Capítulo 8
Monica se Convierte en Una Chica Mala
Con el fin de transportar a varias
personas rápidamente, Ryn los encerraría en una barrera de viento, luego
movería la barrera y todo a la vez. La capacidad limitada de un humano haría
que mantener tal barrera por un largo período de tiempo— sin mencionar moverlo
a tal velocidad— sería imposible.
Monica podía poner a flotar cosas
usando magia, pero ciertamente no podría moverlas sobre una gran distancia a
esta velocidad. Y si trataba de incrustarte en el aire, la dificultad se iría
por las nubes. Derribar lentamente más de veinte pterodragones al suelo era considerablemente
más fácil que levantar su propio cuerpo. Glenn, quien fácilmente volaba por el
cielo a pesar de ser un aprendiz, era un caso muy único.
[¡Esto es increíble!] Mary exclamó.
[Los grandes espíritus nunca dejan de impresionarnos, ¿verdad?]
Sonrió, llevando la caja que sostenía a
su pecho. El contenedor era hermoso, con muchas decoraciones de oro, y lo
suficientemente grande para sostenerlo con ambas manos. Al parecer, lo que
contenía dentro era el objeto mágico antiguo— el Mar de Estrellas Mira.
Requeriría un poco más de tiempo
llegar, así que Monica decidió preguntar algo que tenía en su mente. [Um, el
Mar de Estrellas Mira. Atrae el maná del área circundante, ¿cierto? ¿Cuánto
puede absorber?]
[El movimiento de las estrellas afecta
mucho a su poder. Si es usada durante el día, solo puede absorber menos de una
décima del maná que puede en la noche. Pero cuando las estrellas van y vienen
en una buena posición… Supongo que puede absorber dos o tres veces el valor del
maná de Corlapton. ¡Y eso es lo que veremos esta noche!]
Monica recordó que la bruja dijo que el
movimiento de las estrellas era bueno este año. al parecer, la decisión de
realizar la dedicatoria mágica este otoño había sido tomada con las propiedades
del objeto mágico antiguo en mente. Eso tenía sentido para ella.
Mary se dirigió a Monica, luego le
susurró al oído. [No puedo decir esto en voz alta, pero el maná del Mar de
Estrellas Mira absorbido también puede ser convertido en un hechizo de ataque. Dependiendo
de cómo lo uses, puede funcionar como un arma de guerra… Es por eso que está
sellado la mayoría del tiempo.]
Si un hechizo de ataque usaba el maná
absorbido de un área tan amplia— cuando Monica hizo un cálculo aproximado de su
poder, puso una mueca. Probablemente sería docenas de veces más fuerte que su
propia invocación del rey espiritual— fácilmente capaz de desaparecer una ciudad
entera. Mary tenía razón. Bajo las condiciones apropiadas, fácilmente podía ser
usada como un arma de guerra.
[U-Um, si eso es cierto, ¿realmente es
un secreto importante…? ¿Está bien que usted, bueno, me lo cuente?]
[Tee-hee. No le veo el problema que un
Sabio lo sepa, ¿sí? Somos magos de alto rango. Y un día, puedes terminar usando
el Mar de Estrellas.]
Realmente espero que ese día no llego, Monica pensó en privado.
Delante de ellas, Ryn intervino. [La
ciudad está a la vista. ¿Dónde le gustaría aterrizar?]
[Muy bien. Si descendió de cielo
directo al altar, ¿eso sería algo bueno?]
Las cejas de Monica se levantaron en
sorpresa y agitó su cabeza. [¡U-Ummm, yo, errr, p-preferiría que nos dejara en
algún lugar que no s-sobresalga!]
Dos de los Siete Sabios descendiendo
del cielo así ciertamente sería un espectáculo brillante para el festival, pero
Monica no quería estar sobre ese altar. Si pudiera, estaría observando la
dedicatoria mágica desde un lugar tranquilo sin muchas personas alrededor.
[Oh, ¿segura? En ese caso, aterricemos
atrás de la iglesia donde la ceremonia se celebra. ¿Puedes acercarnos tanto
como puedas a la iglesia, Ryncita? Crearé una ilusión para no sobresalir.]
Mary empezó a recitar un hechizo. Cuando
terminó, ondeó su delgado dedo y ligeras partículas plateadas de luz las
rodearon.
Monica no podía ver como se veían desde
el exterior, pero asumía que estaban envueltas en el mismo patrón que el muro
de la iglesia. Si solo hubiera una forma de pasar desapercibida, pensó… Como
una ilusión para verlo todo.
Magia de ilusionaría era una habilidad
avanzada. Monica podía usarla un poco, pero requería mucho maná y tenía tantas
restricciones que apenas recurría a ella.
Incluso los labios de Mary se
fruncieron mientras mantenía la ilusión, como si no estuviera satisfecha con su
trabajo.
[Las ilusiones son tan difíciles,
¿cierto?] Dijo. [Tengo la confianza que puedo replicar el cielo nocturno a la
perfección ya que he pasado mucho tiempo de mi vida viéndole, pero esto…]
Podía no estar orgullosa de ello, pero
sin el sol, tienes que acercarte bastante para notar algo extraño. Muchas
personas Estaban del otro lado de la valla de metal rodeando la iglesia, pero
nadie estaba viendo en su dirección.
Ryn las bajo levemente, sin hacer
ruido. El espíritu siempre estaba sugiriendo una nueva y “divertida” forma de
aterrizaje, pero debió haber entendido lo poco que Monica quería sobresalir ese
día.
[Vamos al muro y demos la vuelva.] Mary
apresuro.
Mientras Monica empezaba a caminar, su
mirada casualmente vagó al otro lado de la valla. Y luego se congeló.
¿Huh? Espera. ¿Eso es…?
Alguien caminando a través de la
multitud llamó su atención. Usaba una máscara blanca en la parte superior de su
rostro y una túnica con alas negras alrededor de sus hombros. Debió haberse
vestido como el cuidador del inframundo.
[P-Pri…] Dijo de pronto.
[¿Oh? ¿Qué ocurre, Moniquita?] Mary
preguntó. Ella y Ryn miraron a Monica, confundidas.
Si solo estuviera Ryn aquí, Monica pudo
haberle contado que el príncipe estaba en el festival y pedirle que lo siga. Pero
Mary no sabía de su misión secreta.
[Um, bueno, acabo de ver a alguien que
conozco por allá…] Dijo. [¡Yo, um, iré a saludar!]
Ya que estaban cerca de la puerta
trasera de la iglesia, Monica pasó por ella y empezó a buscar esa proporción
áurea— también conocido como Felix. Pero tuvo problemas encontrándolo; ¿se
había adentrado en la multitud? Vio a las personas aquí y allá vestidas como el
cuidador del inframundo, pero nadie con cabello rubio y un cuerpo que entraba
en la proporción áurea.
¿Por qué siquiera está aquí? No tenía a
nadie con él como guardia. ¿Se escabulló como Lady Isabelle?
En otro momento, Moniba habría entrado
en pánico, porque había tenido un grave incidente con un intruso en la
competición de ajedrez el otro día. No podía evitar sentirse ansiosa.
Se suponía que es su guardaespaldas— no
podía dejarlo caminar solo por ahí. Tengo que encontrarlo, pensó.
Levantando su cabeza, miró alrededor
otra vez, pero rápidamente fue empujada por las personas. Era después de la
puesta de sol, pero la ciudad estaba alumbrada con linternas y las calles
estaban llenas de principio a fin con personas. Al parecer, todos aquí estaban
para ver la dedicatoria mágica de la Bruja Astróloga.
Cada vez que Monica, quien era bastante
pequeña, pensaba que avanzaba, se encontraba siendo arrojada a un costado por
la multitud. Y cuando trataba de regresar, terminaba retrocediendo por alguna razón,
al final cayendo a un costado de la calle.
[Oof. Owww…]
Ahora al costado de la calle, de pronto
recordó respirar. Inhaló, lágrimas formándose en sus ojos. Levantó la mirada y
vio a personas, personas y más personas… Fue tan abrumador. Se sentía mareada.
Las multitudes como esta le recordaban
sus peores recuerdos.
Pero estas eran calles festivas, no
como el lugar de su pasado. Lo sabía, pero el bullicio de las personas yendo a
todas partes forzó a su mente a crear una conexión.
Oía las voces de la multitud, pidiendo
quemar al pecador. Los sonidos en sus oídos se hacían más fuertes y su visión
se nublaba. [Pa…dre…]
El recuerdo que había estado manteniendo
sellado lentamente se volvió más real.
Mientras se quedaba allí, sin idea de
qué hacer, su rostro blanco, el brazo de alguien le golpeó en el hombro. Monica
cayó al suelo primero. De inmediato cubrió su cabeza con sus manos y susurraba.
[Eeek, u-ugh…]
Luego la persona que le había golpeado
se dirigió a ella.
[Whoops, perdón por eso. ¿Tas bien,
ratilla?]
Pero ahora mismo, incluso una voz justo
frente a ella no podía llegar a sus oídos. El hombre que la había empujado se
rascó su mejilla, lucía preocupado. Tenía cabello negro y una barba con una
bandana. Tenía pequeños labios carnosos y el tipo de rasgos prominentes que
generalmente no verías en esta área.
Se agachó frente a la temblante Monica,
luego buscó algo de su saco y lo sacó frente a ella. Era una muñeca hecha de
paja tejida. Lucía como un polluelo, pero su cresta era grotescamente grande
para un polluelo. Demasiado grande.
[¡Vamos! ¡Soy yo, un pollito! ¡Bok-bok-bok!
¡Squaaak!] Dijo mientras meneaba al polluelo, fingiendo su voz y retorciendo
sus labios— incluso abriendo sus ojos— para imitar el cántico de un polluelo.
Monica observe el impresionante acto,
su boca se quedo abierta. Eventualmente, el hombro limpió el sudor de su cien,
lucía bastante satisfecho consigo mismo.
[Heh-heh. ¿Te gusto mi imitación del
polluelo? Es mi arma secreta. Solía poner a llorar de la risa a mi hermano
cuando éramos pequeños.] Sonrió, luego pregunto. [Y ratilla, ¿estás perdida?]
[Um, no exactamente, pero yo estoy, um,
buscando a alguien…]
[¿Quién es? ¿Tiene disfraz?]
[Tiene cabello rubio… y, um, tiene el
disfraz del guardián del inframundo…] Monica respondió mientras trataba de
calmar su latiente corazón, su pánico al fin se calmó.
El hombre asintió, luego observó a la
multitud. [No veo a nadie así por aquí. Ah, bueno. Lo buscaré por vos, deja el
lloro, ¿okis? No lo necesitas. No me sienta bien poner llorar a una pelada como
vos.]
[Muchas…gracias…] Monica se expresó con
su sollozo.
El hombre se dispuso a caminar,
arreglando su cabello mientras lo hacía. Cada tantos pasos, se voltearía para
asegurarse que Monica no fuera empujada por la multitud. Monica movía sus
piernas con desesperación, tratando de mantener a la vista al hombre de la
ventana y no poderlo.
Luego de unos minutos de caminata, el
hombre miró a la multitud frente a él y dijo. [¡Oh!]
Al parecer, había una actuación en
curso en medio de la muchedumbre. Monica era demasiado baja para verla, pero
logró captar algunas líneas.
[Por favor, Princesa Mariabell, acepte
esto. Es para usted.]
[¡Ahhh! Una puerta negra, más oscura
que el cielo nocturno… No hay duda. ¡Es el tesoro de nuestra familia real, una
vez rogado por el malvado dragón!]
Monica no tenía mucho interés en el
teatro, pero el hombre parecía pensar lo contrario. Se detuvo, puso sus manos
en los costados de ella y fácilmente la levantó. [¡Mira!]
[¡¿Hyaah?¡] Monica gritó, todo su
cuerpo se puso rígido por la tensión y el terror. El hombre rio, satisfecho.
[¿Ves? ¡Tenes una buena vista desde aquí arriba!]
En una simple plataforma elevada, había
un hombre que lucía como un aventurero usando armadura y una princesa con
vestido. Estaban hablando entre sí.
[Es “Las Aventuras de Bartholomew
Alexander.” Buen libro, ¿no? Y amo el hombre del personaje.]
[Oh,] Dijo Monica sin emoción.
El hombre la bajó al suelo, luego le
dio un guiño de satisfacción. [Mi nombre es Bartholomeus. Básicamente el mismo
nombre de Bartholomew en Ridill. Chévere, ¿huh?]
Lo había supuesto por sus rasgos, pero
al parecer Batholomeus no era de Ridill. A juzgar por su nombre, podía ser del
Imperio.
Pero mientras se quedaba pensando, una
vez más casi es arrastrada por las multitudes. Bartholomeus rápidamente la tomó
del cuello de su túnica. [Whoa. Mantente fuerte, o las almas de los muertos de
llevarán al inframundo. Dicen que los muertos regresan esta noche, pelada.]
Sus ojos se abrieron y abrió su boca en
una expresión para expresar terror. Parecía ponerle tanta energía a cada cosa
que hacía— como cuando imitó al polluelo antes.
Cuando Monica se agitó y levantó la
mirada, él se rio.
[Tenemos festivales así en casa. Los
muertos salen a jugar— o bueno, a saldar unas vueltas. Usamos máscaras de
terror para alejar a cualquiera que intente dar papaya.]
Tierras diferentes tienen culturas
diferentes. La idea de asustar a las almas de los muertos fascinaba a Monica.
Bartholomeus observe las campanas
adornando las calles y frunció sus ojos. [Ese festival es divertido y todo,
pero… Campanas para lamentar y despedir a los muertos, ¿eh? Es una buena
tradición.]
Mientras hablaba, lo hacía con gran
seriedad. ¿También hay alguien al que quiera despedir? Monica pensó, siguiendo
su mirada hacia las campanas.
¿Cuántas personas podían decir sus
adioses a sus seres amados en sus últimos momentos? ¿Cuántos podían construir
una buena tumba para ellos, ofrecer flores y oraciones, y lamentar su
fallecimiento? En tiempos de guerra y pena, debió haber muchos que no pudieron.
Quizás sus deseos y oraciones habían creado esta tradición.
Monica conocía el dolor de no poder
decir adiós— de no poder lamentar la muerte de alguien apropiadamente.
Padre…
Si sonar esas campanas era una forma de
lamentar la muerte, entonces también era una forma de salvación para aquellos
que se quedaron atrás.
[Uh-oh. Parece que la actuación está
por terminar.] Bartholomeus dijo. [Van a empezar a moverse. ¡No te pierdas,
peladita!]
[¡B-Bien!]
Mientras Monica corría para alcanzar al
hombre, alguien golpeó su hombro.
Sin pensarlo mucho, se dio la vuelta— y
se silenció.
Parándose detrás de ella estaba un
joven alto usando un disfraz del guardián del inframundo. Tenía brillante
cabello rubio que se meneaba con la briza nocturno y el cuerpo debajo de su
túnica estaba perfectamente balanceado— la proporción áurea.
[Hey, vaya. Así que estabas. He estado
buscando por todas partes.] El guardián del inframundo dijo con calma, una
sonrisa en su rostro.
[Prin— ¡Mmmph!]
El chico disfrazado rápidamente puo un
guante negro en sus labios antes de que pudiera gritar la palabra. Bartholomeus
no se miraba convencido con él y Monica, pero un momento después, su expresión
se calmó.
[Oh, espera. ¿Ese es el gomelo que
estabas buscando?]
[U-Um, bueno…] Monica estaba cubierta
en sudor frío. Su mirada vagaba.
[Sí, eso es.] El chico respondió. [Muchas
gracias por cuidarla.]
[Hey, fresco.] El hombre respondió. [No
te pierdas otra vez, peladita. ¿Entendido?] Se rio, luego saludo a Monica antes
de desaparecer en la multitud.
Dejada, miró atrás al guardián del
inframundo. El radiante cabello rubio y esas largas extremidades… Su mano con
un guante la uso para quitarse la máscara, revelando un hermoso rostro con un
dulce gentiliza.
Parado detrás de ella estaba el segundo
príncipe y la persona que se suponía estaría protegiendo— Felix Arc Ridill.
Quería encontrar y observarlo en secreto, pero en lugar él la había encontrado.
¿A-Ahora qué…? Ella dijo, aun empapada
en sudor frío. Felix se agachó un poco y busco su mirada. [¿Era alguien que
conocías?]
[No, bueno, me perdí y me habló…]
[No deberías confiar tan fácil en las
personas que acabas de conocer. Hay muchas malas personas que usarían de
cubierta el festival para cometer sus atrocidades.]
El príncipe tenía un punto, pero había
algo más importante que Monica necesitaba preguntarle. [Um, ¿qué está, uh,
haciendo aquí…?]
[¿No lo supones?]
Monica le dio una profunda inspección,
asegurándose de no perderse nada. Su disfraz era bastante elaborado. [Tú, um,
parece que está… disfrutando de las festividades.] Respondió.
[Eso es.]
Miró alrededor. Sin guardias a la
vista. ¿Por qué el príncipe está en un festival sin guardaespaldas? Oof, mi
estómago está empezando a dolor… Trató de no demostrarlo mientras
presionaba una mano.
[¿Y qué hay de ti?] Preguntó. [Se veía
más a que estabas buscando a alguien que disfrutar del festival. ¿Me pregunto a
quién buscabas?]
El rostro de Monica se puso rígido por
la sorpresa. ¿Felix la había notado vagar en la multitud? ¿La había estado
observando? Por un momento, consideró mentirle diciendo que había venido con Isabelle.
Pero Isabelle sería la que sufriría si él se diera cuenta.
[Yo… estoy sola. No estaba con nadie.]
[¿Me estás diciendo que viniste aquí
para divertirte sola?] Sus ojos se fruncieron en una mirada de burla; debió
saber que estaba mintiendo.
Claro que tendría sus dudas. Sabía lo
retraída que ella era. Si alguien no la hubiera invitado, nunca vendría a un
festival.
Sospecha que algo pasaba. Tengo que
pensar en una excusa. Algo que venir al festival sola no pareciera tan extraño…
Una razón…
Y así la Bruja Silenciosa, un Sabio
renombrado por ser una de las más grandes mentes en el reino, puso en marcha su
poderoso cerebro para pensar en una excusa.
[Yo—Yo, um… En realidad, hay algo que
le estoy escondiendo.]
[¿Sí?] Felix preguntó, luciendo
asombrado.
Monica empuño sus manos y levantó una
de las esquinas de su boca en un esfuerzo para imitar esa horrible expresión
que siempre veía a Louis hacer. Todo su cuerpo estaba temblando mientras daba
lo mejor para hacerse la delincuente. Luego hizo una arriesgada declaración.
[¡A decir verdad, um, soy una
delincuente!]
[…]
Felix se quedó callado por unos
segundos, su rostro sin expresiones. Pero luego se empezó a morir de la risa,
sus hombros se agitaban. [Un delincuente… Así que eres un delincuente… Heh-heh.
Ya veo. Eres como yo entonces. Somos compañeros delincuentes.]
[¡S-Sí! ¡Compañeros delincuentes!]
[Entonces tengo una sugerencia. ¿Qué
dices si nos quedamos juntos y pasamos la noche en la ciudad? Es más divertido
cuanta más gente tengas, así que será el doble de divertido.]
Esa fue la mejor proposición que Monica
pudo haber esperado. Ahora que puede ser su guardaespaldas a toda ley. [¡Yo,
um, me gustaría eso! ¡Gracias!]
Guardó todos sus pensamientos acerca de
la dedicatoria mágica en un rincón de su mente. Proteger a Felix era más
importante ahora. Se le inclinó en una manera de delincuente.
Felix empezó a reír otra vez. No era su
usual gentil risa calmada. No estaba tratando de esconder lo bien que se la
estaba pasando. [Mientras estemos aquí, llámame Ike. ¿Entendido?]
[Um… ¿Lord Ike?] ¿Se supone que es una
actuación con su segundo nombre, Arc? Mientras Monica estaba susurrando el
desconocido nombre— Lord Ike, Lord Ike— Felix presionó su dedo índice en sus
labios. [No Lord Ike. Solo Ike. Somos compañeros delincuentes, ¿cierto Monica?]
[Pero yo…] Se detuvo, conflictiva.
Le extendió una mano y dijo, en un tono
emocionado. [Partamos, Monica. La noche aun es joven, pero se nos va en un
suspiro. ¡Enfiestémonos mientras podemos!]
Se puso su mascara, tomó la mano de la
atónita Monica y empezó a caminar. A pesar de la multitud, logró pasarlos,
luciendo mucho más acostumbrado a esto que ella.
[¿Y dónde nos divertimos?]
[¿Huh…?]
Felix la miró con una sonrisa que
parecía más burlona de lo usual.
Monica trató mucho de pensar lo que
hacía las personas para divertirse en la ciudad. Para alguien que generalmente
pasa el día y la noche haciendo números y fórmulas mágicas, “divertirse” era un
territorio desconocido para ella. Especialmente en noches como esta. ¿Por qué
las personas salen de noche?
[Como delincuente, debes estar bastante
acostumbrado a vagar por la noche.] Felix declaró. [¿Qué tipo de tiendas son de
tu gusto?]
[Um, bueno… Eso es…]
Luego de tartamudear un poco, tuvo una
epifanía. ¡Había experimentado ese “vagar” hace unas horas! Y era del tipo que
solo nobles podía experimentar—¡No plebeyos! Sin duda era una respuesta modelo
para la pregunta de lo que un estudiante de la Academia Serendia pudiera hacer
en la noche. Sus ojos brillaron como si hubiera resuelto una compleja ecuación.
Con confianza, respondió. [¡Ser parte
de festines y libertinaje rodeada de hermosos jóvenes!]
Al principio, Felix soltó una
estruendosa risa que tuvo que sujetar sus costillas. Monica lo observe con
asombro. Este tipo de comportamiento de Felix era usualmente inimaginable.
Al final, el príncipe se quitó la
máscara y limpió sus lágrimas. [Si eso es lo que te apetece, puedo escoltarte a
un establecimiento de tal reputación.]
[No, yo no, bueno… Ya estoy, um, llena,
así que…] Al final que, había sido rodeada por hermosos jóvenes en la mansión
de la Bruja Astróloga. [Pri—pe, Lord I—er… ¿Maestro? Ike, deberíamos—]
[Solo Ike.]
[Oof. I-Ike, yo, um, iré a dónde sea
que vaya.] Dijo, trabándose con sus palabras. Luego estornudo y empezó a
temblar.
Incluso con el calor de las
festividades, la ciudad aún era fría gracias al viento de otoño nocturno— casi
era invierno. Muchas personas que vía caminar alrededor tenían disfraces hechos
de pelaje, los cuales se veían muy cálidos.
Felix colocó su mascara en su rostro y
caminó al frente de Monica otra vez. [Consigamos algo más cálido para usar.
Ven.]
✽✽✽✽✽
Separándose de la peladita perdida,
Bartholomeus pensó. Ah, siempre me siento bien luego de hacer una buena acción.
Sintiéndose como nuevo, se metió en la Avenida donde la ceremonia era
celebrada. Lo cual, claro, era un crimen.
La dedicatoria tomaría en la iglesia
más grande de la ciudad— especialmente en la plaza frente al edificio. La
seguridad alrededor de la iglesia era estricta, pero Bartholomeus mintió en que
iría a hacer reparaciones en el altar y entró. En realidad, se le había pedido
en el pasado reparar la plomería y valla de la iglesia, y ya que estaba usando
la ropa de un artesano en el momento, nadie dudo de él.
Más importante, no había llegado aquí
para robar nada. Solo quería una linda y buena vista del objetivo mágico
antiguo. Repetirse eso lo hacía sentir bien, lo cual probablemente fue la razón
que los guardias no lo vieron sospechoso.
Y ya que había llegado a hacer
reparaciones antes, conocía los planos de la iglesia. Si quieren mantener le
objeto a salvo, probablemente estará con los utensilios sagrados— en un pequeño
cuarto a la par del altar.
Manteniendo sus pisadas silenciosas,
Bartholomeus se escabulló por la iglesia. Había llegado a un pequeño cuarto
fácilmente, sin encontrarse a nadie en el camino. ¿Todos estaban ocupados
disfrutando el festival?
Cualquiera acostumbrado a allanar
habría considerado la falta de seguridad sospechosa, pero Bartholomeus era
optimista. ¡Vaya chimba! Pensó mientras abría la puerta al cuarto.
La Puerta no estaba cerra. Sin
molestarse, el único pensamiento de Bartholomeus era. “¡Que suerte más
bacana!” Entró al cuarto.
No había ventanas, así que todo estaba
oscuro. Bartholomeus encendió la linterna había llevado consigo e iluminó el
interior. Frente a un estante almacenando muchos objetos pequeños para uso de
servicios estaba una pequeña mesa, y encima una caja. Llamaba la atención de
inmediato.
[¡Ha-ha! Bingo.]
Bartholomeus puso su linterna en la
mesa y miró de cercana a la caja. Estaba decorada con joyas tan grandes para
sostenerse con ambas manos. Tampoco estaba cerrada.
Abrió la tapa. Dentro, yacía sobre un
soporte de terciopelo, estaba un elaborado brazalete de metal y un anillo a
juego conectado por una delgada cadena. Tenía un diseño pasado de moda, donde
la cadena de oro y decoraciones de joyas pretendían descansar en la parte
trasera de la mano.
[¡Así que este es un objeto mágico
antiguo…!]
En su emoción, Bartholomeus recogió el
Mar de Estrellas Mira y la elevó a la altura de su linterna. Le dio una pequeña
sacudida a la exquisite cadena y lo oyó sonar— y mezclado con el sonido de la
cadena, la dulce voz de una mujer vibró alrededor de él.
[Vuestro amado…]
[¡Wah-aha! Esta vaina sí que tiene
consciencia propia, ¿eh? Espera, ¿acabo de oír una voz?]
[Oh, oh, amado vuestro. Habéis venido a
salvarme de vuestro aprisionamiento, ¿verdad?]
El comentario del Bartholomeus opacó la
voz de la mujer. Lo estaba escuchando desde sus manos. A su sorpresa, trató de
soltar el objeto. Por desgracia, su mano se movía sola, recogiendo el brazalete
y pasándolo a su muñeca derecha.
[¿Juepucha…? No puedo controlar mi
brazo…]
El brazalete se le hacía tan pequeño,
pero mientras pasaba por su mano, el objeto crecía en tamaño. Y una vez pasó la
unión, se retrajó, cambiando su forma para encajarse perfectamente en su piel.
Su mano izquierda recogió el anillo
conectado al brazalete y lo metió en su dedo. Quedó perfecto. El rubí blanco
incrustado en la cadena destello.
[Nunca he de dejarte de nuevo. Os lo
juro. Oh, amado vuestro. Te amo. Te amo tanto.]
Un sigilo rojo apareció en su dedo
índice— el sello de un contrato. El objeto mágico lo reconoció como su usuario.
Incluso con su limitado conocimiento, podía decir que las cosas salieron muy
rápidas. En ese punto, no podría clamar que solo había robado una mirada.
[Y ahora, amado vuestro, es hora de
vuestro escape.]
Su mano derecha— ahora sellada con el
Mar de Estrellas Mira— se levantó contra su voluntad y dejó el cuarto. Una vez
salió de la capilla, su brazo derecho se levantó más en alto. Como empujado por
la mano invisible de un Dios, el cuerpo de Bartholomeus se elevó…
[¡Gyaaaaahhhhhhh!]
Gritó mientras su cuerpo salía por el
ventanal de la capilla, destrozándolo y volando hacia afuera.
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