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Prólogo

 

[¡Muy bien, empecemos la investigación sobre Norman Hamish!]

 

Una extraña voz brillante resonó por el frío cuarto con paredes de piedra.

 

[¡Ah, esto es divertido! Increíble, ¿cierto? ¡¿No estás de acuerdo, Norman?!]

 

[No, para nada. Esto es terrible. No hay forma que crea que esto es divertido, Jim.]

 

Dos hombres se sentaron cara a cara, separados por una larga mesa, sus palabras oponían.

 

Al final del cuarto se ponía otra larga mesa, donde una variedad de objetos estaba cuidadosamente desplegada.

 

Había un sombrero negro de felpa, una túnica larga vieja, una billetera, un pañuelo, un encendedor, un paquete nuevo de cigarrillos, un vidrio, un set de herramientas de cerrajería, un libro de geografía, un cuaderno, una carpeta llena de documentos, un revolver, un bastón plegable. Junto a un muro cercano, incluso había un viejo teléfono.

 

El chico de cabello gris, atado con seguridad, se sentaba frente a cuatro enormes ventanas, más allá yacía la profunda oscuridad de la noche.

 

[Mírame ahora— ¿qué ves?]

 

[¡Bueno, estás atado a la silla de pies y manos! ¡Incluso aprendí un nudo especial para esto, así que no se desatará fácilmente! ¡Fascinante si me preguntas!]

 

[¿Te importaría desatarme?]

 

[¡Absolutamente no!]

 

[Es una horrible respuesta. Normalmente, me estarías jodiendo con té y bocadillos.]


[No estamos en mi laboratorio, ¿verdad? Además, difícilmente tocas el té y bocadillos cuando los traigo. ¿Recuerdas la última vez que te visité?]

 

[¿Cuándo fue eso…? He estado fuera de la ciudad por un tiempo, sabes.]

 

[¡Hace 37 días! ¡Cuando te dije que iría a la capital por trabajo, desapareciste en dos minutos! ¡Dios, quería hablar un rato mientras tenía la oportunidad!]

 

El chico se veía golpeado, sino completamente maltratado. Su camisa blanca, suspensores y pantalones negros— un traje simple— estaban manchados con suciedad y sangre, su piel estaba llena de rasguños. Su despeinado cabello, cayendo sobre su clavícula, tenía rastros de violencia, una rígida sombra se aferraba a él.

 

Con un suspiro y una mirada de completa indiferencia, se veía casi igual de despeinado que un vago acostado en un costado del camino.

 

[Nunca antes te había visto así. Sigue así— ¡Quiero que me entretengas, Norman!] 

 

El chico rubio sonrió, riendo con genuino deleite. Si no fuera por la túnica de laboratorio, su vibrante energía lo hacía lucir como la estrella de un baile de salón, su descuadrado atuendo— un smoking formal con una túnica de laboratorio encima— solo se añadía a su extraño encanto.

 

[En serio, tienes un terrible gusto, Jim Adamworth]

 

[Oh, mira quién habla, Norman Hamish.]

 

El nombre del chico atado era Norman Hamish.

 

Su captor era Jim Adamworth.

 

Parecía como la escena de un interrogatorio, pero el casual ambiente se sintió más como una charla en un café callejero.

 

[Primero, ¿qué con tu ropa? ¿Por qué el smoking con una túnica de laboratorio encima?]

 

[¡Vamos, ¿no lo captas, Norman?!]

 

Jim se paró, dramáticamente dejando que la cola de la túnica revoloteara.

 

[¡Tengo una reputación como uno de los hombres mejor vestidos en sociedad! Ya que es un interrogatorio oficial, tendía que vestirme como tal. ¡Aunque le puse un toque personal al entorno y métodos ya que eres un amigo! Y ya que soy un investigador, mi uniforme incluye una túnica de laboratorio— ¡Es esencial!]

 

[¿Siquiera sabes lo que la palabra “coordinación” significa?]

 

[Heh… Bueno, ¿qué puedo decir? Es una lástima. Los pioneros siempre son malentendidos en su tiempo…]

 

[…]

 

Norman lo miro a medias, mientras Jim suspiraba y se bajaba de hombros.

 

[En serio, tan entretenido como es verte atado así, me sospesa un poco. ¡Eres mi único amigo, Norman!]

 

[Tu único amigo que ha sido atrapado, golpeado, arrastrado aquí y atado. ¿Y sigues diciendo eso?]

 

[Oh… sí, me sopesa profundamente, Norman.]

 

Jim asintió lentamente, su sonrisa se fue, su expresión inusualmente sombría.

 

[Pero no se puede evitar. ¡Es la vida, cierto, Norman!]

 

[Cierto…]

La sonrisa de Jim regresó en un instante, mientras Norman mantenía su rostro sin expresiones.

 

Norman levantó la mirada al techo y murmuró.

 

[Por cierto, ¿exactamente dónde estamos?]

 

[Heh… no es costumbre darle tales detalles a una persona secuestrada. ¡Solo piensa que es un lugar digno para nuestra charla!]

 

[Bueno, como sea…]

 

[Hmm… Desearía que fueras un poco más cuidadoso, Norman…]

 

Jim apretó su puño en frustración.

 

[¡Bien!]

 

Rápidamente cambió de lado.

 

[¡Empecemos! ¡Como una asignación oficial de “Cartesius”, te estaría interrogando, Norman!]

 

[¿Puedes dejar de decir mi nombre después de cada oración…?]

 

[¡Discutamos las “Ilegalidades” rodeando la ciudad amurallada de Balldlum, Norman!]

 

Jim chasqueó sus dedos con fuerza, suspirando mientras se cruzaba de piernas, enderezando el cuello de la bata de laboratorio y entrando en personaje.

 

[Conoces esta ciudad, Balldlum, está rodeada por muros, ¿cierto, Norman?]

 

[¿Empezamos desde allí?]

 

[No arruines el ambiente, Norman. ¡Todo de poner el ambiente!]

 

Se pausó, inclinando su cabeza en pensamientos.

 

[Honestamente, decir tu nombre al final de cada oración se agua pasada…]

 

[Me alegro que estemos de acuerdo.]

 

Levemente menos entusiasta, Jim continuó su explicación.

 

[Norman, has estado en esta ciudad por año y medio. Has visto el muro a diario— el imponente muro, cerca de cien metros de alto, abarcando la ciudad. Nadie sabe cuándo fue construido; siempre estuvo allí, tanto que nadie cuestiona por qué existe. Ah… ¿Qué era lo que a menudo decías?]

 

[Esta ciudad no tiene viento—]

 

[¡Exacto! Bastante poético, si me preguntas. Para mí, es como un jardín miniatura— un jardín miniatura de “Ilegalidades.”]

 

El chico de apariencia noble se recostó, sonriendo con emoción.

 

[¡Sí, las ilegalidades!]

 

Repite las palabras por gusto.

 

[Ilegalidades, huh.]

 

Norman murmuró, carente de interés y más por resignación por el entusiasmo de Jim.

 

[Sin embargo, hay monstruos que desafían las leyes de este mundo. Uno que se transforma, traspasa y distorsiona…]

 

[…]

 

[Como sabes, estoy estudiando esas “Ilegalidades,” ¿ves?]

 

[Estudiando… y algo más, ¿cierto?]

 

[¡Hahaha! ¡Dejaremos esa parte para luego! Aunque las Ilegalidades pueden parecer magos de cuentos de hadas, están lejos de ser seres amigables… ¡En realidad son lo oposito!]

 

Continuó, sonando como un profesor dando una catedra.

 

[¡Son lunáticos!]

 

Declaró con convicción.

 

[Algunos nacen con una mente rota, mientras otros perecen luego. Tales personas son comunes. Pero aquí en Balldlum, hay quienes cuyas mentes inestables despiertan poderes como la magia, transformándoles en monstruos. Se les llaman “Ilegalidades.”]

 

[Una explicación bastante superficial.]

 

Jim chasqueó sus dedos, señalando en dirección a Norman.

 

[Bien, entremos a la verdadera discusión.]

 

[Tu albergas una de esas “Ilegalidades” en esta ciudad. ¡Como un agente de “Cartesius” bajo las órdenes del gobierno! Vas a contarme todo sobre los incidentes que has enfrentado. Revisaré tu reporte y lo informaré a los altos mandos de “Cartesius.” Entiendes tu posición, ¿verdad?]

 

Por eso, Jim extendió sus brazos.

 

[Empezó con un alza en crimines, luego edificios públicos fueron destruidos y ahora hay sospechas que has ido en contra de “Cartesius.”]

 

[Es ridículo. He estado trabajando diligentemente todo este tiempo. Cuando mi hermana me reclutó en “Cartesius,” nunca pensé en que terminaría… Bueno, supongo que pensé que podía pasar. Pero nunca me imaginé que serías mi captor.]

 

[¿Quién creíste que sería?]

 

[Mi hermana.]

 

[¡Ahaha! ¡Hahaha!]

 

Jim tenía razón: tanto él y Norman, y la hermana de Norman, todos trabajaban para “Cartesius,” tanto como investigadores o agentes.

 

[Como sabes, manejamos la investigación, estudio y control de seres sobrenaturales llamados “Ilegalidades.” Yo soy un investigador y tu hermana y tú son agentes de campo.]

 

Jim se levantó, recogiendo una carpeta de la mesa.

 

[Las Ilegalidades están para mantenerse ocultas debido a su peligro. Naturalmente. En mayor parte, lucen como humanos, pero su amenaza es innegable. Es por eso que algunos de nosotros los agentes en “Cartesius” los monitoreamos y manejamos. Como tú.]

 

Desde el escritorio, Jim sacó cuatro documentos.

 

Jim extendió cuatro hojas con fotografías frente a él en la mesa.

 

[—]

 

Norman frunció sus pálidos ojos azules, estudiándolos, mientras Jim presentaba cada uno.

 

[Teardrop.]

 

Una chica de cabello plateado con capucha, sus ojos amarillos miraban a un lado, aburridos, como si hubiera renunciado al mundo entero.

 

[SiriusFlame.]

 

Una mujer alta con cabello rubio largo, su cabeza inclinada con una modesta sonrisa que parecían disculparse con el mundo por dejar su marca.

 

[Enhancediah.]

 

Una mujer de piel morena y cabello negro con un mechón de color rojo.

 

Todo el mundo parece dar vueltas alrededor de ella— es el tipo de vibra que desprende.

 

[Fairy AiryStep.]

 

Una chica de cabello castaño. Tiene un juguetón guiño, haciendo una señal de paz en su mentón.

 

Su sonrisa irradiaba un espíritu libre, como si se riera no importa lo que pasara en el mundo.

 

[En total, cuatro— quiero que escuches de tus juguetes de monstruos.]

 

[No son monstruos, son humanos.]

 

Los oscuros ojos azueles de Norman aplastaron los brillantes ojos dorados de Jim.

 

¡Zizizizi! El sonido de un transceptor resonoó.

[Dios, la emoción ha desaparecido. Adelante y sal, Norman.]

 

[Haz lo que te plazca…]

 

[Muy bien.]

 

Bajándose de hombros, Jim fue a recoger el receptor conectado al transceptor. Luego de intercambiar unas palabras.

 

[Ya veo…]

 

Torció su cuello y se sentó en la silla. Mirando intensamente a las cuatro fotos esparcidas en el escritorio.

 

[Norman, dices que esos monstruos son humanos.]

 

[Sí, así es. Por cierto, son adorables chicas.]

 

[Ya veo.]

 

Jim asintió una vez, su expresión dura mientras hablaba.

 

[Esas cuatro parecen estar peleando entre sí allá afuera.]

 

En una desierta calle nocturna, algo plateado danza. Su largo cabello bajando hasta su cintura sigue los movimientos de la chica. Bañada por la leve luz de los postes, destellaba brillantemente.

 

Sus distintivos ojos amarillo oscuro también. Su atuendo, te recordaba a un chico, sin dejar expuesto alguna parte que no sea su rostro. Incluso sus manos estaban cubiertas en guantes de cuero y estaba sosteniendo algo extravagante para tal femenina apariencia.

 

Un rifle de tirador casi de su misma altura. Normalmente usado en una posición en el suelo.

[¡Ah, esto es irritante…!]

 

La chica retorció su bien estructurado rostro en irritación y jaló el gatillo mientras se paraba. Lo que resonó no fue un disparo. No el temblor físico que agite el aire. Más bien, una vibración que resuena con algo más. Junto a ello.

 

[¡OOOOOOOHHH!]

 

Algo más perturbo la oscuridad con un rugido de bestia. No se podía ver su forma. Solo un par de pupilas carmesíes brillaban en la oscuridad.

 

[Que falta de decoro, Shizuku.]

 

Esas pupilas carmesíes pronunciaron palabras de regaño.

 

[¡El decoro realmente no importa aquí!]

 

Una patada voladora vino desde el costado. Impactó con un tremendo boom.

 

La sombra de ojos carmesíes fue lanzada de regreso a la oscuridad sin emerger bajo la luz de los postes.

 

[¡Ha! ¡Buena patada, Elteel!]

 

Una nueva mujer aterrizó con una estruendosa risa.

 

Con un solo mechón de cabello negro teñido de rojo, un cigarro se encerraba entre sus dientes, una belleza tomboy.

 

Su chaqueta negra cubría sus hombros sin dejar pasar sus brazos por las mangas, la pierna izquierda de sus pantalones estaba acortada arriba de la rodilla.

 

[¡No necesito tus gracias, Shizuku!]

La chica de cabello plateado llamada Shizuku respondió al jalar el gatillo.

 

A quemarropa, su disparó impacto en el amplio pecho de la mujer de cabello negro.

 

[Tan imprudente con esa maldita pistola como siempre— pero no funciona en mí.]

 

Algo obstruyó la bala mientras se resbalaba de su voluptuoso pecho, la mujer se alejó con una sonrisa agria.

 

Por extraño, la bala se había deformado, sin perforar su piel o ropa.

 

[¡Tch—!]

 

[¡Bien, no te preocupes tanto!]

 

La chica de cabello plateado saltó atrás.

 

La chica bronceada le persiguió.

 

La brecha que solo habían sido unos cuantos pasos se cerró en un instante. Justo cuando la mujer sonrió y levantó su puño para golpear—

 

—Thunk.

 

Un extraño sonido nítido fue seguido de:

 

[Permíteme regresarte el favor, Lonzder.]

 

Una nueva voz llegó a sus oídos.

 

[¡…!]

Con un hábil movimiento, contraatacó con un revés.

 

El sonido sordo de destrucción. Como forzadamente aplastar un objeto bastante duro. Aunque no había nada allí, solo las tenues luces de la ciudad.

 

Aunque, la mujer sin duda había golpeado algo. Sangre se escurre de su piel, la cual siquiera había sido tocada por las balas.

 

Sin embargo, soltó una leve sonrisa y llamó a la chica quien había aparecido con una ligera marcha.

 

[Vienes tarde, hada.]

 

[El héroe siempre llega al final, Diah.]

 

Una chica de cabello rubio en uniforme. Su heterocromía de arcoíris, con su ojo derecho verde y el izquierdo rosado, brillaban en la noche.

 

[Cklares…]

 

[Hey, Shizuku. Puedes agradecerme, sabes.]

 

La chica de cabello plateado, Shizuku, se dirigió al intruso por el nombre.

 

Su tono era como si se forzara a hablar, como si detestara el solo intercambiar saludos. Como si tuviera que decirlo, aunque no quería.

 

[Quién lo haría… Si Lonzder no se hubiera contenido, también me golpearías, ¿o no?]

 

[Hehehe. Bueno, ¿qué crees, Elteel?]

 

[Ya veo, tan vende humo como siempre.]

La que respondió la pregunta de la chica de ojos extraños era una mujer alta que emergió de la oscuridad.

 

Una belleza pechugona rubia.

 

Más notable, su cuerpo casi llegaba a los dos metros de alto. Desde el cuello, estaba cubierta con una gabardina retazada, la parte expuesta de su amplio pecho sobresale.

 

[Qué espectáculo para los ojos, ¿no es así, Elteel?]

 

Debajo de la gabardina, estaba completamente desnuda.

 

[Por favor, abstente.]

 

La mujer suspiro, alejando sus ojos con un leve suspiro.

 

[Parece que toda la banda está aquí—]

 

La francotiradora de cabello plateado, Shizuku.

La rubia nudista en gabardina, Elteel.

La mujer bronceada de cabello negro, Lonzder.

La chica rubia usando un bastón, Cklares.

 

Las cuatro chicas y mujer se encararon bajo las tenues luces.

 

Cklares fue la primera en hablar. Tocando su bastón esmeralda con un golpecito.

 

[Muy bien. Compartimos el mismo objetivo, ¿y qué hacemos en esta situación? Déjame preguntar, solo para estar claros— ¿las cuatro debemos ir a rescatar a Norman juntas?]

 

La chica también llamada Fairy sonrió mientras le hizo la pregunta a las tres.

 

[Inconcebible, claro.]

 

[Mejor no.]

 

[No seas ridícula. ¿Por qué no solo dices que quieres ser la heroína principal y estamos aquí para hacerte sobresalir?]

 

[Tan descarada como siempre, ya veo.]

 

Con una leve risa, Cklares rio y jugo con el mango de su bastón, encontrando sus miradas.

 

[Por mi parte, espero que podamos cooperar ahora que todas estamos aquí. Ha sido cerca de un año y medio, ¿no?]

 

[¿Quieres que cooperemos? Es bastante divertido, Cklares.]

 

[¿Qué es tan divertido, Shizuku?]

 

En respuesta a su gentil sonrisa, Shizuku le devolvió una sonrisa retorcida.

 

[Norma se vio metido en este desastre justo después de tu turno, ¿no? ¿Así se supone que sea un “Hada”? Quizás el nombre te quede mejor como una broma.]

 

Sus oscuros ojos amarillos perforaron los de Cklares.

 

Burlándose, preguntó.

 

[¿No es más que quieres que cooperemos porque fracasaste en proteger a Norman?]

 

[Heh— tan venenosa como siempre, Shizuku.]

 

Su sonrisa era como una máscara pegada en su rostro.

[Supongo que puedes decir que fue mi error. Lo tomo sin problema. Pero sabes, Tear Flower, también debiste notar el peligro con Norman, ¿cierto? Estoy segura que siempre lo estabas escuchando, incluso cuando no era tu turno.]

 

Y Cklares continuó.

 

[Tiendes a hablar rápido cuando estás atacando a otros, ¿verdad?]

 

[Tch—]

 

Esta vez, era el torno de Shizuku de enfrentar la mirada heterocromática de Cklares.

 

Chasqueó su lengua al comentario de Cklares.

 

[Si hay algo de culpa… Bueno, me suena a una excusa, ¿no? Todas estamos en el mismo barco, ¿verdad? ¿No está de acuerdo, Detective, Siriusflame el Perro del Infierno?]

 

[¿Por qué me tratan con tanta familiaridad?]

 

[Bueno, tienes esa vibra adorable, ¿sabes?]

 

[Cierto, soy una exquisita belleza, así que esos tratos no me apetecen.]

 

La que interrumpió fue Lonzder, tomando el cigarro con sus dedos.

 

[Parece que no se llevaban bien por ahí. ¿Qué dices, Elteel, somos amigas las dos?]

 

[No seas tonta.]

 

[Pero eres el perro de Norman, ¿verdad?]

 

Elteel frunció el ceño a sus palabras. Delante de ella se paraba la sonriente belleza, exhalando humo.

 

[Si eres su perro, entonces también podrías ser la mía, ¿verdad? Siempre lo he pensado así.]

 

[Tú eres la vulgar, ¿no?]

 

[¡Ha! ¡Tú eres la vulgar, “Hellhound”!]

 

[Y maleducada. ¿No puedes conversar sin tratar tus propios pensamientos como la verdad absoluta? Solo puedo imaginarme al pobre Norman sufriendo a tu alrededor.]

 

[Ese es mi trabajo. Además, Norman lo disfruta, ¿sabes? Es todo un masoquista.]

 

[¿Hah? Es lo contrario. Él es bastante sádico.]

 

[Hehehe. Supongo que podemos diferir en las perspectivas en eso. ¿No es cierto, Shizuku?]

 

[Patrañas… Ahora difícilmente es el momento para hablar de eso.]

 

Las cuatro fueron sarcásticas, restringieron con palabras y emanaban la hostilidad a través de gestos.

 

Como depredadores observando mientras cuidan a su presa.

 

Al final, lo que querían decir era una y la misma cosa. Aunque sus yos interiores diferían de todas formas, en eso no.

 

Así que— no se metan en su camino.

 

Por sus actitudes, movimientos, presencias y todo más que todo palabras, irradiaban ese instinto por todas partes.

[Disfruto la conversación también, pero es una historia completamente diferente. Excepto por Fairy, difícilmente tengo algo que decir sobre las otras dos.]

 

[Apreciaría que no hablaras mal de otros, Lonzder.]

 

[Aunque detesto estar de acuerdo con Elteel, tiene razón. No es de tu incumbencia. Todo lo que necesito es a Norman.]

 

[Hehehe. Me lo imagino. Hablar es inútil, ¿huh?]

 

Ninguna reconocía a la otra más que como enemigo normal. Sus actitudes diferían, pero su ser era el mismo.

 

Shizuku pasó su guante de cuero por su boca, levantando su dedo.

 

Elteel arqueó su espalda, bajando su postura mientras mostraba sus colmillos.

 

Lonzder retorció su mejilla grotescamente, crujiendo sus nudillos.

 

Con una gustosa sonrisa pegada en su rostro, Cklares puso su bastón en el suelo.

 

Las cuatro chicas— cuatro “Ilegalidades”— liberaron sus verdaderos yos, desafiando cada ley de este mundo.

 

[¿Qué crees?]

 

[Hmm… bueno…]

 

Norman trató de mover sus brazos, pero recordando que estaba restringido, soltó un suspiro y sonrió.

 

[Las cuatro vienen a rescatarme— es casi conmovedor.]

[Tengo que decir, tu sonrisa se ve bastante falsa.]

 

Jim respondió, frunciendo sus ojos dorados en exasperación.

 

Aquí estaban, supuestamente en una batalla mortal, aunque Norman hablaba así. Si fuera en serio, en verdad tenía un corazón frío, y si estaba mintiendo, era dolorosamente obvio. Como es usual, Jim no podía saber en qué estaba pensando Norman en realidad. Nunca lo ha hecho.

 

[Ahem… Como sea, mi trabajo es oír los detalles de los eventos del mes pasado.]

 

[Ya le envié mi reporte a mi hermana, así que debiste haberlo leído. ¿Ni siquiera charlos de eso informalmente en tu laboratorio? ¿Por qué no lo revisamos otra vez?]

 

[Claro, hay una razón diferente. Pero es necesario. Llamémoslo un proceso de confirmación. Un ritual, si deseas.]

 

[¿Y si decido ignorarte por completo…?]

 

Con una amplia sonrisa, Jim pasó su mano derecha por su cuello.

 

[Ya veo.]

 

[¡Mira, puedo darlo todo para salvar tu vida! ¡Pero en ese caso, me pertenecerías! ¡En realidad… eso puede ser bastante bueno! ¡Puedo pedirte que hagas todo tipo de cosas!]

 

[Bien, vamos a tus preguntas. Pero si estás satisfecho, tengo una pregunta para ti.]

 

Norman respondió.

 

[¡Oh! ¡Bueno, está bien por mí!]

 

Jim abrió su carpeta, paso las hojas hasta que se detuvo en una en particular.

[Primero, este mes pasado, tu y tus “Ilegalidades” han causado problemas en la ciudad, ¿verdad? Cuatro incidentes, cuatro monstruos. El primero— una misteriosa muerte en una mansión. Pero cuando una “Ilegalidad” está involucrada, es solo un caso de asesinato. ¡Especialmente si “TearDrop” está investigando, sin truco para escapar! Con esa arma en mano, ¿qué fue de eso?]

 

[Ah… Si tuviera que decirlo, ¿la importancia de algo único?]

 

[¡Nada mal!]

 

Jim dijo, su emoción con la de un niño.

 

A pesar del secuestro, la interrogación, no había nada de hostilidad en su comportamiento. Casi como si estuviera charlando con un amigo, lo cual lo hacía lucir más desubicado.

 

[Vamos, escucha. Una historia involucrando a una “Ilegalidad” no es exactamente un misterio. Quizás sea acción, suspenso, terror, ¿o un monstruo?]

 

[Bueno… yo no me ilusionaría. No es ninguna de esas.]

 

Presionado a describirlo en un género, Norman se sintió perdido. Había sido más fácil si quedaba en una de esas categorías, pensó.

 

[Solo una corrección, Jim Adamworth.]

 

[Adelante, Norman Hamish.]

 

Norman escogió sus palabras con cuidado.

 

Lo dijo antes, pero lo repitió las veces necesarias.

 

[No es una historia de algún monstruo. Es la historia de un humano.]


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