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 Epílogo

 

[¿En serio, Caren? ¿R-Recibiste una carta de Allen?]

 

[Sí, Lydia la entregó esta mañana. Viene del pasado Día de la Tierra, así que debió haberla escrito el día después que llego a la capital este.] Respondí. [Conociendo a mi hermano, probablemente también te escribió. Revisa el correo cuando vuelvas a la mansión Howard.]

 

Temprano en la tarde de la capital real me encontraba disfrutando del té en el café con el techo de color azul, sentándome frente a Ellie Walker, mi kohai, amiga y cerca de ser un estudiante tercero. La había invitado a venir una vez y aquí estábamos.

 

Podía ver mi camisa blanca y cardigan rosado reflejarse en la ventana. El cálido y buen café hacía un gran contraste al tempestuoso día de invierno en el exterior, y la cantidad de te y tartas tampoco hacen daño.

 

[No puedo esperar.] Ellie sonrojada presionó sus manos a sus mejillas y su cabello rubio, levemente atado con un listón blanco, reflejando la luz. Su lindo suéter verde y ajustada falda le quedaba perfectas, aunque había actuado avergonzada cuando se lo había dicho. Ellie no era menos que preciada para mí.

 

La Academia Real había cancelado las clases seguido de los ataques de los apóstoles en la ciudad, pero no podía pasar más tiempo con Allen-niisama— había ido a Lalannoy. La señora de Ellie, Lady Tina Howard y su hermana, mi mejor amiga Stella, se había ido con él. Lady Lily Leinster en realidad había sido asignada como nuestra diplomática a la república.

 

¿Debí haber ido con ellos hasta la capital este?

 

[Aunque, ¿le puedes creer a Lydia?] Dije. [Sé que la escuela está en descanso, pero en serio. “¡Allen dejo a Atra contigo, ¿verdad?! Y con Stella también fuera, estás sola. Ven a quedarte en nuestra casa hasta que regresen.”]

 

Lady Lydia Leinster tenía una figura cardiaca y una mente que Allen llamaba “brillante.” Desde mi perspectiva, eso la hacía mi más grande rival por sus cariñitos, aunque eso no nos detendría de ver ropa y peinar el cabello de la otra en nuestros días libres.

 

Metí un pedazo de pie de quedo en mi boca, saboreando el perfecto balance de dulzura. [Me siento mal por todas las mais Leinster quienes cuidan de nosotros. Digo, ¿quién soy yo para que me consientan así? Me alegra que le den a Atra mucho amor.]

 

Atra era adorable. La traería conmigo hoy si no hubiese estado durmiendo a pierna suelta así que opté por dejarla con las maids Leinster. Necesito comprarles de camino a casa.

 

[P-Perdón, Ms Caren.]

 

[¿Sí?] Dije.

 

Ellie se agitó. [¿T-Te importaría si me quedo contigo esta noche en la casa Leinster?]

 

Mi mano se detuvo en sorpresa. Como un invitado, me sentí mal por responder.

 

[Verás…] Mi joven amiga continuó, jugando con sus dedos. [L-Lady Tina y Lady Lynne, ambas están fuera de la ciudad, y también Lady Stella, y no tengo muchas oportunidades de verte o a Lady Lydia, así que me he sentido s-solita.]

 

Puedo ver por qué ha desarrollado un seguimiento secreto en la escuela.

 

Sorbí mi té y miré por fuera de la ventana. El invierno estaba cerca, a juzgar por el creciente número de abrigos entre los transeúntes.

 

[Lynne está en la capital sur con Teto y su equipo, ¿verdad?] Dije.

 

[Sí, se fue hace una semana. Me llamó la tarde de ayer. Parece que las personas están yendo a la capital sur luego de que la triple alianza con el imperio y la alianza llegara tan de pronto el otro día.]

 

Allen tenía mucho en sus manos, entre enseñarle a las chicas, trabajar en el Allen&Co., y más reciente, sirviendo como el investigador personal de Su Alteza Real. No es sorpresa que Lydia esté tomando acciones para reducir su trabajo. Y lo apruebo. Enviar a la hija menor de los Leinster, Lynne, y una vieja amiga de la universidad de Allen, Teto Tijerima, para investigar el oscuro culto de la Gran Luna era uno de sus objetivos.

[Quizás debiste haber ido con ellos.] Sugerí. [Lynne abría amado tenerte.]

 

[Necesito abrir el Archivo Sellado. Se lo prometí a Allen.] Ellie dijo en serio, su rostro lo denotaba. Sería una belleza un día.

 

¿Es más por la influencia de Allen?

 

[Me alegra que te quedaras.] Admití, levantando mi taza de té. [La habría tenido difícil encontrando a alguien para venir aquí si solo fuera yo y Felicia la trabajadora.]

 

[G-Gracias por decir eso. Eso me hace feliz.] Ellie dijo. [Así que, um, Caren…]

 

Presioné un dedo en su frente, justo como Allen solía hacerlo conmigo cuando éramos niños y quería algo. [Hagamos tiempo para más pláticas como esta. Siéntete libre de airear cualquier queja que tengas contra Allen. Apuesto que puedo arreglar algunos de sus malos hábitos.]

 

[¡S-Sí! ¡Me encantaría!] Ellie dudó. [P-Pero ¿qué quejas podría tener contra Allen?]

 

[Cuéntalas. Se las pasaré la siguiente vez que lo vea.]

 

[¡Oh, d-dios! Tengo suficiente, Caren.] Ellie giró su cabeza a un lado, sonrojándose. Sonaba— actuaba— exactamente como Tina.

Es bueno pasar un buen rato como este de vez en cu—

 

La campa sobre la entrada sonó mientras la puerta se abría. Entró una pequeña maid con cabello castaño. Una pequeña con largo cabello gris, armada contra el frío en una pesada túnica, la bufanda de Allen y un sombrero de lana, junto con una maid de cabello negro con lentes.

 

[¿Anna?] Dije.

 

[¿Romy y Atra?] Ellie añadió.

 

¿Qué pudo traer a la ama de llaves Leinster y su segunda al mando aquí?

 

Mientras me preguntaba, Atra nos miró y camino aquí. El propietario parado detrás del mostrador y una mesera familiar, ambos sonrieron mientras la pequeña se subía a mi regazo, meneando su cola. Se sentía fría.

 

Anna y Romy se nos unieron mientras le quitaba a Atra el sombrero y bufanda. No sabía sí las había visto tan tensa.

 

[Miss Caren, Miss Walker, rogamos su perdón por interrumpir su amena conversación.] La ama de llaves empezó. [Tenemos una emergencia. Por favor, déjenme contarles.]

 

[¿Una emergencia?] Ellie y yo repetimos, mirando una a la otra. Luego nos acercamos— y nos asombramos.

 

[La capital Lalannoyana está en caos. Creemos que Mr Allen y sus compañeros han huido a las afueras.] Habiendo entregado su susurrado mensaje, Anna acarició la cabeza de Atra y añadió. [Ya envié el mismo reporte a Lady Lydia antes. Respondió que “si Atra y Lia no se ven preocupadas, tampoco deberíamos estarlo. Pero estén listas por cualquier cosa.”]

 

¡¿Qué diablos está pasando en Lalannoy?!

 

Ellie y yo juntamos nuestras manos a nuestros corazones, pensando en mi hermano y nuestras amigas en la distante república. Un fuerte vendaval agitó el café e hizo sonar la campana sobre la entrada.

 

✽✽✽✽✽

 

[¿Qué ocurre? ¿Es lo mejor que una maid Leinster puede hacer?] Olly Walker dijo, el agente encubierto de cabello rubio de los Howard.

 

[¡A-Aún no has ganado! Aún puedo revertir esto— ¡Ah!] El sufrido quejido de Lily llenó la cocina improvisada en el jardín mientras los vegetales de nuestros almacenes caían ante la furia de un cuchillo.

 

¿Solo me imaginé que las dos protegían nuestra retirada hace tres días?

A pesar de mi incredulidad, me levanté para unirme en el trabajo…

 

[No usted.]

 

[Permanezca en su asiento, Mr Allen.]

 

…Solo para ser reprendido por las chicas quienes habían regresado de una conferencia con Lord Addison y Arthur.

 

[¿En serio?] Suspiré. [¿Y tú también, Stella?]

 

Hicimos un refugio temporal en la abandonada vieja capital al oeste de la ciudad de artesanías. Las tropas leales al Equipo de las Alas Brillantes estaban reuniéndose para un contraataque en este lugar donde el wyrm de hielo había devorado a los Lalannoyanos y Yustinianos por igual. Quizás la intensidad de su maná había deteriorado la tierra. Eso explicaría por qué las plantas habían hecho tan poco para cubrir las ruinas.

 

Tina se sentó a mi par y de inmediato puso su dedo en mi dirección. [¡Lo que necesita ahora es descansar! ¡¿Olvidó que el amuleto en tu reloj se rompió por lo que hizo?!]

 

[Pero verás—]

 

[¡Sin excusas!]

 

No pude decir una sola palabra.

 

[Allen, estaré bastante molesta si colapsa otra vez.] Stella añadió, “nuestro ángel” y “nuestra santa,” mientras su crecimiento sigue entre las tropas que le habían llamado así.

 

Tres días antes, con la ayuda del Frigid Crane, Tina y yo había logrado lanzar un nuevo hechizo para congelar al wyrm de hielo antes que pudiera revivir por completo. Pero había sido totalmente inútil en la apresurada retirada que siguió, sin poder para detener tanto a los inquisidores quienes nos rodearon o Io pasando la magia botánica. Mientras, Tina y Stella se veían bien a pesar de estar al otro lado de nuestro enlace de maná. Desearía que al menos me dejaran ayudar a cocinar ahora que el dolor finalmente había desaparecido.

[¡No!] Repitieron en conjunto.

 

[Ni siquiera lo pienses, Allen.] Lily intervino.

 

[Bien.] Suspiré. Todas estaban contra mí. [¿Qué tiene Arthur y Ridley que decir?] Pregunté, poniendo los hombros en la mesa.

 

[¡Arthur dijo, “descansa”!] Tina respondió. [Y Elna acordó que sería lo mejor por hacer.]

 

[Artie, Isolde y Ridley tienen otras pendientes y no asistieron.] Stella añadió. [Yo curé las heridas de Lord Addison, para dejarlo en claro.]

 

[Pero no puedes curar su espíritu.] Terminé por ella. La traición de un hermano debe doler, incluso si no comparten sangre y aún no teníamos idea de quién les había dicho a los apóstoles del secreto de Sello del Cielo Floral y la Espada de la Estrella Polar. Podía imaginar el estrés que el marqués soportaba.

 

Saqué un sobre y lo entregué a las hermanas.

 

[¿Allen?]

 

[¿Qué pasa, Allen?]

 

[Hice un reporte detallado en lo que está pasando aquí.] Expliqué. [Me gustaría enviarlo a la capital real— ¿U-Um. Tina, Stella? ¿Q-Qué miran con tanta fuerza?]

 

Las hermanas Howard se estiraron y jalaron mis mejillas en silencio.

 

[¿En serio?] Tina dijo lentamente, el ingobernable mechón de cabello se levanto en molestia. [¿Incluso conoce el significado de la palabra “descansar”?]

 

[Si va a trabajar hasta colapsar,] Stella gruñó. [También puede enlazarse conmigo tanto como lo hizo con—]

[¡¿Stella?! ¡¿Me estás clavando un puñal por la espalda?!]

 

[Ni de cerca, Tina. Solo estoy ejerciendo mis derechos.]

 

Siempre es bueno ver a las hermanas llevarse tan bien. Se llevaban bien, ¿verdad?

 

Un frío viento sopló, llevando el leve maullido de un gato blanco.

 

Están aquí, entonces.

 

Me paré, ganándome instantáneas represiones de las tres nobles.

 

[¡Allen!]

 

[¡Siéntese, Allen!]

 

[¿En serio, Allen?]

 

[Solo tomo una caminata para aclarar mi cabeza. Ya regreso.] Les dije.

 

Todo mientras, el cuchillo de Olly le bajo a su paso. Los Leinsters ya habían perdido la batalla con la jefa de las maids, y no me gustan sus probabilidades con la número tres.

 

Caminé por las antiguas calles, intercambiando unas palabras con los caballeros de Lalannoyanos y soldados a quienes había llegado a conocer los tres pasados días también a Minié. Todos eran bastante amigables, pero estaba cansado de ser aclamado como un salvador. Caminé por la ciudad abandonada hasta que un gato blanco cruzó un callejón delante de mí. Lo seguí.

 

Encontré a la persona que había esperado sentándose en un muro destruido. Usaba un kimono púrpura con una daga de un solo borde en su faja y llevaba un paraguas de papel.

 

[Hola, Rill.] Dije. [Gracias por ayudarme antes. No sé qué habríamos hecho sin ti.]

[Ni lo menciones. Te dije que fue un pago por los pasteles.]

 

La chica de cabello gris se movió. Un viento sopló, deteniendo todo sonido de exterior. No podía sentir nada, ni siquiera el maná. Habiéndome comunicado con el Frigid Crane en un nivel profundo y creado un gran hechizo, me sentía seguro; ella usaba el Dividing Wind, y con una potencia más allá de lo que habíamos conocido.

 

Kifune se subió en mi hombro derecho.

 

[¿Y qué puedo hacer por ti?] Pregunté, palmeando al gato blanco. [Si me voy por mucho tiempo—]

 

[¿El ángel y la Dama del Hielo te regañarán? Qué pena por ti. Tienes dos semanas.] Rill cruzó sus piernas y ondeó su mano. No tenía que preguntar a lo que se refería— teníamos dos semanas hasta que el hielo se derritiera y el wyrm de hielo recuperara toda su fuerza.

 

Incluso menos tiempo del que pensé.

 

[Hice lo mejor que pude.] Dije. [Si sabes de una forma de asesinar a esa criatura, me encantaría escucharla.]

 

[Muy bien. Por un precio.] Rill sonrió.

 

El peso de Kifune se desvaneció de mi hombro. Pero antes de saberlo, el gato se había unido al muro.

 

[Bueno, ya te la sabes.] La chica se paró, moviendo su cabello plateado a un lado. [Seguro que te diste cuenta ahora, pero soy el Señor Oscuro en el oeste.]

 

No me agité. No podía. Una persona solo puede procesar eso.

 

[No temas. No tengo interés en los pleitos mortales.] Dijo en una fría voz atrás de mí. No podía ni imaginar cómo Rill se había movido, pero sentía muy consciente que si me quería muerto, ya lo estaría. [Dicho eso…]

 

El cabello plateado se ondeó ante mis ojos. La hermosa Señor Oscuro juntó sus manos. [Lo que yace más allá de ese lamentable wyrm es otra cuestión.] Continuó. [No puedo dejarlo pasar por alto.]

 

[¿Más allá?] Repetí lentamente. El wyrm terminó una guerra, y con ello descanso el Blaze of Ruin junto con un altar supuestamente construido por el fundador de la dinastía Wainwright y las espadas sagradas de los Lothringens. ¿Qué más podría ser?

 

[Las personas nunca cambian.] La chica murmuró tristemente. [No importa cuántos siglos o milenios pasen. Su codicia toma muchas formas.]

 

No pude responder. No tenía anda qué decir.

 

El viento agitó el largo cabello plateado de Rill y su listones negro y azul mientras levantaba al gato en sus brazos y, con un rostro serio, hizo la declaración más impresionante.

 

[Allen, si logras darle fin a este problema, ¿te importaría tomar mi lugar como el Señor Oscuro? El Gemelo Celestial me rechazó hace quinientos años. Hace doscientos años, la Estrella Fugaz siguió su ejemplo, y el Lobo Plateado hace cien. Estoy cansada, jefe. Si tuviera voluntad propia, ya había ido a unirme al hombre que amé hace mucho tiempo.]

 

✽✽✽✽✽

 

¿Cuándo fue la primera vez que pensé que había algo extraño en ella? ¿Hace quinientos años, cuando su madre adoptiva Ashera parió a un niño Talito y falleció? ¿O luego, después que Alf contrajo una incurable enfermedad? No estaba seguro. Pequeño y sin talento a pesar de mi sangre Addison, no podía darle sentido a nada. Pero…

 

[Yo… necesito llegar al fondo de esto, si es por algo.] Murmuré, apretando mi báculo metálico para calmar mi terror en la oscura noche.

 

Mi prometida, Isolde Talito, se me adelantó en los pasajes subterráneos de la vieja capital. Se había salido de nuestra tienda sin más que una túnica. Su vestido de noche blanco la hacía un blanco fácil. Pero ¿qué estuvo haciendo? Ya tenía mis sospechas.

 

 

La Casa de Addison ha cuidado el wyrm de hielo en el mausoleo enterrado por generaciones. Solo la Estrella Polar puede abrir el camino a él, y solo un grupo selecto sabía de la espada secreta. Aunque, esos locos que se hacen llamar apóstoles habían ido por ella desde el principio. Así que, ¿quién conocía el secreto? Nadie más que mi padre, Lord Arthur, Allen, las tres hijas de los duques, yo… y Isolde Talito, a quien se lo había dicho esa noche.

 

Quería convertirme en una leyenda. Había idealizado a esos que lo hacían. Pero entre más aprendía y más me entrenaba, menos coherente mi sueño se hacía. No pude convertirme en la Espada Celestial o que ese jovencito de la capital real que había aprisionado al wyrm de hielo. Pero eso no significaba que hubiera olvidado mi deber como Addison de mantener a Lalannoy a salvo. Llevaría al traidor a juicio, incluso si resultaba ser mi adorada Isolde.

 

La seguí por el pasaje, cuidadoso de evitar ser detectado. Luego la chica se desvaneció en un túnel. Una siniestra luna roja brilló sobre un salón circular donde flores negras florecían. Un anillo de pillares de piedra medio destruidos irradiaban una tenue luz. El techo parecía haberse caído por completo.

 

¿Una capilla?

 

[Oh, me querido Artie. Sabía que vendrías por mí.]

 

Mi espalda se enfrió al levantar la mirada en temor. Una chica en camisón— Isolde Talito— me miró desde su asiento en un pilar destruido. Sus ojos se pusieron carmesí. Sabía lo que esos ojos significaban. Los reconocí del anterior apóstol que nuestro héroe asesinó.

 

[¿Isolde?] Balbuceé. [¿Cómo? ¡¿Por qué te convertiste en un vampiro?!]

 

[¿No es obvio?] La chica parada— y se desvaneció. Su voz susurró en mi oído. [Me uní a Su Santidad para vivir por siempre contigo. Me amaste incluso cuando mi padre me hizo a un lado. Haría lo que sea por una eternidad juntos. Incluso…] Una pálida y blanca mano se deslizó por mi garganta. [Traicionar a mi país y mi padre.]

 

[¡Artie, hazte atrás!]

 

Mi cuerpo obedeció a la desapasionada orden mientras mi entrenamiento diario aparecía. Miré fuego, entonces la mano dañada de una chica se hizo cenizas mientras pasaba por el aire. Un noble de cabello rojo se paró ante mí, una túnica alrededor de sus hombros y la espada Flor Devota ardía en su mano.

[¡Lord Ridley!] Grité.

 

[Pequeño idiota. Hay buenas formas para tomar la responsabilidad, y esta no es una de ellas.] Respondió. Debió haberme seguido desde el campamento.

 

[En serio, mi señor Maestro Espadachín.] Isolde dijo, mirando a su mano faltante. [¿Cómo pudo poner su espada contra una pobre chica indefensa?]

 

[¿Esas son tus últimas palabras? ¡Ahora muere!]

 

[Lord Ridley, espe—]

 

El hijo de duques ignoró mis ruegos y se precipitó, casi hasta el suelo. Un rápido corte se lanzó en seco al delgado cuello de Isolde antes que pudiera empezar a reaccionar… y una clara nota resonó mientras un arco carmesí partió en dos la Flor Devota.

 

Lord Ridley y yo nos quedamos sin palabras. La mitad de la ardiente espada aterrizó en el suelo, y su fuego se apagó.

 

Mientras, Isolde saltó de vuelta al pilar destruido y agitó su brazo derecho. Su mano cortada creció de nuevo en un pestañazo mientras una voz vino desde arriba de nosotros.

 

[Dame un descanso. Pensé que éramos los únicos aquí para tomar al niño Addison.]

 

De una flor negra emergió un hombre alto de lentes en una túnica blanca de apóstol de la iglesia. Se veía joven, con cabello blanco y ojos carmesíes. Vi una daga de un solo filo en su mano mientras aterrizaba en un pilar.

 

Un hombre de apariencia distintiva con maná más allá de lo que podía imaginar. Y él es un apóstol.

 

[Los planes han cambiado.] Isolde dijo. [La infiltración es fácil.]

 

[Puedo entender eso.] El hombre respondió. [Pero tengo algunas preguntas acerca de un cadete mandándole a un apóstol.]

 

Su conversación hizo mis sospechas verdaderas. Esa no era la chica que conocía.

 

[¡Zelbert Régnier, qué tan bajo has caído!] Ridley movió su espada rota en el aire, iniciando una llamarada infernal.

 

[Ridley Leinster, el Maestro Espadachín.] El apóstol tristemente ajustó sus lentes con su mano izquierda. [Bueno verte aquí. Lo siento. No tengo nada contra tuyo, pero necesito que mueras.]

 

[¡Oh, Artie! ¡Artie, mi querido!]

 

Los vampiros desplegaron sus oscuras alas de sangre mientras las espadas carmesíes que conjuraron en el aire. Una tragedia empezó de la ensangrentada luna.


 

Afterword

 

Riku Nanano-desu. Han pasado cuatro meses. Eso es: cuatro meses. Logré sacar el nuevo volumen a tiempo. No fue fácil.

 

Aunque, nunca soñé que llegaría al volumen quince. No pude haberlo hecho si todos ustedes no hubieran seguido leyendo. Gracias. Nunca dejaré de darles todo de mí, así que espero que se queden conmigo hasta el final.

 

Esta novela está basada en mi actual historia serializada de la página web de novelas Kakuyomu, aunque he hecho revisiones.

 

Ahora, en la historia. Primero que todo, no tenía más opción que abandonar mi esquema original del volumen trece. ¿Quién forzó esto? ¿Quién más que la Santa Loba? Originalmente había pensado en Tina y Ellie yendo a Lalannoy como un equipo de señora y maid. ¡Pero la Santa Loba tenía otras ideas, y luego que Carina y una cierta persona robara supuesto en el volumen catorce, no iba a tomar un no como respuesta! Ofrecí mi compromiso, pero las rechazó hasta el final, di mi rendición completa y reescribí todo el plan. (En cuanto a la hija del viceduque… Bueno, siempre ha sido de esa manera.) Me muero por ver lo que tendrá en el volumen dieciséis.

 

¡Cambiando de tema, es hora de anuncios! Los tres primeros volúmenes de las Espadas Celestiales de las Estrellas Gemelas están a la venta. Espero que también revisen la adaptación de manga iniciando en la Monthly Dragon Age este otoño (2023).

 

Me gustaría agradecer a todas las personas que me ayudaron:

 

Mi actual editor. En serio que sí, estoy agradecido.

Mi nuevo editor. Estoy seguro que causaré muchos problemas para ti, pero espero que hagamos un buen equipo.

El ilustrador, cura. Siento tanto hacer tantas demandas en cada volumen. ¡Siempre la sacas del parque!

Y a todos ustedes que han leído hasta ahora. No puedo agradecerles lo suficiente y espero verlos otra vez. En el siguiente volumen— ¿qué es más de miedo que un wyrm?

 

Riku Nanano

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