
Capítulo 7
La Emocionante Predicción de la Bruja Astróloga Mary Harvey
El territorio de la Bruja Astróloga
estaba a dos horas en carruaje desde la Academia Serendia, pero con la magia de
vuelo de Ryn, no tomaba mucho tiempo. Monica llegó a la residencia Harvey en la
tarde, justo mientras el sol se ponía; le había pedido a Nero quedarse en el
ático.
[Bienvenida a mi territorio,
Moniquita.]
La voz recibiéndola le pertenecía a una
belleza de cabello plateado recostándose perezosamente en un largo banco
acolchonado. Tenía tener un aura extraña en ella y parecía tener tanto la
tranquila calma de una mujer madura y la inocencia femenina de una soñadora.
Ella era Mary Harvey, una de los Siete
Sabios y la más grande profeta en la tierra— y la misma persona que había
invitado a Monica.
Usa su túnica de Sabio sobre un delgado
vestido revelador, tomó una copa de vino de un joven sirviente parado a su par
y bebió todo su contenido de un sorbo. Tenía varios sirvientes andando detrás
de ella esperándola— todos hombres jóvenes con camisetas y pantaloncitos arriba
de sus rodillas. Parecía era el uniforme de aquí.
Sentado frente a Mary estaba un hombre
con largo cabello castaño atado en una coleta— el Mago Barrera Louis Miller.
Estaba bebiendo su vino como agua. Él, también, usaba su túnica de Sabio y
tenía su báculo recostado contra el largo banco. Significaba que Monica había
sido llamada aquí por cuestiones de los Siete Sabios.
Louis colocó su copa vacía en la mesa,
luego se giró a ver a Monica y sonrió. [Bueno, si no es mi estimada colega.
Buenas tardes. Ese vestido te queda bien.]
[Es bueno verle otra vez, Mr Louis.
Ummm, umm…]
Monica observaba entre Mary y Louis
mientras balbuceaba. No sabía por qué se le llamó. Pero si Louis vino
también, ¿significaba que estamos enfrentando un gran problema que requiere a
varios Sabios? Y otra vez, ambos estaban bebiendo vino elegantemente
servido por hombres apuestos. Pero entonces, ¿por qué me llamaron aquí? Pensó,
confuse.
Mary, sonriendo, le señaló a Monica que
se siente. [Muy bien, toma asiento, Moniquita. ¿Te gusta el vino? Tengo uno
bueno de Farfolia. Este ha sido un fructífero año para el vino, así que solo
tuve que comprar unas cuantas botellas.]
En el Reino de Ridill, eras considerado
adulto provisionalmente a los dieseis y se te permitía beber alcohol como
cerveza y vino. Pero a Monica nunca le gusto el alcohol. De hecho, siempre la
pasaba mal.
[Yo, um, realmente no…]
[¿Oh? Bueno, consigamos un poco de jugo
entonces. ¡Vemos! También tengo frutas raras. ¡Aún es algo temprano para la
cena, pero igual, comamos!]
[M-Muchas gracias.]
Uno de los jóvenes sirvientes le sirvió
una copa y la bebió, mirando alrededor del cuarto.
La Bruja Astróloga provenía de la
familia de un vizconde y le había servido al reino por muchos años como uno de
los Sabios. Como podías esperar, su territorio era hermoso.
Particularmente las ventanas eran
esplendidas. Tenían hermosos cuadros decorativos y encajaban con grandes
paneles de vidrio, dejando una excelente vista del escenario exterior. El
vidrio probablemente era necesario para que ella vea el exterior y lea las
estrellas, pero aun así, era bastante extravagante.
[Um, ¿qué necesita de mí hoy, señora…?]
Monica preguntó dudosa.
Mary lamió sus labios mojados de vino y
sonrió. [Vamos. No debes ser tan formal. Solo pensaba, ya que Luisito estaba
aquí, podríamos comer juntos y profundizar nuestras relaciones como Sabios.
Sabes, he estado deseando conocerte mejor, querida. Somos las únicas chicas del
grupo, sí.]
[Oh,] Monica respondió sin más.
A su par, Louis abrió su boca, luego la
cerró otra vez. Probablemente estaba por decir algo junto a las palabras de,
“no estoy seguro que puedas llamarte una chica a tu edad,” pero parecía tener
suficiente respeto por Mary que se tragó sus palabras. Al final, Mary Harvey era
conocida por ser la más antigua de los Sabios, sin mencionar la mejor profeta
en el reino.
Los Siete Sabios eran los mejores magos
en Ridill y cada uno se especializaba en un campo diferente de la magia.
Mientras Monica podía usar magia sin recitar y Louis era un genio en la
creación de barreras, la Bruja Astróloga Mary Harvey era una maestra leyendo
las estrellas. La astrología era por sí sola un raro campo de estudio, pero la
increíble precisión de Mary la puso muchos pasos por delante del resto, y sus
habilidades, le habían ganado una inmensa confianza del rey. Siempre tomaba el
liderato en las reuniones de los Sabios.
Eso puso a pensar a Monica. ¿Mary
estaba criticándola indirectamente por nunca asistir a esas reuniones? Habían
sido cerca de dos años desde el nombramiento de Monica. Las reuniones eran
celebradas una vez cada varios meses, pero solo había asistido a dos o tres.
[Um, siento mucho no estar en muchas de
las reuniones…] Monica se disculpó, tratando de tomar la iniciativa.
Mary se puso a reír. [¡Oh, no te
preocupes por eso! No necesitas forzarte a asistir. Igual casi nada pasa en
ellas. Usualmente están Luisito y Emanuel intercambiando sucios comentarios
mientras Raul come casualmente vegetales y Bradford ronca en toda la reunión. Y
luego está Ray… quien asiste incluso menos que tú.]
Esa descripción fue suficiente para
destrozar cualquier ilusión que pudieras tener de los Siete Sabios siendo un
grupo de elite de eruditos serios. Mary había llamado a todos por su primer
nombre, pero si Monica lo recuerda bien, Emanuel era el Mago Gema, Raul el
Brujo de las Espinas, Bradford el Margo Artillero y Ray el Chamán del Abismo.
Mientras Monica pelaba la piel de una
de las uvas que se le había ofrecido, le dio una mirada a Louis. Tanto él y
Mery eran sociables— en comparación a los otros Sabios— pero nunca se había
enterado que el par tuviera una buena relación personal.
[Mr Louis, ¿viene a menudo a la mansión
de Lady Harvey?] Preguntó. Louis agitó su cabeza. [No. Tenía algo como un favor
que pedirme respecto a un cierto sello de una barrera.]
[Ah, sí.] Mary dijo. [En
agradecimiento, preparé comida y vino, pero luego empezamos a pensar, ¿por qué
no invitar también a Moniquita? Es por eso que hice que su espíritu te trajera
aquí.]
Como su título implicaba, Louis era un
maestro de los hechizos de barreras. Mantenía barreras defensivas alrededor de
muchas grandes facultades en el reino. Probablemente Mary le había pedido ayuda
con algo similar.
Monica dudó. No estaba segura si hacer
más preguntas al respecto.
[¡Oh, sí!] Mary dijo, como si de pronto
recordara algo. [Hay un pequeño festival celebrándose en una ciudad cercana.
Estaré haciendo un ritual mágico, librando magículas. ¡Moniquita, deberías ir a
verlo!]
Rituales mágicos algunas veces eran
realizados en festivales y eventos ceremoniales. Esos eran rituales donde un
mago presentaría algo de magia, luego lo dedicaría a un dios o Rey Espiritual.
El tipo del que Mary se refería involucraba al mago absorbiendo maná de la
atmósfera cercana antes de liberarlo.
Cuando mucho maná se reunía en un área,
tendía a atraer a ciertas criaturas, tales como espíritus o dragones. Lo que es
más, las personas viviendo en áreas con excesiva densidad de maná estaban en
gran riesgo de envenenamiento de maná.
Monica conocía de estos rituales, pero
nunca había visto uno en realidad. Había estado escabulléndose de cualquier
trabajo relacionado a rituales desde que se unió a los Siete Sabios.
Mientras luchaba por responder, Louis
sonrió en asombro y le frunció sus ojos. [Las dedicatorias mágicas son parte de
nuestro deber como Sabios, mi estimada colega. Creo qe te beneficiarías viendo
uno.]
[Oof…] El rostro de Monica se nubló. No
quiero hacer ninguna dedicatoria mágica si puedo evitarlo, pensó en
secreto. Al fin que, tales rituales usualmente eran la pieza clave de un
festival y llamaban la atención. Era demasiado para alguien como Monica, quien
odiaba sobresalir.
Mary puso una mano en su mejilla y
sonrió. [Bueno, no necesitas darle tantas vueltas. Solo ve y disfruta el
festival. ¡La liberación de magículas es realmente hermoso, sabes!]
[Oh. ¿Y dónde está ese festival…?]
[En una ciudad llamada Corlapton.]
Vaya, era la misma ciudad de la que
Isabelle había hablado hace unas horas. Era solo una coincidencia, pero Monica
no podía evitar sentirse destinada al trabajo. Pensó en el origen del festival
que Agatha le había explicado.
[Eso, um, el Festival de las Campanas
de las tierras del este, ¿cierto? Err, donde las almas de los muertos regresan
a este mundo…]
[Ese mismo. Cada año, dedicand
cosechas, canciones y danzas para agradecer al Rey de los Espíritus de la
Tierra Archraedo y lamentan la muerte. Pero este año, las estrellas son muy
favorables para que realicen una dedicatoria mágica especial.]
Monica no estaba familiarizada en cómo
la circulación de las estrellas se relacionaba a la magia. Pero para Mary, la
más grande astróloga del reino, jugaba un gran papel en el poder y precisión de
los hechizos.
Monica tenía que admitir que estaba
algo curiosa con la dedicación mágica de Mary, miró a Louis y preguntó. [Um, Mr
Louis, ¿usted va, uh, a ir también?]
[No, me temo que no, pero te prestaré a
Ryn. Te llevará al festival en poco tiempo.]
La magia de vuelo solo le permitía
volar al mago generalmente, y solo para distancias relativamente cortas. Pero
Ryn, como un gran espíritu de viento, podría tomar a varias personas en una
corriente de viento y viajar más lejos y rápido gracias a la increíble reserva
de maná y habilidades de manipulación que solo los espíritus poseían. Con el
poder de Ryn, Monica sería capaz de participar en el festival y regresaría a la
Academia Serendia con mucho tiempo. Debe ser lo que Louis tiene en mente
también.
[¿Nos prestas a un gran espíritu?] Mary
exclamó. [¡Oh, sí que sabes cómo hacer feliz a una mujer!]
[Hahaha.] Louis fingió una risa en respuesta
al comentario de Mary— parecía que no tenía intención de ser discreta acerca de
su gusto por los hombres jóvenes.
Dándole una mirada a Monica, continuó.
[En todo caso, mi compañero Sabio, es hora que te resignes y aprender cómo
realizar más de tus deberes públicos.]
[Oh, vamos. No necesitas ser tan duro.
¡Vaya, Monica es una de los pocos Sabios que se toma su trabajo en serio!] Mary
se recostó y abrazó a Monica. La suave sensación y el aroma de su perfume hizo
que la cabeza de Monica se moviera. Acariciando su mejilla contra la de Monica,
exclamó. [¡Gracias por tu ayuda calculando los registros de observación de mis
estudiantes! ¡Eres mi salvavidas!]
Cuando Monica se encerró en su cabaña,
una de las tareas que había aceptado fue calcular las orbitas de las estrellas
observadas por los astrónomos estudiando con Mary. Había sido uno de los
trabajos más difíciles que había tomado, pero eso lo hacía más valioso y Monica
lo recordaba bien.
[Creo, um… uno de los registros de las
estrellas data de hace diez años.] Remarcó, sacando a tela algo con lo que
había tenido mucha curiosidad. [El mismo, calculado una y otra vez. ¿Algo pasó
con ello?]
Mary agitó su cabeza. [Nada, por
desgracia. Los resultados de observación y las lecturas astrológicas no se
quedan consistentes.]
La Bruja Astróloga podía usar el color
de una estrella, al rango al cual destellaba, su órbita, y su distancia de
otras estrellas para predecir el futuro de individuales y naciones por igual. Monica
podría realizar cálculos basado solo en resultados de observación— no tenía
idea de cómo los números se relacionaban al destino de las personas. Todo lo
que había hecho fue usar esos resultados para calcular sus órbitas, luego le
daba esa información a Mary. Pero sabía que la bruja había tenido curiosidad
con una estrella en particular por algún tiempo.
[Um, así que la estrella en la que
estás interesada… ¿Destino de quién representa?] La mano llevando la copa de
vino de Mary a sus labios se detuvo y suspiró. El nombre que dijo luego llego
como una gran sorpresa.
[El Segundo Príncipe, Felix Arc
Ridill.]
Monica no pudo evitar jadear. La
expresión de Louis no cambió, pero frunció el ceño levemente. Ya sea o no que
Mary se diera cuenta de sus reacciones, puso una mano en su mejilla y suspiró.
[Le prestó atención a lo que las
estrellas dicen acerca del futuro del reino y la familia real… Pero por diez
años, he encontrado difícil leer el destino del Príncipe Felix.]
Las lecturas de las estrellas de Mary no eran
omnipotentes, ni tampoco omniscientes.
Pero oír el nombre de Felix mencionarse ahora, hacía que el corazón de Monica
se agitara.
El intento de asesinato de Casey. El
intruso en la competición de ajedrez. Luego de una serie de desafortunados
eventos, el festival escolar aún les esperaba.
Otra vez ese mal presentimiento… Monica bajo su cabeza y apretó su ropa
cerca de su pecho.
Mary miró a Monica de frente,
sosteniéndola en sus brazos. Los ojos azules de Mary, levemente desenfocados,
reflejaban a Monica como en la superficie de un lago calmado.
[Um, ¿Lady Harvey?]
[¡Oh, qué tenebrosa cara estás
poniendo! ¡Hehe, ya sé! Como agradecimiento por ayudarme, ¿te parece una
lectura?]
Lentamente se levantó, movió a la
ventana, su delgado vestido seguía detrás de ella. El sol se había puesto
durante su conversación y las estrellas ahora destellaban lentamente en el
cielo. Mirándolas, la mejor profeta del reino leía el future de Monica.
[¡Eres suertuda en el amor! ¡Puede que
incluso pases una apasionada noche con un maravilloso caballero!]
Monica bajo su cabeza, pareciendo que
iba a vomitar. Cubrió su rostro con sus manos. [¡No necesito nada de eso!]
Gritó. Al fin que, solo el día anterior, alguien le había pedido que se casara
con él por el ajedrez.
[Más parece puras patrañas que una
lectura de un Sabio profeta.] Louis murmuró, luciendo harto.
✽✽✽✽✽
Luego de una corta, pero buena charla,
fuera tiempo de salir, y Mary se levantó de su asiento, diciendo que iba a
arreglar su maquillaje. Louis, viéndola salir de la habitación, despidió a las
sirvientes y fue a la ventana, abriéndola sin pedirle el permiso a nadie.
Cuando lo hizo, una pequeña ave dorada
entró al cuarto, a pesar de la tardía hora— era Ryn. El ave voló en círculos,
luego se transform en una hermosa mujer en traje de maid. Ahora en su forma
humana, Ryn preguntó. [¿Ha disfrutado de su putería, señor?] Ni su rostro o voz
tenían una pizca de emoción.
Louis frunció el ceño, su rostro se
retorció. [Por favor, asegúrate de nunca decir tal cosa frente a mi esposa.]
Dejar a su embarazada esposa en casa para salir a “putear,” como ella lo había
expresado, lo hacía sonar mal.
Ryn asintió a su amarga mirada. [Sí.
Entonces le reportaré a Lady Rosalie que usted bebió vino rodeado de atractivos
hombres.]
[Claramente, necesito entrenarte desde
cero otra vez, maid idiota— empezando con la forma en la que hablas. Pero
primero, primero lo primero. Lleva a la Bruja Astróloga y la Bruja Silenciosa a
Corlapton. Luego de eso, quédate con la Bruja Silenciosa. Y cuando el festival
termine, asegúrate de llevarla a la Academia Serendia.]
[Claro.]
Como una hikikomori, Monica nunca había
sentido la necesidad de la magia de vuelo. Momentos como este, sin embargo, la
hacían reflexionar en lo conveniente que podía ser. Bien podría no ser capaz de
volar libremente como Glenn podía, pero incluso un pequeño viaje aquí sería
perfecto para escabullirse del dormitorio.
Quizás debería practicar, pensó. Lo había intentado una vez en
Minerva. El hechizo dependía mucho en las habilidades físicas del hechicero—
mayormente de su sentido del balance— pero quería ver si podía complementar sus
deficiencias con un hechizo de viento invocado simultáneamente.
Para acortar la historia, había
fracasado. Luego de flotar un poco, medio giraba y se estrellaba contra al
suelo. En ese momento, su inútil habilidad motora había superado sus perfectos
cálculos. Realmente no quería intentarlo otra vez, si pudiera evitarlo.
Mientras su rostro se oscurecía por el
recuerdo, Louis cerró la ventana. [Mi compañera Sabio.] La llamó. La oscuridad
de la noche penetraba el vidrio, reflejando la imagen de Louis como un espejo. Sus
ojos estaban fruncidos. [De alguna manera me siento conflictivo con que la
Bruja Astróloga no pueda leer el destino del segundo príncipe.]
[Concuerdo…]
[El intruso de la competición de
ajedrez está programado a ser transferido a la capital pronto. Una vez pase,
daré vía libre para investigar. Me aseguraré que me dé el nombre de aquel
moviendo los hilos, no importa lo que tenga que hacer. Hay algo con este
intruso que me tiene más intrigado.] Dijo, chasqueando sus dedos a través de
sus guantes.
Louis tenía delicadas manos como la
mayoría de nobles, pero Monica sabía que tenía en la base de su dedo del medio
por darse de golpes. Dentro, se apiado del criminal que pronto estaría a su
cargo.
[Por ahora…] Continuó. [Te prestaré a
este inútil maid, siéntete libre usarla como quieras.]
[Entiendo.] Ryn dijo. [Yo, Rynzbelfeid,
una maid bastante talentosa, le daré mi asistencia a la Bruja Silenciosa.]
Louis le lanzó una mirada al insolente
espíritu, luego aclaró su garganta. [Además, haré acto de presencia en el día
del festival escolar. Parcialmente por seguridad, pero… Digamos que tengo otras
cosas que hacer también.]
Monica no podía imaginarse a un
ayudante más confiable, con Ryn capaz de cubrir un gran área y Louis siendo tan
talentoso con las barreras. Inclinó su cabeza en agradecimiento.
[Bueno, piensa de este día como un
pequeño descanso de un gran trabajo.] Louis dijo, hablando amablemente para
variar. [Ve y disfruta en el festival. Holgazanear— tomar descansos es
importante. Y como sea, la dedicatoria mágica de hoy tendrá un objeto mágico.
Te gustan esas cosas, ¿cierto?]
[¡Espera! ¡¿Está usando un objeto
mágico?!] Monica gritó para variar.
Se recostó, sus ojos brillando.
Al gravar una fórmula mágica en oro o
metal, podrías crear un objeto mágico que permitiría que aquellos sin
conocimiento de magia active la fórmula mágica. Eran objetos lujosos,
producidos solo por unos pocos artesanos.
Sin embargo, los objetos mágicos
modernos podían ser imbuidos solo con una limitada cantidad de maná, como lo
demostró el Espiral de Fuego, el cual Casey había usado para tratar de asesinar
a Felix. Poseía un inmenso poder para un objeto mágico moderno, pero tenía una
pequeña área de efecto que compensar. Casi nunca veías un objeto mágico creado
en estos días que fuera más poderosa que un propio mago.
Pero los antiguos eran diferentes.
Fueron creados por magos de antaño, cuando la magia era considerada mística y
secreta— y contenían mucho más poder que sus contrapartes modernas. Lo que es
más, habían sido creadas usando técnicas mágicas ancestrales, las cuales eran
diferentes de las de uso actual. Se decía que incluso descifrarlas era
imposible, ni digamos el replicarlas. Cada mago quería ver objeto mágico
poderoso con valor histórico al menos una vez en su vida y Monica no era la
excepción.
He oído que casi cada objeto mágico
antiguo aun en existencia está marcado como un tesoro nacional o bajo el manejo
de nobles de altos rangos… ¡No me creo que pueda llegar a ver una en uso! Su corazón latió con emoción.
[Um, ¿qué tipo de objeto mágico antiguo
será usado esta noche?]
[Es un accesorio llamado Mar de
Estrellas Mira. Absorbe maná de la tierra, luego lo libera. De hecho, la razón
por la que me llamaron fue para deshacer el sello.]
Ciertos objetos mágicos antiguos,
especialmente los poderosos, se les colocaban un sello que quería permiso para
abrirse. Al parecer, la Bruja Astróloga había llamado a Louis aquí para
hacerlo.
[Los sellos en los objetos mágicos
antiguos son barreras de primera, ¿cierto? Oí que son muy difíciles de
deshacer…]
[Sí que lo son. No lo olvides, claro,
soy el Mago Barrera. Deshacer el sello no me da muchos problemas por sí solos,
pero…] Louis se detuvo, su mirada cayo a sus ojos. Se veía un poco fatigado.
[¿Sabes que dicen que los objetos mágicos antiguos tienen voluntad propia?]
[S-Sí. La tienen, um, personalidades
dentro, ¿cierto?]
Esa era la más grande diferencia entre
los objetivos mágicos antiguos y modernos. Los antiguos tenían consciencia, y
al parecer, algunas veces probarían a sus usuarios. Monica tenía curiosidad en
cómo podría dársele voluntad a uno.
Mientras sus ojos seguían destellando,
la mirada de Louis se puso distante, y murmuró. [Mar de Estellas Mira es uno de
esos objetos con una historia interesante— si su propietario es hombre, lo
mata.]
Más bien parecía una historia de
terror.
[Mientras estaba dándole ajustes al
sello, trató de hablarme. Su personalidad te da una fuerte impresión, claro
está. Y déjame decirte, me ponía de mala ostia…]
Monica estaba perpleja; Louis se veía
mucho más exhausto de lo normal.
A ello, Ryn intervino. [¿Un objeto
mágico antiguo que puede desgastar al famoso sinvergüenza Lord Louis? Es
interesante, de hecho.]
[También me das dolores de cabeza, pero
el Mar de Estrellas Mira lo hizo de una manera muy diferente. Me iré directo a
casa para calmar mi mente.] Louis se levantó del banco, recogió su báculo,
luego suspiró. [Necesito una recarga de Rosalie…] Murmuró.
Una indescriptible tristeza emanaba de su
forma de retirarse.
✽✽✽✽✽
Corlapton era una ciudad localizada al
este de la capital real y destinada en sí a dar abrigo y comida a los viajeros.
Debido a su posición junto a un gran río, se veía bastante tráfico de forma
regular, y en la noche del festival de otoño, era incluso más vivaz de lo
usual. Las personas en las calles usaban todo tipo de disfraces, usando pieles
y máscaras, y caminaban alrededor de los estantes al aire libre con báculos
adornados con campanas en sus manos.
Entre el bullicio había un hombre
vendiendo muñecas de paja en una manta colocada en el suelo. Probablemente
estaba en sus veintes, con pronunciados rasgos y una barba. Usaba una bandana
alrededor de su cabello corto y su ropa de trabajo estaba llena de bolsillos. Más
lugares para herramientas estaban en su cinturón.
[Argh.] Suspiró. [¿Por qué nada se está
vendiendo? Supongo que debí haber elegido máscaras y báculos. Debí haberme
quedado con lo básico. Qué mierda que esto fuera lo único para lo que pude
conseguir materiales baratos…]
El hombre se sentó de piernas cruzadas
en la manta mientras murmuraba con una de las infravaloradas muñecas que tenía
en su mano. Entonces, un pequeño cantando alguna canción acerca de contar
cerdos se detuvo en su manta. Los ojos del chico se centraron en el gallo de
paja.
El vendedor puso una sonrisa amigable y
usó una voz engatusadora. [¡Oh! Sí que tienes un bueno ojo, jovencito. Este
gallo fue hecho por el gran artesano, el mismo Bartholomeus. La galante cresta
de gallo es toda una obra de arte, ¿eh?]
[¡Se ve tan raro!]
[¡¿Qué mierda, mocoso?!] El hombre
gritó, quien se llama Bartholomeous. El chico se estremeció, luego huyó entre
la multitud y desapareció.
[Mocoso estúpido…] El hombre dijo,
encendiendo un cigarro. El gallo que había hecho era lo mejor de lo mejor, con
una cresta única. Una gran cresta era el símbolo de un gallo. “Grande es
major,” declare, haciendo la cresta tan grande que era un milagro que esa cosa
no se cayera inmediatamente.
Sus otras muñecas de paja eran
similares. Una era un cerdo caminando en dos patas en una pose bien extraña.
Otra era un caballo con el cual había tratado mucho de trasmitir el movimiento
de salto que ya no es reconocible. Había añadido tanto embellecimiento estético
que ni siquiera podías diferencias que eran cerdos o caballos.
La costura de la paja estaba muy bien
elaborada— una demostración de habilidad técnica.
Por desgracia, el producto final era
incomprensible, y no podía hacer que nadie los comprara.
Bartholomeus exhaló humo de su nariz,
pensando mal de sí mismo. Mierda. ¡Si solo ese idiota de Moses no se hubiera
dejado arrestar! ¡No habría tenido la necesidad de darme a la fuga!
Bartholomeus era a lo que llamarías un
polifacético. Pero incluso los polifacéticos no podían ser buenos en todo—
algunos estaban más cómodos usando espadas, mientras otros se especializaban en
dramas y teatro. Como un artesano fracasado, Bartholomeus en sí tomaba trabajos
creando herramientas y reparando casas, lo cual le hizo ganar una vida
miserable. Si se pagaba, haría lo que desea desde afinar instrumentos musicales
a reparar establos o incluso zurcir calcetas o pulir zapatos. Así es cómo vivía
su vida— de una cosa a otra.
Uno de sus recientes trabajos había
sido replicar el sello de una compañía. Su cliente había sido villano llamado
Moses bien conocido por esas tierras, y era claro que no usaría el sello para
algo legítimo.
Claro, a Bartholomeus no le importa en
se usaría la cosa que hizo. Siempre que tenga dinero en sus bolsillos, haría lo
que sea. Ese era su lema.
Al parecer, Moses había usado el sello
de la compañía que había hecho para tratar de infiltrarse en la Academia
Serendia para su sorpresa. No podía imaginarse nada más imprudente que eso. El
segundo príncipe asistía a esa escuela. Naturalmente la seguridad era estricta,
y si lo atraparon, puede ser acusado de traición contra la corona, además de
allanamiento. Nada bueno, tanto como a Bartholoemus le interesaba.
Ahora que lo piensa, sí que trató de
apresurarme con esa cosa. Lo tomó antes que siquiera le pusiera la cola al
toro. Realmente espero que no sea por eso que lo arrestaron…
No sabía qué tanto Moses les había
dicho a las autoridades luego de su captura, pero Bartholomeus podía verse
involucrado al crimen. Así que dejo su vieja base de operaciones a toda prisa y
huyo a Corlapton.
Con todas las personas entrando y
saliendo del festival, era el lugar perfecto para esconderse y un gran lugar
para hacer negocios. Es por eso que estaba tratando de hacerla en grande con
esas muñecas de pajas en las que había trabajado tan duro. Por desgracia, las
ventas eran… deficientes. A este paso, su travesía expres se quedaría corta.
[Supongo que ya va siendo hora de una
gran apuesta.]
El cigarro en su boca subía y bajaba,
Bartholomeous miró en dirección a la avenida principal. El evento principal de
esa noche sería una dedicatoria mágica. Se enteró que uno de los Siete Sabios
estaría allí— y llevando un objeto mágico antiguo llamado Mar de Estrellas
Mira.
¡Robaré el objeto— no, solo la
observaré! ¡Haré replicas que se venderán como pan caliente!
Objetos mágicos antiguos eran obras de
arte históricas, y las personas normales nunca tendrían la oportunidad de ver
una. Crear recuerdos basados en la semejanza de una y venderlas como amuletos
de buena suerte o bendiciones de la Bruja Astróloga seguro que le daría una
fortuna. La falsificación era un delito grave, pero se imaginó que estaría bien
vender imitaciones baratas como recuerdos.
Cerca— pero no un delito. ¡Mierda, soy
un genio!
Los objetos mágicos antiguos eran
resguardados bajo llave e incluso poner un pie en el lugar donde una estaba
sería un delito. Pero Bartholomeus, quien tenía una inescrupulosa actitud como
artesano, era optimista. No iba a robarla, ¿así que a quién le importaba?
[¡Haha! ¡Es hora de empezar!]
No se metería en cualquier parte. Solo
estaba perdido y dio la casualidad que entró. No era un delito. De ninguna
manera uno, Bartholomeus se dijo a sí mismo otra vez, aunque, claro, era un
crimen.
Pero Bartholomeus era del tipo que siempre creía que las cosas resultarían bien para él. Así que empacó sus muñecas de paja y se dirigió a la avenida ceremonial con la moral en alto, sus pensamientos centrados en el objeto mágico antiguo que aún no había visto.
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