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  Acto 2 

El Perro Infernal de la Calle Helkart


La mujer pidió que nadie viniera. No quería que nadie la viera en su estado actual.


En un desconocido callejón, se acurrucó, jadeando por aire.


[Huf… Hub… Hub…]


Las palabras eran más que innecesarias ahora. Si alguien se le acercaba, ella terminaría lastimándolos.


Mayormente, no quería que él la viera— aquel que la había acogido cuando ya no pudo quedarse en casa y había huido.


Es por eso que no quería encontrarse con él.


[Ah, finalmente te encontré.]


[Ungh…]


No pudo evitar gruñir, preguntándose. ¿Por qué?


Allí estaba él, parado justo allí en el callejón adoquinado. ¿Estaba levemente sin aliento porque había estado corriendo? ¿Porque se dio a la molestia de buscarla?


[Parece que la estás pasando mal… Bueno, ya pensaremos en algo. Andando, vamos a casa.]


[…]


¿Por qué dijo eso cuando no tenía hogar al que regresar? Incluso si regresaba, no habría lugar para ella.


[Sí… Puedo entenderlo. Solo un poco.]


Le demostró una leve sonrisa y dio una mirada más cercana.


[¡…!]


Por instinto, libero un rugido. No podía creer que ese sonido provino de su propia garganta. Fue tan fiero que sonaba como un arma, un grito que amenazaba a la vida, instinto y existencia propia.


[Qué buen rugido.]


Imperturbable, se acercó más como si nada estuviera mal y palmeó su cabeza.


El más ligero movimiento de su mano podría matarlo, aunque él estaba sonriendo.


[No puedo prometer regresarte a tu antigua vida, pero al menos puedo darte un lugar donde no tengas que esconderte.]

 

 ✽✽✽✽✽


Eltiel Siriusflame.


Tenía ojos rojos y largo cabello espeso dorado y siempre estaba envuelva en un abrigo de gabardina de retazos, llueve o truene. Su altura física de 1.90 metros era atractiva y parecía que es suave no importa donde la toques. ¿Cuántas veces la mirada de Norman Hamish se vio atraída a ella? 


[Buenos días, Lord Norman.] Dijo.


Abrió sus ojos y se giró para encontrar su rostro a corta distancia. [Buenos días, El…]


Ella estaba arrodillándose en el suelo a la par de la cama de Norman. [¿Cuánto tiempo llevas allí…?]


[No sé.]


Eltiel levemente inclinó su cabeza. Se veía tan indefensa y gentil como un perro.


[Ya veo. ¿El… gerente te dejo entrar?]


[¡Sí, claro!]


Norman vivía más allá de los billares. El gerente había cuidado de él cuando llego a Bardium y así fue cómo terminó con un lugar para quedarse.


[Bueno, no importa. Buenos días otra vez.]


[¡Sí, buenos días!]


Norman dejo el cuarto, lavo su rostro, cepilló sus dientes y se dirigió a la sala, entonces…


[Te preparé el desayuno. También limpié la sala y cocina, colgué la ropa a secar y reemplacé la barra de jabón en la bañera con uno nuevo porque se estaba gastando.]


…fue recibido con una barrera de hospitalidad.


El apartamento de Norman estaba dividido en una cocina, sala y cuarto lo suficiente espaciosas. Arriba de las escaleras y a través de una puerta estaba la sala y más allá estaba la cocina. Un corto pasillo desde la sala llevaba a una bañera separada y un baño, dos cuartos al final metidos entre un closet de almacenaje. Este lugar era espacioso, relativamente nuevo, y en una buena locación.


Originalmente hecho para dos compañeros de cuarto compartan, pero el gerente fue tan amable para dejar que Norman se lo quedara a buen precio. Había sido un militar antes de llegar a Bardium, así que sus habilidades de supervivencia eran excelentes, pero no de uso en una ciudad— su una vez estricta y ordenada vida era cosa del pasado. No era particularmente descuidado o propenso a dejar las cosas en mal estado, pero eso no significaba que fuera particularmente hogareño. Viendo a Norman ahora, solo un compañero soldado y verdadero detective sería capaz de tacharlo como ex militar.


[Hee-hee.]


Claro, Eltiel había manejado todas las tareas domesticas mientras estaba dormido. 


[Gracias como siempre.]


[¡Con gusto! ¡El lo hace porque quiere hacerlo!]


Se había acostumbrado a esta rutina siempre que visitaba su apartamento. Se sentó en la mesa de la cocina y jamón, huevos, ensalada y bollos fueron colocados ante él en orden. Una mordida del bollo reveló una textura crujiente y suave dulzura.


[Mm. Está delicioso.]


[Me alegra tanto. Alistaré el té.]


Lo sirvió de una manera elegante y tomo un sorbo, disfrutando el aroma mientras se dirigía a su nariz. Era increíble la gran diferencia comparada al té que él hacia cuando ambos usaban las mismas herramientas y hojas de té.


Había un delicioso desayuno frente a él, también, una elegante belleza que lucía como una refinada maid a su par.


[Es una buena mañana…]


[Hee-hee. Me alegra oír eso, Lord Norman.]


Deseaba que cada mañana pudiera iniciar así, pero eso no sería lo ideal porque que aparezca en su apartamento en las mañanas siempre significaba trabajo. Un archivo había sido colocado en el escritorio y esperó a que Eltiel se sentara antes de abrirlo.


[Wow, esto es interesante.]


Fotografías de cinco cadáveres separados. Los primeros cuatro tenían grandes laceraciones, pero el quinto estaba hecho pedazos como si hubiera sido consumido a la intemperie. Difícilmente algo digno de un placentero desayuno, pero Norman no era tan sensible para molestarse con ello.


[El incidente sucedió en la Calle Helkart.]


[Oh… allí. ¿Huh?]


[Sí. ¿Ocurre algo?]

 

[Hm… No, nada. Está en el lado sur. ¿Cuál es la historia oficial?]


[Cuatro casos fueron reportados como peleas callejeras, pero la causa de la muerte no se ha hecho pública y apenas se ha mencionado en el periódico.]


[Tiene sentido. El trabajo de mi hermana, sin duda.]


El control de información era el trabajo de su— y superior— hermana. Norman casualmente hojeó y reviso reporte del incidente debajo de las fotos.


[Hmm. Puedo ver por qué el quinto no se hizo público.] Le dio una mordida al segundo bollo y dijo. [Oooh, chocolate.]


[¡Sí! ¿Te gusta?]


[Está delicioso. Serás una gran esposa un día.]

[¡Me sonrojas…!]


Eltiel junto sus manos en sus enrojecidas mejillas, temblando mientras su gran cuerpo se mecía levemente. Tenía la sensación de un enorme y amigable perro. Su pecho se meneaba y Norman le dio las gracias por eso en su mente— sin dejar que se muestre en su rostro, claro.


[Cadáveres destrozados y asesinatos callejeros. Vaya caso perturbador.]


[Sí. ¡Es por eso que te estaré acompañando!]


Eltiel Siriusflame. El modesto vestido que usaba y la gabardina colgando cerca de la puerta frontal, a pesar de la ausencia de lluvia, eran sus intentos para mezclarse en la sociedad humano. No estaba tratando de integrarse. Incluso si quería, no sería capaz— su apariencia única era la prueba de lo que la hacía diferente a los demás.


[Bien, necesitaré tu ayuda.] 


[¡Desde luego!]


Norman asintió levemente y Eltiel sonrió dulcemente como una mascota jugando con su dueño— o como una niña ingenua siendo engañada por las mentiras de un señor retorcido.

 

✽✽✽✽✽


Bardium, la ciudad donde el viento no sopla, estaba rodeada por muros.


Más allá de la ciudad al norte había un gran lago y un río fluyendo de él pasando por la ciudad de norte a norte. En el corazón de la ciudad sobresalían edificios municipales— oficinas gubernamentales, oficinas postales, bancos y estaciones policías— junto con grandes tiendas, teatros, museos y bibliotecas. Al norte, había un afluente vecindario para ricos, primariamente la nobleza. Al este y sur estaban las áreas residenciales de clase media mientras los pobres vivían en el sur.



Era una dura división. Muchas tiendas y personas, los ricos y pobres, los compradores y vendedores, mezclados en la ciudad. Los aposentos de Norman estaban localizados al oeste, cerca del centro de la ciudad.


[Debe ser la escena del crimen.] 

 

Norman y Eltiel habían llegado a la Calle Helkart. Estaban parados en una intersección y habría sido una ordinaria y nada destacable calle si no es por la barricada policial y la falta de transeúntes. Alineados con filas espaciadas equitativamente de edificios de dos pisos y postes de luz, era completamente olvidable.


[Un asesinato callejero en la Calle Helkart, para variar.]


[Ahora que lo pienso, te veías perturbado por eso antes. ¿Qué hay con este lugar?] Eltiel preguntó.


[¿Dices que no sabes?]


[No.]


[Bueno, había muchos rumores sobre este lugar hace un tiempo. Extraños aullidos en la noche, avistamientos de sombras, criaturas bizarras. Y entonces hubo víctimas…]


Norman se bajó de hombros y continuó. [Dicen que hay un monstruo en la Calle Helkart.]

 

[Es la primera vez que escuchó de ello.]


[Bueno, bi tiene relación con el caso. No te preocupes.]


Con su mano libre, sacó un archivo del bolsillo de su abrigo y desplazó una sola fotografía. Era del quinto cadáver, el que había sido hecho trozos.


[Sin un rastro dejado en la escena del crimen… Cosa de mi hermana quizás. ¿El?] A su llamado, olfateó el aire unas veces.

[Sí… Hay un aroma remanente de desinfectante, de hace tres días.]


[Fueron minuciosos, ¿huh? Esa es mi hermana. Olvídalo entonces.]


Norman levemente pasó sus dedos sobre los adoquines donde el cuerpo había sido encontrado, mentalmente rebuscando en los detalles del caso.


[Las víctimas de la uno a la cuatro tenían heridas de varios tamaños, como si hubieran sido atacados por algún animal. Las personas especularon que debieron haber sido perros salvajes, pero…]


Miró a la foto. Un cadáver, hecho pedazos. Se veía como si hubiera sido salvajemente devorado.


[Es como si el cuerpo fuera partido con un increíble poder. Ningún animal normal o humano podría hacer eso. Probablemente eso está aumentando los rumores de monstruos en esta área, pero en realidad…]


[Estamos tratando con Ilegalidades.]


[Es cierto.]

 

Así es cómo Norman y Eltiel habían terminado en el caso. Claro, aún existía la posibilidad que los primeros cuatro, de hecho, hubieran sido atacados por perros salvajes, pero el quinto cadáver siendo el único hecho pedazos era bastante bizarro.


[¿Con qué tipo de habilidad crees que estamos tratando?]


[Puede ser un aumento de poder físico, o pueden ser capaces de crear cuchillos, o puede ser algún tipo de ataque de punzadas. Pero si todos fueron hechos por el mismo culpable, definitivamente podemos hacer suposiciones.]


[Ya veo. ¿Y qué suposiciones serían?]


[A mitad del crimen se convirtió en Categoría 2.]


La primera víctima debió haber sido un accidente, pero para la cuarta, su habilidad se habría estabilizado. Debió haber evolucionado. Con entrenamiento y práctica, el alcance de la habilidad de una Ilegalidad puede expandirse. Sin embargo, para que eso pase, la estructura básica de la habilidad necesaria se define y estabiliza— por ello, se le da un nombre.


De acuerdo a investigadores de Ilegalidades, nombrar la habilidad y tener ese nombre en mente lo estabilizaría. Norman había atestiguado su efectividad de primera mano. La esencia es tomar algo que existe fuera de los límites del mundo y lo redefine


Es decir, si no entiendes algo, dale un nombre. Lo desconocido es atemorizante, pero una vez lo entiendes, no es tan malo. Eso era lo correcto para Norman y probablemente el culpable también. Esos que estabilizaron sus habilidades eran clasificados como Categoría 2 por Cartesius. 


[Hubo cinco ataques en un período de cinco semanas. Una semana de lapso entre el primer y segundo ataque, pero después de eso, fueron cada cuatro días por tres semanas. Es fácil ver que los intervalos se acortaron.]


[Se acostumbró a su habilidad.]


[O quizás lo está disfrutando ahora. O ha perdido el control.]


[Ya veo…]


Eltiel inclinó su cabeza, luciendo afligido. ¿Le trajo un recuerdo?


Norman no iba a entenderlo.


[Si una Ilegalidad no está involucrada, es problema de la policía. Pero la quinta víctima definitivamente está en nuestro rubro.] Norman respondió encogiéndose de hombros indiferente.


[El quito ataque fue el día antes de ayer, así que el siguiente puede ser tan pronto como esta noche.]


[Quiero atraparlos con las manos en la masa.]


[Esa sería nuestra opción más eficiente. Cuento contigo, El.]


[¡Sí! ¡Déjamelo a mí!]  


[Claro.]


Mientras que Norman podía defenderse solo, usualmente era superado cuando el oponente era una Ilegalidad. Pero cuando se trataba de guardaespaldas, Eltiel Siriusflame era la más confiable a la mano.


[Por cierto, ¿Lord Norman…?]


[¿Sí?]


[Oí que el caso salió a la luz más rápido de lo esperado. ¿Significa que la policía llegó a la misma conclusión?]


[Ah… no, no lo creo. ¿Mi hermana te contó algo?]


[Nada en particular.]


[Así que se saltó la explicación… Bueno, como sea.] Pensó en las cinco víctimas.


[Las víctimas de la uno a la tres eran indigentes. El cuarto era un obrero.]


Todo tenía sentido hasta ese punto, aunque parecía extraño decirlo de esa forma. El problema era con la siguiente víctima.

[La quinta víctima al parecer un noble y un coleccionista bastante distinguido de antigüedades que negociaba con otros nobles y tenía muchos clientes.]


[Ya veo…]


[Probablemente había presión en los altos mandos. Es difícil ignorar los deseos de las elites de la ciudad.]


[Casi que están diciendo que ni les importan los indigentes.]

 

[No. Nobles e indigentes por aparte, como dije antes, la Calle Helkart ya tiene una reputación por los monstruos. Si reales cuerpos mutilados empiezan a aparecer, las personas no podrán dormir por la noche.]


[Cierto… Pero ¿por qué un noble vendría aquí en la noche?] Eltiel preguntó. [Está lejos de los más influyentes vecindarios en el norte y realmente no hay nada interesante por aquí.]


[Eso no estaba en el reporte. Ya sea que no lo sepan… o que lo están cubriendo.] Norman se bajó de hombros otra vez, luego miró alrededor de la olvidable intersección… además del hecho que cinco personas habían muerto antes.


[Regresemos por la noche. El culpable tiene que saber que a policía ya está en movimiento.]


[¿Dice que… va a detenerse?]


[No. Usaron los asesinatos callejeros para estabilizar su habilidad. Definitivamente atacaran otra vez.]


La única pregunta era cuándo y dónde. [Hmm… Bien, salgamos de aquí.]


[¿A dónde ahora?]


[Ya que las víctimas eran originalmente indigentes y obreros, tratemos de hablar con algunos de ellos. Deberíamos ser capaces de encontrar indigentes si buscamos en los callejones que no han sido acordonados.]


[Ya veo. Cuestionar a los testigos. ¡Un básico de la investigación!] 


[Eso es. Bueno, no me ilusionaría, pero vamos a intentarlo]


✽✽✽✽✽


[Hmm… debió haber sido más de lo que se esperaba…] Norman murmuró con un suspiro en el restaurante de la Calle Downey.


Podían decir que ya estaba oscuro afuera por su lugar semi apartado en el fondo del restaurante. Norman había ordenado pollo shawarma y té.


[¡Ánimo, Lord Norman!]


Eltiel recibió porciones dobles de pollo, carne y kebabs— no cortado como usualmente el restaurante lo sirven, sino en trozos. También tenía una abundante guarnición de papas fritas con forma de luna creciente con variedades. No había sal o salsa en la carne, y la res estaba casi cruda, como le gustaba.


Tenía un gran apetito.


[Lord Norman, Lord Norman.]


[¿Hm?]


[Di “ahh.”]


[Ahh…]


Comió pedazos de la carne que le ofreció sin quejarse. Era un poco blando, pero no era el sazonado lo que le molestaba. Era que ella lo estaba alimentando.


[Bien. Revisemos las cosas una a una.] Norman dijo. [Oh, puedes seguir comiendo.]


[¡Sí, gracias!]


Eltiel con cuidado cortó la carne con un cuchillo y tenedor y lo llevo a sus labios.


Norman miró a la doble porción de shawarma puesta ante él. [Cuando decidimos empezar al hablar con los indigentes de esta área, no tenía muchas esperanzas, pero…]


[Descubrimos algo impresionante de inmediato.]


[Exacto. No esperaba encontrar un burdel sin licencia.] Suspiró con incredulidad y sorbió de su té. [Al parecer, la policía no sabía que estaba allí. Parece que nuestro distinguido noble se aseguró de tenerlo escondido.]


[Las verdades incomodas de los nobles tienden a ser enterradas…]

 

[Sí, claro. En este caso, sabían muy bien que lo estaban haciendo mal y lo escondieron. Este era el tipo de burdel donde cosas pasan, incluso niños, independiente del género. Hay establecimientos legales en la ciudad, pero no fueron suficientes para ellos.]


[Es terrible.]


[¿Cierto? lo importante aquí es que nuestra víctima noble era un regular.]


[Los indigentes son simples observadores.]


[Las personas les dan miradas de desprecio, pero igual las ignoran. Son tratados como si no existieran, lo que los hace perfectos para reunir información.]


Ya habían descubierto la razón por la que un noble estaba frecuentando la Calle Helkart.


[Ahora, nos pasamos por el trabajo de la cuarta víctima, el obrero, para hacer unas preguntas.]


Fue cuando las cosas tomaron un giro.


[Había estado forzando a su hermana a trabajar en un burdel.]


El obrero siempre tenía dinero para sus deudas a pesar de ser un apostador compulsivo en racha perdedora. Su hermana había estado pagando con su cuerpo.


[Una vez más, la policía no tenía idea.]


[Es menos que la policía no estuviera haciendo su trabajo y más que…]


[También fue encubierto. Probablemente porque habría causado un gran revuelo. Quizás alguien en la fuerza policial era un cliente. Significa que su hermana probablemente fue forzada a trabajar en el mismo burdel ilegal en la Calle Helkart. De otra manera, habría sido reportado.]


[Así que las víctimas cuarta y quinta estaban conectadas.]


[Exacto.]


Y lo que era más…


[Nos contactamos con un cierto detective honesto y lo llevamos a investigar el burdel ilegal.]

 

El enojo del Detective Harrison cuando descubrió la tapadera del burdel había sido tremendo. Aunque trabajaba con Cartesius, él aún era un hombre de principios. Eso era lo que Norman le gustaba de él.


[Y claro, la hermana de la víctima estaba trabajando allí.]


Una jovencita forzada a la prostitución por su propio hermano. Era obvio a primera vista lo mucho que había sufrido. Su cuerpo estaba lleno de vendajes y la piel que estaba expuesta estaba cubierta en viejas cicatrices. Y no solo era ella— las otras prostitutas no estaban mejor. Niños, algunas extremidades faltantes, cerca de diez, niños y niñas por igual, todos con ojos de muerto.


La jovencita había asumido el papel de su líder. Lo que Norman se quedó fue la forma en que lo miró, lista para proteger a los otros niños.


[Es desgarrador.]


[Lo es, pero no hay nada que podamos hacer. Lo que importa es que nuestro estimado noble era su cliente regular. El problema real es cuando hombres poderosos dañan a mujeres por diversión.]


[Eso hace la conexión aún más fuerte.]


[Correcto. Si los primeros tres indigentes solo fueron pruebas, la hermana probablemente es nuestra Ilegalidad. Ella mató al hermano que la vendió para financiar sus apuestas y su cliente. Es un motivo simple.]


La simplicidad era buena— los rencores eran tan sencillos como los motivos, pero eran poderosos. Ella los odiaba, así que los mató. Era todo lo que había. Sería difícil para la mayoría de personas cruzar la línea del odio al asesinato, pero todo era tan simple para una Ilegalidad. Todo lo que tenía que hacer era darle a su odio una manera para formarse.


[Pero si nuestro culpable es la hermana, hay una cosa que no cuadra.] Norman continuó.


[¿Qué es?]


[Si mató tanto al cliente que odiaba y al hermano que la vendió… ¿por qué quedarse en el burdel?]


[…Oh.]


[Una vez mató a su hermano, no había nada que la mantuviera allí.]

 

No tenía la obligación de seguir trabajando en el burdel una vez su hermano estuvo muerto. ¿Y por qué se esforzó para matarlo en la Calle Helkart cuando el burdel estaba bastante cerca?


[¿Quizás… necesita dinero?]


[No. Robar sería sencillo para una Ilegalidad. Aunque ya sea que es una práctica sostenible es un tema aparte.]


[Dios. Sí que no lo entiendo.] Eltiel dijo.


Había varios niños en el burdel que habían sido comprados por un noble, pero la hermana era la única con un motivo directo, lo cual la dejaba como la una posible culpable. Sus capacidades como una Ilegalidad hacían que matar sea muy fácil.


Solo una pregunta quedaba: ¿Por qué aún estaba en el burdel?


[Personalmente, no me importa por qué.]


[Es más simple si ella es el culpable. Me hará más fácil escribir el reporte.]


El trabajo de Norman era manejar casos de Ilegalidades y parte de sus responsabilidades incluían escribir reportes después del acto. Su hermana, Sufiya Hamish, sirve como la jefa de la rama del Bardium Cartesius, actuando como un enlace para el gobierno y nobles, ya que también están a cargo del control de información y otros trabajos administrativos. El científico, Jim Adamworth, investiga las habilidades de Ilegalidades.


Había otra persona a cargo de la reunión de información, pero no eran exactamente los más grandes fans de las Ilegalidades. Ya que Sufiya y Jim no se llevaban bien con Eltiel y las otras, rara vez entraban en discusión.


Norman sorbió de su té y abrió el archivo para revisarlo una vez más. [Oh.]


[¿Hmm?]


Eltiel giró su cabeza hacia la puerta, señalando a Norman seguir su mirada. Una niña había entrado al restaurante, vestida en harapos y ropa rasgada, su género era indiscernible. La niña hizo una línea recta a la parte trasera donde los dos se sentaban y se paró allí sin decir palabra.


Este era un niño abandonado. [Bien trabajo.] Norman dijo.


Le ofreció el niño dos pedazos sin tocar de shawarma de su plato. Tomándolos, el niño sacó una nota que había sido doblada en cuadros de su bolsillo y se fue sin decir palabra. Habían estado en el restaurante cerca de un minuto.


[Les pedí que revisaran a las primeras tres víctimas indigentes antes de irnos al burdel.]


La nota era un pedazo de papel, cubierto en una escritura bastante pulcra.


[Me impresiona que lo consiguieran en tan poco tiempo… Dónde durmieron, qué comieron y las rutas de suplementos que usaban… Vaya, incluso qué tan frecuente estaban con mujeres—]


Norman se detuvo por un momento mientras revisaba la nota. [¿Lord Norman?]


Sus ojos azules pálidos se fruncieron, los engranajes giraban en su mente.


Toda la información que habían reunido hasta ahora, además de la nota que acaba de recibir de las condiciones de vida de los indigentes. Una chica vendida a un burdel por su Hermano y mutilada por un noble. Miembros de un burdel ilegal y las mujeres y niños allí soportando duras condiciones. Las tres víctimas sin hogar. La Calle Helkart. Por qué la hermana no había dejado el burdel.


Todas las piezas esparcidas eran difíciles de conectar. Norman no tenía pruebas y se estaban juntando posibilidades para crear una teoría.

Norman se silenció, pero Eltiel lo observó sin decir palabra. Aunque siguió comiendo con su elegante comportamiento, no estaba siendo rara ni indiferente.


Ella era como un perro leal esperando la orden de su maestro. Si llamaba, si ordenaba, ella entraría en acción, manteniendo el balance de la tensión e inmovible calma.


[Eh, creo que tenemos que separarnos después de esto…]


[¿Qué…?] Su agitación y decepción eran palpables. [Pero… ¿Cuál es mi motivación…?]


[Lo siento. Creo que probablemente es mejor si regreso a las calles solo.]


[¿Estará bien?]


[Saldré a dar un poco de show. Claro, necesitaré tu ayuda para el final. ¿Puedo contar contigo?]


[Vamos, ¿cómo podría reusarme?] Ella sonrió felizmente.


Norman pregunto sabiendo de sobra que ella nunca lo rechazaría. [Tus deducciones son impresionantes, Lord Norman. Eres un gran detective.]


[De nombre. ¿Eres mi asistente entonces?]


[No, mejor sería su mascota.]


[Si eso es lo que quieres, bien por mí…]


[No te preocupes, Lord Norman.] El puso una mano en su pecho como un sirviente jurando lealtad a su maestro y sonrió. [No importa quiénes sean sus enemigos, lo seguiré hasta las profundidades del infierno.]


Fue un conmovedor comentario, pero su corazón le dolió al pensar en lo que vendría después.


Bueno, solo un poco…


✽✽✽✽✽


El chico caminó por la ciudad en la fría noche.


En cruce de Helkart, caminó con pasos ligeros de aquí y allá varias veces como si estuviera revisando el área. Faroles equitativamente espaciados iluminaban su camino, pero la calle misma estaba oscura, apenas visible bajo la esparcida luz de la luna.


Casi se veía despreocupado. Estaba sacando algo, pero también era lo suficiente vulnerable para ser asesinado sin mucho problema.


Era el sospechoso chico de cabello gris quien apareció en el burdel ilegal. Había traído a un detective a una mujer gigante, quien parecía ser el sirviente del detective. El chico sin preocupación había pasado por el burdel por pruebas y se fue.


El culpable no conocía los detalles. Pero decidieron no matarlo.


Siguieron al chico. Solo a diez metros separados de ellos. En silencio, el culpable se acercaba, dedos relajados y rodillas dobladas.


Diez metros— una distancia que normalmente tomaría varios segundos cerrar, incluso corriendo. Pero el culpable no era normal. Al estabilizarse, las habilidades físicas de la Ilegalidad habían crecido exponencialmente. Una mezcla de sed de sangre y odio para esos que ya había matado surgió en su pecho.


Y le dio forma a su poder.


Solo necesitaban un instante para cerrar la brecha ahora. Un instante antes que sus armas se enterraran en la carne y ese sería el final.


Cerraron la distancia en un paso, levantaron sus armas, y se arrojaron a la espalda indefensa del chico.


[Whoa, cerca.]


[¡¿…?!]


El chico se dio la vuelta, evadiendo a último minuto.


✽✽✽✽✽


Norman observo mientras la chica se deslizó, pasando por el empedrado. Usaba un vestido simple barato con un harapo encima. Su cuerpo se envolvía en vendajes y cubría sus cicatrices. Tenía cabello rubio pálido cortado mal y garras, cerca de tres centímetros de largo, empapadas en sangre.


Ese era el culpable.


[¿Cómo…?] Jacqueline Harley, la hermana del obrero asesinado, preguntó. 


[Tu sed de sangre te delató.]


Más importante.


[Hablemos de ti, Jacqueline Harley.]


[¡…!]


El cicatrizado rostro de la chica se retorció y tensó sus dedos y garras. [Diría que el burdel está bien, justo como querías.]


[…]

La tensión en su cuerpo se relajó levemente. Norman se dio cuenta que su hipótesis no había estado mal.


[El detective que traje conmigo en mi visita es un alto mando en la fuerza policial y cree en hacer lo correcto. Nunca se hubiera perdonado pasar por alto un lugar así. Es por eso que empezaste a atacar a personas, ¿cierto?]


[Estoy sorprendida… Me preguntaba quién eras, pero ¿eres un detective?]


[Algunos me llaman así, pero no es completamente acorde.]


[¿Qué harás conmigo…?]


[Eso depende de tu siguiente movimiento.]


Idealmente, Norman quería que las cosas terminen por las buenas. Claro, significaría que tendría hacer arreglarlo con Eltiel después.


[Mi trabajo es capturar a Ilegalidades como tú, así que me gustaría que te rindas sin pelear.]


[Uhn… ¿Lidades? Ya veo. Sabía que había otros como yo.]


En esa calle iluminada por la luna, Jacqueline se agachó, casi en cuatro patas, frunció sus ojos. Su ojo derecho tenía una cicatris conspicua vertical— algo que con cuidado había escondido con maquillaje cuando se encontraron en el burdel.


[Estarías clasificada como Categoría 2, Tipo Desviación.]


[¿Tipo? ¿Categoría? ¿Hay diferentes tipos y etapas?]


[Cartesius— la organización de la que soy parte— los designa.]


Aunque no era tan complicado. Las habilidades internas de una Ilegalidad a menudo dan un incremento en las habilidades físicas base— como fuerza monstruosa, durabilidad suficiente para resistir las balas, suficiente resistencia para correr por horas, la habilidad para curar la mayoría de heridas en una noche.


Sus proezas ya superan a los mejores atletas y fue antes de tener en cuenta las otras habilidades, como manipular la temperatura corporal, flexibilidad extrema, el poder de descargar electricidad, o incluso rasgos físicos especializados, como crecer garras de las uñas.


Era como si el mismo potencial humano llegara al extremo.


[Las mismas habilidades no son la parte temerosa. Pongámoslo así… Cuando tienes un tremendo exceso de habilidad física, es fácil que el exceso te afecte mentalmente, ya sea el sentimiento de omnipotencia, grandiosidad, o simplemente estar en un nivel superior comparado a otros humanos.]


Sus cuerpos y mentes superan por crecer la mayoría de límites humanos.


[Dicho simple, te excediste un poco. No puedes evitar actuar por tus impulsos. Abandonas las normas humanas, como restringirte y morales.]


[Ha. ¿Así es cómo nace una Ilegalidad? Irónico. Felicitaciones al que hizo eso.]


[No ve lo que es tan divertido.]


[Entiendes, ¿verdad, detective? Sabemos mucho de personas como yo. No hay forma que pueda detenerme. Los cinco que maté eran basura irremediable.] 

 

[¿Eso justifica sus muertes?]


[Si no los mataba—]


La herida chica sonrió.


Quería. Debía. Tenía que. Una vez empezó a pensar de esa manera, no pudo detenerse.


[¿Eres igual que yo, Detective?]


[Hmm, ¿Qué crees?]


[Creo que obviamente es un enemigo de las mujeres. Ya lo entiende, ¿verdad?] Dijo, sonriendo mientras sus garras reflejaban la leve luz de la luna.


[Bueno, he pensado en tus motivos y otras cosas. ¿Quieres escuchar de los diferentes Tipos?]


[Pasaré.]


Jacqueline se levantó, meneándose. Norman suspiró.


[Hee-hee.] Jacqueline sonrió. Lista para matar otra vez. [¡Cinco Canónicos!]


Cinco garras brillaron. Norman frunció sus ojos al nombre. [Es el nombre de tu habilidad, ¿huh?]


Era un título formal— prueba que su habilidad había evolucionado en un arma mortal que fácilmente podía partir a otros, dispersando lo que ella consideraba justicia. Tomaba una habilidad física anormal para usarla.


Jacqueline la Destripadora, quien mataba hombres en silencio.


Cerró la distancia en un destello. Momentos antes de su muerte, Norman solo silbó.


¡Fweet!


El maestro había llamado a su perro y Eltiel Siriusflame llego corriendo. 

Era un enorme sabueso, la gabardina retaceada cubrió su cuerpo como un manto, el cinturón rojo de la túnica alrededor de su cuello como un collar. Estaba sobre los tres metros de largo, con puntiagudo pelaje negro mezclada con la oscuridad, garras tan afiladas como navajas, y colmillos como sierra alineados en su mandíbula. Solo sus ojos permanecían como humanos, brillando aún más brillante.


[¡¿Qu—?!]


Jacqueline estaba asombrada.


Garras listas para atacar, el sabueso negro saltó frente a Norman, aterrizando en el empedrado.


[¡¿Guh?!]


Se le abalanzó a Jacqueline y la envió a volar. El impacto fue tan impresionante— una persona normal habría muerto en el lugar, cada hueso en su cuerpo se destrozó.


[Tose… tose… ¡¿Qué fue eso…?!]


Miraba mientras la sangre bajaba de su boca, su visión borrosa. Un sabueso gigante negro se paraba frente a Norman.


[Así que eres Helkart el Destripador…]


Sin perturbarse, el hombro acarició la espalda del sabueso negro con una sonrisa. Se regodiaba del placer.


[El el Sabueso de Helkart.]


Eltiel Siriusflame— el Sabuelo Infernal Negro.


[¡E-Esa es la mujer de antes…! ¡Es por eso que la trajiste…!]

   

[Sip, es mi gaurdaespaldas. Oh, yo me quedaría abajo si fuera tú. Te ves fuerte, pero no estás al nivel de El.]


Además…


[Ella es Categoría 3.]


Ilegalidad Categoría Tres había estabilizado poderes que eran bastante adaptables.


Cartesius las colocaba en la Categoría más alta. 


[¡¿Estás bien con esto…?!]


[¿…?]


Su lastimado rostro se contorció mientras gritaba. Su cicatrizado cuerpo se agitó. Un cuerpo que había sido violado por los deseos más bajos de los hombres— vendida por su propio hermano y mutilada por clientes.


[¡Solo eres su perrito faldero, dejas que te use como guste!] La chica gritó. [¡Sé qué tipo de hombre es! He visto a muchos clientes como él. ¡Son basura que piensa de las mujeres como herramientas desechables! Te hará a un lado al segundo que hagas algo mal. ¡Es un enemigo para las mujeres!]


[Suficiente de mujeres esto y aquello.]


El Sabueso habló. Carecía de acordes vocales humanos, así que debió haber sido imposible para ella, pero una Ilegalidad desafiaba la razón. Podía hablar, así que habló.


[Estás generalizando. El mundo no gira a tu alrededor. Tú y yo somos diferentes.]


[¿Cómo?]


[Elemental, mi querida Destripadora.]


Puedes odiar a los hombres, pero yo amo a este hombre. 

Fuiste traicionada por hombres, pero este hombre me salvó.

Si mandas a todos los hombres al infierno, entonces yo me iré con él. 

Tan simple como eso.


[Escogiste al maestro equivocado para menearle la cola. Si ibas a ser una mascota, debiste haber escogido un maestro que te amara.]


[Si es de Lord Norman…] Añadió con un rugido. [Recibo cualquier herida o dolor.]


[No, yo no haría eso. Lastimar chicas no es lo mío.]


[Como esperaba de Lord Norman. ¡Qué bueno…!]


[¡Dejen de joder!] El Destripador entró en frenesí.


Jacqueline Harley nunca tuvo la oportunidad para empezar.


Se agachó como una bestia, garras alargándose. Sangre bajando de la punta de sus dedos, pero no le importaba. Las emociones estaban a flor de piel para la Ilegalidad.


Pero nunca tendría la oportunidad de usarlo. 


[El.]


[¿Woof?]


[A ella.]


[¡Woof!]


El sabueso ladró, regocijado por la simple orden. Es dirigió al Destripador, destruyendo el empedrado. Jacqueline lo vio todo.


Una noche oscura. Un solo sabueso corriendo por la oscuridad. La noche, negra y oscura.


Y dentro de todo, esos ojos ardientes.


El Sabueso Infernal Negro brillaba en medio del infierno.


Con un rugido, envió a volar al Destripador. El cuerpo de la mujer voló por el aire, pero no terminó allí.


[Grrr—]

 

El Sabueso Infernal respiró. Lo que salió no fue un solo sonido. A diferencia de las garras de Jacqueline, energía de un solo uso, esa era el resultado de la anormal capacidad pulmonar de Eltiel y su trasformación canina.


¡Roooooaaar!


El grito del Sabueso Infernal, una habilidad conocida como el Sabueso Demoniaco Negro: Rugido, resonó por el cielo nocturno. Un directo vendaval de aire se azotó contra el Destripador, devastándola.


Su caminata nocturna se terminó.


Inclinando su enorme cabeza, el sabueso miró a Jacqueline, quien yacía sangrando.


[Aaah… Guh…]


Lentamente, su maestro se acercó y se paró a su par, gentilmente acariciando su pelaje negro.


[Hmmm.]


Le dio una lamida a la mejilla de Norman. [Whoa, haha. Da cosquillas.]


Observándolos, Jaqueline no pudo evitar preguntar:


[¿Por qué…?]


Para ella, solo lucía como un monstruo gigante cerca de devorar al chico. Podía desgarrar su garganta solo mostrándole los colmillos, pero Norman recibió su lengua como si no fuera nada.


[Ah.]


[Tú y yo somos diferentes.]


Eso fue lo que dijo. Pero ¿qué las hacía diferente?


El sabueso lo tenía de compañero y el Destripador solo tenía a su hermano bueno para nada. Estaban relacionados por sangre, pero no había un lazo real allí. Pudo haber dudado cuando se trataba de matar a su hermano, pero cuando su poder despertó, la duda se desvaneció.


El Destripador tenía un hermano que solo la usaba como una herramienta, pero el Sabueso Infernal tenía un maestro. Esa era la diferencia.


Es por eso que perdí ante ti.


[Argh… Esto es lo peor.]


El Destripador había nacido en el infierno y ahora veía un lazo forjado dentro del mismo fuego.


Se libero de todo, dándose cuenta de los errores en su sentido de justicia.


✽✽✽✽✽


[Esa fue una línea final satisfactoria…]


Norman se bajó de hombros a las últimas palabras de Jacqueline antes de que colapsara, exhausta. Usó lo último de su fuerza para darle una complicada mirada, pero…


[Bueno, da igual.]


…realmente no le import. 


[Buen trabajo, El.]


[¡Gracias, Lord Norman!]


La bestia una vez más regresó a ser una belleza.


Su vestido estaba hecho trizas, dejándola desnuda debajo de su gabardina, la cual apenas cubría su gran pecho— tan grandes como su cabeza. Sus caderas eran sensuales curvas. Sus ojos medio cerrados le daban una gentil apariencia. Lo blanco de sus ojos se puso negro y las pupilas brillan de rojo. Ser un poderoso Tipo Cambiante causaba que los efectos residuales de su trasformación perduraran. Cuando se conocieron por primera vez, sus ojos quedaron invertidos incluso en forma humana, así que vivía cegueras de vez en vez. Solo la repetida práctica le permitía vivir sin la ceguera. Usar sus poderes o ser abrumada por la emoción impulsarían el cambio otra vez.


[Es una pena que tu ropa nunca sobreviva a la trasformación.]


[Supongo. Pero ya me acostumbré. Me siento mal que siempre tienes que comprarme ropa, Lord Norman, especialmente cuando es tan difícil encontrar algo de mi tamaño.]


[No me importa. Si pudieras usar algo que quisieras, ¿qué sería?]


[Veamos…] Eltiel inclinó su cabeza levemente. [Algo lindo con muchos lazos y volantes.]


[Tiene sentido. Me gustaría verlo…]


Norman asintió, dejando la respuesta en su mente.


[Sabe, Lord Norman… Eso de antes fue un rápido pensar. ¡Impresionante como siempre!]


[¿Hmm? ¿De qué estás hablando?]


[El monstruo en los rumores, el Perro Demoniaco de la Calle Helkart. Me llevaste a esos rumores.]


[Oh no. En realidad, fuiste el monstruo en esos rumores.]


[¿Perdón?]


[Quizás no recuerdes todo… Nos conocimos por primera vez en la Calle Helkart. Te encontré allí otra vez después. Me lastimé un poco, ¿recuerdas? Probablemente eso causó que los rumores se exageraran un poco.]

 

[Oh vaya…]


Eltiel abrió sus ojos y sonrió.


[Es un… terriblemente romántico.]


✽✽✽✽✽


[Fue motivada por una poderosa furia.] Norman dijo a medias.


[¿Huh?] Eltiel, de regreso a su forma canina, bostezó en respuesta. Ella estiraría su largo cuerpo cómodamente en la sala de Norman. Su usual gabardina negra yacía abajo y él estaba cepillando su pelaje negro. 

 

Se había convertido en su ritual luego de un trabajo de Norman la peinara. Su plaje tenía un brillo único y se sentía suave. Hablaba mientras la cepillaba lentamente y con cuidado.


[Jacqueline Harley, quien fue vendida por su hermano y forzada a trabajar en un burdel ilegal. Ahora tiene dieciocho, pero tenía doce cuando empezó a trabajar… Son seis años. Ni quiero pensar en lo que su adolescencia fue.]


[Woof.]


[Exacto. No vale la pena imaginárselo. Lo que importa es que sobrevivió seis años en ese burdel. Seis años de ser vendida por su hermano como un entretenimiento para los hombres ricos.]


No era nada más que una herramienta para satisfacer sus deseos, a su merced por seis años— un fuerte trabajo.


[¿Woof?]


[No, para nada. Viste a las niñas en ese burdel, ¿cierto? No solo eran niñas, sino ella era una de las mayores, una veterana. Imagina a todas las niñas que vio usadas y desechadas en esos seis años.]


Sin restricción de edad significaba que incluso las pequeñas se volvían mercancías, pero ella era una de las mayores, una veterana. La misma Jacqueline había estado cubierta en cicatrices. Seguramente, algunas niñas habían muerto o vuelto locas mientras trabajaban allí.


[No es un área segura. No solo para indigentes, pero también huérfanos. Los niños son forzados a trabajar en esos lugares son una cosa u otra, o eran vendidos como Jacqueline. Probablemente empatizó con ellos y odió a todos los hombres que la atormentaban y a esos niños.]


[¿Woof?]


[No es diferente con los indigentes.]


Eltiel se retorcía mientras Norman se movía para cepillar detrás de sus orejas.


[¿Qué hacen con la mercancía dañada del burdel? Lo tiran. ¿Dónde? En un callejón trasero para que los indigentes lo recojan. Así es como los primeros tres se satisficieron.]

 

No era una historia desconocida.


[El chico que nos dio la nota en el restaurante me conto de las condiciones de vida que los indigentes enfrentan.]


Tres de los indigentes habían satisfecho sus impulsos físicos, probablemente con la mercancía desechada del burdel.


[Claro, estaba consciente. Jacqueline debió haber estado aterrorizada cuando fue la siguiente, pero—]


Entonces despertó como una Ilegalidad.


[Después de despertar, se dio cuenta de lo extraordinaria que era. Y fue lista para explotarlo. Sus clientes nobles debieron enseñarle una o dos cosas. Matar a su hermano no cambiaría nada. Se resintió con el burdel y los hombres que la usaron y a las otras. Sobre todo, no podía perdonarlos. Es por eso que empezó a matar y siguió asesinando.]


Poderosa furia. Una rabia inducida por una necesidad de hacer lo que crees que es correcto.


No podía perdonarlos, así que los mató.


Y así siguió.


[El resto fue simple. Matar a una persona indigente o un obrero no causaría mucho furor, pero sería un alboroto si un noble moría. Entonces uno lo hizo. Eso llamo la atención al burdel. La policía investigó, así que no pudo ser cubierto más. He aquí, ella tuvo éxito en hacerlo.]


[¿Hrmm?]


Suponía que si la policía lo exponía, la mercancía sería considerada como víctimas y serían protegidas. Si no, las garras de la justicia probablemente llegarían a más de cinco veces. Sus acciones no estaban totalmente justificadas, pero era incapaz de detenerse.


El Destripador nació del infierno, metiéndose más en él.


Qué irónico que un sabueso infernal sería el que derrote a tal monstruo.


[Bueno, supongo que se trata de eso. probablemente me equivoque con unas cosas, pero no soy un detective.]


[Woof.]


[Ha-ha, ¿cierto? Fue una buena forma de matar el tiempo. Bueno, creo es suficiente de cepillado.]


[Hmm.]


Eltiel se sentó. Luego de agitarse, se movió en círculos hacia donde Norman estaba sentándose en el suelo.


[Whoa… Haha, da cosquillas, El.]

Lamer. Lamer.


Lamió el rostro de Norman con su gran, curvada lengua roja y él se rio por la sensación. En su forma canina, su boca era lo suficiente espaciosa para meter toda la cabeza de Norman e incluso un solo colmillo raspando su cuello lo cortaría.


Aunque Norman seguía sin molestarse.


Simplemente se rio y la aceptó.


[Hrrrm.]


[Whoa.]


✽✽✽✽✽


Levantó su rostro luego de darle otra lamida y regresó a su forma humana.


Su cabello, no negro, sino dorado, caía en ondas alrededor de su cuerpo. Sus ojos rojos estaban fijados en Norman Hamish, yaciendo allí indefenso. Parecía tonto, pero de ninguna manera frágil. Era difícil decirlo bajo el abrigo que usaba usualmente, pero era un antiguo soldado que nunca había faltado a su entrenamiento, así que era musculoso con buena coordinación. No le gustaba pelear, pero eso lo hacía débil. Era el tipo de hombre que caminaría sin miedo por barrios peligrosos.


Eltiel sabía de sobra lo inteligente que era. Cuando resolvían casos de Ilegalidades juntos, él actuaba de detective. También sabía lo atractivo que era.


Y ese hombre atractivo ahora yace debajo de ella.


Pensó, si solo usara un poco de fuerza, podría matarlo.


Él era humano y ella un monstruo. Era la realidad. A pesar de saber eso, le servía. ¿Cómo decirlo? Era… intoxicante.

[Mmm.]


[¡Ha-ha!]


Lamió su rostro. Se rio, indefensa e inocentemente, inconsciente que estaba en verdadero peligro. Siempre que lo veía así, el calor brotaba dentro de ella.


Había sido así desde que se conocieron hace medio año.


Eltiel era la hija de un noble de una cierta ciudad. Había despertado como una Ilegalidad en un viaje a Bardium. De la nada, se había trasformado en un perro negro, temblando, incapaz de entender lo que había pasado. El mundo no había estado patas arriba— ella era la que había cambiado. Temblando, miedosa, pensó que había caído al infierno, completamente sola.


Es cuando él la había encontrado.


Norman no sabía que el perro que había encontrado era una Ilegalidad. Solo fue un capricho pasajero. Había sido salvada por un simple gesto. Descubrió cómo usar sus habilidades y empezó resolver casos como el compañero de Norman.


No tenía interés en otra Ilegalidad.


Bueno, había tres en las que tenía interés, pero era una historia para otro momento.


[Lord Norman.]


[¿Hmm?]


Sus ojos rojos brillaban y se centraron en los azules de él. Su gran pecho se presionó gentilmente contra su pecho y podía sentirlos con cada respiración. Sus pálidos brazos descansaban en sus hombros sensualmente. Su largo cabello actuaba como un vestido natural, cubriendo su espalda y fluyendo sobre su larga retaguardia de apariencia suave.


   

Incluso sus manos podrían aplastarlo con algo de fuerza. Su cuerpo era largo, sus ojos invertidos, su apetito por carne enorme, su sentido del olfato a la par de cualquier canino, y su anormal fuerza.


[Hee-hee.]


[Parece que te la estás pasando bien.]


[Sí… sí, mucho.]


Su cuerpo se mecía y la suave presión en sus pechos libres los hacia agitarse.


[Eres un festín para los ojos…] Norman dijo.

 

[Oh vaya.]


[Suave y dulce. Una prueba real de mi autocontrol.]


[Hee-hee.]


Norman no le temía a Eltiel.

 

Aceptaba su disfraz humano y el monstruo que era.

 Acetaba a Eltiel Siriusflame.

La dejaba cerca y ella cuidaba de él, a pesar que podía matarlo por simple capricho. Su indefensión casi parecía decir que no le importaba.


[Hng.]


Lamió su nuca y él tembló levemente. Podía sentir su salada piel en su lengua, preguntándose cómo sabría la sangre abajo. Tenía curiosidad, pero no necestiba saberlo. Ya que la trataba como un ser humano, no necesitaba probar su sangre.

[Ahora bien, Lord Norman… Me gustaría un baño ahora que terminaste de cepillarme.]


Se movió de su cuello a su oreja, una cálida respiración escapando de sus pulmones. El color de sus ojos se invirtió y una fuerte emoción causo un brillo amarillo parpadear en sus ojos con calor que podría consumir al propio infierno.


La lealtad ocultaba la bestialidad detrás de su mirada y susurró. [Cual sea la forma que tenga, por favor veme como lo que soy.]


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