bocas. Luego sus ojos se abrieron y pestañearon en sorpresa.
[Oh, me gusta esto.]
La sonrisa de la chica de cabello
escarlata se expandió. El tipo de cabello rojo se tambaleó. Tina y Rill
limpiaron sus bocas con sus pañuelos y entregaron su cruel veredicto.
[¡Lily…]
[…es la ganadora!]
Ridley cayó de rodillas y cayó directo
a sus manos.
Oh vaya. A Richard y los caballeros de
la guardia real les daría algo si veían esto.
[N-No puede ser.] Gritó. [¿C-Cómo?
¡¿Cómo lo hiciste, Lily?! ¡Hermana mía, cuando dejé la capital real, no podía
cocina ni una botana sola, ni mencionar el hornear!]
[Ha. Qué tonta pregunta.] Lily llenó
las tazas de Tina y Rill, dándole una mirada a su hermano, aunque infló su gran
pecho con orgullo victorioso. [¿Este uniforme no te dice nada? ¡Mientras
estabas vagando por ahí, me convertí en toda una maid! Aprendí a hornear con—]
[Pero ese no es un uniforme de maid.]
Ridly objetó, sin más.
Oh, esto no terminará bien.
Le señalé a Tina, diciéndole que se
lleve a Rill y evacue.
La vacía y baja risa de Lily llenó el
aire— unido a un campo de ascuas de fuego. Me prepare para suprimir su maná y
prevenir heridas. Pero antes que pudiera activar, una super barrera encerró a
los hermanos Leinsters, y la mesa y sillas se teletransportaron a su seguridad.
El compañero y prometida de Arthur, la
hechicera de cabello lila Lady Elna
Lothringen, debió haber echado en marcha en los hechizos desde el
interior. Artie me había dicho que aunque no tenía una nobleza formal, su antiguo
linaje le había otorgado el “Lady” por costumbre. [Siéntanse libres de pasar si
se sienten tan mal.] Nos había dicho a nuestra llegada. [Nuestro irresponsable
héroe se ha asegurado a que esté acostumbrado a ello.] Apreciaba su
entendimiento, pero tenía sus desventajas.
Como es debido, Lily tan pronto se dio
cuenta que el daño colateral no era para preocuparse fue que salto al aire.
[Claro que sí. Te arrepentirás de esas
palabras, “hermano mío.” ¡Esto termina ahora!] Gritó, sacando una gran espada
del aire y llevándola sin piedad.
Un ensordecedor sonido metálico agitó
el aire. Ridley había rechazado la gran espada con un pequeño cuchillo de
pastel.
[¡En serio!] Lily se molestó, echándose
para atrás. [¡No has cambiado! ¡¿Cuántas veces tengo que decirte que aprendas
un poco de delicadeza antes de entrar?! ¡Bueno, prepárate, porque hoy es el día
que finalmente te enseñaré una lección!]
Una legión de ascuas de fuego apareció,
rodeando al Maestro Espadachín con delantal antes de atacar en conjunto. Ridley
esquivó cada golpe mientras el vasto jardín ardía alrededor de él. Luego la
chica pelirroja lo alcanzó con un movimiento horizontal de la gran espada.
Tina liberó un grito de asombro desde
su refugio, mientras Rill murmuraba, [Oh-ho. Bien hecho.]
[Sí, ese fue un magnífico ataque.] Su
recipiente dijo. [Ya veo que no necesito preocuparme en cómo le irá a la Vice
Casa Ducal de Leinster sin mí.]
Lord Ridley Leinster se quedó parado en
la hoja de la espada.
[¡Ven a casa y hereda ya! ¡¿Tienes idea
lo que estoy pasando?!] Lily frunció el ceño y atacó a su hermano con más
flores de fuego, forzando una retirada. Cambiando de golpes precisos a dominar
el campo, ella lanzó el Divine Fire Wave a una espectacular velocidad… solo
para que los invisibles cortes del Maestro Espadachín extinguieran cada llana
en su camino.
[No sé qué problemas tengas, pero puedo
suponerlo.] Ridley sonrió, pasando su cuchillo de pastel de una mano a otra.
[Diez a uno que tienes un galán. ¡Pero el mundo es un lugar enorme, hermana
mía! Si las obligaciones te están conteniendo, recuerda que siempre puedes
secuestrarlo y huir del país.]
[¡Perdón, Ridley!] Tina dejó de comer
la tarta para gritar desde atrás de un muro de hielo que había conjurado para
su propia seguridad. [¡Así es exactamente cómo Lydia piensa!]
Rill encontró mi mirada desde su punto
propio punto de vista. [Cómo debes sufrir.] Sus ojos parecían decir.
[Yo no lo diría así.] Miré atrás. Las
personas pueden acostumbrarse a todo. La misma Rill ya había aprendido a
sostener conversaciones simples usando solo sus ojos.
[¿Q-Qué?] El tipo pelirrojo jadeó,
visiblemente agitado. [¡Eso… no puede ser! ¿Cómo pude pensar similar a mi
prima? ¿Te parece el tipo de genio que tiene un despertar sacado de la manga y
que va “He aprendido todos tus trucos de espada, muéstrame algo o deja de
perder tiempo y pierde”? No hay—]
[¡Te tengo!] Lily gritó, echándose al
frente y moviendo su espalda al nivel del suelo. El Maestro Espadachín, ya de
espíritu bajo, se asustó y entró a la defensiva.
Tina debería aprender de esto.
[Gracias por esperar, Allen.] Una voz
interrumpió mis satisfactorios pensamientos. Stella había regresado de la casa
vestida en un suéter blanco y falda llevando una tetera y un pequeño saco en
una bandeja.
[Gracias.] Dije mientras tomaba asiento
a mi lado. Parecía ya haber entendido la situación.
[Ni lo mencione. Mis días en la capital
real estaban tan ocupados que estoy feliz de tomar las cosas con más
tranquilidad.] Puso una sonrisa que me ayudó a entender por qué las personas la
tienen como una santa a dónde sea que vaya, luego puso la bandeja en una mesa y
empezó a servir el té.
Un distintivo aroma llegó a mí. Hojas
de una nación del este, ¿quizás? Una briza agitó el listón azul de Stella.
[¿Cree que encontraremos a los
compañeros de Rill?] La Santa Loba murmuró, mirando a la chica de cabello
plateado con sus ojos puestos en la pelea de hermanos. No hemos oído nada nuevo
de la capital real.
[He explicado la situación a Lord
Addison.] Dije, observando a Rill charlar con Tina. [Si no puede localizarlos,
tendremos que llevarla a casa con nosotros. ¿Te importaría, Kifune?]
[Le pregunté a una maid con lentes
dejarme hacer estos en la casa Addison.] L noble de cabello plateado dijo,
desatando el saco y sacando un pequeño plato de galletas.
[Me encantaría una.] Respondí y comí
uno de los postres con forma de hoja. Tenía un gentil sabor.
[¿Q-Qué cree?] Stella preguntó,
moviendo sus manos juntas. [Su madre me enseñó la receta, pero no sé si le hice
justicia.]
[Saben de maravilla. Caren y yo
solíamos luchar por estas cuando éramos pequeños.]
La noble escondió su boca con una mano,
luciendo aliviada. Si cualquier maid Howard o Leinster hubiera estado presente,
habrían tomado sus orbes de vídeo. [Los haré otra vez cuando volvamos a la
capital real.] Dijo. [¿Le importaría probarlos otra vez?]
[Desde luego.]
[Gracias. Iré a compartir estos con
Tina y Rill.] Bandeja en mano, Stella saludó a su hermana y a nuestra adorable
glotona, luego empezó a rodear la batalla para llegar a ellas, sonriendo y
murmurando algo “¡El ángel gana hoy!”
En el jardín, Ridley había girado las
fichas, blandiendo su cuchillo de pastel y un tenedor en un fiero contraataque.
¿Por qué lo llaman Maestro Espadachín?
[¡Oh, Allen! ¡Qué espectáculo tienes
aquí!]
El héroe había regresado, saltando
sobre la puerta frontal en su armadura blanca y azul. Había estado asistiendo a
una reunión acerca del despliegue de tropas como “mariscal del oeste” – su
título oficial.
[Arthur.] Dije. [Necesitas un
descanso.]
[¡Sí, claro! Pero primero, acerca de
las personas que quieres encontrar.] Arthur colapsó en la banca y frunció el
ceño. Luego de nuestra plática con el marqués hace tres días, le había pedido
buscar a varias personas que habían sido vistas en la ciudad de los talleres.
* El padre de Felicia, Ernest Fosse
* Gregory Algren
* Su sirviente Ito
* Los hombres bestias de la capital
este que se habían pasado a la iglesia
* Gerard Wainwright
[Larga historia corta, no están en
ninguna parte del distrito este.] El héroe dijo. [¡Si han sido secuestrados por
la iglesia o escogido ayudar, tendrás que ir al este a encontrarlos!]
[Envié criaturas mágicas para explorar
el distrito este esta mañana.] Respondí. [El Equipo Terrestre y Celestial han
fortificado su parte del puente. Podemos tratar de pasar, pero si somos
atrapados, nos arriesgaríamos a entrar a una guerra civil.]
Una fría briza sopló los mechones
rubios de Arthur. Por el momento, podemos saborear la paz y tranquilidad.
[¡S-Sé serio! ¡Y no pongas hechizos
avanzados en un tenedor!]
[¡No te preocupes, Lily! ¡Puedes
hacerlo! ¡Creo en ti!]
Mi idea de paz y tranquilidad, da
igual.
[Me gusta pelear.] Arthur murmuró.
[Pero no me entusiasma interrumpir a mi paisano y Lord Addison me ha pedido
“restringirme.” Probablemente debemos tener traidores en nuestras filas
también. Lo siento.]
[Arthur.] Detuve al ángel guardián de
Lalannoy mientras inclinaba su cabeza. Podía ver a un emocionado Artie y una
cansada Minié llegar por la puerta frontal. [“Un héroe es un ídolo.” No mi
dicho favorito, pero no veo por qué no debería llegar al punto de destruir la
ilusión. Aun eres la Espada Celestial de Lalannoy.]
Arthur exhaló y envolvió su brazo
alrededor de mis hombros. [¡Bien dicho, Allen! ¡Ahora, haz un poco de ejercicio
por tu cuenta! ¡Un combate con la Espada Celestial creará una buena historia
para llevarte a casa!]
✽✽✽✽✽
[Eso debería bastar, creo.] Murmuré en
mi cuarto en la mansión Lothringen esa tarde. Había terminado de escribir notas
en mi combate de mediodía con Arthur a la luz de una pequeña lámpara. Una gema
hechizada de fuego encendía el calentador.
Mirando fuera de la ventana, casi sentí
intimidado por el escenario nocturno. No debería haber luna esta noche, y las
lámparas de maná iluminaban la torre del reloj y espirales junto con los
bloques de edificios de ladrillo que distinguían la ciudad de los talleres. Las
personas se veían raras, quizás debido a la montaña de tensiones políticas. Ni
siquiera veía los globos del Equipo Terrestre y Celestial.
Había sido sorprendido cuando, luego de
nuestra pelea, un jovial Arthur había gritado. [¡Quédate con nosotros! ¿Qué, tu
equipaje? ¡Lo traeremos aquí!] Aunque, Tina se veía interesada en una
conversación con Lady Elna, las cosas podían salir para bien.
Me levanté de mi silla y puse una manta
sobre Rill, quien estaba durmiendo en un sofá con Kifune. Había tratado de
moverla a otro cuarto cuando las otras chicas se habían ido antes, pero se
rehusaba a irse.
[Mejor le pido a Lydia unas lecciones
de combate cuando vuelva a la capital real.] Murmuré, girándome al calentador.
El combate del día me había dejado con nada más de lo que atender. Arthur había
luchado a puño limpio y no usó magia excepto para agilizar su cuerpo. Yo,
mientras, había estado libre de usar lo que deseara, dejándome sin excusa
cuando había perdido miserablemente.
Las manos del caballero habían atravesado
las Divine Ice Chains y cortado las Divine Darkness Chains— difícil para
defenderse. Lo había bombardeado de todos los ángulos con olas de Divine Light
Shots, entre los hechizos más rápidos conocidos y había repelido todos con un
grito de guerra. Dudaba que incluso los nuevos hechizos que estaba formulando
hubieran hecho mucho para cambiar el resultado. Y mientras entendía que ese
rastreo inverso era posible en teoría, no había logrado hacerlo en práctica. En
mi mente, una cierta princesa quien podía replicar la hazaña estaba gritando.
“¡Allen! ¡Parece que es mi hora de brillar!” Suponía que debo intentarlo con
ella cuando tenga la oportunidad.
Escuché un sonido.
[Entre.] Dije.
La puerta se abrió sin un sonido. Allí
estaba TinaTard. Tenía su listón de cabello desatado y se puso su vestido de
noche, y se veía menos que gustosa.
[Allen.] Dije luego de un momento, en
corto.
[¿Tina? ¿Ocurre algo?]
En aras de una respuesta, mi estudiante
cerró la puerta y lanzó un hechizo de silencio. La magia carecía de habilidad,
pero calentaba mi corazón ver que su práctica daba sus frutos. Ahora que lo
pienso, nos habíamos conocido casi por un año ahora.
La joven noble caminó y se paró frente
a mí, brazos cruzados. [¡No me dé un “¿Ocurre algo?”! ¡Nos dijo que nos
acostáramos temprano! ¡Y tenía un sentimiento que algo estaba mal cuando vi la
luz bajo su puerta y tenía razón! ¡Usted es quien necesita descansar! ¡¿Se
olvidó de toda esa increíble pelea que tuvo hoy?!]
La expresión de Tina cambiaba
constantemente mientras se enojaba. Había visto a través de mi hábito de
escritura e idear nuevos hechizos después del anochecer.
[Estaba por acostarme.] Dije. [En
serio.]
[¡Lo creeré cuando lo vea! Un mentiroso
como usted necesita a alguien que cuide de él.] Tina se sentó en el sofá donde
Rill yacía durmiendo. [Aún no puedo creer lo fuerte que Arthur y Ridley son.]
Murmuró, pasando su mano por el cabello plateado de la otra chica.
[Son la Espada Celestial y el Maestro
Espadachín por algo.] Dije. [Lily logró alguna respuesta mientras la lucha se
desgastaba, pero a cómo soy ahora, no tengo una oportunidad.]
[¡Yo… no quería que se hiciera de
menos! Incluso sorprendió a Lady Elna. Me dijo que nunca había visto a un
hechicero darle a Arthur tantos problemas en combate cercano. Estaba pensando,
el mundo es más grande de lo que conocía.] Ver héroes luchar parecía haberla
dejado intranquila, preguntándose si podía estar a la altura.
[Esos pensamientos muestran cuán lejos
has llegado.] Dije, alejando mi lapicero. [En mi caso, cualquier formidable
oponente me superará si lucho solo. Viste a Arthur hoy.]
El campeón había dado ofensiva tras
ofensiva, inmutable por mis hechizos elementales e interferencia. ¿Por qué
debería detenerse cuando, con una vasta reserva de maná para sustentarlo,
simplemente podía reemplazar sus docenas de barreras al momento que las
dispersaba? Enfrentarlo me dio una probadita de terror.
La joven noble inclinó su cabeza a un
lado, luego al otro, trabajando por una solución. [Digo…] Ella dijo. [¿Porque
podían seguir lanzándole sus ataques más poderosos en cualquier momento?]
[Exactamente.]
Había pasado mi vida refinando mi
control mágico para enmendar mis deficientes reservas de maná. Ahora en secreto
me enorgullezco de llegar a un nivel justo de habilidad. Pero al mismo tiempo,
sentí los límites de lo que podía hacer como un luchador individual.
[Déjame ver.] Dije. [En términos de
personas que conozco… Supongo que Lydia es el ejemplo más claro. Puede lanzar
cualquier hechizo de fuego que conozco, pero solo usa unos selectos, incluso en
un combate de prueba. Hay una razón simple para eso.]
Tina se agitó, luego apretó y desapretó
sus manos unas cuantas veces. Estaba pensando en el poder que el reino
reservaba para las cuatro casas y ahora Caren: magia suprema y sus artes
secretas acompañantes.
[Puede resolver casi cualquier problema
al atacarlo con suficientes Firebirds y las Espadas Escarlatas.] Continué. [No
necesita trucos, especialmente cuando su capacidad de maná sigue creciendo.]
La noble de cabello plateado bajó la
mirada en silencio. El viento agitaba las ventanas.
Me dirigía a la noche mientras cerraba
mi cuaderno. [Me encantaría luchar como ella lo hace, si pudiera. Pero tengo
mis manos llenas refinando lo poco que puedo.]
[Allen.] La chica lanzó un hechizo de
reforzamiento en sí y se lanzó a mí. Hechizos silenciosos ocultaban sus pisadas
hasta que cayó en un sofá ante mi silla y me miró, sus mejillas rojas. [Si
sigue enlazando maná conmigo, todos sus problemas serán—]
[Claro que no.] Interrumpí. Como Lydia,
parecía dispuesta a ofrecer todo el maná que poseía.
Tina movió sus labios unas cuantas
veces, luego golpeó mi pierna. [¡N-Ni siquiera me dejo terminar mi oración!]
[Y la respuesta es no. Ahora, vuelve a
tu cuarto. Stella y Lily se preocuparán.]
Tomé la mano de la chica, la acompañé
hacia la puerta. La Santa Loba era una hermana protectora, y la maid había sido
adoctrinada en una forma para proteger a sus “señoritas” a toda costa. Pronto
notarían la ausencia de Tina, si no lo hicieron ya.
[¡Oh, ¿por qué tiene que ser tan malo?!
¡Humph!] A pesar de su refunfuñado, la joven noble se retiró.
[Tina.] Llamé a su pequeña espalda. Se
giró. [No me importa ser el más fuerte. Después de todo…]
Cierto. No soy el héroe de nadie y no
soy invencible. Solo soy un humilde hechicero y el tutor privado de estas
chicas.
Pestañé. [Si lo peor sucede, me rescatarás,
¿verdad?]
Copos de hielo danzaron alrededor del
cuarto. Tina infló sus mejillas y gruñó.
[En serio.] Su molestó. [Claro que la
respuesta es sí, pero… pero… ¡Dios! ¡Dios! ¡Joder! ¡No me culpe si se hace
realidad!]
La puerta se cerró en silencio y mis
oídos recibieron el sonido de leves pisadas en el corredor.
Y aquí estaba hablando de todo corazón.
[En serio, rara vez he visto un hombre
tan cruel.] Una voz interrumpió entre el disgusto y la admiración.
[Rill, si estás despierta, sugiero que
vayas a tu cuarto.] Le dije a la chica de cabello plateado, quien se había
sentado en el sofá. [¡Y cambia de ropa antes de ir a la cama!]
[Qué agotador. Vaya— ¡Oh! No me digas
que mi belleza ha levantado tu homb—]
[Nada de eso.] Interrumpí, tomando sus
mantas. Kifune… podía quedarse aquí. Parecía una pena levantar al gato.
Rill se levantó del sofá y apuntó su
delgado dedo a mí con indignación. [¿Deberías contar esa actitud entre tus
fallas? ¡Al menos podrías hacer el esfuerzo de entender a las mujeres!]
[Ese es el más desafiante campo de
estudio que conozco. Analizar los grandes hechizos parece más sencillos.]
Respondí. Había visto más que la parte justa de la gran magia, y pensé que Tina
y Lydia podrían tener el maná para aplicar sus principios.
[No me atrevería en entrometerme en tus
circunstancias.] Continué en serio mientras doblaba la manta. [Pero sospecho
que tus mentiras están poniendo a algunas personas en una posición difícil. Te
veré de regreso en la capital real, así que no olvides disculparte.]
[Entiendo.] La chica dijo sin ganas,
girándose y revolviendo sus mechones alrededor de su dedo. [Décadas han pasado
desde que me regañaron. No eres a lo que llamaría poderoso, pero tienes algo de
lo que jactarte.]
[Nunca me he considerado “poderoso.”]
Respondí. Incluso de niño, nunca había sido fuerte, pero había deseado que al
menos pudiera mantener a las personas que me preocupo a salvo. Mi actual yo era
el resultado.
[Bueno, supongo que pasan.] Los labios
de Rill dijo con sarcasmo. [El heredero de los Lothringens lo reprocharía.
“¡Entonces me haré más fuerte!”]
El héroe Lalannoyano tenía la misma
naturaleza problemática que conocía del Gemelo Celestial. Él podría darle la
vuelta a una batalla con una sola mano.
Rill caminó a la cama, entró y abrazó
una almohada. [Qué desgracia que no pueda liberar todo su poder.] Ella opinó,
dándose la vuelta. [Espadas sustitutas no podrán contra un formidable enemigo.
La guerra demanda la victoria, pero ellos debieron haber considerado el costo.]
[¿Qué?]
Ridley había llamado a las espadas
gemelas de Arthur “reliquias encantadas de la Casa Imperial de Lothringen.” ¿Y
qué quería decir con “costo”?
[No estoy seguro de seguir— “Rill”]
Una sección del muro y el techo explotó
sin advertencia, destruido por una lluvia de cadenas oscuras. Lancé hechizos de
viento, forzándome a ganar velocidad. Luego de la retirada de Kifune y Rill, me
salí, esquivando con todo lo que tenía. Las barreras de Lady Elna rodeaban la
mansión. ¿Cómo los atacantes las habían neutralizado?
Dejando a la chica y al gato detrás de
mí, materialicé la Silver Bloom con el listón violeta aun atado. Al menos una
docena de hombres en túnicas grises aterrizaron en silencio ante nosotros,
dagas de un solo filo se cerraban en sus manos. Había luchado con sus
compañeros varias veces antes.
[Inquisidores de la iglesia.] Murmuré.
[Una redada nocturna contra la fuerza
más grande del enemigo durante la oscuridad de la luna. Y han usado algo del
núcleo vampiro, a juzgar por su maná. Nada mal.] Rill dijo, desempolvando su
ropa y echando atrás su cabello. [Pero debieron haber enviado suficientes
fuerzas para comprar tiempo. Ustedes tipos ya están muertos.]
Un rayo de luz viajó. Los impresionados
inquisidores perecieron antes de poder regenerarse o invocar otra magia,
partidos en dos por las espadas gemelas de Arthur.
Miré a la chica cargando a Kifune.
[Rill, quién—]
[¡Allen!]
[¡Allen!]
Levanté la mirada para ver a Stella y
Lily llamarme desde el techo. Parecían estar seguras. Fuego ardía en la espada
desvainada de Ridley mientras revisaba el área, listo para todo.
[¡Allen, la ciudad!] Tina gritó,
aferrándose en Lady Elna mientras apuntaba a la colina.
La ciudad de artesanías, capital de la
República Lalannoy, estaba en llamas. Enormes aves esqueléticas volaban encima.
Reconocía este siniestro maná: Ensueño de los Inquietos Renacidos, un hechizo
tabú para invocar armadas de muertos.
¡Está viniendo desde… el gran puente
este-oeste!
[¡Allen, conmigo!] Arthur se giró a mí
y gritó, habiendo traído su armadura de la casa. [Tú, Ridley, y yo protegeremos
el puente. Tina, Stella, y Lily— me gustaría que unieran fuerzas eliminando a
los muertos del distrito oeste.]
[No objeto, pero ¿qué hay de Lord
Addison?] Pregunté. Los inquisidores sirven a los apóstoles. No tenía duda que
irían por el marqués— y el wyrm.
[¡Su señor es un experimentado
guerrero, y no olvides a la barrera de la Flor Celestial!] Arthur declaró,
agitando su capa y armadura. [Si no resolvemos este asunto pronto, tanto el
este y oeste sufrirán grandes daños. ¡Las personas necesitan nuestra protección!]
[Sí.]
Eso es a lo que llamo un héroe. Nunca
perderá de vista por lo que debe luchar.
Intercambié asistencias con las chicas
vestidas en vestidos de noche quienes habían bajado del techo. [Tina, Stela,
Lily, ya escucharon. Mejor no interferir con los problemas de otro país, pero
no podemos ignorar la magia tabú. Rill, quédate aquí con Kifune y— ¿Rill?]
La chica de cabello plateado no
respondió. Un asombrado “¿Huh’?” quedo en cada boca. Ella y el gato blanco se
habían desvanecido tan pronto como una visión.
✽✽✽✽✽
Bajé la colina, propulsado por mi
propio reforzamiento físico y la magia de viento de Lady Elna.
[¡Allí!] Arthur gritó mientras corría
al frente, señalando al símbolo no oficial del distrito oeste: la gran torre
del reloj en su cuartel sur.
Golpeé el techo del edificio que había
estado usando como soporte y aterricé. Ridley pronto llegó, junto con Stella y
Lily, quien estaba llevando a Tina. Rill y Kifune no estaban con nosotros;
nunca logramos encontrarlos.
[Esa es la Flor Negra.] Murmuré,
recibiendo una fina y oscura ráfaga de ceniza en el aire.
Sentí un sentimiento de debilitación
mientras revisaba el estado de la batalla. Rayos de luz de los balones y torres
iluminaron las filas de esqueletos blandiendo lanzas y espadas y las grandes
aves de hueso que volaban sobre sus formaciones. Caballeros y pistoleros
hechizados estaban en combate donde sea que mirase.
Las hermanas Howard se abrieron paso a
través de la lucha a mi costado. Ambas murmuraron mi nombre con un nervioso
temblor.
Arthur levantó la mirada del orbe de
comunicación que había usado como broche y chasqueó su lengua. [No sirve. Está
repleto. Ni siquiera puedo llegar a la casa de Addison. ¿Elna?]
[Esta ceniza está esparciendo un
hechizo de interferencia que nunca antes había visto en toda la ciudad. Tomará
su tiempo romperlo.] El gran hechicero dijo amargamente, apretando su agarre en
su báculo de metal negro y corriendo a través de sus obstáculos. Se había
puesto túnicas de blanco y lila— el mismo color de su cabello corto.
El héroe rubio cruzó sus brazos.
[¡Allen, piensa en algo! ¡Nos quedamos sin opciones!]
[Allen, los esqueletos siguen llenando
el puente.] Lily respondió. Sus flores de fuego habían formado una red de
vigilancia improvisada. [Están abarrotando el distrito este también. Podemos
estar en todo un problema si no restauramos la cadena de mando pronto.]
Aplasté la ceniza en mi mano. Era matar
o morir.
[Creo que puedo solucionarlo, pero solo
en un área limitada.] Dije lentamente. [Pero uno de los apóstoles puede
teletransportar grandes grupos. Arthur, este puede ser un cebo para atraernos.
Podemos asumir que van tras el wyrm.] La iglesia había usado la
teletransportación en masa para agrandar los efectos en Atlas, en la ciudad del
agua, y en la capital real.
[¿Por qué nos toman?] El héroe gritó,
irradiando maná. [Previmos esta situación y pusimos un círculo de obstrucción
de teletransportación en el estado de Lord Addison. Cubre toda la ciudad. ¡No
nos tomarán por sorpresa!]
Así que es un estratega como una
persona poderosa. Envidio a los subordinados de Arthur. ¿O debería sentirme mal
por ellos al ser arrastrados a sus peleas?
[Entendido.] Dije. [¡Adelante!]
[¡Contamos contigo! ¡Ridley! ¡Los dos
abriremos un camino hacia el puente!]
[¡Bien!]
El héroe y el Maestro Espadachín
golpearon el suelo, sacando sus espadas en medio de aire. Esqueletos
desintegrados en luz y fuego mientras sus espadas atravesaban la horda.
Son como dos gotas de agua. Lady Elna y
Lily levantaron sus manos a sus frentes y suspiraron.
Liberé una parvada de aves mágicas
exploradoras y me giré a la noble con el listón de cabello azul cielo.
[Stella—]
[¡Adelante! ¡Iniciaré a purificar
alrededor de la casa del marqués!]
[No te sobre exijas.] Dije, tomando su
mano y forjando un enlace superficial. Sentí una dicha y un estallido de luz
limpiar nuestros alrededores inmediatos. La refinada figura de Stella flotó
gentilmente hacia arriba mientras dos alas blancas puras aparecieron en su
espalda.
[¡Yo me ocuparé de esto!] La noble
cruzó su báculo y estoque, los levantó al cielo. Copos de nieve azules
revolotearon a través del cielo nocturno sin luna, limpiando la oscura ceniza y
desintegrando a las aves esqueléticas.
Lady Elna se puso rígida. [¿Plumas? Y
su control de hechizo está por las nubes.] Ella murmuró, mirándome con
confusión y una pizca de miedo. [Allen, ¿qué carajos…?]
[Pasa que conocemos a un ángel genuino,
pero por favor, no se lo digan a nadie.] Dije. [¡Ahora, Stella!]
[¡Estoy lista, Allen!] Stella gritó,
usando magia mientras surcaba a través del cielo nocturno, expandiendo el rango
de su purificación. Era una santa, si hubiera visto a una.
[Se ve preciosa.] Tina jadeó, mirando a
su hermana.
[Un ángel celestial.] Lily accedió.
[¡Oh! ¡Las comunicaciones se
restauraron!] La voz de Arthur salió de orbe en mi collar, acompañado por un
poderoso impacto. [Su Señoría está a salvo. Minié y Artie se han encargado de
su guardia de elite. ¡Nosotros atacaremos el puente como se planeó!]
Una explosión de cortes blancos y
escarlatas abrieron una avanzada por la avenida.
[Entendido. Te alcanzaré pronto.]
Respondí. [Elna, por favor, cuida de Stella.]
[Lo siento tanto por mi Arthur. Puedes
depender en mí.] El gran hechicero hizo una gran reverencia de disculpa,
entonces salté levemente a un edificio cercano. Un giro en el aire de su báculo
de mental elevó pilares de luz y rayos para aplastar a cualquier guerrero
esquelético y aves a punto de atacar a Stella. La compañera de Arthur era una
gran mujer a su manera.
Ahora…
[¡Allen, enlace conmigo!] Tina gritó.
[Es una emergencia.] Lily dijo.
Me giré a ambas luciendo bastante
impacientes. La varita en mi mano encontró la de Tina.
[Odio decepcionarte.] Dije. [Pero aún
no puedo mantener múltiples enlaces y luchar por mucho tiempo. Y necesitamos
que Stella siga purificando.]
[Lo sé, pero…] La brillante chica dudó,
entonces presionó su mano izquierda a su corazón. [¡Voy con usted! ¡Nunca se
sabe cuándo Régnier puede aparecer!]
Aprecio su preocupación.
[Eres nuestra arma secreta— la mejor
que tenemos.] Dije, estirando mi mano derecha para acariciar su listón blanco.
[Te necesitaremos si los apóstoles quienes pueden lanzar esos tabús y luchar.
Cuento contigo, Pequeñita del Hielo.]
La joven noble de cabello plateado
apretó su varita con ambas manos. [“La mejor que tenemos.”] Repetí. [Está bien.
¡Ayudaré a eliminar los esqueletos hasta que me necesite!]
Con una erupción de maná, Tina saltó al
edificio de Elna, realizando una combinación de magia de refuerzo y hielo. La
marca en su mano derecha palpitó con luz. Y así, lámparas de maná, edificios,
calles y esqueletos se congelaron. Con el Frigid Crane para ayudarla, Tina
podía incluso reducir el wyrm a una escultura de hielo.
[Allen, um…] Lily apretó su muñeca
izquierda, luciendo inesperadamente perturbada.
Una avecita aterrizó en mi hombro,
llevando información.
[Lily, me gustaría que retengas el
frente aquí.] Dije. [Y no te preocupes. No te pediré que “te retires si lo peor
sucede,” o algo igual de molesto. Tengo un deber que realizar y un amigo que
detener. Así que, arreglemos este desastre y vayamos todos juntos a casa en la
capital juntos.]
La maid retiró su mano y secó sus ojos.
[Si las cosas se ponen peligrosas, solo di mi nombre.] Ella puso su usual
sonrisa. [Vendré corriendo.]
[Lo tendré en mente. ¡Ahora, si me
disculpas!] Tocamos nuestras manos, palma con palma, y salté a la calle de
abajo.
Siguiente parada: el puente. ¡Hay un
apóstol esperando!
✽✽✽✽✽
No tuve problemas llegando. ¿Por qué
debería yo, cuando no había un solo esqueleto o guerrero salirme de mi camino?
Pasé solo a los citadinos huyendo por sus vidas de los monstruos.
[¡Arthur! ¡Ridley!] Llamé, bajando
mientras me acercaba al par que cortó una franja a través de cientos— quizás
miles— de esqueletos y crearon un camino al puente sin perder tiempo.
El Maestro Espadachín destelló su fiera
espada, y un muro de fuego pasó a lo largo del campo.
[¡Espléndido trabajo, Allen!] El héroe
respondió, descansando una espada en su hombro izquierdo. La restante en su
vaina. [No te llaman el Cerebro de la Dama de la Espada por nada. Corté a cada
enemigo que podía ver, pero parece que seguirán llegando hasta que detengamos
el hechizo.]
El señor pelirrojo frunció su ceño,
evidentemente tratando de recordar algo. [Cuando era pequeño, leí que una bruja
creó un hechizo tabú para despertar a los muertos.] Murmuró mientras sus llamas
arremetían contra los esqueletos a cenizas. [Espero que sea más que un
desafío.]
Me reí nervioso. Incluso en la brutal
Guerra del Señor Oscuro, tanto humanos y demonios habían prohibido magia tabú
por mutuo acuerdo. El hechizo podía no tener todo su efecto en esta era de
declive mágico, pero nadie debería ser capaz de atravesarlo como esos dos lo
hicieron.
Arthur sacó su segunda espada de su
vaina. La fórmula de hechizo brilló junto a la hoja.
[¡Aunque, no lo entiendo!] Dijo. [Este
hechizo atemorizara a los soldados y civiles por igual. Seguramente quieren
tomar el control o la ciudad, y con ello, ¿la república?]
[¿Por qué no les preguntamos?] Ridley
movió su flameante espada justo mientras su muro de fuego se rompía. Corte
escarlata desgarró a cientos de guerreros huesudos. [Ahora los veo.]
Cerca del centro del gran puente de
metal abarcando el Río Giselle, el cual retumbaba hasta la capital, dos figuras
encapuchadas de gris y túnica blanca se pararon debajo de las lámparas de maná.
Una unidad de soldados hechizados los rodeaba, armados con pesados cascos y
placas, también con picas y grandes escudos. Los esqueletos se abrían paso por
el siniestro círculo dibujado en el suelo ante el par: el tabú Ensueño de los
Resentidos Renacidos.
[Luchamos con esos tipos el otro día.]
Arthur dijo, levantando sus espadas. [El Quinto Apóstol Ibush-nur y el Sexto
Apóstol Ifur— pero quizás los conozcas mejor como el Conde Raymond Despenser y
el Marqués Fossi Folonto.]
Ridley aplastó un copo de ceniza
vagabunda en su puño. [Solo apóstoles menores. ¿Dónde están sus jefes? Y no veo
al hechicero controlando esta ceniza negra o a los inquisidores tampoco.]
[Ten cuidado. Puede ser una trampa.]
Dije, dándole a la Silver Bloom una vuelta. ¿Quién sabía lo que los apóstoles
podrían hacer?
Arthur respondió con una sonrisa sin
miedo. Su segunda espada se liberó, y las armas resonaron, los diseños en sus
hojas ardieron con luz. Un repentino vendaval puso a su cabello rubio y capa a
agitarse mientras gritaba. [¡Trampa o no, lo atravesaré! ¡Hoy, le pondremos fin
a esos apóstoles! ¡Síganme!]
Maná fluía en las espadas del campeón.
Una ola de luz estalló con un poderoso grito de batalla, cortando a los
esqueletos hasta que impacto el muro de soldados hechizados. El grueso hierro
se desgarró, y al menos una docena cayó de rodillas.
Arthur lamió sus labios. [Pueden
recibir un golpe. ¡Esto debería ser divertido!] Gritó, y se lanzó al frente,
crujiendo los huesos de sus pies mientras atacaba a la grotesca horda.
[¿Nunca ha escuchado de la precaución?]
Suspiré, acariciando mi frente.
[Déjame recordarte: tampoco mi prima.]
Ridley gritó. [¡Ahora, ¿qué estamos esperando?!]
Despegamos después de Arthur. El filo
de la ardiente Devoted Blossom transformó el puente en un crematorio. Mi Divine
Light Chains restringió a toda monstruosidad que trataba de regenerarse
mientras mi Divine Light Shots los hacía cenizas. Los rangos enemigos empezaron
a bajar, y el apóstol más grande gritó sus órdenes. La mitad de los soldados
hechizados llevan grandes escudos que habían aligerado el primer corte de
Arthur avanzaron. Se veían algo imponentes, llegando hacia nosotros con sus
picas y su armadura.
[¡Qué amable de su parte al venir a
nosotros!] Arthur gritó. [¡¿Qué dices si les agradecemos con metal?!]
[El campo de batalla no es para
juegos.] Ridley dijo. [Hagamos esto rápido.]
La Espada Celestial y el Maestro
Espadachín tomaron velocidad, pasando debajo de la línea de picas. Tres cortes
blancos y escarlatas después, escudos y armaduras colapsaron, esparciendo
cenizas. Los rastros del gran hechizo Resurrection imbuido en los soldados
hechizados se retorcía, luchando por restaurar sus cuerpos, pero conjuré una
neblina de nieve plateada para detener la fórmula dentro de ellos. Las cosas se
desmoronaron— para la aparente sorpresa de Arthur y Ridley.
No me miren. Solo hicieron las cosas
más impresionantes que—
El puente se agitó. Sentí un escalofrío
de pies a cabeza.
[¡Arriba!] Grité.
[¡¿Qué?!] Ridley gritó, seguido por un
quejido de Arthur, mientras un hombre en túnica gris saltaba y venía a nosotros
sin más que sacar un arma. Mis compañeros movieron sus espadas, tomando una
decisión de último minuto para interceptarlo. Las hojas de luz y fuego
recibieron a su receptor. Escudos grises se materializaron para bloquear algo
del daño, pero el hombre perdió su brazo derecho.
De pronto, para nuestra sorpresa,
oscura y espumosa agua salía del cuerpo del hombre y se pegó a cada extremidad
cortada. Una gran espada de hielo negro apareció en su mano derecha mientras
apuntaba a un ataque aéreo de los dos hombres. Lancé un bombardeo de Divine
Light Shots para cubrir su retirada, pero más agua oscura brotaba del alargado
brazo derecho del hombre para devorar mis hechizos elementales.
Arthur y Ridley retrocedieron, agitando
sus espadas en disgusto.
[Qué repulsiva forma de defensa.]
[¿Usa el agua para extender su brazo y
hielo para conjurar armas?]
La ardiente espada infernal llegó al
hombre, quemando su túnica gris. Más allá, los esqueletos añadieron más a sus
números y empezaron a reformar sus filas.
[El Radiant Shield y Resurrection.]
Dije, con una sonrisa amarga. [Además del Watery Grave, los cuales robaron de
la ciudad del agua, y la Falling Star, cortesía de Primer Apóstol Aster
Etherfield. Ha sido implantado con cuatro grandes hechizos y la esencia del
monstruo Océano Punzante.]
Sin luz, ojos llenos de odio se fijaron
en mí. Una voz rugió tan fuerte que sentí las vibraciones en mi piel.
[¡Allen! ¡TE MATAré! ¡Te MATARé!]
El hombre incluso dejo de verse humano
mientras el agua oscura y hielo lo cubrían. Tiro sus manos al frente como un
animal de cuatro piernas, su cuerpo se erizaba con espadas de hielo y brazos de
agua. Recordé el encuentro de Caren del Caballero Oscuro con el que ella y las
chicas habían luchado en la capital este.
No tenía buenos recuerdos de este
hombre. Había acabado con mi sueño de convertirme en un hechicero de la corte y
trató de dañar a mis estudiantes. Incluso así, nadie merecía un final como ese.
[Gerard Wainwright.] Dije con los
dientes apretados. [Te has perdido por completo.]
[¡¿Por qué?!] Ridley gritó, voz
agitada. [¡Te llamaban uno de los mejores guardias que teníamos! ¡¿Qué te llevo
a esto?!]
[Debieron encontrarlo un conveniente
sujeto de pruebas.] Arthur dijo, preparando sus espadas con una increíble
cantidad de maná. [Lo menos que podemos hacer es ponerle fin a su miseria en
un— ¡Ridley!]
El señor pelirrojo tomó un paso y
levantó su ardiente espada a su costado. [Ustedes dos pueden seguir. Este pobre
tonto príncipe…]
Una fiera briza rozó mi mejilla, y
Ridley se desvaneció. Gerard flotó sobre el suelo, consumido por fuego, antes
de impactarse en el lejano lado derecho del puente. Esqueletos atrapados a su
paso se destruyeron y sucumbieron.
[¡Cae a las manos de Ridley Leinster!]
El Maestro Espadachín declaró. [¡Vamos, Espada Celestial! ¡Estrella Fugaz!]
[¡Como digas!] Grité de vuelta.
[¡No mueran!] Arthur añadió, y ambos
seguimos corriendo, cortando, pasando y aplastando esqueletos mientras nos
abríamos paso.
[¡Ibush-nur es el hechicero principal!]
Dije, dividiendo la línea enemiga con el hechizo elemental Divine Earth Mire.
[Ifur está dando suple—]
[¡Allen!] Arthur gritó.
Me hice atrás el mismo tiempo. Un
instante después, el espacio se distorsionó, y una pesada espada larga dejo
grietas en el puente metálico. El corpulento apóstol había emergido para
defender a Ibush-nur.
[¡Un talismán de teletransportación de
corto alcance para evitar la interferencia!] Gruñí. [Justo lo que
necesitábamos.]
[A diferencia de un hechizo, necesitan
blandir talismanes.] Arthur dijo, cortando una oleada de monstruosidades a una
pila de trozos. [Podemos repelerlos siempre que sepamos tras lo que van.]
Ningún luchar de línea frontal podrá
realizarlo. ¿Así es cómo Lady Elna se siente cada vez que luchan juntos?
Mientras simpatizaba con la hechicera
de cabello lila, Ifur levantó su espada en alto. [Su Santidad la Santa.] Rugió.
[¡Veré que este plan tenga éxito!]
Un enjambre de inquietantes serpientes
carmesíes salió, enrollándose alrededor de los soldados y esqueletos
sobrevivientes, luego emergieron como Gerard lo había hecho. Ensueño de
Inquietos Renacidos suplieron fresca sustancia a las enormes criaturas de armadura
y hueso formándose.
[¿Q-Qué carajos…?] Dudé.
[Nada bueno, por seguro.] Arthur dijo.
Delante de nosotros, Ibush-nur empezó
un nuevo hechizo. Detrás de nosotros, la batalla de Ridley se encendió.
Nuestras perspectivas se veían débiles.
[Arthur, sé que es difícil de creer,
pero Ibush-nur está creando un hechizo tabú sin dejar el Ensueño de Inquietos
Renacidos.] Dije. [Al mismo tiempo, no me gustan las probabilidades de Ridley
si dejamos a estos monstruos a sus anchas.]
[Simple.] Arthur me guiñó sobre el
hombre. Tuve un terrible presentimiento. [Lánzame al aire a mi señal. ¡Cuento
contigo!]
[¡¿Yo… ruego su perdón?!]
Por un instante, vie inamovible
resolución y una profunda confianza en mí en sus ojos plateados y dorados. Al
mismo tiempo, el héroe de Lalannoy atacó. Lancé un hechizo silencioso.
[¡Idiota! ¡¿Has perdido la cordura?!]
Ifur se jactó mientras el coloso se acercaba a Arthur. Si puede comprar tiempo,
parecía pensar, su segundo tabú acabaría con nosotros. Tanto como odiaba darle
algo de crédito a los apóstoles, tenía que admirar su pragmatismo.
Las espadas de Arthur palpitaban con
luz. La hora ha llegado.
[¡Ahora, Allen!]
[¡Lo que sea que pase, no me culpes!]
Incrusté mi varita en el puente y lancé el hechizo botánico más fuerte que pude
hacer. Ramas que había escondido bajo el puente salieron, lanzando a Arthur a
los aires.
Las bocas de ambos apóstoles se
quedaron abiertas en asombro. Sin embargo, Ibush-nur blandió la daga en su mano
izquierda. Agua negra se arremolinó en su borde.
[Hoy…] Gritó. [¡Sentirá el Wail of
Wasting Waters!]
Espadas líquidas formaron un tornado,
acelerando a Arthur. Ifur y las criaturas lanzaron hechizos.
Una deslumbrante luz destelló desde
arriba.
[¡Odio decepcionar, pero la victoria es
nuestra!]
El ángel guardián de Lalannoy movió sus
espadas en un arco simétrico. El puente rugió bajo una tremenda onda de choque.
Las brillantes espadas partieron el Wail of Wasting Waters, engullendo a
Ibush-nur y a los monstruos también. Ifur, el más lejano de la escena. Trató de
esconder detrás de los esqueletos restantes y una barrera de muchas capas, pero
se desvaneció también.
Cegado por la luz y polvo, conjuré
plantas para reforzar el puente alrededor del nuevo hoyo en su centro. Sudor
frío bajo por mi rostro.
Así que esa es la Espada Celestial.
Arthur aterrizó levemente frente a mí.
[¡Un gran éxito!] Declaró, parándose y arreglando su cabello dorado sin una
pizca de fatiga. [¡Algunas veces me asusto de mí mismo!]
No podía llegar a odiarlo, pero era
útil.
[Ridley.] Dije mientras el señor
pelirrojo aterrizó detrás de nosotros. [¿Es Gerard…?]
[Lo corté en listones y lo quemé por
las buenas.] Respondió. [Al menos está fuera de combate.]
El viento restauró la visibilidad,
revelando a los apóstoles en el otro costado del hoyo con un Gerard
ensangrentado y de forma humana yaciendo a su costado.
[Lord
Raymond Despenser— no, Apóstol Ibush-nur.] Llamé al delgado apóstol, su brazo izquierdo faltando
desde el hombro. [Tengo una pregunta para ti.]
[Ernest Fosse vive, bondadosa llave,
también los hombres bestias que ves como traidores. Aunque desde luego, la vida
y la muerte no significan nada ante Su Santidad.] Respondió.
Así que la falsa Santa anticipó mi
visita a Lalannoy.
[¿Y qué es lo que le preocupa a la
retorcida falsa Santa que sigues?] Arthur intervino, exasperada. [Ha causado
caos en el reino, el imperio, la alianza, y ahora Lalannoy. ¿Dónde termina?]
Silencio llegó. Solo la alocada
respiración de los apóstoles llegó a mis oídos. Se apoyaron entre sí, Ibush-nur
faltándole su brazo izquierdo, e Ifur, su brazo derecho. Ambos se echaron a
reír.
[Eres poderoso, Espada Celestial.]
[Poderoso, pero nada más.]
[Nunca podrás salvar al mundo.]
[Pero ¿Su Santidad? No lo creo.]
[¡Ella traerá a este repulsivo mundo la
salvación! ¡Aún no hemos perdido!]
Los labios de Ibush-nur curvó sus
labios mientras ondeaba su mano derecha. Crujidos llenaron el aire arriba del
puente mientras una masiva flor negra florecía, abriéndose paso por la
interferencia.
[¡Elna trabajó con los mejores
hechiceros de la república para crear esas barreras!] Arthur gritó, agitado.
Yo, mientras, reuní la información. El
amable último príncipe, engañado por la “Santa de Luto,” había aceptado toda la
culpa y se sacrificó para sellar el desborde del Árbol del Mundo. Y su
testamento, la lapida inscrita con el hechizo que había enloquecido al árbol,
había caído ante las manos de la falsa Santa. Unir y deshacer eran los dos
lados de la misma moneda. La iglesia había armado la gran magia del hechicero
contra nosotros.
[Aquí vienen.] Ridley dijo, voz
contenida, sosteniendo su espada en un fuerte agarre.
Un nuevo apóstol emergió de la flor
abierta. Deslumbrante cabello blanco oscurecía sus ojos dorados. Túnicas de
blanco puro envolvían un delgado cuerpo coronado con un sombrero de bruja
blanco adornado con una flor de ocho pétalos. Un báculo de metal descansaba en
sus manos. Oscuras y grises alas revoloteaban detrás de él mientras miraba a
los heridos apóstoles.
[Io.] Ibush-nur murmuró mientras él y
Ifur bajaban sus cabezas y mordieron sus labios.
[Humph. Nadie pensaría que pertenecen a
nuestra orden en ese lamentable estado.] El Segundo Apóstol Io Lockfield dijo,
una de las fuertes cartas de la falsa Santa y ejecutor de la ceniza negra. [Pero
para inútiles, ustedes se han hecho valer. La Espada Celestial, el Maestro
Espadachín, y la llave defectuosa, justo como la Santa predijo. Interesante.]
Una ventisca de pétalos negros nos
atrapó con la guardia bajo mientras siniestro maná se concentró en el apóstol
arriba de nosotros.
[¡Bien puedo aplastarlos yo!] Io gritó,
caninos mostrándose mientras empezaba a desplegar hechizos. [¡Traten de
contener su gratitud mientras mueren!]
Su maná estaba demoliendo el gran
puente solo por acercarse. Trozos se desplomaron en las aguas oscuras. Incluso
si logramos derrotar a la Flor Oscura, no podíamos evitar una pelea de
desgaste, y el segundo apóstol había escogido este momento para teletransportarse.
Solo podía significar una cosa.
[¡L-Lord Arthur!] El grito de susto de
Artie estalló desde el orbe en mi cuello. [¡Apóstoles sobre la casa! No podemos
retenerlos—]
El mensaje terminó en un ensordecedor
impacto.
Las cosas no podrían ser peor. Nuestros
enemigos habían aprovechado nuestra conjetura— la imposibilidad de la
teletransportación en masa— para tomarnos por sorpresa. Un traidor debió haber
filtrado información a ellos antes del ataque.
[Tenías razón, Allen. Era una trampa.]
Arthur dijo entre sus dientes apretados, apretando sus espadas tan fuerte que
podía oír su mango crujir. [Pero ahora estamos aquí. Tendremos que derrotar a
la Flor Negra y—]
[No te asustes.] El pelirrojo regañó al
héroe, pasando al frente y mirando al siniestro apóstol mientras daba sus
órdenes. [Lucharé con él. Allen, toma a Arthur y corre al estado de Addison.
Pierde la cabeza en el campo de batalla, y pierdes la batalla— como perdí ante
la Dama de la Espada cuando tenía la ventaja en habilidad y experiencia. Pero
no te preocupes por mí. ¡El hombre destinado para superar al legendario Maestro
Pastelero aún no morirá!]
Ridley al instante lanzó el Scorching
Sphere. Los hechizos avanzados reventaron en el aire alrededor de Io.
[¡La suerte contigo!] Grité, tomando
una rápida decisión.
[Di lo mismo por ti. No tendría cara
que darle a mi prima por destruir el mundo si te dejo morir.]
Io emergió desde las llamas luciendo
sin rasguños, pero intrigado. Ridley debió haberse interesado.
[¡¡¿Qué esperas, Allen?!] El héroe me
palmeó en el hombro, frustración en su voz. [¡Estamos en una carrera contra el
tiempo!]
✽✽✽✽✽
Arthur y yo corrimos hacia el estado
Addison, acabando con los esqueletos restantes y asistiendo a civiles rezagados
mientras pasábamos. Las comunicaciones se habían deteriorado significativamente
desde que Io, la fuente de la interferencia, había aparecido en las líneas
frontales con más potente maná, y las aves mensajeras que conjuré nunca
regresaron.
El escenario extranjero una vez hermoso
estaba hecho pedazos. Agujeros se abrieron en la imponente torre. Edificios de
ladrillo con techos rojos y rojos se caían en ruinas, sus ventanas se
destruían.
Espero todos estén seguros.
[¡Allen!] El grito de Arthur me saco de
mis preocupaciones mientras apuntaba con su espada, con la que había hecho
pedazos a cada esqueleto que pasábamos.
Las luces de un espiral cercano a la
mansión del marqués brilló en una chica de cabello largo plateado, agitando
alas blancas mientras movía su espada y báculo. Stella estaba volando a través
de la ráfaga de copos de nieve, purificando monstruosidades. Se veía como un
ángel sacado de un mito.
Los esqueletos le apuntaron con
jabalinas y arcos de hueso y flechas, pero flores de fuego interceptaron cada
disparo. Las giratorias espadas de Lily destrozaron su formación como una
tormenta. Una unidad de marineros bajo el mando del joven oficial naval llamado
Jäger siguió su ataque con un bombardeo de rifles hechizados desde la entrada
de la torre. Excelente trabajo de equipo.
Dentro de una fortificación improvisada
con magia de tierra, la pequeña maid de apariencia sencilla y lentes que había
visto en la mansión estaba tratando a los soldados heridos y civiles a una
velocidad impresionante. Lograba grandes resultados con el mínimo esfuerzo
posible.
¿Una maid Howard? No, no puede ser.
[¡Elna!] Arthur gritó. Había visto a la
hechicera de cabello lila aplastando a una parvada de esqueletos aéreos con un
pilar de luz desde un techo cercano y obligado a unirse a ella.
[¡Arthur!] La noble Lothringiana
reconoció a su compañero con una leve sonrisa.
Los soldados conteniendo las líneas y
los civiles bajo su cuidado se agitaron. El héroe y su prometida crearon una
imagen perfecta.
[¡Allen! ¡¿Se encuentra bien?!] Tina
bajó por la escalera en un estallido de magia de viento. Su túnica había
absorbido unas manchas, pero… Gracias a Dios. No se veía lastimada.
[De alguna manera lo logre.] Dije. [Me
alegra que también estén a salvo. Odio ser abrupto, pero pueden decirnos qué—]
[¡Allen! ¡Deja que Elna maneje las
cosas aquí! ¡Se nos necesita en el monumento de independencia!] Arthur gritó, y
de inmediato, regreso a moverse. Sonaba a que su “nos” incluía a Tinatard.
[¡Tome!] La joven noble de cabello
plateado me entregó una botella de agua. [Lo recibí de la maid de lentes. Me
recuerda mucho a nuestra número tres, Olly Walker. ¡Le explicaré las cosas en
el camino!]
[¿La número tres de la Corporación de
Maids de Howard? G-Gracias.] A pesar de mis renovadas dudas, lancé un hechizo
botánico, mandándonos a la cina de un edificio cercano. Mientras corría por los
techos con Tinatard en mis brazos, miré abajo, pidiendo una explicación en
silencio.
[Luego que partiera, ayudamos a Stella
y acabamos con los esqueletos en la Avenida Oeste.] Dijo. [Aseguramos una ruta
hacia el dominio Addison, ayudando a los citadinos en el camino. Elna nos
lidero tan bien que una vez el caos se calmó, los esqueletos no se nos
acercaron. Pero entonces…]
[La teletransportación nos tomó con la
guardia baja.]
Un esqueleto trató de atacarnos y
derribarnos, fue aplastado por un Divine Ice Shot. La pequeña noble quien había
hecho el maravilloso movimiento tembló. [Atacaron la casa desde arriba y no
pudimos responder a tiempo. ¡Los apóstoles ni vinieron a luchar! ¡Querían la
espada de Lord Addison, la Estrella Polaris! La tomaron luego de una breve
pelea y escaparon más allá del sello de la Flor Celestial. Antes que pudiéramos
detenerlo, el marqués se ocupó de la unidad de Minié…]
[Y fueron al monumento…] Terminé por
ella. Tuve un terrible sentimiento de bajón.
[El enemigo tiene tres comandantes.]
Tina continuó. [Viola Kokonoe, la maestra espadachina que se hace llamar una
sirviente de la Santa; el Tercer Apóstol Levi Atlas, una espadachina; y—]
[¡Miles Talito, líder del Equipo
Celestial y Terreste!] Arthur gritó, aterrizando delante de nosotros en la
chimenea doblada de un taller de armas mágicas, su rostro lleno de un amargo
recuerdo. [Artie sufrió una herida protegiendo a Isolde de la magia de Miles.
¡El wyrm congelado yace debajo del monumento! ¡Están planeando revivir a ese
monstruo, y a menos que los detengamos, no solo Lalannoy, sino cada nación en
la región pagará el devastador precio!]
No pude terminar mi oración. Incluso de
perfil, el rostro del campeón demostraba mucho arrepentimiento.
El estruendo de la fiera batalla
resonaba cerca del monumento. La fuerza de Lord Addison ya había iniciado su
ataque. Arthur saltó del techo y aterrizo ante las destruidas ventanas de la
joyería. Girando sus espadas hacia los soldados hechizados emergiendo de una
flor negra, confesó el secreto de Lalannoy.
[Hace cien años, durante la guerra por
la independencia, las casas de Addison y Lothringen cometieron un error en su
desesperación por victoria— un error que nunca podremos arreglar.]
Tan pronto avistaron al héroe fue que
siete colosales apuntaron sus picas y atacaron. Calles de piedra crujieron y
lámparas de maná destellaron. Tina y yo bajamos a la calle, pero ella no se
movió. No podía.
[Habíamos declarado independencia, pero
la armada Yustiniana era fuerte.] Arthur continuó. [A pesar de las victorias
iniciales, nos encontramos cediendo terreno en todos los frentes. Aunque el
entonces Lord Addison lucho duro, la derrota parecía certera. Su casa ya había
perdido su arte secreta, Espada Brillante.]
Los soldados hechizados llegaron a
Arthur con grandes bolas de agua desde las puntas de sus lanzas. Las
explosiones parecían estar al nivel de la magia avanzada, pero la barrera del
campeón era mucho más fuerte en magnitud. Se desvanecieron antes que pudieran
acercarse a él.
[Al final, los Addisons y los
Lothringens de la época no pudieron soportar al fantasma de la derrota, y de la
censura que los futuros libros de historia les tendrían. ¡Ellos… liberaron el
wyrm de hielo en el campo de batalla, usando las espadas heredadas de mi casa
para doblegar su voluntad!]
Los soldados hechizados avanzaron
lento, luego se detuvieron. Dudé que se les hubiera dado cualquier orden que no
sea unirse a la pelea. El terror llenó los ojos que vi en lo profundo de sus
cascos mientras las espadas de Arthur se deformaban ante la inmensidad de su
maná.
[Claro, este plan estaba destinado al
desastre. La batalle decisiva no redujo la vieja capital a un pueblo fantasma—
el wyrm lo hizo. No contento con la armada enemiga, devoró la mejor parte de
nuestros valientes defensores, oficiales y soldados por igual. Lalannoy solo
sobrevivió y las otras naciones del este con ella, porque el wyrm se había
extendido suficiente su fuerza para que la Flor Celestial y la Dama del Hielo
lo aprisionaran una vez más. Desde entonces, lo hemos llamado el wyrm de hielo…
el Asesino de Héroes.]
La voz de Arthur llegó a un triste
susurro mientras sus espadas trazaban un casi arco. Un flash tan brillante que
transformó la noche en día envolvió la ensangrentada capital. Gritos sordos
cortaron a los enormes soldados hechizados mientras los consumía. Ya no estaban
y oscuridad los cubría a todos.
[¿L-Los derribó a todos en un solo
ataque?] Tina jadeó, aferrándose a mi brazo izquierdo. [Ni siquiera pude ver
los cortes.]
[Yo tampoco.] Admití, mirando la
solitaria espalda del héroe. Sus falsas espadas sagradas aún irradiaban luz,
incapaces de soportar todo el poder de su maná.
[Realmente siento involucrarlos en
esto, Allen, Tina.] Arthur nos miró sobre su hombro. [Esto es todo lo que la
“Espada Celestial” vale. Risible. Y hazme responsable cuando la lucha termine.
Me adelantaré.]
[¡Arthur!] Grité, pero el caballero con
el peso de la república en sus hombros se desvaneció antes que pudiera
detenerlo.
El wyrm podía ser usado como arma. Yace
sobre un altar “viviente.” La falsa Santa usó la fiebre de los diez días para
matar a las personas y reunir su maná para un ritual anterior. No me digas que
la iglesia planea—
[Allen.] Mientras llegaba a una
terrorífica conclusión, la noble de cabello plateado se movió para encararme y
levantar su pecho.
[¿Sí, Tina?]
[¡Tu “arma secreta” está lista!]
Declaró, más segura que antes.
Un fuerte vendaval pasó, como si el
aire estuviera apresurándome a resolverme. Justo.
[Stella, Lily, ¿pueden oírme?] Dije en
mi orbe.
Para mi sorpresa, recibí una respuesta
inmediata.
[¡¿Allen?!]
[¡Allen, ¿se encuentra bien?!]
¿El viento había extendido el efecto de
los copos de nieve?
[El tiempo es oro, así que seré breve.
Déjenme explicar lo que creo que está por pasar.] Dije, revolviendo el cabello
de Tina. teníamos una mínima esperanza muy preciada de ganar esta batalla, pero
me sentía seguro que aún podíamos salvar a todos.
[Es todo.] Concluí cuando había
terminado de ponerlas al día. [Stella, eres la llave. Quiero que tú y Lily
aseguren las calles del oeste para nuestra retirada. ¡Tina, Arthur, y yo los
detendremos de revivir por completo al wyrm!]
Oí a ambas nobles jadear. Sabía lo poco
que me gustaba enviar a Tina a las líneas frontales, pero no cuestionaron mi
juicio.
[Por favor cuida de mi hermana.] Stella
dijo. [Y por favor— por favor— esté a salvo.]
[¡Sí, señor!] Lily intervino.
[¡Déjeselo a su maid!]
Cerré mis ojos, luego los abrí y le
sonreí a la chica. [Muy bien, ¿qué estamos esperando? Espero que puedas
seguirme el paso, Lady Tina Howard.]
[Claro que puedo.] Respondió. [He
estado esperando este día por siglos y siglos. ¡Hoy, estoy a su lado y no me
rendiré contra nadie!]
✽✽✽✽✽
Cuando Tina y yo llegamos al monumento
de independencia— una estructura de tiza blanca que reposaba como un mausoleo
en el corazón del distrito oeste de la ciudad— la fiera batalla ya había
estallado en sus escalones. De nuestro lado, los caballeros escogidos por
Arthur desde el frente oeste y la fuerza naval de Minié. Contra ellos, los
inquisidores de la iglesia y soldados hechizados, junto a una tropa de
pistoleros hechizados bajo el mando de Snider. Así que, el oficial comandante
es nuestro traidor.
Pero espera. Él no sabía que la
Estrella Polaris libera el sello. En cuyo caso—
[¡Allen, Tina! ¡Miren allí!] Arthur
gritó, mirándonos mientras derribaba a los soldados hechizados con una sola
mano. Mi tren de pensamientos explotó mientras él señalaba la cima de las
escaleras, donde un anciano de cabello gris confrontaba a un hombre con cabello
rubio sucio quien no se veía más allá de sus veintes en la puerta del
monumento. Oswald Addison y, yo asumía, Miles Talito.
El marqués se había adelantado
demasiado y terminó aislado entre las líneas enemigas. El jefe de estado y la
policía rebelde están luchando con espadas largas, ambos vestidos en armaduras
de caballeros. Oí su conversación con un hechizo de viento mientras el marqués
rechazaba una jabalina de luz.
[¿Por qué?] Demandó entre sus dientes
apretados. [¡¿Por qué se alían con la Iglesia del Espíritu Santo?! ¡Miles! ¡No
compartimos sangre, pero aún eres mi único hermano! ¡¿Resientes a la Casa de
Addison por criarte con los Talitos tan pronto te sacamos del orfanato?! ¡¿Me
odias por heredar el nombre de la familia?!]
[Una pregunta tonta, mi señor— no, mi
hermano. Nunca te he odiado.]
¡¿Son hermanos?! Y los reportes los
hacen ver cerca de la misma edad.
[Qué extraño. Se ve mucho más joven que
antes.] Arthur murmuró y se lanzó a correr. Tina y yo seguimos.
[Pero la historia de la república
termina hoy.] Miles continuó, odio saliendo de su voz. [Lalannoy fracasó en
salvar a mi hijo— el legado de mi difunta esposa y el niño sangre de mi sangre.
Te dije que el tratamiento que recibió solo prolongaría su vida. Una y otra
vez, te rogué a unir fuerzas con la iglesia— con Su Santidad— para restaurar
Resurrection, la única cura. Hiciste caso omiso a mis ruegos.] Su maná explotó.
Una escalofriante fórmula se grabo en sus mejillas. [¡Tú mataste a mi Alf,
Oswald!]
[¡Miles! ¡¿Qué carajos te pasó?! ¡¿Qué
le pasó al hombre que adoraba a Isolde, sangre o no?! ¡¿El hombre que cuidó de
ella?!] El marqués gritó, cara de angustia y la batalla siguió.
Necesitamos apresurarnos. Miles ya
había abandonado el sentido y decencia. Nos dirigimos hacia el monumento,
Arthur cortando al último de los soldados hechizados atacándonos mientras
repelía a los inquisidores con el Divine Darkness Threads y Tina los congeló
con el hechizo avanzado Imperial Ice Blizzard. Llegando a los últimos
escalones, encontramos al marqués de rodillas al pie de las estatuas de piedra
sosteniendo espadas, lanzas, y estoques. Su respiración era agitada, y sangre
bajaba de su boca.
[Qué penoso, hermano.] Miles se preparó
para lanzar el golpe final. [Ni la sombra de tus antiguas proezas.]
[¡Te maldigo!] Arthur se abalanzó, pero
escudos grises bloquearon sus espadas. [¡¿Esto otra vez?!]
Miles sonrió en triunfo, se propulsó
desde el suelo de piedra y se retiró hacia el edificio. Los caballeros entraron
por el hoyo que habíamos creado en las filas enemigas. La sangre dejó sus
rostros mientras se disponían a tratar las heridas del marqués.
[Tomen a Su Señoría y retírense.]
Arthur ordenó antes de meterse entre las filas de estatuas.
[Tina, deberíamos irnos.] Dije.
[¡Sí!] La chica respondió, y dimos
persecución.
Escudos cenicientos volaban a nosotros
de todas direcciones, pero las espadas del héroe detuvieran a cada una. Su
velocidad era increíble.
Miles abrió nuestro camino, determinado
a batallar con su larga espada y una daga de un solo filo. [No pasarás más
allá. Sean buenos niños y quédense quietos hasta que el trabajo de los
apóstoles esté terminado.]
Tina retrocedió, pero entonces apretó
su varita y se paró.
En términos de habilidad, el hombre
parado ante nosotros no podía ganar, aun con los vestigios del Radiant Shield y
Resurrection imbuidos en su carne. Miles no sentía miedo a la muerte.
[¡Miles!] Arthur gritó. [¡¿Honestamente
planeas dividir la república en dos?!]
[No lo dividiré, Espada Celestial. Solo
me desharé de los Addisons…] Sintiendo desaparecerse de la mirada del hombre
mientras tomaban un matiz carmesí. Maná empezó a reunirse en sus espadas. [Y
ofrecer Lalannoy a Su Santidad. Para eso, revivirá a mi difunta esposa e hijo
en el día prometido.]
[¡Maldito! ¡¿Te has vuelto loco?!]
Arthur rugió, cerrando la distancia en un pestañazo. Al mismo momento, un
ciervo negro se lanzó hacia él.
Todo el monumento se agitó. Estatuas de
guerreros y hechiceros quienes habían peleado por la independencia salieron y
esparcieron. Resguardé a Tina detrás de mí y miré a Miles. Había mermado el
ataque de Arthur, aunque tanto espada como espada se rompieron y su túnica en harapos.
[El hechizo supremo perdido Shining
Stag, ¿asumo? Solo convertido de luz a oscuridad.] Dije. [Lo sabía. ¡Eres como
Zel— o más bien, usaste el poder tomado de él e Idris!]
[¡A-Allen!] Tina gritó. [¡Algo viene!]
Arthur y yo lo sentimos pronto. Un
terror estaba subiendo arriba desde debajo del suelo.
[¿”El Asesino de Héroes,” libre?]
Jadeé.
[Parece que nuestro tiempo se acabó.
Buena noche a todos.] Miles dijo mientras creaba un talismán y se desvanecía—
un hechizo de teletransportación.
[¡Tina!]
La chica de cabello plateado libero un
pequeño chillido mientras la levantaba y corría hacia la entrada.
¿Qué hay de los caballeros? ¡Bien! Han
caído.
[¡Evacuen!] Grité, invocando viento
para amplificar mi voz.
[¡Evacuen!] Arthur gritó mientras
salíamos. [¡Defiendan con todo lo que tienen!]
Me giré a mirar en medio del aire
mientras carámbanos destruían el solemne monumento— techo, pilares, estatuas y
todo— en alto del cielo antes de desplomándose en la ciudad de talleres. Los
desechos no solo marcaron el hermoso escenario, sino lo congelaron también. Un
pilar se estrelló en las escaleras y dos jóvenes mujeres en túnicas grises
aterrizaron en la cima.
[Así que has venido, llave defectuosa.
Su Santidad lo predijo.] Una dijo, quien llevaba una espada larga y curvada con
un solo borde, su hoja manchada con carmesí. Ella era la sirviente de la Santa,
Viola Kokonoe, a quien Lydia y yo habíamos enfrentado en la ciudad del agua.
[El gran elemental del desastre.]
Murmuró la otra, quien tenía la espada robada de Lord Addison y una larga
lanza— el Tercer Apóstol Levi Atlas, a menos que me fallé mi suposición.
Una espadachina tan habilidosa para
funcionar con la vampiresa Alicia Coalfield y un apóstol de alto rango habrían
constituido una grave amenaza en sí misma. Por desagracia para nosotros, un
desgarrador rugido salió del pozo abierto en los restos del monumento.
Carámbanos destrozados, fracturas recorrieron la plataforma y lámparas de maná
crujieron.
Todos excepto el apóstol y Viola se
congelaron, aliados y enemigos por igual. Podía oír el hielo y piedra partirse
tan claro como el agua. Necesitábamos correr, pero ¿a dónde?
Pedazos del techo surcaron el aire,
lanzados a volar por una colosal serpiente con alas filosas de hielo. El helado
wyrm finalmente había llegado. Su cuerpo brillaba en un oscuro azul. Las dos
espadas sobresalían de su cuello y oscuras llamas consumían sus extremidades.
Rayos destellaron y crujieron entre las alas de la criatura rota, esparciendo
restos con cada uno de los movimientos que tomaba.
Tina se aferró a mí, temblando.
No podemos derrotar a esta cosa.
[¡Ow!] Grité mientras un profundo dolor
se disparó por mi muñeca derecha y dedo anular. Mi anillo y brazalete se
clavaron con fuerza en mi piel, y mientras Tina estaba cerrando sus ojos, la
marca en su mano derecha sobresalía.
Claro. ¿Cómo pude olvidarlo? ¡He
superado cierta muerte antes! ¡¿Qué lo hace diferente esta vez?!
Bajé a Tina, le di una palmada en la
cabeza, y le sonreí al rígido héroe. [¿Y bien, Arthur? ¿Ahora qué? El wyrm
parece se ve mucho más monstruoso de lo que imaginé, e Io lanzará la Ermita de
Olas Verdes eventualmente. No puedo ver a Ridley perder esa pelea, pero una ola
de plantas nos atrapará aquí dentro de pronto. Y no olvidemos que las heridas
de Lord Addison se ven serias. Podemos esperar encontrar nuestra retirada
cortada a menos que actuemos rápido.]
Silencio. Entonces:
[¿Necesitas preguntar?] El ángel
guardián de Lalannoy apuntó sus espadas a la criatura cerniéndose sobre el
monumento. [¡Mi nombre es Arthur, heredero del fundador del Imperio
Lothringiano, y le debo mucho a la Casa de Addison! ¡Salvaron mi vida cuando llevamos
a nuestra propia nación a la destrucción! ¡Es hora de vivir o morir, y no hay
monstruo nacido que mi Lunar Fox y Lunar Cresset no pueda cortar en pedazos!]
Palmeé a mi compañero rubio en la
espalda, e intercambiamos miradas. El wyrm no parecía haberse quitado la fuerza
restringente de la Llama de la Ruina. Levi y Viola se pararon perfectamente
calmadas entre nosotros y, mientras todos estábamos desgastados de la constante
batalla y yo de mantener un enlace de maná con Stella. Traspasar sus defensas
sería un desafió, pero no teníamos otra opción. Si dejamos a este monstruo,
desataría el desastre en todo el continente.
Me resolví y fui el frente. Entonces el
viento se reunió.
[Piénsalo mejor.] Una voz dijo. [Está
más allá de ti, fatigado como estás y armado con la imitación de Shikis de las
espadas sagradas, ni el ángel o la Dama del Hielo estarían preparadas.
Decadente como puede ser, pero la criatura desciende del Wyrm Divino. Pero no
te preocupes— queda un poco de tiempo.]
¿Ese fue… Rill? El “ángel” debe ser
Stella. Eso hace a la “Dama del Hielo” a Tina, supongo. Carina y Frigid Crane,
ambas lo advirtieron cuando estuve por salir a Lalannoy. En cuyo caso, ¿qué
debería hacer esta noche?
[¡Allen!] Tina se movió al frente de mí
y levantó la parte trasera de su mano derecha para que la viera. Nunca había
visto la marca tan distinta.
Exhalé. [Arthur.] Le dije a la espalda
del héroe. [El plan está fuera de juego.]
[¿Allen? ¿A qué te refieres?]
El par encapuchado entró al lugar y
empezó a caminar hacia nosotros.
Sin mirar, extendí mi mano izquierda.
[Tina.]
[¡Sí!]
Enlacé nuestro maná— una profunda
conexión. Sentí miedo. nervios. Intranquilidad. Debilidad. Luego una erupción
de incontable dicha los superó a todos.
Ahora que lo pienso, no hemos enlazado
a esta profundidad desde que el Frigid Crane se salió de control en la capital
norte.
El cabello de tina creció hasta su
cintura, y nieve se crispó en el limpio aire.
[Bien.] Dije mientras cruzábamos
varitas. [¿Qué están esperando?]
[¡Nada!] Tina gritó y lanzamos un
hechizo de hielo sin nombre en el que había estado trabajando sobre el
monumento arruinado y todo el centro alrededor. Hielo aprisionó el wyrm antes
que pudiera liberarse de sus fieras cadenas. El Frigid Crane debió haber
resentido a Atra y Lia acaparando el foco central.
Nuestros enemigos siguieron,
apresurándose con animosidad.
[Así que han enlazado maná.] Viola
dijo.
[Así que nieve plateada.] Levi murmuró.
Si Lydia estuviera aquí, podríamos
tomarlos de frente y—
[¿Perdón, Allen?]
Whoops. Olvidé que Tina puede leer mi
mente cuando enlazamos a esta profundidad.
[¡Arthur, Tina y yo congelaremos el
monumento con el wyrm aún dentro!] Le dije al héroe rubio. [¡Solo cómpranos
tiempo!]
Un estruendo salió de las líneas
aliadas. Sabía que estaba pidiendo lo irrazonable, pero el inesperado
entusiasmo del Frigid Crane no me dejo tiempo para pensar en algo más que un
hechizo de control.
Arthur exhaló, revirtió el agarre en
sus espadas, luego soltó una risa. [¡Me gusta! En ese caso…] El pavimiento de
piedra se destruyó mientras se lanzaba al apóstol y espadachín.
¡Él se mueve como mi maestro!
Los ojos de nuestros enemigos se
abrieron mientras dos espadas gemelas cocharon contra las suyas y la lanza,
esparciendo chispas y aplastando escombros. Ahora Tina y yo solo necesitábamos
alcanzar la cabeza del wyrm, y podremos evitar alcanzar a nuestros aliados con
el hechizo. El único problema era, no podría lanzar algo más mientras ejecutara
una magia tan complicada.
[¡Allen!] Tina gritó, atando su listón
blanco a su varita. [Yo no llevaré a—]
Sus palabras se cortaron en un chillido
mientras un repentino vendaval— “el tornado más gentil del mundo” puede ser más
adecuado— nos levantó al cielo sobre el wyrm en un pestañeo.
¿Podría ser el Dividing Wind? Qué está
haciendo otro gran hechizo—
[Es por influencia de Ellyn.] La voz de
una chica de cabello plateado entró en mi oído.
Creo que su cambio es por mí.
El wyrm debió habernos notado. Levantó
su cabeza y mandíbula. La tierra y el cielo temblaron mientras una oscura
tormenta helada se reunió en la brecha de su hocico.
[Tina.] Dije. [¿Dónde está nuestra arma
secreta?]
[¡Justo aquí!] La chica gritó y dos
aladas de hielo se desplegaron detrás de ella. Su júbilo amenazaba con
superarme. Fue tan directa como lo había sido el día que nos conocimos.
No tengo fe en los dioses, pero creo en
las personas y sus pasiones. ¡La Duquesa Rosa Howard! Por favor, por favor,
dele a su hija— ¡Dele a Tina fuerza!
Levanté mi varita a la par de la de
Tina y lancé el nuevo gran hechizo de hielo: Astral Frost.
El wyrm liberó su tormenta de hielo
casi al mismo tiempo. Las dos magias fácilmente capaces de redibujar el lugar
colisionaron, agitando la ciudad con su impacto. Tina gruñó entre sus dientes.
Dije su nombre, luchando por evitarle el dolor que me está desgarrando. No
podemos esperar más.
Entonces, mientras toda esperanza
parecía perdida, el orbe sobre la varita de Tina ardió con luz y la fórmula
para el Astral Frost abruptamente se transformó. Nuestro brillante hielo azul
ganó nuevo vigor, atravesando ese oscuro espiral que había estado empujándolo
de vuelta. El gran hechizo rellenado por el maná del Frigid Crane y
aprovechando la fórmula del Gemelo Celestial, Carina y el último príncipe golpearon
de lleno al rugiente wyrm en el rostro, congelando todo el monumento en seco.
Ni siquiera podía sentir el maná de la criatura por el hielo.
Reconozco esa última fórmula de la
capital norte y el Archivo Sellado. ¡Claro! La varita de Tina le pertenecía a
la Duquesa Rosa antes—
[¡¿Allen?!] Tina gritó.
Yo no grité, pero el ardiente dolor
estaba mermando mi sentido de la consciencia. Si retiro el enlace ahora, Tina
caería. No importa qué, tenía que llegar al suelo. Mi nublada visión se ponía
blanca— y cálidos brazos me atraparon.
[¡Allen! ¡Tina! ¡¿Están bien?!]
[¡S-Stella!] Tina exclamó.
[Buen momento. De verdad lo aprecio.]
Le murmuré a nuestro angelical salvador— una Lady Stella Howard de ojos
llorosos.
Aterrizamos en la nieve que nuestro
gran hechizo había solidificado sin más. Terminé nuestros enlaces y revisé el
campo de batalla mientras las hermanas se posicionaban frente a mí.
Arthur enfrentaba a Viola y Levi en el
centro de la plataforma. Los tres tenían heridas significantes. Las amigables
tropas parecían haber perdido toda voluntad de luchar. Estaríamos en desventaja
si la batalla continuaba.
En medio de un extraño punto muerto, una
pequeña ave negra aterrizó en el hombro de Viola.
[La profecía de Su Santidad aún se
mantiene.] Dijo una vez había entregado su mensaje.
[Hemos confirmado la existencia del
Blaze of Ruin.] Levi añadió. [Retirada.]
Las temerosas jovencitas bajaron sus
armas y se desvanecieron en pétalos de una flor negra.
¿Se… acabó?
Las hermanas Howard me atraparon,
diciendo mi nombre mientras la fuerza dejaba mi cuerpo.
Esto ya está: nada bueno viene de usar
magia más allá de mi habilidad. Y aún necesitamos—
[Arthur…] Una voz estalló desde el orbe
de comunicación del héroe, [Fuerzas militares que se aliaron con Talito han
empezado a avanzar, cruzando el oeste del río bajo la cubierta de la magia
botánica de gran escala. Las tropas Lalannoyanas estarán luchando entre sí
pronto si nos quedamos aquí. Ridley ya se nos ha unido.]
[Entendido.] Arthur dijo. [Elna, toda
tu fuerza a la retirada. Yo me iré a la retaguardia.]
Luego de un momento de silencio, la
respuesta llegó. [Sí, señor. Si muere, yo nunca le dejaré oír el final.]
[Y allí lo tienes, Allen.] Arthur
desfundó una espada y le dio un rápido movimiento. [Date prisa y retírate.]
[Arthur, después de todo lo que has
pasado, ni siquiera tú puedes—]
Antes que pudiera terminar de objetar,
dos chicas cayeron en el campo de nieve.
[¡Espereeeen!] Lily salió, quien no
tenía problemas sonando tan viva a pesar de toda la carrera que había hecho.
[Oh, ¿cómo pude hacerle eso a mi
cubierta?] Su compañera gruñó.
[¡Olly! ¡Lo sabía!] Tina gritó, igual
con un “Olly” de Stella.
[Se supone que nadie me reconozca. Me
disfracé y todo.] La molesta maid se lanzó bajo el brazo de Lily. Se había
quitado sus lentes, su voz sonaba más fuerte, sus flequillos ya no escondían
sus ojos y su pecho había crecido.
Lily bajó a Olly, caminó a mí, puso una
gentil mano en mi mejilla y susurró. [Te tiraré si intentas algo igual de
imprudente otra vez.]
Para mi asombro, sonaba bastante seria.
A advertencia dada, Lily se paró y
declaró. [¡Deje su retaguardia a nosotras! ¡Lily, la Número tres de la
Corporación de Maids de Leinster, a su servicio! ¿Y conmigo…?]
[La Número Tres de la Corporación de
Maids de Howard, Olly Walker.] Llego la desapasionada respuesta.
Arthur me miró por confirmación. Cerré
mis ojos. No había nada que pudiera hacer para detener a Lily una vez se hacía
a la idea.
El héroe rubio miró a las tropas
empezando a juntarse, entonces nos honraron con una gran reverencia. [¡Allen,
Tina, tienen mi agradecimiento por prever el regreso del wyrm de hielo! ¡Ahora,
escapen de la ciudad primero! ¡Hablaremos otra vez luego!]

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